{"id":16225,"date":"2020-09-29T19:53:08","date_gmt":"2020-09-29T22:53:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16225"},"modified":"2020-09-29T19:53:09","modified_gmt":"2020-09-29T22:53:09","slug":"iluminar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16225","title":{"rendered":"Iluminar"},"content":{"rendered":"<p><em>Un grupo de adolescentes y j\u00f3venes de Tandil misionaban en un barrio perif\u00e9rico de Azul; ya hab\u00eda concluido la catequesis, la merienda y los juegos. Los adultos llegaban a la plaza a buscar a los ni\u00f1os, o los hermanitos se volv\u00edan solos a sus casas. Una nena muy peque\u00f1a se fue quedando hasta que con poca luz comenz\u00f3 a despedirse. Preocupado por la situaci\u00f3n, uno de los j\u00f3venes misioneros le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo te vas a casa?\u201d. La nena respondi\u00f3: \u201c\u00a1Feliz!\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>El Reino escondido<\/strong><br \/>\nComo lo descubre Liz (personaje de la pel\u00edcula <em>Comer, Rezar y Amar<\/em>) la experiencia de Dios luz, en la oscuridad de la ausencia, hace feliz. Dios lanza y llama a la existencia desde su Eternidad y as\u00ed cualquier hombre (mujer y var\u00f3n) \u201clanzado-llamado\u201d puede recorrer un \u201carco\u201d de la Creaci\u00f3n (1), al Reino de la felicidad definitiva.<br \/>\nCada ni\u00f1o comienza la historia y as\u00ed todos recorremos el mismo \u201cc\u00edrculo\u201d cuyo centro, principio y fin es Dios en su Eternidad. El deseo intenso de ser reconocidos y amados es rastro de la Intensidad de haber sido amados primero.<br \/>\nAs\u00ed, toda nuestra historia personal, como la historia de los hombres, est\u00e1 igualmente lejos e igualmente cerca del Dios del tiempo presente. Aunque un hombre o una generaci\u00f3n decidan ocultarse de su rostro, nunca Dios oculta su rostro, a ning\u00fan hombre, a ninguna generaci\u00f3n, a ninguna cultura, a ninguna civilizaci\u00f3n, ofreciendo a todas su reinado, y presencia (semillas).<\/p>\n<p><strong>El Reino revelado<\/strong><br \/>\nLa luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, pero a quienes la recibieron le fue dado vivir ya en la historia de la Eternidad, participando por el reinado de Dios en sus vidas, del Reino de Dios en la eternidad. En efecto, sus nombres quedan escritos en el libro de la Vida.<br \/>\nCualquier hombre, de cualquier generaci\u00f3n, de cualquier cultura, de cualquier civilizaci\u00f3n, de un modo siempre precario, de un modo siempre imperfecto (mientras se est\u00e1 en la historia), como un \u201cya-todav\u00eda no\u201d, puede actualizar el ya definitivo de la participaci\u00f3n en la Eternidad por la creatura.<br \/>\nEn Jesucristo la luz Eterna se hizo historia, para que quienes hacen historia tuvieran un camino para ser felices en la Eternidad.<\/p>\n<p><strong>El Reino mal interpretado<\/strong><br \/>\nDespu\u00e9s de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, en el sexto vers\u00edculo del libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles leemos que \u201c<em>Los que estaban reunidos le preguntaron:<\/em> \u00abS<em>e\u00f1or, \u00bfes ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?<\/em>\u00ab\u201d. Todav\u00eda esperaban un reinado temporal.<br \/>\nSi ellos, desde su experiencia de proximidad, interpretaron tan err\u00f3neamente, imaginemos lo que puede haber sucedido en el correr de la historia: m\u00faltiples proyectos ver\u00e1n en tal o cual iluminado (<em>gnosis<\/em>) la apertura de la era del Esp\u00edritu, la edad definitiva de la humanidad, el milenio de prosperidad, la paz perpetua. En definitiva, la Jerusal\u00e9n celeste, el Reino definitivo realizado aqu\u00ed en la historia.<br \/>\nEn la civilizaci\u00f3n europea, que se hizo euroamericana, los momentos de cambio epocal son acompa\u00f1ados por el renacer de estas miradas de la historia. As\u00ed, desde el siglo II hasta la ca\u00edda de Roma, en el proceso de los espirituales del siglo XIII. La reforma cristiana del siglo XVI fue acompa\u00f1ada por m\u00faltiples grupos de estas caracter\u00edsticas, algunos muy combativos, y otros que buscar\u00edan la realizaci\u00f3n del reino en un nuevo pueblo elegido del Norte de Am\u00e9rica.