{"id":16197,"date":"2020-08-15T19:13:28","date_gmt":"2020-08-15T22:13:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16197"},"modified":"2020-08-15T19:13:30","modified_gmt":"2020-08-15T22:13:30","slug":"15-de-agosto-meditacion-de-la-asuncion-de-la-santisima-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16197","title":{"rendered":"15 de agosto: Meditaci\u00f3n de la Asunci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen"},"content":{"rendered":"<p>Hasta ahora no hemos meditado especialmente sobre la Virgen, pero creo que ha llegado el momento oportuno. Este a\u00f1o, la solemnidad de la Asunci\u00f3n (15 de agosto) tendr\u00e1 lugar en d\u00eda s\u00e1bado, y en una situaci\u00f3n en que no podremos compartir la celebraci\u00f3n presencialmente. Es f\u00e1cil que esta fiesta nos pase desapercibida o sin el relieve de otros a\u00f1os m\u00e1s \u201cnormales\u201d.<br \/>\nEs cierto que, a lo largo del a\u00f1o, se suceden numerosas celebraciones de la Sant\u00edsima Virgen. Algunas de ellas nos dan la oportunidad, simplemente, de expresar nuestro amor a nuestra Madre, como sucede con la recurrencia anual de fiestas dedicadas a ciertas advocaciones (la Virgen de Luj\u00e1n, de San Nicol\u00e1s, del Valle, de Lourdes, de F\u00e1tima, etc.), en las cuales la relaci\u00f3n de Mar\u00eda con determinados lugares, o culturas, o costumbres familiares, nos hacen experimentar de un modo m\u00e1s o menos espont\u00e1neo su cercan\u00eda.<br \/>\nPor supuesto que estas fiestas tambi\u00e9n sostienen nuestra fe, pero la piedad mariana requiere un fundamento s\u00f3lido, para evitar que pueda ir vaci\u00e1ndose de sentido y decayendo en una afectividad superficial, la nostalgia inconsciente de la madre o de \u201clo materno\u201d, o algo m\u00e1s grave a\u00fan.<\/p>\n<p><em>En el S\u00ednodo para la Amazon\u00eda, por ejemplo, tanto en el documento borrador como en documento final, hubo diversas menciones a la \u201cMadre Tierra\u201d en la religiosidad de los pueblos amaz\u00f3nicos, interpret\u00e1ndola como signo de la valoraci\u00f3n de la naturaleza, de la mujer, de la vida, etc. La exhortaci\u00f3n posterior del Papa fue m\u00e1s prudente. Pero luego se introdujo una imagen de la Pachamama en la Iglesia de Santa Mar\u00eda en Traspontina, en Roma, suscitando perplejidad en muchos fieles, e incluso, alg\u00fan incidente. Es que estas im\u00e1genes, aunque no pueden ser expresi\u00f3n de valores humanos, no dejan en claro la apertura a la trascendencia. La Pachamama es una diosa de la fertilidad, identificada con la tierra, o la mujer, como fuentes de la vida. En el C\u00e1ntico de las Criaturas, San Francisco menciona \u201cla hermana nuestra madre tierra\u201d (hermana antes que madre) como una criatura entre las otras. Mar\u00eda no es una divinidad femenina, sino que es la madre del Verbo preexistente desde la eternidad (cf. Juan 1,1,), \u201caquella por quien recibimos al Autor de la vida\u201d (Solemnidad de Mar\u00eda Madre de Dios\u201d). Si nosotros perdemos en nuestro culto a Mar\u00eda esa consciencia de la trascendencia, podemos caer en un error similar, bajo apariencias cristianas.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-16198\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-1.jpg\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"462\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-1.jpg 640w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-1-300x231.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Por eso son tan importantes y necesarias aquellas solemnidades marianas que nos invitan, a trav\u00e9s de Mar\u00eda, a la reflexi\u00f3n sobre las grandes verdades de nuestra fe. Una de ellas es la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda, una fiesta que comenz\u00f3 a celebrarse en Jerusal\u00e9n al final del s. V. En ella encontramos un n\u00facleo que fue asumido por la fe del Pueblo de Dios a lo largo de los siglos: Mar\u00eda participa ya hoy plenamente de la gloria de su Hijo. Mientras quienes mueren en la fe pueden gozar, una vez purificados, de la visi\u00f3n de Dios, aguardando la resurrecci\u00f3n de sus cuerpos en el \u00daltimo D\u00eda, la Virgen Mar\u00eda est\u00e1 ya hoy en el Cielo en cuerpo y alma.