{"id":16227,"date":"2020-09-29T19:57:38","date_gmt":"2020-09-29T22:57:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16227"},"modified":"2020-09-29T19:59:46","modified_gmt":"2020-09-29T22:59:46","slug":"el-hoy-conseguido-y-el-manana-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16227","title":{"rendered":"El hoy conseguido y el ma\u00f1ana posible"},"content":{"rendered":"<p>Nunca m\u00e1s necesario el pensamiento \u201ccon Criterio\u201d. Como todos la sufrimos, no es novedad que esta pandemia ha puesto al descubierto la enorme desigualdad social del mundo entero. Seg\u00fan lo dicho por el papa Francisco, el mundo viv\u00eda de fiesta como si todo estuviera en orden.<br \/>\nCreo que mucho m\u00e1s grave que este virus que nos enferma \u2013y mata, en numerosos casos\u2013 es el virus de la indiferencia, o peor a\u00fan, el del ego\u00edsmo, generalizado en estos tiempos tan individualistas. La solidaridad que r\u00e1pidamente est\u00e1 surgiendo, como gran gesto fraterno, acusa justamente lo poco que se practic\u00f3 antes de que esta amenaza nos despertara.<br \/>\nLa fraternidad como la practicaban los primeros cristianos, que pon\u00edan todo en com\u00fan, y causaban admiraci\u00f3n en los paganos de aquellos tiempos, le daba a la vida una dimensi\u00f3n superadora de mezquindades, opresiones y desvalorizaci\u00f3n de unos respecto de otros. La fraternidad, como modo de habitar este planeta maravilloso que tenemos de regalo, est\u00e1 en consonancia con el mandato de la gesta Creativa.<br \/>\nY el fruto mayor de la convivencia en fraternidad es que permite surgir en cada uno de nosotros lo mejor de s\u00ed, es decir, la creatividad. Creatividad entendida como la b\u00fasqueda de lo mejor en cada circunstancia, y as\u00ed hacer d\u00eda a d\u00eda una vida en el arte de vivir.<br \/>\nEstamos abriendo los ojos hoy para ver cuantas faltas a la fraternidad hemos construido en todo el mundo: los chicos de la calle, los que mueren cotidianamente por falta de alimentos y de oportunidades, la violencia hacia la mujer, las esclavitudes, la gente excluida y, sobre todo, una soberbia muy grande que nos hace creer en nuestra autosuficiencia humana.<br \/>\nFormamos parte de este proyecto de vida, rodeados de grandes misterios, y habitamos un espacio planetario infinito, un universo que sabemos que a\u00fan est\u00e1 en expansi\u00f3n.<br \/>\nEl hombre pretende alcanzar todo, pero a cualquier costo, y as\u00ed la ciencia y la tecnolog\u00eda avanzan supuestamente para un bien general, pero lamentablemente no es as\u00ed pues estos avances son para unos pocos, retrocediendo al mismo tiempo para los excluidos, que son muchos.<br \/>\nQueremos llegar a Marte, se venden pasajes y terrenos para este viaje al precio grande de perder la oportunidad de ser fraternos con los que tenemos al lado, con toda la felicidad que esto implica. En vez de ello, tales adelantos sirven para crear m\u00e1s diferencias y privilegios, la pretendida superioridad de unos sobre otros y miles de formas de esclavitud contempor\u00e1nea.<br \/>\nEl mundo, en gran parte, no ha cambiado desde la Edad Media. Aunque se manipulan algunos adelantos como los celulares, tablets, ipods y otros, la realidad habitacional, las oportunidades laborales, el acceso a la cultura y sobre todo a la dignidad de persona con derechos plenos no es muy diferente a lo que suced\u00eda siglos atr\u00e1s. Un ejemplo concreto son los barrios cerrados, rodeados de suburbios carenciados, similares al castillo del se\u00f1or feudal y con las viviendas de los siervos a su pie (1).<br \/>\nCreo que la situaci\u00f3n de la pandemia del COVID-19 generalizada mundialmente \u2013y que por primera vez en la historia del planeta es total, abarcando a todas sus sociedades\u2013, exhibe nuestra fragilidad humana y deber\u00eda instarnos a detenernos y preguntarnos: \u00bfa d\u00f3nde vamos? \u00bfQueremos ir contra el planeta y destruirlo, o podemos pensar un ma\u00f1ana distinto?<br \/>\nUn ma\u00f1ana en el que contin\u00fae la ola de solidaridad y fraternidad que ha surgido de nosotros, cuando nunca hab\u00edamos imaginado que podr\u00edamos tener gestos que demostraran preocupaci\u00f3n de los unos por los otros. De suceder, ser\u00eda la hora de la verdadera revoluci\u00f3n, una revoluci\u00f3n que comience en el interior de cada uno y nos lleve al encuentro fraterno. Una revoluci\u00f3n cuyas armas sean el respeto, la b\u00fasqueda de igualdad y del bien com\u00fan.<br \/>\nDado que la situaci\u00f3n en que nos encontramos es tan desigual, no podemos esperar todo de los gobiernos; las sociedades deben ponerse en la l\u00ednea de las acciones y reivindicaciones tan postergadas.<br \/>\nAqu\u00ed pienso especialmente en los intelectuales, en aquellos que somos profesionales. Comencemos por no privilegiar nuestra tarea por sobre el trabajo manual. Ambas maneras de expresar nuestros tesoros deben valorarse por igual. Yo, como arquitecto, debo sentirme a la misma altura del alba\u00f1il; esto ser\u00eda expresi\u00f3n de fraternidad.