<br \/>\nLa gnosis no es una tradici\u00f3n, sino una actitud que renace peri\u00f3dicamente en el universo cultural heredero de la Mesopotamia. Pero en la Modernidad europea, la l\u00ednea milenarista de Joaqu\u00edn de Fiore y su filosof\u00eda de la historia en tres fases, arraigar\u00e1 fuertemente, e influir\u00e1 en Campanella, Henri de Saint Simone, Auguste Comte (2), Hegel; y entre los hegelianos, en Marx, Engels, y Bakunin. La realizaci\u00f3n hist\u00f3rica del Estado hegeliano llegar\u00e1 con el fascismo, el Tercer Reich y el Estado sovi\u00e9tico del siglo XX.<\/p>\n<p><strong>El Reino no predicado<\/strong><br \/>\nEn el \u00faltimo encuentro de un curso superior de pensamiento social cristiano, transit\u00e1bamos del \u201cJes\u00fas predicado\u201d al \u201cJes\u00fas predicando\u201d. A lo largo del curso, los alumnos procedentes de diversas ciudades hab\u00edan realizado un trabajo sobre el Reino de Dios en La Palabra (a partir de la recopilaci\u00f3n de todos los textos donde estaba mencionado en el Nuevo Testamento), en ellos mismos y en sus Ciudades de origen. Ya sobre el final, coment\u00e1bamos los trabajos personales cuando un alumno, adulto mayor, rompi\u00f3 a llorar: \u201cFui monaguillo, tom\u00e9 la primera comuni\u00f3n, recib\u00ed la confirmaci\u00f3n y nos casamos en nuestra Parroquia \u2013la esposa a su lado asent\u00eda\u2013. Particip\u00e1bamos de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica y junto con otros ingresamos a Montoneros como parte de nuestro compromiso social cristiano. Con mi esposa nunca dejamos la pol\u00edtica. A la vuelta de la democracia ella fue diputado, ahora somos grandes y es la primera vez que nos explican sobre el Reino de Dios\u201d.<br \/>\nFue natural que los disc\u00edpulos en lo inmediato (Ep\u00edstolas) predicaran y escribieran sobre \u201cese Jes\u00fas\u201d de Nazareth, que por testigos directos o por experiencia, hab\u00edan visto crecer, amar, predicar, pero sobre todo ten\u00edan presente el dato \u201cde los diarios y la radio\u201d de que habiendo muerto hab\u00eda resucitado por nosotros.<br \/>\nSin embargo, la experiencia de Dios en las primeras comunidades, hace que (conforme a Lucas) se procure \u201cr<em>elatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra<\/em>\u201d.<br \/>\nAparecen nuevos escritos; los evangelistas se informan \u201ccuidadosamente de todo desde los or\u00edgenes\u201d tratando de escribir \u201cun relato ordenado\u201d, donde resalta el Reino de Dios como centro de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazareth, cercano y pr\u00f3ximo, presencia en medio de nosotros y lo que esperamos: \u201c<em>Venga a nosotros<\/em>\u201d (Mateo 6, 10) como destino \u00faltimo de la humanidad.<br \/>\nLa Iglesia no es el Reino, sino su servidora, y debe intentar ser su \u201cgermen y principio del reino de Dios sobre la tierra y el fermento\u201d para toda la sociedad; sin embargo, la tentaci\u00f3n clericalista convierte a la Iglesia en un refugio en s\u00ed misma, donde proteger la buena doctrina y la rectitud moral, de los embates de quienes quieren destruirla.<br \/>\nLa Carta pastoral conjunta de los obispos vascos, bajo el t\u00edtulo \u201cRenovar nuestras comunidades cristianas\u201d (2005), agrega una segunda tentaci\u00f3n, que es el descuido de la experiencia de Dios, por focalizarse en la acci\u00f3n social. Sin duda de la experiencia de Dios se sigue una moral (\u201c<em>vete y no peques m\u00e1s<\/em>\u201d) y una acci\u00f3n social muy concreta (\u201ct<em>odo lo que hiciste a uno de estos peque\u00f1os a m\u00ed me lo hiciste<\/em>\u201d), pero esas acciones manan de la fuente del reinado de Dios en la persona concreta.