{"id":16267,"date":"2020-10-26T20:12:38","date_gmt":"2020-10-26T23:12:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16267"},"modified":"2020-10-26T20:12:40","modified_gmt":"2020-10-26T23:12:40","slug":"la-decision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16267","title":{"rendered":"La decisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Creaci\u00f3n del mundo<\/strong><\/p>\n<p>El aprendizaje no es una experiencia sencilla e indolora. Supone siempre un salir de s\u00ed, de las seguridades en las que est\u00e1bamos afincados, y ensayar un horizonte nuevo: peque\u00f1o, importante, radical. Algunas personas aprenden por la experiencia de otros y son capaces de cambiar sus h\u00e1bitos s\u00f3lo por convencimiento. Pero no es \u00e9ste el m\u00e9todo m\u00e1s frecuente. Los cambios profundos a nivel personal se realizan a partir de la experiencia propia.<br \/>\nSi el cambio individual es dif\u00edcil, el social es a\u00fan m\u00e1s complejo. Desde aquella base en el plano individual es natural que las sociedades no cambien de conducta motivadas por razones o teor\u00edas. Ellas no suelen ser como los habitantes de N\u00ednive del libro ir\u00f3nico de Jon\u00e1s. La construcci\u00f3n del sentido com\u00fan, de eso que llamamos nuestro mundo, es un proceso lento y complejo, porque es la resultante de la comunicaci\u00f3n, en la que los singulares horizontes o marcos de comprensi\u00f3n individuales se fusionan en una figura en la mediaci\u00f3n del lenguaje. Hay otra complicaci\u00f3n: como habitamos en el sentido com\u00fan, tendemos a considerarlo como omnicompetente. \u00c9l nos ofrece numerosas herramientas \u00fatiles para desenvolver nuestra vida cotidiana. Ella encuentra su sentido en \u00e9l. De aqu\u00ed que tenga una inercia que lo vuelve poco menos que inexpugnable y refractaria a las cr\u00edticas y anuncios de los profetas m\u00e1s clarividentes.<br \/>\nLas sociedades que han cambiado (pienso en la alemana o la japonesa del siglo XX) lo hicieron luego de atravesar crisis terminales. Fue necesario reconstruir las instituciones que constitu\u00edan el poder, que gobernaban los movimientos y acciones, procedimientos y costumbres, para que una nueva cultura pudiera nacer luego de atravesar recursivamente esos canales originales. En otras palabras, debi\u00f3 construirse un nuevo sentido com\u00fan, un mundo.<br \/>\nLa profundidad del cambio es, desde luego, variable seg\u00fan el caso. A modo de ejemplo: como argentino me sorprende leer las cr\u00f3nicas de viajeros del siglo XIX en estas tierras que describen a la sociedad de la \u00e9poca con t\u00e9rminos que pareciera estuviesen mirando la nuestra actual. Pasaron guerras, inmigraciones, dictaduras, apertura democr\u00e1tica, y hay sin embargo una constante de fondo que no se vio amenazada. En efecto, los rotundos cambios pol\u00edticos, sociales, institucionales o econ\u00f3micos que acontecieron a lo largo del tiempo no fueron garant\u00eda del cambio cultural.<\/p>\n<p><strong>El fin del mundo<\/strong><\/p>\n<p>La pregunta que surge es si el contexto de pandemia tendr\u00e1 la fuerza como para dar lugar a este cambio que tanto hace falta. Es inevitable pensar en estas cuestiones cuando, como en tiempos apocal\u00edpticos, no hay claridad alguna sobre el porvenir.<br \/>\nLa tendencia espont\u00e1nea es creer que volveremos a la \u201cnormalidad\u201d en escuelas, oficinas, comercios, plazas\u2026 que la pandemia pasar\u00e1 a formar parte del arc\u00f3n de los recuerdos o \u2013mejor a\u00fan\u2013 que ser\u00e1 olvidada\u2026 Que los mercados volver\u00e1n a subir, que gobiernos y organismos internacionales seguir\u00e1n con sus preocupaciones, que seguiremos adelante\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Pero ese ser\u00eda el final tr\u00e1gico de la historia. Porque el de la pre-pandemia no era un mundo feliz. Era un mundo de confort, di-versi\u00f3n, dis-tracci\u00f3n