{"id":16173,"date":"2020-08-10T20:35:21","date_gmt":"2020-08-10T23:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16173"},"modified":"2020-08-10T20:35:24","modified_gmt":"2020-08-10T23:35:24","slug":"el-virus-que-nos-desune","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16173","title":{"rendered":"El virus que nos desune*"},"content":{"rendered":"<p><em>El texto fue originalmente publicado en Chile el 31 de mayo. La precisi\u00f3n importa porque en \u201cla batalla de los indicadores\u201d hay muchas variaciones y el entonces Ministro de Salud, cuya resiliencia elogiaba, debi\u00f3 renunciar tres semanas despu\u00e9s.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Quienes comprenden lo que est\u00e1 pasando, saben que el coronavirus es una advertencia planetaria que nos obliga, para sobrevivir, a encontrar un equilibrio entre la salud del cuerpo, la mente y la econom\u00eda. El problema es que los pol\u00edticos, destinatarios naturales de la advertencia, no dan se\u00f1ales de querer enfrentarla en su propio m\u00e9rito. Siguen privilegiando sus filias y fobias dom\u00e9sticas, contagiando con sus altaner\u00edas a la periferia opinante y soslayando la necesidad de un l\u00edmite claro a sus privilegios. Chile no es una excepci\u00f3n a este d\u00e9ficit de humildad.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>IDEALISMO SIN FUERZA<\/strong><br \/>\nSi pensamos en las grandes cat\u00e1strofes, como terremotos y guerras, la unidad nacional s\u00f3lo es el primer reflejo de los patriotas, humanistas, religiosos no fundamentalistas y otros espec\u00edmenes de la buena onda. Si la cat\u00e1strofe es de dimensi\u00f3n global, como la pandemia que terror\u00edfica nos ba\u00f1a, ese reflejo apunta hacia la unidad humana. Todos debi\u00e9ramos unirnos para salvar el planeta. Mijail Gorbachov, el gran Terminator sovi\u00e9tico de la Guerra Fr\u00eda, lo expres\u00f3 de manera ejemplar en un reciente texto publicado en la revista Time. Estamos ad portas de una nueva civilizaci\u00f3n, afirm\u00f3, y \u201clas decisiones tendr\u00e1n que ser tomadas por toda la comunidad mundial\u201d.<br \/>\nLamento decirlo, pero aquello es romanticismo puro. Cualquiera sabe que los terremotos son plataforma de v\u00e1ndalos y saqueadores, inducen la intervenci\u00f3n de las fuerzas institucionales y producen r\u00e9plicas existenciales en los pol\u00edticos que cultivan rencores pret\u00e9ritos o ideol\u00f3gicos contra ellas. Adem\u00e1s, no hay guerra, por mundial que sea, sin saboteadores internos, opositores duros y revolucionarios \u2013de izquierdas y derechas\u2013 que creen llegada su oportunidad pol\u00edtica, a veces con \u00e9xito temporal. Cuando terminaba la Guerra de Secesi\u00f3n en los Estados Unidos, un conspirador confederado asesin\u00f3 a Abraham Lincoln, para mantener viva a la muerte. Durante la Primera Guerra Mundial, con Rusia como pa\u00eds combatiente, los l\u00edderes del malestar social derrocaron al inepto zar Nicol\u00e1s II, luego aserrucharon el piso al social-progresista Alexandr Kerenski y as\u00ed comenz\u00f3 la revoluci\u00f3n rusa.<br \/>\nInspirados en esa realidad, los cl\u00e1sicos de la ciencia ficci\u00f3n se han esmerado en contarnos la agon\u00eda del planeta por mal comportamiento de sus habitantes, con la consiguiente b\u00fasqueda de otro domicilio c\u00f3smico. Herbert G. Wells, en su cl\u00e1sico La guerra de los mundos, salv\u00f3 a la tierra in extremis, pero no gracias a la resistencia de los terr\u00edcolas, sino a la acci\u00f3n espont\u00e1nea de las bacterias dom\u00e9sticas. Fueron \u00e9stas las que derrotaron a los invasores alien\u00edgenas.