<br \/>\nPero no se dio la misma unanimidad para responder una pregunta: \u00bfc\u00f3mo pas\u00f3 la Virgen de este mundo al Cielo? \u00bfFue o no a trav\u00e9s de la muerte? En Oriente se difundi\u00f3 la idea de que la Virgen no muri\u00f3 sino que simplemente \u201cse durmi\u00f3\u201d (\u201cdormici\u00f3n\u201d, Koim\u00e9sis, y tambi\u00e9n \u201ctr\u00e1nsito\u201d), aunque otra tradici\u00f3n igualmente importante defendi\u00f3 la idea de que, como su Hijo, ella tambi\u00e9n hab\u00eda muerto, para participar tambi\u00e9n de su resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16199 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-2.jpg\" alt=\"\" width=\"299\" height=\"410\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-2.jpg 299w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-2-219x300.jpg 219w\" sizes=\"auto, (max-width: 299px) 100vw, 299px\" \/><\/a><br \/>\nAqu\u00ed vemos el \u00edcono de la dormici\u00f3n de The\u00f3fanes de Creta. La subida del alma de la Virgen no es el motivo principal del dibujo. Por el contrario, Cristo baja a la tierra y reclama el protagonismo que se debe al personaje que ocupa el lugar central. Cristo, sosteniendo una ni\u00f1a vestida con vendas (mortajas) blancas, recuerda de forma irresistible el icono de la Natividad del Se\u00f1or del mismo autor, pero con la figuraci\u00f3n invertida: all\u00ed era la Virgen el personaje central, y el ni\u00f1o Jes\u00fas el que aparec\u00eda con las vendas (como mortajas) blancas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16200\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-3.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"493\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-3.jpg 600w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-3-300x247.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Cristo aparece aqu\u00ed para recoger el alma de su madre y llevarla consigo al cielo. Si en la Navidad la humilde doncella de Nazaret daba su carne al Verbo de Dios que descend\u00eda despojado de su dignidad divina, ahora el Verbo de Dios, rodeado de \u00e1ngeles y de poder, viene a dar la gloria eterna a su madre. As\u00ed, este \u00edcono presenta el itinerario completo del fiel cristiano, que nacido a la Vida en el Bautismo es recogido por Cristo en su hora final. (1)<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de esta diferencia, los pensadores cristianos continuaron elaborando la teor\u00eda de la glorificaci\u00f3n del cuerpo de la Madre del Se\u00f1or, hasta que por fin el Papa P\u00edo XII, recogiendo los frutos de tantos siglos de reflexi\u00f3n creyente, defini\u00f3 el dogma de la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda a la gloria celestial (1 de noviembre de 1950, Bula Munificentissimus Deus). En ella, prudentemente, se limita a sostener:<br \/>\n\u201cLa Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen Mar\u00eda, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial\u201d (2)<br \/>\nComo observa el P. L. H. Rivas, el Papa evita definirse sobre el final de la vida terrena de la Virgen (si muri\u00f3 o no). Tampoco habla de lo alto ni de lo bajo, ni de \u201cascender\u201d, sino de ser asumida en la gloria de Dios.<br \/>\nJuan Pablo II, sin embargo, da un paso adelante en su catequesis del 25 de junio de 1997, sosteniendo que el hecho de que Mar\u00eda fuera liberada del pecado original por singular privilegio divino no significa que haya recibido tambi\u00e9n la inmortalidad corporal. \u201cLa madre no es superior al Hijo, que acept\u00f3 la muerte, d\u00e1ndole nuevo significado y transform\u00e1ndola en instrumento de salvaci\u00f3n\u201d (n.3). Debemos pensar entonces que Mar\u00eda, implicada en la obra redentora y asociada a la ofrenda salvadora de Cristo, debi\u00f3 compartir el sufrimiento y la muerte con vistas a la redenci\u00f3n. Para participar en la resurrecci\u00f3n de Cristo, Mar\u00eda deb\u00eda compartir ante todo la muerte de su Hijo (ibid.).