{"id":16288,"date":"2020-11-09T16:52:16","date_gmt":"2020-11-09T19:52:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16288"},"modified":"2020-11-09T16:52:18","modified_gmt":"2020-11-09T19:52:18","slug":"prometeo-y-fausto-en-clave-ecofilosofica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16288","title":{"rendered":"Prometeo y Fausto, en clave ecofilos\u00f3fica"},"content":{"rendered":"<p>No resulta extra\u00f1o que desde la grave crisis socioambiental que enfrentamos, se produzcan relecturas de mitos cl\u00e1sicos que reflejan arquetipos existenciales confrontados a su particular problem\u00e1tica hist\u00f3rica. En el \u00e1mbito de la filosof\u00eda ambiental y tambi\u00e9n del ambientalismo, con frecuencia se identifica a Prometeo o a Fausto con aquellas tipolog\u00edas humanas cuyo accionar deber\u00eda desalentarse, y en lo posible erradicarse.<br \/>\nPara algunos, el tit\u00e1n Prometeo de las teogon\u00edas griegas que se anim\u00f3 a robar el fuego a Zeus para entregarlo a los humanos, encarna una tendencia negativa que puso en manos de los mortales un potencial alterador y destructor del orden natural, el cual, para colmo, seguir\u00eda siendo utilizado en favor de unos pocos miembros de la especie.<br \/>\nPor su parte, el mito moderno del Dr. Fausto surgido en el siglo XVI presenta al sabio erudito medieval como t\u00edpico arquetipo del antropocentrismo moderno: no acata dogmas, se presenta \u00e1vido de conocimientos y ansioso por el deseo de gozar y dominar. A Fausto lo acompa\u00f1a Mefist\u00f3feles, personificaci\u00f3n del Demonio, para quien todos los medios de acci\u00f3n y poder resultan l\u00edcitos. El af\u00e1n por descubrir los secretos de la vida y la muerte y el anhelo de compartir con Dios los poderes de la creaci\u00f3n, configuraron en el complejo personaje aquellos sue\u00f1os sobrehumanos llamados gen\u00e9ricamente <em>sue\u00f1os f\u00e1usticos<\/em>.<br \/>\nSin embargo, el fil\u00f3sofo polaco Henryk Skolimowski (1930-2018) representar\u00eda una excepci\u00f3n al sostener una interpretaci\u00f3n de la figura de Prometeo, especialmente del fuego prometeico, claramente positiva y esperanzadora. Reconocido como uno de los precursores de la <em>ecofilosof\u00eda<\/em> en los inicio de los a\u00f1os \u201870 del pasado siglo (de hecho \u00e9l se atribuye la creaci\u00f3n del neologismo) su pensamiento revela diversas inquietudes, desde una cr\u00edtica al paradigma tecno-cient\u00edfico de pos-guerra hacia las exigencias de desarrollos de una ecoespiritualidad c\u00f3smica.<br \/>\nEn \u201cEl nuevo fuego prometeico\u201d (<em>Mutantia<\/em> 7, 70-77, 1981a) (1) visualiza a Prometeo como ilustrando el preciso momento de humanizaci\u00f3n de nuestra especie. En efecto, sin Prometeo no hubi\u00e9semos tenido el fuego robado a los dioses, y no hubi\u00e9semos logrado muchos otros atributos permanentes que nos hacen humanos. El mito refiere c\u00f3mo se comete <em>hybris<\/em> contra los dioses ol\u00edmpicos. Tal acto de arrogancia desencaden\u00f3 la ira de Zeus, quien orden\u00f3 un castigo eterno: el h\u00e9roe encadenado a un pe\u00f1asco y el \u00e1guila devor\u00e1ndole las v\u00edsceras (2).<br \/>\nEn varios pasajes clave del drama cl\u00e1sico de Esquilo, el tit\u00e1n se dirige al Coro para explicitar, desde su dolor, los beneficios que recibieron los humanos con sus dones. As\u00ed nos recuerda:<\/p>\n<p>\u201cEn el principio ellos ve\u00edan sin ver, escuchaban sin o\u00edr, y semejantes a las im\u00e1genes de los sue\u00f1os, viv\u00edan su larga existencia en el desorden y la confusi\u00f3n. Nada sab\u00edan de las viviendas construidas con ladrillos endurecidos al sol; no sab\u00edan labrar la madera, y viv\u00edan bajo tierra, como las \u00e1giles hormigas, en lo m\u00e1s escondido de cavernas donde no penetraba la luz. No hab\u00eda para ellos se\u00f1al segura ni del invierno, ni de la florida primavera, ni del f\u00e9rtil verano; todo lo hac\u00edan por instinto hasta el d\u00eda