{"id":16286,"date":"2020-11-09T16:36:15","date_gmt":"2020-11-09T19:36:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16286"},"modified":"2020-11-09T16:36:17","modified_gmt":"2020-11-09T19:36:17","slug":"el-acuerdo-con-los-acreedores-y-el-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16286","title":{"rendered":"El acuerdo con los acreedores y el despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Faltan detalles, pero todo indica que la Argentina ha acordado con sus principales acreedores financieros privados una significativa reestructuraci\u00f3n de sus deudas. Para buena parte de la ciudadan\u00eda es un tema abstracto y distante, m\u00e1s a\u00fan en el contexto actual, por su lejan\u00eda con las durezas de la vida cotidiana, la larga cuarentena, el empobrecimiento de muchos y la idiosincr\u00e1sica aversi\u00f3n a los financistas internacionales. Sin embargo, el pre acuerdo abre nuevas oportunidades para la econom\u00eda argentina, en una situaci\u00f3n in\u00e9dita. Aunque hoy no se lo perciba as\u00ed por el dur\u00edsimo entorno, es una respuesta m\u00e1s madura y promisoria que el aplauso festivo, casi euf\u00f3rico, a la cesaci\u00f3n de pagos anunciada por el presidente Adolfo Rodr\u00edguez Sa\u00e1 el 23 de diciembre de 2001 en la Asamblea Legislativa (https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=s7E4u1pxaHI).<br \/>\nLa quita y los plazos obtenidos son significativos y dan aire, en este aspecto, a la actual gesti\u00f3n presidencial y a la siguiente. El peso de la deuda, en cambio, ser\u00e1 mucho mayor a partir del a\u00f1o 2027, configurando as\u00ed una ganancia pol\u00edtica funcional a la gesti\u00f3n actual y a la sucesora. M\u00e1s all\u00e1 de las creencias del Gobierno o de los ciudadanos, esta posici\u00f3n acuerdista f\u00e1ctica fue motivada por la casi total carencia de financiamiento y por la necesidad de hacer lo necesario para conseguirlo y as\u00ed solventar un d\u00e9ficit fiscal estimado para este a\u00f1o de cerca del 8% del PIB, s\u00f3lo inferior al de algunos a\u00f1os de hiperinflaci\u00f3n. Casi la mitad de esa suma se origina en las ayudas a trabajadores, desocupados, empresas y familias en el marco de la pandemia y la cuarentena.<br \/>\nSi finalmente se aprovecha o no el acuerdo depender\u00e1 de lo que se haga de aqu\u00ed en m\u00e1s. Surgen dos alternativas. La predominante hoy, y m\u00e1s af\u00edn a los dichos e ideas del gobierno, es una reactivaci\u00f3n de la econom\u00eda con riesgo de patas cortas, impulsada por el consumo y el gasto p\u00fablico y limitada preocupaci\u00f3n por la inflaci\u00f3n, las exportaciones y la inversi\u00f3n. No ser\u00e1 la primera vez, sino an\u00e1loga a lo hecho por casi todos los gobiernos de la Argentina en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, fueran militares o democr\u00e1ticos, despu\u00e9s de que muchos de ellos eligieran ese camino tras transitar mejores alternativas. As\u00ed ocurri\u00f3 con Alfons\u00edn, luego del plan Austral; con Menem, una vez legisladas la convertibilidad y las primeras reformas; y con Kirchner y sus super\u00e1vit fiscales, hasta 2006 aproximadamente. En los dos primeros casos la alternativa m\u00e1s sostenible y coherente se abandon\u00f3 en pos de la reelecci\u00f3n y, en el caso de Kirchner, la elecci\u00f3n de su esposa Cristina. La pol\u00edtica partidista y personalizada pudo m\u00e1s que las necesidades ciudadanas. La reactivaci\u00f3n del consumo es necesaria, pero no es cierto que ella, probablemente ef\u00edmera, sea el \u00fanico camino.