<br \/>\nEn efecto, creo que para construir un ma\u00f1ana distinto y promisorio es necesario que quienes hemos sido bendecidos con una vida de oportunidades y privilegios sepamos acercarnos a quienes no han sufrido m\u00e1s que carencias y olvidos. Todos los profesionales deber\u00edamos brindar nuestro saber, aproximarnos a los pobladores necesitados de justicia y aportar nuestros conocimientos para mejorar sus realidades. Afortunadamente existen muchas organizaciones populares, grupos cooperativos, de base, de cartoneros, de tomas de tierras, de autoconstructores. Todos ellos nos necesitan y jam\u00e1s pensaron en que podr\u00edamos ayudarlos, consecuencia de la diferencia que hemos sabido construir.<br \/>\nDesde mi experiencia, nunca me he sentido tan pleno profesionalmente como cuando he estado trabajando para que el h\u00e1bitat equitativo al alcance a todos.<br \/>\nCreo que la clave de todo futuro bienestar general es considerar al otro mi igual. Es la esencia evang\u00e9lica.<br \/>\nPara terminar, deseo contar una experiencia que acabo de vivir en estos d\u00edas de encierro como una muestra de cambio de actitud y de b\u00fasqueda de encuentro. El padre Francisco, p\u00e1rroco en Merlo, est\u00e1 construyendo una capilla sencilla para su barrio y me encomend\u00f3 que le dise\u00f1ara los elementos de la liturgia: el altar, el sagrario, la pila bautismal y el viacrucis.<br \/>\nBuscando en mi gesto creativo la fraternidad como eje, propuse recrear esos elementos lit\u00fargicos vincul\u00e1ndolos con las herramientas que usa la gente en sus obras. Es decir, lograr que con las herramientas con que ganan su sustento tambi\u00e9n se acerquen agradecidos a orar. Una manera de darle dignidad a su trabajo, y de valorizar los componentes de su cultura. De acuerdo con estas premisas, el altar recrea un andamio, la pila bautismal recrea una pila de baldes, el sagrario recrea el horno del pan, y el v\u00eda crucis est\u00e1 ambientado en el territorio suburbano.<br \/>\nPienso entonces que acercarnos, unirnos, hermanarnos, es el \u00fanico camino posible para ser todos hombres creados para un nuevo para\u00edso terrenal.<\/p>\n<p><em>Roberto Frangella es arquitecto y artista pl\u00e1stico<\/em><\/p>\n<p>NOTA<\/p>\n<p>1. Esta similitud es s\u00f3lo aparente. En el feudalismo se establec\u00eda una relaci\u00f3n entre el vasallo, que recib\u00eda la concesi\u00f3n de un bien (el feudo) por parte del se\u00f1or, en una ceremonia codificada, el homenaje, que representaba el establecimiento de un contrato de obligaciones rec\u00edprocas. En el feudo, como unidad socioecon\u00f3mica o de producci\u00f3n, se establec\u00edan relaciones entre el se\u00f1or y los siervos. El se\u00f1or obten\u00eda de \u00e9stos el excedente productivo y ellos realizaban prestaciones de trabajo. El espacio f\u00edsico del feudo se divid\u00eda entre la reserva se\u00f1orial donde se guardaba la producci\u00f3n excedente y los mansos, donde se guardaba la producci\u00f3n imprescindible para los campesinos.<br \/>\nEs decir, entre el se\u00f1or feudal y el siervo hab\u00eda un acuerdo de prestaciones rec\u00edprocas: el se\u00f1or otorgaba tierra, vivienda, refugio en el castillo y defensa armada ante invasiones o guerras a cambio de entrega de la producci\u00f3n, salvo la parte reservada para la subsistencia del siervo y su familia, y el compromiso del siervo en acompa\u00f1ar militarmente al se\u00f1or cuando era \u00e9l el que iniciaba una guerra. Como en toda instituci\u00f3n humana, hubo abusos de poder.<br \/>\nEn el barrio cerrado, en cambio, si bien formalmente se parece al castillo, yendo por la ruta desde Bancalari a Benav\u00eddez que pasa por las espaldas de Nordelta, se ven las murallas que encierran el barrio privado con sus garitas de vigilancia (similares a las de una c\u00e1rcel o un campo de concentraci\u00f3n, m\u00e1s que a un castillo) y del lado opuesto las casillas de villas miserias. Es decir, aqu\u00ed no hay ning\u00fan pacto ni ning\u00fan g\u00e9nero de prestaciones mutuas elegidas y aceptadas, hay simplemente ego\u00edsmo y soberbia por un lado y humillaci\u00f3n y rencores por el otro.<br \/>\nAl llegar a Benav\u00eddez, en contraposici\u00f3n a los dos casos precedentes, se ve a los vecinos tomando mate en la vereda, podando sus cercos, regando sus huertas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca m\u00e1s necesario el pensamiento \u201ccon Criterio\u201d. Como todos la sufrimos, no es novedad que esta pandemia ha puesto al descubierto la enorme desigualdad social&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[2599,2601,758,457],"class_list":["post-16227","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-covid","tag-fraternidad","tag-sociedad","tag-solidaridad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4dJ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16227"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16227\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16230,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16227\/revisions\/16230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}