{"id":16186,"date":"2020-08-10T21:02:44","date_gmt":"2020-08-11T00:02:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16186"},"modified":"2020-08-10T21:02:48","modified_gmt":"2020-08-11T00:02:48","slug":"recuperar-la-dimension-utopica-de-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16186","title":{"rendered":"Recuperar la dimensi\u00f3n ut\u00f3pica de la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><em>Este art\u00edculo fue publicado en su versi\u00f3n original la edici\u00f3n del 9 de mayo de la revista francesa <\/em>\u00c9tudes<em>.<\/em><\/p>\n<p>La prueba que estamos atravesando nos constri\u00f1e a un principio de realidad: desde hace algunas semanas estamos arrinconados en un presente encerrado en s\u00ed mismo, sin salida. Apenas nos permitimos entrever el ma\u00f1ana. Sin embargo, es en medio de esta reducci\u00f3n de los espacios que se descubre la necesidad de abrirnos hacia otra cosa y de recuperar la utop\u00eda. \u00bfEn serio, la utop\u00eda? \u00bfNo estamos, por el contrario, condenados por el deber del realismo? Sin embargo, la utop\u00eda es el motor de cada uno de nuestros actos, del m\u00e1s modesto al m\u00e1s ambicioso. En efecto, \u00bfqu\u00e9 es hacer sino el no darse por satisfecho con el estado de cosas, rehusar el contentarse con lo dado? Toda acci\u00f3n, a\u00fan la m\u00e1s corriente, es ut\u00f3pica cuando disiente, animada por la convicci\u00f3n de que esa realidad no puede ser la \u00fanica y que \u201clas cosas son as\u00ed\u201d no puede ser la norma.<br \/>La utop\u00eda no es fuga sino esperanza, no en el sentido de algo que se espera para el m\u00e1s all\u00e1, sino la posibilidad de provocar, aqu\u00ed en la tierra, formas in\u00e9ditas de pensar y de actuar. La utop\u00eda le a\u00f1ade a la realidad posibilidades que antes no ten\u00eda. No es una ceguera voluntaria, como puede ser la ideolog\u00eda. Por el contrario, se asienta en un conocimiento riguroso, l\u00facido y obstinado de la realidad. La utop\u00eda podr\u00eda ayudarnos, en medio del esfuerzo destinado al confinamiento y a la preparaci\u00f3n del ma\u00f1ana, a generar una resistencia a lo que ser\u00eda f\u00e1cil que se instalara: la invasi\u00f3n, por la generalizaci\u00f3n del teletrabajo, de lo profesional por sobre lo privado, lo virtual, fluido y r\u00e1pido, por sobre la presencia m\u00e1s imprevisible y lenta, la mayor dedicaci\u00f3n de la mujer a tareas de administraci\u00f3n, la concentraci\u00f3n de nuestros deseos en lo inmediato y que puede ser r\u00e1pidamente satisfecho, en detrimento de la curiosidad. La utop\u00eda ser\u00eda, entonces, la decisi\u00f3n de hacer un esfuerzo para desarticular las tendencias demasiado f\u00e1ciles que parecen perfilarse en la sociedad que vendr\u00e1, obviando la vigilancia y la imaginaci\u00f3n que sin embargo deber\u00edamos proponernos ejercitar.<br \/>Y si la utop\u00eda es una dimensi\u00f3n de la acci\u00f3n, es tambi\u00e9n una vocaci\u00f3n de la pol\u00edtica. No por tratarse de una suerte de romanticismo del ma\u00f1ana que encantar\u00e1 y cambiar\u00e1 todo \u2013lo que no han logrado los liberticidas y violentos\u2013. Tampoco por proponer alternativas irrealizables que no tienen en cuenta los deseos, las aspiraciones y contradicciones de cada uno. Pero si la utop\u00eda es una dimensi\u00f3n de la pol\u00edtica, lo es porque gobernar no consiste solamente en administrar lo que hay y gerenciar la situaci\u00f3n presente. El pol\u00edtico no est\u00e1 destinado a convertirse en un experto: su papel no es el de formular diagn\u00f3sticos y an\u00e1lisis; su rol es el de imaginar lo que no es, lo que todav\u00eda no ha sido hecho.