<\/p>\n<p><strong>REALISMO PAPAL<\/strong><br \/>\nEn estos d\u00edas, hasta el papa Francisco es m\u00e1s realista que Gorbachov. En su homil\u00eda En tiempos de pandemia, consigna que \u201chemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo\u201d. Reconoce que la salvaci\u00f3n no est\u00e1 dependiendo de los l\u00edderes pol\u00edticos, sino de \u201cpersonas comunes\u201d que no aparecen en portadas de diarios y revistas ni en las pasarelas del \u00faltimo show. Menciona a m\u00e9dicos, personal sanitario y de supermercados, fuerzas de seguridad, voluntarios, religiosos \u201cy tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo\u201d.<br \/>\nEn nuestro Occidente, ideol\u00f3gicamente democr\u00e1tico-liberal, el oportunismo de los pol\u00edticos de vuelo rasante est\u00e1 convirtiendo al COVID-19 en una oportunidad m\u00e1s. En los Estados Unidos, Donald Trump lo aprovecha para mejorar sus posibilidades reelectorales, mediante nuevos fakes, receta de remedios, sugerencia de una acci\u00f3n armada contra la dictadura venezolana, gui\u00f1o amistoso a Taiw\u00e1n y la conversi\u00f3n de su guerra comercial con China en una segunda temporada de la Guerra Fr\u00eda. En Europa, por su lado, ha costado salir del tema del Brexit para entrar al de c\u00f3mo combatir el virus. Ante la falta dedisciplina social y unidad estrat\u00e9gica, s\u00f3lo destacala unidad tras el gobierno portugu\u00e9s y el liderazgo en Alemania de Angela Merkel, quien luce la ventaja de una formaci\u00f3n universitaria en ciencias exactas.<br \/>\nEn Am\u00e9rica Latina tampoco hay pan que rebanar. Est\u00e1 siendo la regi\u00f3n con m\u00e1s bajas y es explicable. A los gobiernos remanentes del grupo ALBA la cuarentena preventiva les facilita pasar inadvertidos, fundiendo sus impunidades antidemocr\u00e1ticas con sus ineficiencias en materia sanitaria. En Venezuela, por ejemplo, Nicol\u00e1s Maduro se cuelga chovinistamente de la agresividad de Trump y trata de aprovechar el momentum para liquidar a Juan Guaid\u00f3. En los dos pa\u00edses geopol\u00edticamente mayores, el virus ha catalizado rasgos culturales regresivos. El presidenteAMLO, de M\u00e9xico, rest\u00f3 importancia al autocuidado y sugiri\u00f3 confiar en los amuletos. Su hom\u00f3logo Jair Bolsonaro, en Brasil, comenz\u00f3 ninguneando al virus (una \u201cgripecita\u201d) y luego recomend\u00f3 automedicarse con hidroxicloroquina, el remedio que receta Trump.<br \/>\nEn la Argentina, el presidente Alberto Fern\u00e1ndez opt\u00f3 por un recurso asombroso: una competencia con Chile sobre indicadores de contaminaci\u00f3n y una reuni\u00f3n con pol\u00edticos chilenos opositores \u2013algunos importantes\u2013, para instarlos a recuperar el gobierno. De paso, nuestro embajador en Buenos Aires debi\u00f3 demostrar que sus indicadores eran algo \u201ctruchos\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00d3MO EST\u00c1 CHILE?<\/strong><br \/>\nEs muy posible que en Chile estuvi\u00e9ramos mejor preparados, gracias a nuestra experiencia en cat\u00e1strofes naturales y a las buenas redes de salud p\u00fablica que nos leg\u00f3 nuestra historia institucionalista. De hecho, estar\u00edamos siendo m\u00e1s eficientes que potencias como los Estados Unidos y Rusia.<br \/>\nNo hay que ser oficialista para reconocer que aqu\u00ed se ha dado una trilog\u00eda virtuosa: un gobernante que maneja mejor los desaf\u00edos tel\u00faricos que los pol\u00edticos; personal m\u00e9dico, sanitario y de seguridad con esp\u00edritu de cruzada, y un Ministro de Salud que asimila impert\u00e9rrito la peor onda y los m\u00e1s duros garrotazos.