y entre-tenimiento para una minor\u00eda bastante selecta de la sociedad global. Era un mundo vac\u00edo, de un consumismo alocado que lo \u00fanico que consumaba era la insatisfacci\u00f3n, pues su esencia estaba en la nada, en vivir en el \u201centre\u201d permanente, sin fin y, por lo tanto, sin historia. Sin raz\u00f3n por qu\u00e9 vivir; sin raz\u00f3n por qu\u00e9 morir. Era un mundo que nos alejaba cada vez m\u00e1s entre nosotros, mediatizando los contactos detr\u00e1s de pantallas y tecnolog\u00eda, con nuestra vida fake editada en las redes sociales. Un mundo que a fuerza de pretender dominar la muerte y el sufrimiento con la ciencia y la farmacolog\u00eda, o bien tap\u00e1ndolos con escaparates y las m\u00e1s banales t\u00e9cnicas de marketing de los \u201ccreativos\u201d (vaya eufemismo hemos fabricado), nos volv\u00eda cada vez m\u00e1s aut\u00f3matas y menos humanos.<br \/>\nUna vez m\u00e1s, como si un dios burl\u00f3n hubiese decidido jugar con nuestra cong\u00e9nita arrogancia bab\u00e9lica, la crisis m\u00e1s severa desde la Segunda Guerra Mundial nos enrostra el l\u00edmite de nuestra ciencia frente a un enemigo invisible. De pronto hay que detener el mundo.<br \/>\nNo deja de tener un tinte ir\u00f3nico que la \u00fanica prevenci\u00f3n sea el aislamiento social. Es como si la historia se hubiese acelerado para mostrarnos el final anticipado de nuestros caminos. Pues hacia all\u00ed \u00edbamos.<br \/>\nSi vivi\u00e9ramos en el medioevo interpretar\u00edamos que se trata de un castigo divino. De un llamado a la conversi\u00f3n. Pero hoy ya no creemos en dioses que intervienen caprichosamente en los avatares humanos. Adem\u00e1s, el Dios jud\u00edo y cristiano quiere misericordia, no sacrificios (Oseas 6, 6).<br \/>\nEn cualquier caso, la bifurcaci\u00f3n (<em>kr\u00edsis<\/em>, en griego) se abre frente a nosotros.<\/p>\n<p><strong>Nuevo mundo<\/strong><\/p>\n<p>Don o sacrificio. Esta es la alternativa fundamental que se impone a la teolog\u00eda y a todo pensamiento religioso.<br \/>\nCuando los conquistadores espa\u00f1oles llegaron al Nuevo Mundo no pudieron concebir las pr\u00e1cticas de muchos nativos americanos: sacrificios humanos \u2013incluso de ni\u00f1os\u2013, cruentos rituales con extracci\u00f3n de \u00f3rganos, canibalismo\u2026 Algo inaceptable aun para mentes acostumbradas a convalidar salvajes torturas como medio de condena o de mero proceso judicial.<br \/>\nY sin embargo el mundo posterior a la Conquista cre\u00f3, apalancado en los metales tra\u00eddos de Am\u00e9rica, una civilizaci\u00f3n no exenta de paradojas. Pues con el ingente desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico desplegado inicialmente en Europa, con el crecimiento poblacional, tambi\u00e9n aument\u00f3 la cantidad absoluta de personas que no pueden llevar una vida digna seg\u00fan los c\u00e1nones de la \u00e9poca. Y para quien carece de lo fundamental para vivir \u2013agua, alimento, techo\u2013, da lo mismo estar en una sociedad arcaica o en el mundo \u201cmoderno\u201d, pues los beneficios de la sociedad opulenta igualmente no le llegan.<br \/>\nPodemos decir que hemos \u201ctercerizado\u201d los sacrificios humanos. Continuamos con ellos, pero no nos manchamos las manos. Somos profesionales de cuello blanco. Nos libramos de la responsabilidad de nuestros sacrificios detr\u00e1s de la \u201csociedad an\u00f3nima\u201d, de los Estados, las instituciones, la ONU, el Banco Mundial\u2026 Se trata sin duda de una brillante y descomunal operaci\u00f3n de exculpaci\u00f3n cultural.<br \/>\nSin embargo, no es posible un mundo sin sacrificios, donde s\u00f3lo reinen la econom\u00eda y el derecho, donde el bienestar y los derechos de unos tienen primac\u00eda sobre los del resto. Sobre esta <em>ontolog\u00eda de la guerra<\/em> (tomo la expresi\u00f3n de Milbank) es imposible construir una sociedad que se precie de humana, porque de la lucha no puede nacer el acuerdo, la convivencia o \u2013mejor a\u00fan\u2013 la amistad. Diferencia irreconciliable entre las cosmogon\u00edas pol\u00e9micas paganas y el acto creador-revelador \u2013por medio de la Palabra\u00ac\u2013 del Dios judeocristiano.