<br \/>\nSin embargo, entre la idea de la \u201cdormici\u00f3n\u201d o el \u201ctr\u00e1nsito\u201d, y la muerte de la Virgen (incluso por causas naturales), la distancia no es tan grande como parece, si nos situamos en la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo. Seg\u00fan San Francisco de Sales, la muerte de Mar\u00eda se produjo como efecto de \u201cun \u00edmpetu de amor\u201d. Cualquiera haya sido el hecho org\u00e1nico o biol\u00f3gico causante de su muerte, puede sostenerse que \u201cel tr\u00e1nsito de esta vida a la otra fue para Mar\u00eda una maduraci\u00f3n de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en ese caso la muerte pudo concebirse como una dormici\u00f3n\u201d (n.5). Algo de lo cual quiz\u00e1s hayamos percibido alg\u00fan reflejo en la paz y la esperanza con que tantas personas de profunda fe han afrontado el trance de la muerte.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n coincide con la convicci\u00f3n de algunos Padres de la Iglesia, reflejada en el \u00edcono que presentamos anteriormente, de que \u201cla muerte de Mar\u00eda fue un acontecimiento de amor que la llev\u00f3 a reunirse con su Hijo divino, para compartir con \u00c9l la vida inmortal. Al final de su existencia terrena habr\u00e1 experimentado, como San Pablo y m\u00e1s que \u00e9l, el deseo de liberarse del cuerpo para estar con Cristo para siempre (cf. Fil 1,23)\u201d (ibid.).<br \/>\nUn reflejo de este misterio podemos verlo expresado en la Asunci\u00f3n de la Virgen del pintor espa\u00f1ol Bartolom\u00e9 Esteban Murillo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16201 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-4-769x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-4-769x1024.jpg 769w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-4-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-4-768x1022.jpg 768w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-4.jpg 780w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\nLa Virgen, en el momento que entra en el Cielo, rodeada por los \u00e1ngeles, tiene el aspecto casi de una ni\u00f1a. Es evidente que Murillo no tiene inter\u00e9s en representar la apariencia exterior de la Virgen: est\u00e1 pintando su amor, enfatizado por los colores c\u00e1lidos que rodean su figura; un amor que permanece siempre joven, rebosando de vitalidad, intacto pese al sufrimiento atravesado, surgido victorioso de la muerte por especial privilegio de Dios, despegado ya del mundo y tendiendo con toda su fuerza hacia lo alto.<br \/>\nEn este tipo de obra, sin embargo, no se hace expl\u00edcito el contexto que la da su verdadero sentido. Se lo presupone en la fe del espectador. Por eso finalmente quisiera hacer referencia a otro motivo que surge del misterio de la Asunci\u00f3n y se difunde en el arte cristiano: la Coronaci\u00f3n de la Virgen. Primero es s\u00f3lo Jes\u00fas quien la corona. Pero desde el siglo XV, el acto de Coronaci\u00f3n de la Virgen es presentado como obra conjunta de la Trinidad. Este tipo de imagen es el que encontramos en nuestro templo de Madre Admirable, como ejemplo de esta tradici\u00f3n secular.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16202 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-5.jpg\" alt=\"\" width=\"421\" height=\"325\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-5.jpg 640w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-5-300x231.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 421px) 100vw, 421px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Notemos que esta versi\u00f3n est\u00e1 estructurada por dos tri\u00e1ngulos. Uno de ellos, con el v\u00e9rtice hacia arriba, es el que une las Personas Divinas (el tri\u00e1ngulo es un antiqu\u00edsimo signo trinitario). El otro, invertido, une al Padre, al Hijo y a Mar\u00eda. Puede decirse que \u00e9ste \u00faltimo es como el reflejo (invertido) del primer tri\u00e1ngulo: la Trinidad que se proyecta, como en un espejo, en Mar\u00eda, la Madre de Dios glorificada; y \u00e9sta ocupa el v\u00e9rtice inferior, es decir, es el reflejo humano del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\nOtra versi\u00f3n, ligeramente distinta, es la que presenta Diego Vel\u00e1zquez. Las Personas divinas se encuentran todas en el mismo nivel, reflejando su igual dignidad. Pero el conjunto est\u00e1 dispuesto formando la figura de un coraz\u00f3n, impresi\u00f3n que se confirma con el gesto de Mar\u00eda llevando su mano derecha, precisamente, al coraz\u00f3n. Mar\u00eda ingresa plenamente en la corriente de amor que es propia de la intimidad de Dios, de la vida trinitaria.