{"id":16183,"date":"2020-08-10T20:57:28","date_gmt":"2020-08-10T23:57:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16183"},"modified":"2020-08-10T20:57:30","modified_gmt":"2020-08-10T23:57:30","slug":"crisis-trascendente-y-cambio-de-epoca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16183","title":{"rendered":"Crisis trascendente y cambio de \u00e9poca"},"content":{"rendered":"<p>Al inicio de 2020 no hubiera sido posible imaginar que a mitad de a\u00f1o estar\u00edamos padeciendo, en nuestro pa\u00eds y en casi todo el mundo, lo que nos pasa. Las comparaciones y met\u00e1foras usadas para tratar de entender, en relaci\u00f3n al presente y tambi\u00e9n al inmediato pasado, son netamente insuficientes. Se ha escrito y explicado tanto, sobre tantos temas, de diversas procedencias, centros cient\u00edficos, universidades, escuelas acad\u00e9mico-cient\u00edficas y dem\u00e1s instituciones p\u00fablicas, que cualquier intento de sintetizar resulta casi imposible.<br \/>\nCentenares de preguntas se lanzan esperando alguna respuesta. \u00bfC\u00f3mo fue posible llegar a este punto? Superamos la perplejidad inicial, y aun intentando imaginar proyecciones y escenarios, siempre para tratar de entender, la cruda realidad termina por superar todo. No hace falta aclarar que los temas pendientes son de larga data. Uno de entre ellos, por ejemplo, es la notable \u201cfragilidad\u201d del Estado; de sus instituciones; de los dirigentes, las sociedades y las culturas; en fin, de casi todo.<br \/>\nDif\u00edcil salvar algo o alguien de una tragedia que es universal. No se trata s\u00f3lo de nuestro pa\u00eds \u2013si bien cada pa\u00eds dispone de sus propios dramas y peculiares variables negativas\u2013 sino tambi\u00e9n de las naciones m\u00e1s grandes, l\u00edderes leg\u00edtimos, o no. Las conductas, actitudes, discursos y palabras son acciones de l\u00edderes decisivos, incluidos los de las mayores potencias. Esas decisiones han sido, no pocas veces, inconcebibles.<br \/>\nUna lista \u2013incompleta\u2013 de los m\u00e1s relevantes incluye a los Estados Unidos, China, Rusia, India, los europeos grandes, Jap\u00f3n, Brasil, Ir\u00e1n, Turqu\u00eda, Egipto, Arabia Saudita y varios m\u00e1s. Se suman tambi\u00e9n aquellos de los que se tiene escasa informaci\u00f3n, como el continente africano (1200 millones de habitantes en Sud\u00e1frica, Egipto, Nigeria); los pa\u00edses asi\u00e1ticos (Indonesia, Pakist\u00e1n, Bangladesh, Malasia, Vietnam) y los latinoamericanos (M\u00e9xico, Venezuela). Es necesario revisar la fragilidad, la extrema vulnerabilidad o la escandalosa irresponsabilidad, a fondo y de verdad, tratando de llegar hasta el n\u00f3dulo de cada cuesti\u00f3n.<br \/>\nHa sido ya reiterado que el Estado no deber\u00eda seguir siendo lo que ha sido hasta ahora. En muchos casos, una parodia y hasta una estafa. No se corresponde con la responsabilidad que le toca en un momento tan cr\u00edtico como el que vivimos. Y ha llegado a ser, no pocas veces, una amenaza. Quienes hacen pol\u00edtica, en la funci\u00f3n p\u00fablica o en la privada, en cualquier nivel, no pueden continuar inmersos en la improvisaci\u00f3n, la impericia, o peor a\u00fan, en la corrupci\u00f3n y la mentira misma, lisa y llana.<br \/>\nSe han ensayado, como ocurre a menudo, todo tipo de teor\u00edas conspiratorias de variada especie, al igual que demonizaciones de pa\u00edses, de instituciones y de personas; acusaciones cruzadas e insistentes amenazas de violencias, muchas veces, las m\u00e1s extremas. No puede menos que preocupar que algunos l\u00edderes de grandes potencias no se priven de usar un lenguaje que adem\u00e1s de ser claramente temerario y peligroso, alcance niveles de agresividad y de provocaci\u00f3n pocas veces vistos. Se advierte un grave deterioro \u00e9tico y un sensible aumento de conductas impropias. La prudencia brilla por su ausencia.