<br \/>\nEsa Palabra infinita se expresa, y en su expresarse crea el T\u00fa humano. El otro infinito, irreductible a la totalidad. Esa palabra que me pronuncia, que me crea, que me llama (L\u00e9vinas hace hincapi\u00e9 en la prioridad del acusativo) es la que hace que yo sea. La amistad \u2013el amor\u2013 da cuenta del di\u00e1logo de dos infinitos que se revelan el uno al otro. Nace del don mutuo, inconmensurable, desproporcionado. No se trata de un intercambio ni de un contrato con cl\u00e1usulas para cada una de las partes. Es en este sentido lo opuesto de la econom\u00eda \u2013como lo se\u00f1al\u00f3 Derrida\u2013, que supone el c\u00edrculo sacrificial. <em>Do ut des<\/em>. Si no das, no doy. Si doy, pido a cambio, anoto mi cr\u00e9dito en mis registros contables. Frente a la inconmensurabilidad del don, el intercambio se basa en la medida.<br \/>\nEl Dios cristiano es exactamente al rev\u00e9s. \u201c\u00c9l nos am\u00f3 primero\u201d (1 Juan 4, 19), \u201ccuando todav\u00eda \u00e9ramos pecadores\u201d (Romanos 5, 8). En eso radica la revelaci\u00f3n. En darnos cuenta, en asumir en nuestras acciones esa Novedad, en el car\u00e1cter inaudito de lo que significa.<br \/>\nLa amistad social de un mundo nuevo requiere partir de ese re-conocimiento.<\/p>\n<p><strong>El juicio (H\u00e9 krisis)<\/strong><\/p>\n<p>Quiz\u00e1 hac\u00eda falta interrumpir el satisfecho discurrir del mundo para tener un lapso sin tiempo que nos permita reflexionar y centrar nuestra vida en algo que le d\u00e9 sentido, en re-cobrar el verdadero valor de este tiempo sin tiempo. Aunque cronol\u00f3gicamente, el tiempo objetivo, medido \u2013el tiempo del sacrificio\u2013 pueda ser incluso m\u00e1s breve que el planeado en nuestros registros.<br \/>\nEl grave riesgo es que nos neguemos a extraer una ense\u00f1anza de lo que estamos viviendo, que nos neguemos \u2013una vez m\u00e1s\u2013 a aprender. Que pretendamos volver a nuestra vida anterior y no estemos dispuestos a abandonar el mito en el que vivimos en pos de una apuesta a lo desconocido, a lo inseguro&#8230; Veremos los signos. Cuando los stocks vuelvan a trepar, cuando la bolsa alcance el ansiado bull market, ser\u00e1 la se\u00f1al de la condenaci\u00f3n, de que no hemos aprendido.<br \/>\nUna nota t\u00e9cnica. La econom\u00eda capitalista funciona en base a esa fuente de energ\u00eda fundamental que es el cr\u00e9dito. Cr\u00e9dito que no es la fe trascendental sino tan s\u00f3lo la confianza (con min\u00fasculas) de que el otro me devolver\u00e1 lo que le di, en la medida pautada. Es la creencia en el \u00e1mbito del sacrificio.<br \/>\nSin embargo, si se tratara s\u00f3lo de eso, ser\u00eda aun aceptable. Pero el cr\u00e9dito se crea \u201cde la nada\u201d (Schumpeter) por las entidades financieras, con lo cual da lugar a una inflaci\u00f3n de \u201cvalores\u201d que no tienen un objeto concreto que les d\u00e9 su raz\u00f3n de ser sino un valor futuro condicional. Esas creaciones del esp\u00edritu humano que son \u00eddolos s\u00f3lo un poco m\u00e1s sofisticados que las estatuillas que se fabricaban los antiguos (cf. Isa\u00edas 40, 19-20), se sostienen \u00fanicamente en base a la creencia colectiva de que todo funcionar\u00e1, de que lo haremos funcionar\u2026<br \/>\nEste sistema es lo que en la jerga se denomina \u201capalancamiento\u201d. La econom\u00eda capitalista funciona \u201capalancada\u201d: cada empresa puede potenciar el poder de su capital a partir del cr\u00e9dito. Pero resulta que el cr\u00e9dito es orientado seg\u00fan los criterios del sistema financiero, que decide qui\u00e9n es merecedor y qui\u00e9n no, seg\u00fan tenga \u2013o no\u2013 \u201cla marca en la mano derecha o en la frente\u201d (Apocalipsis 13, 16-17), es decir, las credenciales para prometer una tasa de retorno conveniente a su a-creedor. (A prop\u00f3sito, \u201ccriterio\u201d viene de kr\u00edsis, que tiene como otra de sus acepciones a juicio, lo cual revela oblicuamente la intr\u00ednseca relaci\u00f3n entre la creencia y el juicio, entre la Fe y el Juicio escatol\u00f3gico).