<br \/>Su funci\u00f3n es elegir los caminos todav\u00eda no recorridos y organizar la esperanza. El pol\u00edtico debe mirar el ma\u00f1ana y hacerlo ver, con lucidez y convicci\u00f3n. Esta dimensi\u00f3n ut\u00f3pica de la pol\u00edtica es tanto m\u00e1s crucial en este tiempo de crisis, de miedo y de sospecha. La utop\u00eda facilita la uni\u00f3n en torno de una misma capacidad de hacer y relanzar las esperanzas. La fuerza y la responsabilidad del pol\u00edtico se pueden medir seg\u00fan sea su maestr\u00eda en proponer proyecciones razonables. Este talento particular del pol\u00edtico y del dirigente no surge de una simplificaci\u00f3n de las dificultades, sino, por el contrario, de tomar en serio la complejidad de las personas y de las cosas.<br \/>La utop\u00eda pol\u00edtica debe basarse en la importancia de los matices y las mediaciones y no en su eliminaci\u00f3n. No se parece en nada al imb\u00e9cil y peligroso \u201cs\u00f3lo basta con\u2026\u201d. Si en el mundo que viene no sabemos retomar la dimensi\u00f3n ut\u00f3pica de nuestros actos y de la acci\u00f3n pol\u00edtica, habr\u00e1 que temer el surgimiento de operaciones de simplificaci\u00f3n. Simplificaci\u00f3n de las relaciones por medio del uso exagerado de lo num\u00e9rico, que por su naturaleza fluida y et\u00e9rea ablanda las resistencias y el esfuerzo en la ense\u00f1anza y en las empresas, cuando son precisamente aquellas resistencias las que requieren una reflexi\u00f3n m\u00e1s matizada. Simplificaci\u00f3n de nuestros deseos llevados a lo que es asimilable r\u00e1pidamente, cuando lo que deber\u00edamos cultivar es el gusto por lo que es desconocido y complejo. La pol\u00edtica deber\u00e1 ceder la primac\u00eda precisamente a lo que estar\u00e1 tentada de dejar de lado: la curiosidad, la pausa, las solidaridades e iniciativas espont\u00e1neas individuales o colectivas, la pacificaci\u00f3n por el civismo, los \u201cbuenos d\u00edas\u201d y los \u201cgracias\u201d, aquel arte de cuidar las formas de las que nos olvidamos tan f\u00e1cilmente, porque llevan tiempo y exigen nuestra atenci\u00f3n.<br \/>Los pol\u00edticos deber\u00e1n movilizar en torno de algo que no es posible avizorar a\u00fan. En nuestro contexto (N. del t.: <em>Francia<\/em>) estamos tentados de pensar nuevamente en los discursos ut\u00f3picos de De Gaulle, el 18 de junio de 1940, cuando profetizaba sobre la victoria mientras Francia estaba de rodillas; de Churchill el 13 de mayo de 1940, cuando sin nada bueno para anunciar, formulaba la m\u00e1s poderosa de las promesas, la de ser due\u00f1os del futuro. Porque \u00bfqu\u00e9 es lo que nos permite reconocer una pol\u00edtica ut\u00f3pica? El hecho de que es factible, que se funda en un principio de realidad, un cuerpo a cuerpo con la historia, sus l\u00edmites y tambi\u00e9n sus posibilidades.<br \/>Esta vocaci\u00f3n ut\u00f3pica de la pol\u00edtica es demasiado apresuradamente confundida con el cuestionamiento del orden establecido y la instauraci\u00f3n por la fuerza de una sociedad donde no pasa nada y nada se sale de su carril. Pero el uso razonado de la utop\u00eda pol\u00edtica, esa capacidad de elegir, respeta mucho la realidad y sus complicaciones como para no arriesgarse a querer cambiarla. Y como la utop\u00eda en pol\u00edtica es inseparable de una forma de carisma, y por tanto del recurso de la fuerza de las palabras, habr\u00eda que animarse a decir, tal vez no con De Gaulle o Churchill, pero ciertamente con Victor Hugo: \u201cintentar, pelear, persistir, perseverar (\u2026) asombrar a la cat\u00e1strofe por el poco miedo que nos causa (\u2026) aguantar, resistir, he ah\u00ed el ejemplo que los pueblos necesitan y la luz que los electriza\u201d. (<em>Los Miserables<\/em>. Cap\u00edtulo XII)<\/p>\n<p><em>Laurence Devillairs es Doctora en Filosof\u00eda<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Vicente Espeche Gil<\/em><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo fue publicado en su versi\u00f3n original la edici\u00f3n del 9 de mayo de la revista francesa \u00c9tudes. 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