<br \/>\nLos Obispos observan sus propias comunidades locales: \u201c<em>Como a las Iglesias del Apocalipsis, el Esp\u00edritu nos llama en\u00e9rgicamente a la conversi\u00f3n. Tambi\u00e9n nuestras comunidades y sus responsables somos invitados a preguntarnos si \u201chemos dejado enfriar el amor primero\u201d (2,4) o nos merecemos la interpelaci\u00f3n de Jesucristo, el Testigo fiel y veraz: \u201cEres s\u00f3lo tibio: ni caliente ni fr\u00edo\u201d (3,16). \u00bfNos sentimos retratados en estas en\u00e9rgicas expresiones? Pasar de la mediocridad al fervor y hasta a un cierto entusiasmo es para muchos de nosotros una asignatura pendiente. Ante todo y sobre todo, hemos de convertirnos no a la sociedad, a los tiempos modernos, a la verdad, a la justicia, al bien. Ni siquiera a los pobres. Hemos de convertirnos a Dios. No hay verdadera conversi\u00f3n cristiana sin un Encuentro personal y comunitario con Dios, cuyo rostro resplandece en su plenitud en Jesucristo. La conversi\u00f3n no es una simple reforma de costumbres y actitudes. Es un volverse a Dios. Esta es la relaci\u00f3n fundamental que ha de resta\u00f1arse en nosotros. Si ella se regenera y se refuerza, todas las dem\u00e1s se consolidar\u00e1n<\/em>\u201d (41).<\/p>\n<p><strong>El Reino presente<\/strong><br \/>\nNo ha habido <strong>una cultura<\/strong> cristiana, sino <strong>culturas cristianizadas<\/strong>. El cristianismo ha dado lugar a muy diversas ciudades y por tanto a muy diversas s\u00edntesis civilizatorias. Por ser m\u00e1s cercana geogr\u00e1ficamente a Roma, el experimento de La Cristiandad no puede ser considerado ni el \u00fanico, ni el m\u00e1s adecuado al Evangelio (3). S\u00f3lo fue uno de los posibles en esa geograf\u00eda y tiempo hist\u00f3rico.<br \/>\nNo son usinas, normas, reglamentos y leyes lo que har\u00e1n presentes los valores del Evangelio, sino las conductas individuales que compone, y los espacios comunitarios que ensanchan y hacen plena, una personalidad cristiana en medio del mundo actual.<br \/>\nFrente a una cultura que propone su escala de valores como \u201c<strong>post cristianos<\/strong>\u201d, no estamos viendo que se trata de una cultura <strong>no evangelizada<\/strong>. Es la efectiva conversi\u00f3n de las personas a Dios, en \u201c<em>una fe que asuma nuestras capas afectivas, valorativas y decisorias. En otras palabras, una fe enamorada<\/em>\u201d el cambio que vivi\u00f3 Roma, vieron los Guaran\u00edes y los Chamulas en M\u00e9xico, pero no nosotros.<br \/>\nHace catorce a\u00f1os, Raffy Braun recordaba en estas p\u00e1ginas lo que leemos en el libro de la Sabidur\u00eda: \u201cd<em>ice el imp\u00edo \u2026 [el justo] es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los dem\u00e1s y va por caminos muy diferentes<\/em>\u201d(2,14-15); y continuaba en sus palabras: \u201c<em>El que tiene una brasa encendida lo acoge y crece la llama, pero si no la alimenta se apaga y la ceniza vuelve a cubrir la brasa. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 nuestra Iglesia, en llamas o cubierta de ceniza?<\/em>\u201d.<br \/>\n\u201c<em>Cada d\u00eda estoy m\u00e1s convencido que la santidad de vida es el camino m\u00e1s eficaz y corto de cambiar la cultura, porque suscita, en efecto, un nivel y calidad de vida m\u00e1s humano en la sociedad terrena. Para ser santo no hay que retirarse del mundo, sino habitarlo con la llama encendida del Esp\u00edritu Santo en el coraz\u00f3n, la inteligencia y la volunta<\/em>d\u201d (4) .<br \/>\nEn la \u00faltima visita de Raffy a Santo Domingo Tandil, en mayo del a\u00f1o 2013, recordamos ese art\u00edculo y sus luminosas respuestas al \u00bfC\u00f3mo?:<br \/>\n1. Vivir desde el coraz\u00f3n el llamado seductor de Jes\u00fas a seguirlo. Un cristiano tibio de coraz\u00f3n corre el riesgo de caer en el moralismo porque teme activar la dimensi\u00f3n afectiva del amor.<br \/>\n2. Encarnar este amor pasando por las mediaciones racionales necesarias para construir el Reino de Dios respetando la autonom\u00eda de las realidades temporales.<br \/>\n3. Activar la capa decisoria. Hay que obrar. Hay que emprender. Hay que pasar a la acci\u00f3n eficaz.