<br \/>\nLos acreedores siempre dan tiempo, pero se trata de un don condicional, un don que no es tal. Corrijo: venden tiempo. Cuando se revela que su objeto de fe no era digno de ella, retiran su creencia y reclaman sus acreencias, estrechando el horizonte del tiempo al puro presente. Sin cr\u00e9dito desesperan y salen a realizar (a vender) sus acreencias-promesas \u2013ya patente su inanidad (\u00a1la m\u00e1s vana de las vanidades!, dir\u00eda el Qohel\u00e9t), su carencia de valor\u2013 al precio que sea. Es el momento del sacrificio para aplacar a los dioses, para que nuevamente nos sean propicios.<br \/>\nLos falsos dioses destruyen la obra de sus manos\u2026 \u00a1pero era ella misma la que los hab\u00eda fabricado!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\nSi algo nos ense\u00f1\u00f3 la Carta a los Hebreos es que ya no hay sacrificios v\u00e1lidos. El \u00fanico sacrificio posible es metaf\u00f3rico, pues es la entrega de uno mismo, en cuerpo y alma. El Cristo que se anonada (Filipenses 2, 6-7) es en este sentido el paradigma del movimiento interior personal que se requiere a fin de lograr como comunidad superar el sacrificio de inocentes para aplacar a dioses que no existen, \u00eddolos que hemos construido para justificar \u2013en el tribunal de los dem\u00e1s y de nuestra conciencia\u2013 el estilo de vida que llevamos, amparados en la tranquilidad de que nuestros sacrificios son dignos y agradables a Dios.<\/p>\n<p><strong>La redenci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Por don de Dios o por merced de la corona, estamos atravesando una circunstancia \u00fanica. Los valores en los que se asentaba nuestro mundo se han desmoronado. Los pa\u00edses centrales est\u00e1n atravesando una crisis sin precedentes. No tendr\u00e1n en el corto plazo los recursos para seguir moviendo el mundo como ven\u00edan haci\u00e9ndolo. Si bien las instalaciones est\u00e1n intactas, los canales convencionales de circulaci\u00f3n del capital est\u00e1n secos. Los bancos centrales se endeudan cada vez m\u00e1s, prometiendo un futuro mejor, pero poco puede utilizarse en el encierro global. Con instituciones perplejas, en stand-by, y bajo la condena del aislamiento, es dif\u00edcil creer en el otro, sobre todo cuando puede estar contagiado y ser una amenaza\u2026 Dispersos, sin capacidad de entendernos (G\u00e9nesis 11, 9).<br \/>\nEstamos frente a una oportunidad \u00fanica para cambiar. Es un momento de revelaci\u00f3n. Pocas veces se presenta, por fuerza mayor, la circunstancia de tener que de-tener el mundo, abriendo la posibilidad a crear nuevas instituciones, basadas no tanto en promesas y valores futuros sino en el valor concreto de la vida, que se nos escapa cuando la basamos en el retorno. Retorno que, por definici\u00f3n, no puede sino ser de lo mismo. Que carece de sorpresa, de revelaci\u00f3n y, en \u00faltima instancia, de sentido. Es preciso acabar con el gnosticismo del dinero f\u00e1cil para proyectos sin valor. Porque solo guiados por el valor trascendental, que es muy concreto y con un Rostro, nos ser\u00e1 posible construir una sociedad verdaderamente humana y democr\u00e1tica. Tal es la decisi\u00f3n religiosa que la revelaci\u00f3n nos conmina a tomar.<\/p>\n<p><em>Octavio Groppa es Licenciado en Econom\u00eda y en Teolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creaci\u00f3n del mundo El aprendizaje no es una experiencia sencilla e indolora. 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