<br \/>\nEn lo t\u00e9cnico, esto se ha reflejado en una estrategia flexible, con asesor\u00eda cient\u00edfica, id\u00f3nea para enfrentar el insoslayable binomio acierto\/error\u2026 porque errores ha habido. En lo doctrinario, se pas\u00f3 del ortodoxo Estado subsidiario al heterodoxo Estado subsidiante, controlador e interventor, afectando incluso atributos del derecho de propiedad. En lo comunicacional, el Presidente hasta ha cedido espacios a sus ministros, que no es poco decir.<br \/>\nSin embargo, como sociedad pol\u00edtica, lo estamos haciendo p\u00e9simo. No estamos dando ese \u201cejemplo al mundo\u201d que tanto nos gusta pregonar (aunque pocos extranjeros se enteren). Los dirigentes visibles de la minoritaria oposici\u00f3n dura e ideologizada, dentro y fuera del sistema pol\u00edtico, ven la pandemia como una inoportuna interrupci\u00f3n de ese eufem\u00edstico \u201cestallido social\u201d que fragiliz\u00f3 al Gobierno, ocasion\u00f3 da\u00f1os graves a nuestra infraestructura econ\u00f3mica y que, dicho francamente, estaba induciendo un vac\u00edo de poder. Sobre esa base, inspirados en teor\u00edas revolucionarias del pasado y a semejanza de las teleseries de Netflix, ya est\u00e1n ensayando otra temporada.<\/p>\n<p><strong>INTERMEDIO EN EL SISTEMA<\/strong><br \/>\nEn cuanto a los dirigentes de los partidos chilenos de la oposici\u00f3n sist\u00e9mica, herederos sin orgullo de la eficiente Concertaci\u00f3n, lucen demasiado listos para criticar in actum las medidas del Gobierno y proponer medidas que suponen mucho mejores. Salvo excepciones \u2013que cualquier analista reconoce\u2013, saben que siempre hay una medida mejor que la que toma el Gobierno y repiten, en este nuevo contexto, ese juego suicida del \u201ctejo pasado\u201d, que se diera en el gobierno de Salvador Allende. Entonces, mientras maduraba el golpe de Estado, se daba una lucha dur\u00edsima entre quienes apoyaban las pol\u00edticas de \u201ctransici\u00f3n al socialismo\u201d del programa presidencial y quienes las descalificaban como \u201csimplemente reformistas\u201d.<br \/>\nDesde ese talante, no est\u00e1n colaborando al \u00e9xito del binomio salud p\u00fablica-institucionalidad democr\u00e1tica. Posiblemente influya \u2013aunque de manera perversa\u2013 el que la sociedad los vea como parte de una \u201cclase pol\u00edtica\u201d con intereses propios y ampliamente impopular. Ante eso, estar\u00edan entre la resignaci\u00f3n a ocupar el \u00faltimo nivel del cari\u00f1o en las encuestas y la creencia de que una actitud \u201cfirme\u201d contra el Gobierno los har\u00e1 crecer cuando retorne la normalidad.<br \/>\nNotablemente, en las fuerzas pol\u00edticas y base social de la administraci\u00f3n de Pi\u00f1era, tampoco se da la gran cohesi\u00f3n que se requiere. Algunos, subestimando el impacto de las desigualdades socioecon\u00f3micas, afirman que ciertas medidas implican abjurar de sus principios liberal-conservadores y asumir las banderas del socialismo. Hay alcaldes que dan la impresi\u00f3n -como los opositores\u2013 de estar en un intermedio, tras el cual la vida pol\u00edtica seguir\u00e1 igual. Conscientes de que no hay l\u00edderes de peso en las izquierdas, tratan de \u201cposicionarse\u201d ante los medios y tambi\u00e9n formulan alternativas instant\u00e1neas a cada nueva medida. Otros actores, ignorando el valor pol\u00edtico de las palabras, adoptan los hallazgos sem\u00e1nticos de la oposici\u00f3n m\u00e1s dura y hablan de la \u201cPlaza Dignidad\u201d.