<br \/>\nSe ha repetido tambi\u00e9n que puede llegar a estar en juego hasta la permanencia del hombre, ante amenazas de su extinci\u00f3n como especie, consecuencia de sus propias conductas. Pero se sigue ignorando o calificando como exagerado semejante peligro. Nada menos que un holocausto nuclear, o de cualquier otro tipo de armas de destrucci\u00f3n de masas, como las qu\u00edmicas o las biol\u00f3gicas, parece cada vez menos improbable.<br \/>\nEn estos momentos es l\u00f3gico suponer que el coronavirus continuar\u00e1 siendo una de las amenazas m\u00e1s grandes que ha tenido hasta ahora la humanidad. No est\u00e1 definido si es, o ser\u00e1, la mayor. Luce innegable que se trata de una de las m\u00e1s ominosas. Grave error es, por ende, no darse cuenta y reaccionar en consecuencia.<br \/>\nEn otras palabras: los escenarios que se asemejan a los apocal\u00edpticos no debieran desecharse como improbables. Si un error debe evitarse, por su amenazante inminencia, es el de la suficiencia. Cabe recordar cual ha sido el pecado liminar del que derivan los dem\u00e1s: la soberbia.<br \/>\nEsta precauci\u00f3n tiene sentido cuando se exponen los errores capitales ya cometidos en las decisiones y en el lenguaje de quienes tienen las responsabilidades m\u00e1s notorias: los l\u00edderes de gobierno y los aspirantes a reemplazarlos, los referentes de las oposiciones internas. En ocasiones de guerras mundiales, o de conflictos de peligro inminente que pudieron conducir a ellas, no fueron tan evidentes como lo son hoy.<br \/>\nNo se trata s\u00f3lo de pedir prudencia en el lenguaje o en las ideas. M\u00e1s bien, de hacer tomar conciencia clara y profunda de los riesgos que se asumen por no tener tal conciencia y por no tratar con extrema prudencia cada decisi\u00f3n, de cualquier naturaleza, que se tome.<br \/>\nLa pandemia del coronavirus que estamos transcurriendo y que padeceremos durante buen tiempo a\u00fan, no es un mero episodio hist\u00f3rico. Lo es, claro est\u00e1, pero de una jerarqu\u00eda superior por sus muy peligrosas consecuencias.<br \/>\nEl caso de nuestro pa\u00eds es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil debido a que, a la amenaza biol\u00f3gica del coronavirus, se suma tener que lidiar con una de las situaciones m\u00e1s complejas de nuestra historia: la reiterada cuesti\u00f3n de la deuda externa, la alta inflaci\u00f3n y la conducta de la dirigencia, problemas repetidos en nuestra historia. Sin embargo, a\u00fan con todo lo que significa como amenaza para el futuro de nuestro pa\u00eds, el virus es, hasta ahora al menos, un factor disciplinante efectivo. La sociedad parece estar m\u00e1s convencida de lo que se previ\u00f3 de que hay que aceptar los cambios que deben hacerse, por ser inevitables.<br \/>\nSi se logra convencer a los ciudadanos y habitantes de nuestro pa\u00eds de tal necesidad inminente y absoluta, la Argentina puede evitar males a\u00fan mayores. Pero al huir de la realidad, del debate y de la correcci\u00f3n de conductas da\u00f1osas, s\u00f3lo estar\u00e1 condenada a un retroceso que ya tiene larga data. Y que en una pr\u00f3xima edici\u00f3n logre superar \u201cmilagrosamente\u201d las grav\u00edsimas ca\u00eddas anteriores.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hacer? Dura pregunta. Esa es otra historia y merece otro tratamiento. Aunque no parece haber espacio para, precisamente, \u201cmodelos\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al inicio de 2020 no hubiera sido posible imaginar que a mitad de a\u00f1o estar\u00edamos padeciendo, en nuestro pa\u00eds y en casi todo el mundo,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[965,5],"tags":[1978,2540],"class_list":["post-16183","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion-2","category-sociedad","tag-dirigencia","tag-pandemia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4d1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16183"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16183\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16185,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16183\/revisions\/16185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}