<br \/>\nComo se ve, no se trata de conservar edificios, siquiera razones de influencia que dif\u00edcilmente pasen de una generaci\u00f3n a otra, sino de recuperar la naturaleza humana, y volver a arraigar y fundar la vida desde el Evangelio, en direcci\u00f3n al Reino, renovando para mantener la tradici\u00f3n y conservando para que la renovaci\u00f3n de las nuevas fundaciones sea genuina.<br \/>\nNo es imposible imaginar en la Ciudad Actual, como lo hac\u00eda Jean Guitton, que una simplificaci\u00f3n, interiorizaci\u00f3n y participaci\u00f3n del cristianismo, est\u00e9 dando lugar a formas m\u00e1s adecuadas a la Actualidad.<br \/>\nUn mundo urbano en gestaci\u00f3n busca nuevos paradigmas, nuevas reglas, pero sobre todo nuevas inspiraciones. En el campo, y m\u00e1s a\u00fan en las Ciudades, parejas, matrimonios y familias, animadas por la participaci\u00f3n en el Reino, que renunciaran al encierro sobre s\u00ed mismas y sus problemas, y que a pesar de sus problemas, se entregaran a ayudar en las grandes tareas comunes. Se transformar\u00edan sin quererlo, por la propia din\u00e1mica del Evangelio \u2013y de un modo nuevo, in\u00e9dito\u2013, en centros de creaci\u00f3n e irradiaci\u00f3n de nuevas s\u00edntesis culturales cristianas, como en el pasado fueron los monasterios.<\/p>\n<p><strong>El Reino realizado<\/strong><br \/>\nEn Dios lo que ha sucedido y lo que suceder\u00e1, sucede.<br \/>\nSucede la presencia de Dios y un hombre (mujer-var\u00f3n) ama, con la intensidad que, por ser creatura puede amar, y <strong>en la historia<\/strong> el amor se hace Eternidad. Lo humano atraviesa la historia humana y ve, oye, huele, toca y gusta <strong>La Historia<\/strong> de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nEl amor intenso, y quien ha amado con intensidad, deja la caducidad para incorporarse a la eternidad, porque todo amor humano intenso es creaci\u00f3n, redenci\u00f3n y Reino.<br \/>\nUn rostro, suceso, presencia de Dios que te dice \u201c<em>que maravilloso que seas<\/em>\u201d.<\/p>\n<p><em>Roberto Est\u00e9vez es Profesor titular ordinario de Filosof\u00eda pol\u00edtica en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCA<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1. Lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se ha hecho visible desde la creaci\u00f3n del mundo, a trav\u00e9s de las cosas creadas. Rm 1,20<br \/>\n2. Explica Erik Voegelin (\u00abLos movimientos de masas gn\u00f3sticos como suced\u00e1neos de la religi\u00f3n\u00bb, Rialp, Madrid, 2966, p. 7-8) que \u00abcomo movimiento de masas gn\u00f3sticos se deben entender los movimientos del tipo del progresismo, el positivismo, el marxismo, el psicoan\u00e1lisis, el comunismo, el fascismo y el nacional-socialismo. No se trata, por lo tanto, en todos los casos de movimientos pol\u00edticos y en algunos de ellos, tales como el positivismo, el neo-positivismo y las variantes del psicoan\u00e1lisis ser\u00eda mejor denominarlas corrientes intelectuales. Hemos de tener presente que los movimientos de masas no son un fen\u00f3meno constante, y que si existe alguna diferencia entre \u00abmasa\u00bb y \u00abminor\u00edas intelectuales\u00bb \u00e9sta no es tan grande como convencionalmente se cree\u00bb.<br \/>\n3. \u201cDas heilige experiment\u201d, \u201cEl Santo Experimento\u201d, o \u201cLa santa experiencia\u201d, de Fritz Hochw\u00e4lder<br \/>\n4. Exposici\u00f3n realizada en el Foro almuerzo de ACDE el 30 de noviembre de 2005, publicado en la revista Criterio N\u00ba 2314, de abril de 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un grupo de adolescentes y j\u00f3venes de Tandil misionaban en un barrio perif\u00e9rico de Azul; ya hab\u00eda concluido la catequesis, la merienda y los juegos&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[215,218,2600,758],"class_list":["post-16225","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-evangelizacion","tag-historia","tag-reino","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s6FC4i-iluminar","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16225"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16226,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16225\/revisions\/16226"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}