<br \/>\nY de consuno, tras seis a\u00f1os en la agenda pol\u00edtica, ni opositores ni oficialistas han sido entusiastas para abolir parte de las remuneraciones excesivas de sus parlamentarios. Y si bien una mayor\u00eda de senadores vot\u00f3 a favor de poner l\u00edmite a su reelecci\u00f3n, en conjunto se cuidaron de quedar exentos invocando, astutamente, la irretroactividad de las leyes. Es decir, muchos pol\u00edticos rentados se consideran con un derecho adquirido a sus curules y no asumen la necesidad de dar se\u00f1ales que ayuden a disminuir la brecha de confianza entre ellos y la opini\u00f3n p\u00fablica.<br \/>\nEs algo que les cobrar\u00e1 la ciudadan\u00eda cuando retorne cualquier tipo de normalidad.<\/p>\n<p><strong>PERSONALIZANDO CON IRA<\/strong><br \/>\nEn resumidas cuentas y en medio de la pandemia, los actores de la oposici\u00f3n antisist\u00e9mica no quieren recordar que no se cambia de caballo en medio de la corriente. Los opositores de la clase pol\u00edtica no esperan llegar a la otra orilla para desenfundar sus rev\u00f3lveres. Y los pol\u00edticos oficialistas no asumen la necesidad de subordinar sus vocaciones electorales.<br \/>\nSi hubiera que explicarle a un extranjero por qu\u00e9 en esta democracia chilena actuamos as\u00ed, no podr\u00edamos soslayar el tema de la personalidad de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era. Es un Presidente que, por lo menos, debiera satisfacer a quienes piden a la pol\u00edtica m\u00e1s tecnicidad que ret\u00f3rica, m\u00e1s inteligencia que intuici\u00f3n, m\u00e1s acci\u00f3n ingenieril que \u201cpolitiquer\u00eda\u201d. Algo as\u00ed como lo que represent\u00f3 Jorge Alessandri, su predecesor como mandatario de derechas.<br \/>\nSucede que el austero y serio don Jorge (ese \u201cdon\u201d no es casual) cumpli\u00f3 bien ese rol, pero no ha sido el caso de Pi\u00f1era. A \u00e9ste le ha jugado en contra su falta de conceptualizaci\u00f3n pol\u00edtica y, sobre todo, su car\u00e1cter l\u00fadico (sus \u201carranques infantiles\u201d, seg\u00fan semblanza del soci\u00f3logo Eugenio Tironi). Lo primero le impide comunicar de manera sint\u00e9tica y atractiva sus decisiones. Lo segundo choca tanto a quienes le exigen un \u201cestilo presidencial\u201d, como a quienes a\u00f1oran la simpat\u00eda simple de Michelle Bachelet en su primer mandato. Por eso, sus errores no forzados, que antes se miraban como soslayables \u201cpi\u00f1ericosas\u201d, ahora se rechazan como insoportables \u201cprovocaciones\u201d.<br \/>\nLo grave para Chile es que, a partir de esas carencias, los cr\u00edticos del Presidente se han dado un fest\u00edn que difiere poco de la odiosidad. En las redes sociales saltarle a la yugular es un deporte cotidiano. En los espacios period\u00edsticos es f\u00e1cil detectar un talante antag\u00f3nico, expresado en reporteos, entrevistas e im\u00e1genes con sesgo. Algunos periodistas lucen como fiscales de pel\u00edcula y otros critican medidas antes de que comiencen a aplicarse.<br \/>\nParadigm\u00e1tico ha sido el caso de la distribuci\u00f3n de paquetes con alimentos y otras medidas, anunciadas por el propio mandatario el domingo 17 de mayo. A las pocas horas, el d\u00eda lunes, el Diario U Chile las mencion\u00f3 como el reconocimiento de que antes \u201cno se hab\u00eda hecho lo suficiente\u201d\u2026y de ah\u00ed sigui\u00f3 una descalificaci\u00f3n en serie. La m\u00e1s llamativa, por su acritud, fue la columna del rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Pe\u00f1a. Para \u00e9ste, dichas medidas se hab\u00edan tomado sin un previo dise\u00f1o log\u00edstico y confirmaban la ansiedad y falta de contenci\u00f3n del Presidente.