<br \/>\nDada la pandemia, es indiscutible la importancia de la ayuda estatal a los m\u00e1s necesitados \u2013hoy en curso en casi todos los pa\u00edses\u2013, as\u00ed como a los trabajadores aut\u00f3nomos y empresas m\u00e1s afectados por las cuarentenas. Pero, pensando en el mediano plazo, tambi\u00e9n es necesario mejorarlas, distanci\u00e1ndolas del clientelismo. Por ejemplo, generalizando gradualmente el plan Progresar, que otorga becas para ayudar a la graduaci\u00f3n en todos los niveles de ense\u00f1anza, desde el secundario, pero por ahora limitado a j\u00f3venes de 18 a 24 a\u00f1os. Hoy es urgente becar tambi\u00e9n, para lograr un oficio mediante la formaci\u00f3n profesional, a todas las personas de bajos recursos con problemas de empleo, comenzando por quienes reciben \u201cplanes\u201d cr\u00f3nicamente.<br \/>\nPero el verdadero camino a transitar es el de una estrategia de crecimiento y desarrollo, que es posible y compatible con la reactivaci\u00f3n. Debe apuntar a dejar atr\u00e1s el estancamiento de la econom\u00eda argentina, que no crece desde hace casi una d\u00e9cada y que viene decayendo respecto de pa\u00edses comparables desde hace unos ochenta a\u00f1os.<br \/>\nAprovechando la mejora de las expectativas hacia la Argentina, generada por el pre acuerdo con los acreedores financieros, hay que dar mayor lugar a la inversi\u00f3n f\u00edsica, que hoy no llega al 13% del PIB, el segundo menor valor de las \u00faltimas d\u00e9cadas, luego del de 2002. El aumento de la inversi\u00f3n debe lograrse tanto en el capital f\u00edsico como en el humano, no s\u00f3lo mediante la contraprestaci\u00f3n a los programas sociales, antes mencionada, sino tambi\u00e9n para combatir de una buena vez las flagrantes desigualdades en la calidad de las escuelas, develadas hace algunas semanas en estudios oficiales y privados sobre este a\u00f1o de educaci\u00f3n a distancia. El aumento de ambas inversiones es imprescindible para crear empleos formales, dignos y sostenibles, siendo as\u00ed la mejor pol\u00edtica para combatir la pobreza en sus ra\u00edces. Sint\u00e9ticamente: inversi\u00f3n y empleo para dejar atr\u00e1s la pobreza. Para ello tambi\u00e9n deben abandonarse convincentemente los ya peri\u00f3dicos intentos de expropiaciones o intimidaciones a las empresas, m\u00e1s a\u00fan los dudosos intentos de reformas de la justicia y, peor todav\u00eda, las amenazas f\u00e1cticas del Ejecutivo de pasar por encima de los otros dos poderes del Estado.<br \/>\nLa alternativa adecuada no es favorecer o atender especialmente a las empresas, y menos a\u00fan a las que tienen una posici\u00f3n dominante en sus mercados. Las pymes, por su parte, logran subsistir, frecuentemente, evadiendo parte de la carga tributaria. Llegamos as\u00ed a una cuesti\u00f3n crucial para el imprescindible aumento de la inversi\u00f3n y para el progreso del pa\u00eds. Se trata de la alta presi\u00f3n tributaria y, peor a\u00fan, su muy mala calidad, que se ubica entre las peores del mundo y que incluye el malhadado impuesto inflacionario. Los malos tributos \u2013a las exportaciones, a los cr\u00e9ditos y d\u00e9bitos bancarios, a los ingresos brutos o impuestos municipales disfrazados de tasas\u2013 suman en la Argentina cerca de 12% del producto bruto, por lejos un r\u00e9cord mundial. Brasil est\u00e1 segundo, pero con la mitad de la carga de la Argentina, y Chile y Uruguay no superan el 2%, tema muy relevante dada la cantidad de argentinos que est\u00e1n \u201ccruzando el charco\u201d o pensando en hacerlo.