{"id":16194,"date":"2020-08-11T18:48:44","date_gmt":"2020-08-11T21:48:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16194"},"modified":"2020-08-11T18:48:46","modified_gmt":"2020-08-11T21:48:46","slug":"carta-del-cardenal-mario-poli-y-obispos-auxiliares-a-cuidadores-de-enfermos-de-covid-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16194","title":{"rendered":"Carta del cardenal Mario Poli y obispos auxiliares a cuidadores de enfermos de Covid-19"},"content":{"rendered":"<p><em>Carta del cardenal Mario Aurelio Poli y de sus obispos auxiliares a quienes actualmente est\u00e1n cerca de los enfermos graves o moribundos que deben permanecer aislados.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u2026<em>tristes siempre alegres<\/em> (2 Co. 6, 10)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>El hombre tiene lugares en su coraz\u00f3n<\/em><br \/>\n<em>que todav\u00eda no existen, y para que<\/em><br \/>\n<em>puedan existir entra en ellos el dolor.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">L\u00e9on Bloy<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Pero \u00e9l permaneci\u00f3 inm\u00f3vil y me dej\u00f3 besarlo,<\/em><br \/>\n<em>y pens\u00e9: estoy besando el dolor, y el dolor<\/em><br \/>\n<em>te pertenece a Ti m\u00e1s a\u00fan que la alegr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Graham Grenne<\/p>\n<p>Queridos hijos, hermanos, amigos:<\/p>\n<p>Esta breve carta de los obispos de Buenos Aires tiene un solo prop\u00f3sito: agradecer con admiraci\u00f3n y alentar con entusiasmo a todas las personas que hoy, en este tiempo dif\u00edcil, de prueba y desaf\u00edo, est\u00e1n abocadas a la atenci\u00f3n y cuidado de enfermos que, en grave estado, han debido ser aislados, y, por eso, separados de todos sus afectos y v\u00ednculos.<br \/>\nTodo ser humano es irrepetible; tambi\u00e9n lo es el transcurso de su existencia; tambi\u00e9n el modo de llegar al final del camino.<br \/>\nEn estos d\u00edas, ese final se nos ha hecho presente no s\u00f3lo en la reflexi\u00f3n, sino que se ha insinuado con inesperada cercan\u00eda en la vida cotidiana. Es la muerte. Hay que decirlo con todo lo que tiene de inquietante, de misterioso, de injusto, de doloroso; tambi\u00e9n de terrible. Uno contempla la propia muerte y la medita, y tambi\u00e9n la de sus seres queridos.<br \/>\nLo que decimos aqu\u00ed no quiere ser melanc\u00f3lico. Al contrario, quiere fortalecer los corazones, ya que la muerte, mirada con honestidad y percibida con toda su carga dram\u00e1tica, es algo que permite mejorar las preguntas acerca de la propia vida y la vida de todos. Es m\u00e1s, no s\u00f3lo se trata de preguntas y reflexiones sino de un hecho real que le da un valor extraordinario a la existencia humana. La muerte nos hace ver de modo m\u00e1s n\u00edtido cu\u00e1nto queremos la vida de los que amamos, y nos ayuda a palpar qu\u00e9 admirable es para uno mismo la vida recibida.<br \/>\nEn la juventud nos hacemos muchas preguntas. El tiempo ir\u00e1 acercando algunas respuestas. Pero hay una especial entre todas, que no es la menor: la vida que uno haya vivido.<br \/>\nLa muerte es el \u00faltimo trazo que completa la figura de una vida. Por eso, un moribundo es alguien digno del m\u00e1s alto respeto: est\u00e1 terminando de labrar su sentido, de saber qui\u00e9n es.<br \/>\nSin duda, este \u00faltimo paso es sumamente dif\u00edcil. Por eso se lo llama \u201cagon\u00eda\u201d, que es una palabra que originariamente significa \u201clucha\u201d. Cuando la agon\u00eda se atraviesa de la mano de los seres queridos, el consuelo y el amor fortalecen para esa \u00faltima pelea. Pero cuando ella se libra en la soledad todo se hace m\u00e1s \u00e1rido, m\u00e1s extremo.<br \/>\nHay algunos signos que van advirtiendo y preparando el final: la declinaci\u00f3n de las fuerzas f\u00edsicas, el debilitamiento de las facultades mentales, las enfermedades que hay que pasar y las secuelas que dejan\u2026 Se desdibuja la forma humana. Ahora, cuando todo esto es vivido lejos de los seres queridos, se suma, a todo este deterioro f\u00edsico y mental, un hondo vac\u00edo espiritual, un sentimiento, sobre todo, de abandono, que ya no consiste s\u00f3lo en la ausencia de los afectos, sino en la manifestaci\u00f3n de algo m\u00e1s profundo y definitivo. Se ha llegado al l\u00edmite.<br \/>\n\u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo! \u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado? Es el grito de Cristo en la Cruz cuando no puede percibir a su Padre. Es el grito que compendia todos los gritos y todos los abandonos. S\u00f3lo \u00e9l pudo llegar, con toda la humanidad en su coraz\u00f3n, a confrontar con el mismo Dios la cat\u00e1strofe de su Ausencia. No obstante, en su m\u00e1s absoluto abandono, tambi\u00e9n \u00e9l pudo decir, abrazando a toda la humanidad: Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu.<br \/>\nPor eso, los cristianos, cuando llegamos al extremo, dirigimos nuestra mirada al Crucificado, a quien la Biblia describe as\u00ed: Tan desfigurado ten\u00eda el aspecto que no parec\u00eda humano. No ten\u00eda apariencia ni presencia, ni belleza que pudi\u00e9ramos apreciar. Despreciable y desecho de hombres, var\u00f3n de dolores experimentado en quebrantos, como ante quien se da vuelta el rostro.