{"id":16189,"date":"2020-08-10T21:07:00","date_gmt":"2020-08-11T00:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16189"},"modified":"2020-08-10T21:07:26","modified_gmt":"2020-08-11T00:07:26","slug":"vision-incumplida-de-belgrano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16189","title":{"rendered":"Visi\u00f3n incumplida de Belgrano"},"content":{"rendered":"<p><em>A 200 a\u00f1os de su muerte, es bueno recordar aspectos de su formaci\u00f3n y aspiraciones menos difundidas.<\/em><\/p>\n<p>Varios historiadores coinciden en que Manuel Belgrano era un hombre talentoso, con buena formaci\u00f3n universitaria e ideas adelantadas para su tiempo. Como todo visionario, algunas de sus propuestas llegaron a considerarse disparatadas para la \u00e9poca. S\u00f3lo el paso del tiempo le dio la raz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>VALOR DE LAS MATEM\u00c1TICAS Y LA INGENIER\u00cdA<\/strong><br \/>\nBartolom\u00e9 Mitre, en su Historia de Belgrano, dice de \u00e9l que estaba animado por un \u201cesp\u00edritu de orden matem\u00e1tico\u201d, que se traduc\u00eda en una entusiasta promoci\u00f3n de las ciencias aplicadas. Esta actitud la expres\u00f3 desde que asumi\u00f3 la conducci\u00f3n del Consulado de Buenos Aires, creado por Carlos IV a comienzos de 1794. Los consulados eran juntas con funciones judiciales en materia econ\u00f3mica, que adem\u00e1s fomentaban la agricultura, la ganader\u00eda, las industrias y el comercio. Belgrano se desempe\u00f1\u00f3 all\u00ed hasta 1810, durante 16 a\u00f1os, en los que promovi\u00f3 la ciencia como motor de las actividades productivas.<br \/>\nA las matem\u00e1ticas las consideraba \u201cla rama m\u00e1s \u00fatil de la sabia filosof\u00eda\u201d. De ella surg\u00eda la ingenier\u00eda mec\u00e1nica: \u201cM\u00e1quinas para sembrar \u2013se\u00f1alaba\u2013 para regar, para cosechar las semillas (\u2026) m\u00e1quinas para esquilar los vellones, para limpiarlos, hilarlos (\u2026) m\u00e1quinas para serrar los montes, pulir las maderas\u201d. Belgrano no ten\u00eda conocimientos matem\u00e1ticos avanzados pero cre\u00eda firmemente en el poder de \u201clas medidas y los n\u00fameros\u201d, en la incidencia de las ciencias exactas.<\/p>\n<p><strong>FUGAZ PRIMAVERA<\/strong><br \/>\nEn ese tiempo, el poder se fundaba en las conquistas territoriales. Durante miles de a\u00f1os, los imperios hab\u00edan sido grandes porque grandes eran sus territorios o colonias, como as\u00ed tambi\u00e9n los ej\u00e9rcitos que los defend\u00edan y el n\u00famero de esclavos o s\u00fabditos que se sumaban. El Virreinato, por entonces, exportaba cueros al pelo, lanas de carnero y carne salada, a los que Belgrano llamaba \u201cfrutos del pa\u00eds\u201d. La extensa pampa, con sus hombres y ganados hostigados por malones, y los arreos a poblaciones ind\u00edgenas de frontera para la venta y el trueque, eran escenarios comunes. Ante esto Belgrano advert\u00eda desde el Consulado que, sin ilustraci\u00f3n y comercio, sin industrias y escuelas, el nuestro \u201cser\u00e1 un pa\u00eds miserable y desgraciado\u201d. Con s\u00f3lo los \u201cfrutos del pa\u00eds\u201d \u2013dec\u00eda\u2013 gozaremos de una \u201cfugaz primavera\u201d.<br \/>\nLa \u201cfugaz primavera\u201d arrib\u00f3 cien a\u00f1os despu\u00e9s, cuando nuestros ganaderos progresistas aspiraban llegar al mercado europeo con productos capaces de competir. Decrec\u00eda la demanda de carnes saladas en los pa\u00edses esclavistas y aumentaba la de lana y cereales en los pa\u00edses industriales, por la vigorosa producci\u00f3n textil. Hab\u00eda que exportar lana y cereales. Eran los tiempos del centenario y culmin\u00e1bamos la mayor revoluci\u00f3n agroexportadora que nos ubic\u00f3 entre las primeras naciones del mundo. A ello sirvieron en las d\u00e9cadas anteriores Mitre, Sarmiento y Avellaneda, que prepararon el pa\u00eds futuro. La Universidad de Buenos Aires concretaba la visi\u00f3n de Belgrano, al crear el Departamento de Ciencias Exactas, del que egresaron los primeros ingenieros que hicieron las obras que la transformaci\u00f3n requer\u00eda: v\u00edas f\u00e9rreas, puertos y frigor\u00edficos para transportar nuestra riqueza.<br \/>\nLa obsesi\u00f3n de Sarmiento de \u201ceducar al soberano\u201d, daba la raz\u00f3n a Belgrano: \u201cEspa\u00f1a y sus descendientes \u2013dec\u00eda\u2013 carecen de los conocimientos en ciencias naturales o f\u00edsicas, que en los dem\u00e1s pa\u00edses de Europa crearon una poderosa industria que da ocupaci\u00f3n a todos. (\u2026) Si la educaci\u00f3n no prepara a las generaciones venideras, el resultado ser\u00e1 la pobreza y la oscuridad nacional. (\u2026) Las fuerzas productivas dependen menos de la fecundidad del suelo (salvo casos excepcionales) que de la capacidad general de los habitantes\u201d. Gracias a las acciones que lider\u00f3 Sarmiento con la Generaci\u00f3n del \u201880, a comienzos del siglo XX ten\u00edamos uno de los sistemas educativos m\u00e1s avanzados del mundo. Y por entonces est\u00e1bamos entre los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, por lo que se cumpl\u00eda aquello de que una sociedad depende principalmente de lo que est\u00e1 en la cabeza de sus habitantes.