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-6.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-16203\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-6.jpg\" alt=\"\" width=\"409\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-6.jpg 600w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/imagen-6-300x247.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 409px) 100vw, 409px\" \/><\/a><br \/>\nPero al contemplar a Mar\u00eda en todas estas representaciones, no debemos verla s\u00f3lo en cuanto persona particular. Dice el Concilio Vaticano II que \u201cla Iglesia\u2026 la contempla gozosamente (a Mar\u00eda) como una pur\u00edsima imagen de lo que ella misma, toda entera, ans\u00eda y espera ser\u201d.3 Ella es la imagen y la primera realizaci\u00f3n de lo que todos esperamos llegar a ser por la gracia de Dios: es decir, llamados a participar plenamente de la comuni\u00f3n con Dios, es decir, de la comuni\u00f3n entre las Personas divinas: por Cristo, ser hijos del Padre en el Esp\u00edritu. Y eso no s\u00f3lo nos implica a nosotros como personas individuales, sino tambi\u00e9n nuestros v\u00ednculos de amor y comuni\u00f3n con nuestros hermanos.<br \/>\nEs m\u00e1s, al entrar Mar\u00eda en el seno de la Trinidad, con ella entra la Creaci\u00f3n entera. Como dice San Pedro: \u201cNosotros, de acuerdo con la promesa del Se\u00f1or, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitar\u00e1 la justicia\u201d (2 Pedro 3,13). Todas nuestras obras de caridad, todo lo que hayamos hecho por nuestros hermanos, todos nuestros esfuerzos por humanizar el mundo, incluyendo el arte, la ciencia, la t\u00e9cnica, y los dem\u00e1s logros humanos, todo ingresar\u00e1 en el seno de la Trinidad, ser\u00e1 abrazado por el amor infinito de Dios.<br \/>\nPor eso, en momentos tan oscuros como los que vivimos, contemplar la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda es un llamado a la esperanza, para nosotros, para los que amamos, para nuestro pa\u00eds, para la humanidad entera, para la Creaci\u00f3n. Mar\u00eda es la se\u00f1al en el Cielo que nos recuerda a cada instante a nosotros, que todav\u00eda peregrinamos en este mundo, el triunfo irrevocable del amor de Dios en Jesucristo.<\/p>\n<p>Para reflexionar:<br \/>\n\u00bfDe qu\u00e9 modo vivo mi amor a Mar\u00eda? \u00bfProcuro profundizar el sentido de ese amor?<br \/>\n\u00bfMe esfuerzo por contemplar e imitar sus virtudes?<br \/>\n\u00bfTrato, a trav\u00e9s de Mar\u00eda, de comprender y encontrar cada vez m\u00e1s a Jes\u00fas mismo?<br \/>\n\u00bfVeo en Mar\u00eda un signo y un motivo de esperanza frente al peligro del des\u00e1nimo?<br \/>\nPara orar:<br \/>\nSolo la Ni\u00f1a aquella, la Ni\u00f1a inmaculada, la Madre que del hijo recibi\u00f3 su hermosura, la Virgen que le dice a su Creador criatura, s\u00f3lo esa Ni\u00f1a bella al cielo fue elevada.<br \/>\nLos luceros formaron innumerables filas, tapizaron las nubes el cielo en su grandeza; y aquella Ni\u00f1a dulce de sin igual belleza llenaba todo el cielo con sus claras pupilas.<br \/>\nNuestro barro peque\u00f1o, de nostalgia extasiado,<br \/>\nardientemente quiere subir un d\u00eda cualquiera al cielo,<br \/>\ndonde el barro de nuestra Ni\u00f1a espera<br \/>\npurificar en gracia nuestro barro manchado. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>1 https:\/\/rezarconlosiconos.com\/index.php\/fiestas-marianas\/la-dormicion-de-la-virgen (consulta: 12-08-20)<br \/>\n2 D(h) 3903.<br \/>\n3 CONCILIO VATICANO II, Sacrosanctum Concilium, n.103).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hasta ahora no hemos meditado especialmente sobre la Virgen, pero creo que ha llegado el momento oportuno. 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