<br \/>\nJes\u00fas, en cuya resurrecci\u00f3n se manifestar\u00e1 la belleza del destino de la forma humana, muestra ahora esa belleza de un modo misterioso: hasta ese extremo ha llegado el amor del Padre por nosotros.<br \/>\nLos cristianos besamos la cruz. No besamos la muerte, sino el amor con que Jes\u00fas muere. Es la gran paradoja de la herida: all\u00ed se siente el dolor, pero tambi\u00e9n el alivio y la cura. Sin herida no se siente nada, s\u00f3lo hay impasibilidad. \u00bfC\u00f3mo es la belleza de una herida? Jes\u00fas quiso conservarlas en su cuerpo glorioso de Cristo resucitado. Por eso la fe en la resurrecci\u00f3n jam\u00e1s debe devaluar la dignidad del momento \u00faltimo del dolor. Los cristianos creemos en la belleza de la flor marchita.<br \/>\n\u00bfDios puede hacer que el dolor se pase? Ciertamente. Recordemos los milagros. Pero no es el camino ordinario, que \u00e9l ha dejado en manos de nuestra libertad. La principal respuesta del Dios cristiano al sufrimiento es ir a situarse en \u00e9l. Cristo no se baj\u00f3 de la cruz, como ning\u00fan hombre puede bajarse. Por eso, donde haya dolor y sufrimiento, donde haya una cruz, ah\u00ed est\u00e1 Dios antes que en ning\u00fan otro lugar. En la cruz es cuando uno es m\u00e1s hijo. Aqu\u00ed, la dignidad humana del moribundo asciende a dignidad sagrada.<br \/>\nEs por esto por lo que hoy queremos decirles, a quienes asisten a los enfermos graves y solos, que est\u00e1n en una tarea \u00fanica, muy bella y que nadie m\u00e1s puede hacer: amparar. Con todas las cautelas que se requieran y que est\u00e9n indicadas, amparen. Hagan sentir al enfermo que hay una presencia, que no es tan absoluta su soledad. Toda persona, tambi\u00e9n en ese momento extremo, tiene necesidad de ser valorada, de ser reconocida, de ser amada.<br \/>\nCuando se trate de enfermos cristianos, y los que los asisten tambi\u00e9n lo sean, sepan que pueden hacer ustedes muchas cosas: pueden bendecir al enfermo, pueden bendecir agua para que lo acompa\u00f1e en su oraci\u00f3n. Pueden hacer la se\u00f1al de la cruz sobre el enfermo o el agua y pedir a Dios sus dones, la salud y su bendici\u00f3n. Tambi\u00e9n lo pueden hacer sobre otros objetos: un rosario, una estampa\u2026 Sepan que est\u00e1n facultados para hacerlo, todo bautizado lo est\u00e1. Pero en ning\u00fan momento lo hagan si no ven que es un deseo del enfermo. Tampoco hace falta abrumar con palabras. La presencia silenciosa es a veces una comuni\u00f3n mucho m\u00e1s \u00edntima y profunda. (Todo esto, por supuesto, depende del estado del enfermo, del nivel de gravedad de su situaci\u00f3n). Hagan uso de su imaginaci\u00f3n. Tambi\u00e9n los de otras confesiones religiosas sabr\u00e1n c\u00f3mo consolar con su fe. (Quiz\u00e1s, a veces, se pueda hacer llegar alguna noticia a los parientes o amigos, para quienes la situaci\u00f3n tambi\u00e9n resulta muy dura; o de ellos al enfermo).<br \/>\nCuando el enfermo o el que asiste no son creyentes, la presencia y el afecto valen tanto como en el otro caso. Y, siempre seg\u00fan el respeto a los procedimientos que cuidan la salud, quiz\u00e1s se le pueda acercar al paciente alguna foto de sus seres queridos, o de un lugar amado o significativo, o una m\u00fasica preferida por \u00e9l.<br \/>\nSabemos que muchos de ustedes ya hacen estas cosas; s\u00f3lo queremos reanimarlos, avivar el impulso. No se nos escapa que la tarea es dura, sacrificada, que puede desgastar, insensibilizar, producir disgusto, enojo por cosas que no est\u00e1n bien\u2026 Si uno logra atravesar todas estas cosas y no perder de vista lo esencial, el amparo al enfermo, sentir\u00e1 una alegr\u00eda muy profunda que nadie le podr\u00e1 quitar. Y la \u00fanica manera de atravesar todos esos obst\u00e1culos es poniendo por delante el coraz\u00f3n, con toda su capacidad de amar, de hacer el bien.<br \/>\nA todas las personas, pues, que asisten en este momento a los aislados, creyentes cat\u00f3licos o de otras confesiones, y no creyentes: pedimos por ustedes, les deseamos lo mejor, tambi\u00e9n que el trabajo de cada uno sea reconocido con un sustento econ\u00f3mico digno que refleje el valor de tan importante tarea.<br \/>\nA todos ustedes, pues, los obispos queremos decirles que cuenten con nosotros. Los admiramos, los queremos, los necesitamos; son importantes, especiales, inspiradores.<br \/>\nLos bendecimos de todo coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Buenos Aires, domingo 2 de agosto de 2020.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta del cardenal Mario Aurelio Poli y de sus obispos auxiliares a quienes actualmente est\u00e1n cerca de los enfermos graves o moribundos que deben permanecer&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[959,9],"tags":[2537,2258],"class_list":["post-16194","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital","category-documentos","tag-coronavirus","tag-poli"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4dc","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16194"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16194\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16196,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16194\/revisions\/16196"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16194"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16194"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}