<br \/>\nEn 2017 el Congreso sancion\u00f3 una reforma tributaria y legisl\u00f3 un consenso fiscal con las provincias. Ambos mejoraban claramente la calidad del sistema impositivo. La crisis econ\u00f3mica iniciada el a\u00f1o siguiente posterg\u00f3 su puesta real en pr\u00e1ctica. Pero all\u00ed est\u00e1 el camino, y no en el muy mal proyecto de moratoria enviado al Congreso. Claramente justificado para las moras incurridas durante la pandemia, y aun durante la crisis inmediatamente anterior, es dif\u00edcil y lesivo para el cumplimiento tributario el permitir ingresar a ella por todas las deudas tributarias no prescriptas, y es directamente grotesco, y fuente de corrupci\u00f3n, el permitir refinanciar dineros retenidos de impuestos a los combustibles, y que delictivamente no fueron ingresados al Estado, algo sin precedentes y, para colmo, con nombre y apellido.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, el pre acuerdo con los acreedores abre una nueva oportunidad para nuestro pa\u00eds, en uno de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de su historia. Las estrategias de ayuda para atender a los afectados por la pandemia, las orientadas a la reactivaci\u00f3n y las que apuntan al crecimiento y desarrollo sostenible no son antit\u00e9ticas y pueden combinarse, pero s\u00ed es esencial que las \u00faltimas tengan presencia clara y suficiente. Ojal\u00e1 sea incluido en las \u201c60 medidas\u201d que el Gobierno ha prometido anunciar, porque sin un aumento relevante de la inversi\u00f3n en capital f\u00edsico y humano no podr\u00e1n crearse empleos suficientes para dejar atr\u00e1s la pobreza, ni sostener la atenci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Estas consideraciones pueden enriquecer la reflexi\u00f3n que se ha desarrollado en el seno de la Iglesia sobre la cuesti\u00f3n de la deuda externa. Precisamente, bajo el t\u00edtulo \u201cLa deuda externa y las deudas sociales\u201d, la Comisi\u00f3n Episcopal de Pastoral Social (Cepas) emiti\u00f3 una declaraci\u00f3n el 1 de enero de este a\u00f1o, en la cual planteaba \u201cel dilema de pagar sobre el hambre y la miseria de millones de compatriotas o buscar un camino que, sin dejar de honrar las deudas, anteponga el crecimiento de la econom\u00eda, el equilibrio de las cuentas p\u00fablicas y la atenci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados antes de hacer frente a los compromisos de la deuda\u201d (el \u00e9nfasis es nuestro). Este texto no estaba muy lejos de una exhortaci\u00f3n a diferir, incluso unilateralmente, el pago de la deuda, es decir, a un default cuyas consecuencias hubieran sido ruinosas, en primer lugar, para los m\u00e1s pobres. El curso de los acontecimientos que aqu\u00ed comentamos parece demostrar que no exist\u00eda tal \u201cdilema\u201d, y que plantear el problema en tales t\u00e9rminos no fue de ayuda.<br \/>\nEl mismo documento insiste en se\u00f1alar que el desequilibrio \u201cproviene de ideolog\u00edas que defienden la autonom\u00eda absoluta de los mercados y la especulaci\u00f3n financiera\u201d, y la acci\u00f3n de los organismos internacionales que han utilizado el endeudamiento \u201cpara imponer un modelo econ\u00f3mico y cultural que ha incrementado la pobreza, el desempleo y la desigualdad social, al mismo tiempo que ha contribuido a la explotaci\u00f3n y el abuso de nuestra casa com\u00fan\u201d. Estos ser\u00edan los factores que conspiran contra \u201cel derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien com\u00fan\u201d. El panorama que hemos presentado muestra, sin embargo, que como pa\u00eds somos mayormente responsables de nuestros problemas, y que el Estado argentino tiene m\u00e1rgenes de acci\u00f3n para superar la presente crisis, si implementa pol\u00edticas prudentes, alejadas de los falsos dilemas, y de los reiterados errores del pasado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Faltan detalles, pero todo indica que la Argentina ha acordado con sus principales acreedores financieros privados una significativa reestructuraci\u00f3n de sus deudas. 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