<\/p>\n<p><strong>LA CA\u00cdDA QUE A\u00daN PERSISTE<\/strong><br \/>\nDesde aquella \u201cfugaz primavera\u201d nunca m\u00e1s generamos un ciclo creador. S\u00f3lo disfrutamos por un tiempo de \u00e9l. \u201cLa vida f\u00e1cil, la ganancia f\u00e1cil, nos ha acostumbrado a un m\u00ednimo de sacrificios\u201d, escrib\u00eda en 1921 Alberto M\u00e9ndez Casariego en la Revista de Econom\u00eda Argentina, que inspiraba Alejandro Bunge. Desde 1918, la revista y el grupo que la integr\u00f3 se\u00f1alaban los esquemas anquilosados que nos llevaron a una ca\u00edda que a\u00fan persiste.<br \/>\nComo ingeniero, economista y soci\u00f3logo, Bunge entend\u00eda que la econom\u00eda se basaba en la observaci\u00f3n de la realidad, a la que med\u00eda con datos y series \u2013como quer\u00eda Belgrano\u2013 de los que extra\u00eda ideas esclarecedoras. Gustaba de la estad\u00edstica, a la que defin\u00eda como ciencia social. Hasta su muerte en 1943, advirti\u00f3 que \u201cnuestra pol\u00edtica econ\u00f3mica es una d\u00f3cil sumisi\u00f3n a las grandes potencias, que nos compran materias primas baratas y nos venden art\u00edculos manufacturados caros\u201d. Por ello sosten\u00eda que, desde 1908, empezamos a ser un pa\u00eds est\u00e1tico, que deb\u00eda pasar de la econom\u00eda primaria a la industrial. No desalentaba al campo; s\u00f3lo quer\u00eda que no fuera excluyente. So\u00f1aba con una generaci\u00f3n de granjeros y de industriales.<br \/>\nLas palabras de Bunge, en 1923, ratifican la visi\u00f3n de Belgrano: \u201cNuestras fuentes de riqueza ya no pueden encontrarse en la exclusiva extensi\u00f3n de tres o cuatro grandes cultivos y en el cuidado de los ganados. Vamos saliendo del per\u00edodo de la tierra para entrar en el per\u00edodo del hombre. (\u2026) Si las industrias proporcionan un est\u00edmulo irreemplazable para el perfeccionamiento y el progreso de las ciencias y las artes, se debe a que su desarrollo moderno necesita de la qu\u00edmica, de la f\u00edsica, de las matem\u00e1ticas, de todas las ramas de la ingenier\u00eda, del derecho, de la pintura, de la escultura y de la m\u00fasica, la psicolog\u00eda y la l\u00f3gica de la historia. (\u2026) Conocimientos de todos los \u00f3rdenes son reclamados (\u2026)\u201d.<br \/>\nOtra voz en el desierto fue la de nuestro primer Premio Nobel en Ciencias, Bernardo Houssay, padre de la ciencia contempor\u00e1nea argentina. Insist\u00eda, como Belgrano, en el valor del conocimiento: \u201cLos pa\u00edses latinoamericanos son a\u00fan atrasados en este terreno\u201d, dec\u00eda en 1934. Pero a pesar de que no avanz\u00e1bamos, ten\u00eda esperanzas: \u201cPodemos y debemos ser optimistas \u2013afirmaba en 1954\u2013; no s\u00e9 si ser\u00e1 en 10, 50, 100 o 500 a\u00f1os, pero espero que el d\u00eda llegar\u00e1&#8230;\u201d.<\/p>\n<p><strong>ELEGIMOS SER POBRES<\/strong><br \/>\nEn 2019, a casi 200 a\u00f1os de la muerte de Belgrano, la Argentina sancion\u00f3 casi por unanimidad una Ley de Econom\u00eda del Conocimiento. S\u00f3lo tuvo dos votos adversos en la C\u00e1mara de Diputados. Tard\u00edamente el pa\u00eds tomaba conciencia del valor de la ciencia y la industria unidas, pues nunca supo articularlas. La ley, que deb\u00eda entrar en vigencia en enero pasado, fue imprevistamente suspendida por el nuevo gobierno.<br \/>\nSincer\u00e9monos: no somos pobres; elegimos ser pobres. No somos pobres por las pol\u00edticas del FMI o por el modelo neoliberal; ni por el modelo estatal o estatista, como se dec\u00eda hace unos a\u00f1os. Somos pobres porque siempre aplicamos un solo modelo: el que le dio la espalda al conocimiento.<\/p>\n<p><em>Arturo Prins es Director Ejecutivo de la Fundaci\u00f3n Sales<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 200 a\u00f1os de su muerte, es bueno recordar aspectos de su formaci\u00f3n y aspiraciones menos difundidas. Varios historiadores coinciden en que Manuel Belgrano era&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[972],"tags":[277,270],"class_list":["post-16189","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","tag-desarrollo","tag-economia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4d7","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16189"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16191,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16189\/revisions\/16191"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}