<br \/>\nDada la notoriedad del columnista, m\u00e1s de un pol\u00edtico opositor glos\u00f3 fielmente lo expresado.<\/p>\n<p><strong>SALIR DE LA C\u00c1PSULA<\/strong><br \/>\nEn resumidas cuentas, ni la realidad socioecon\u00f3mica, la gravedad de la amenaza o la ingravidez de los partidos han facilitado el m\u00ednimo necesario de disciplina para acatar las medidas que dispone el Jefe de Estado y su equipo t\u00e9cnico. Y menos para establecer instancias de colaboraci\u00f3n, pues en vez de pensar como terr\u00edcolas chilenos los pol\u00edticos lo est\u00e1n haciendo como contrincantes de coyuntura.<br \/>\nTan evidente es la polifon\u00eda, que ni siquiera en el nivel superior de los exjefes de Estado hay unanimidad. Mientras los exmandatarios Eduardo Frei y Ricardo Lagos mantienen una respetuosa distancia social con las medidas que dispone el mandatario incumbente, Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, opina cr\u00edticamente y por los medios. Lo hace como m\u00e9dico y exjefe de Estado, pese a que, seg\u00fan el art\u00edculo 100 de la Carta de la ONU, debiera abstenerse de actuar \u201cen forma alguna\u201dque sea incompatible con sucondici\u00f3n de funcionaria internacional.<br \/>\n\u00bfSignifica lo se\u00f1alado que debemos deponer el pensamiento cr\u00edtico como si, junto con la pandemia, nos hubiera ca\u00eddo una dictadura?<br \/>\nEn ning\u00fan caso. S\u00f3lo significa que, en esta dram\u00e1tica coyuntura, la cr\u00edtica debe expresarse con prudencia, en tiempo oportuno, considerando el inter\u00e9s del pa\u00eds y asumiendo, como escribiera la historiadora Luc\u00eda Santa Cruz, que no es el tiempo de exigir infalibilidad a los gobernantes, porque \u201clas preguntas esenciales sobre el covid-19 a\u00fan no tienen respuesta\u201d.<br \/>\nSobre esa base, debi\u00e9ramos confiar en la verticalidad de la sensatez y en quienes t\u00e9cnicamente saben m\u00e1s que nosotros, a sabiendas de que la institucionalidad pol\u00edtica no est\u00e1 en condiciones de colaborar. Su deteriorada cultura le impide apreciar la gravedad de la crisis planetaria y actuar en consecuencia.<br \/>\nPor cierto, esa confianza debe ser activa, entendiendo que lo p\u00fablico no se limita a lo estatal y expres\u00e1ndolo en la colaboraci\u00f3n con todas las iniciativas c\u00edvicas que ayuden a resolver los problemas pr\u00e1cticos de cada d\u00eda. En paralelo, debemos asumir, como ciudadanos, que, ante variables tan enormes como la vida y la muerte, hay que buscar una futura normalidad genuina y transversal. Esto es, una mejor organizaci\u00f3n pol\u00edtica, social y econ\u00f3mica y una manera m\u00e1s arm\u00f3nica de entender las relaciones humanas.<br \/>\nS\u00f3lo de ese modo los chilenos podremos salir de la c\u00e1psula excepcionalista y parafrasear lo dicho, en otras circunstancias, por un Presidente norteamericano asesinado: \u201cNo te preguntes qu\u00e9 puede hacer el gobierno por ti, sino qu\u00e9 podemos hacer nosotros por la patria\u201d.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Elizondo (Santiago de Chile) es abogado, diplom\u00e1tico, profesor universitario, periodista y escritor.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El texto fue originalmente publicado en Chile el 31 de mayo. 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