en que los instru\u00ed en la dif\u00edcil ciencia de las salidas y los ocasos de los astros. Sigui\u00f3 despu\u00e9s la de los n\u00fameros\u2026\u201d (Esquilo, 1979: 14-15)<\/p>\n<p>En efecto, Prometeo le dio al hombre la matem\u00e1tica pero tambi\u00e9n la astrolog\u00eda, para comprender su destino; junto al arte de domesticar animales, le dio la escritura para trascenderse a s\u00ed mismos; junto a las t\u00e9cnicas de navegaci\u00f3n, le dio la medicina para aplacar sus dolencias, y tambi\u00e9n los secretos de la adivinaci\u00f3n para descubrir el sentido de su vida\u2026<\/p>\n<p>\u201cY hasta los tesoros que la Tierra ocultaba a los humanos, el bronce, el hierro y la plata, \u00bfqui\u00e9n sino yo se los descubri\u00f3? (\u2026) En una palabra y resumi\u00e9ndolo todo: todas las artes de que gozan los mortales son obra de Prometeo\u201d. (Esquilo, 1979: 15-16)<\/p>\n<p>Para el fil\u00f3sofo polaco, Prometeo representa, en su faz tr\u00e1gica y rebelde, el mito eterno de la imaginaci\u00f3n encendida que continuamente trasciende sus propios l\u00edmites. Al asociar fuego con luz y esp\u00edritu, propone revalorizar el sentido positivo de esa herencia del fuego prometeico como antorcha del fuego espiritual.<\/p>\n<p><strong>Contra la tendencia f\u00e1ustica<\/strong><\/p>\n<p>Libr\u00e1ndole el fuego al hombre, Prometeo liber\u00f3 nuestro destino. Pero desgraciadamente, seg\u00fan Skolimowski, la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica pervirti\u00f3 la naturaleza de este fuego y lo revirti\u00f3 cada vez m\u00e1s en fuego de destrucci\u00f3n y suciedad.<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) la imagen de Prometeo fue empa\u00f1ada durante las d\u00e9cadas y siglos pasados. El c\u00edclope del progreso material brutaliz\u00f3 la sagrada herencia del fuego espiritual. Cuando vemos los humos inmundos, sulfurosos, que huelen a muerte, podemos estar seguros que no son producto del fuego prometeico, sino el desecho de las destructivas f\u00e1bricas sat\u00e1nicas\u201d. (Skolimowski, 1981a: 76)<br \/>\nEn el contexto de la obra skolimowskeana, la brutalidad de un materialismo sin escr\u00fapulos est\u00e1 asociada a lo sat\u00e1nico o f\u00e1ustico. Para nuestro autor, Occidente tecno-industrial y b\u00e9lico nos remite a la figura de Fausto.<br \/>\nA partir del eje central de la obra<em> The Tragical History of Doctor Faustus<\/em> (1588), del dramaturgo ingl\u00e9s Christopher Marlowe, el poeta rom\u00e1ntico alem\u00e1n Johann Wolfgang Goethe elabor\u00f3 en el siglo XIX distintas propuestas de su drama Dr. Faustus. En la primera de 1808, lo presenta desafiando tanto a Dios como al Diablo. Al traducir el Evangelio seg\u00fan San Juan al idioma alem\u00e1n, el erudito profesor reinterpreta la frase \u201c<em>En el Principio era el Logos<\/em>\u201d por otra m\u00e1s af\u00edn al ideario moderno: \u201cE<em>n el Principio era la Acci\u00f3n<\/em>\u201d. As\u00ed, la intervenci\u00f3n activa, la lucha, el esfuerzo, adquieren supremac\u00eda sobre otras formas de existencia y a trav\u00e9s de ellas el hombre podr\u00e1 consolarse de la nostalgia de lo Absoluto. Muere condenado al infierno como en las versiones tradicionales.<br \/>\nPero en la redacci\u00f3n definitiva, publicada p\u00f3stumamente en 1832 (3), la imagen de Fausto se perfila significativamente transformada. Despu\u00e9s de haberlo probado todo, magia negra, placeres, poder, sobre el final de sus d\u00edas Fausto se enfrenta a Mefist\u00f3feles. Parece haber comprendido lo que realmente es importante para el hombre y a partir de entonces desprecia sus servicios. El valor del ser humano, enfatiza Fausto, no se aumenta con riquezas ficticias como honores y oro, sino con verdaderas riquezas, como la conquista de la naturaleza.<br \/>\nAs\u00ed, le presenta al Diablo proyectos de grandes obras: construir granjas, recuperar terrenos bajos protegi\u00e9ndolos del mar con diques, disecar zonas inundadas, aumentar el dominio sobre los recursos para dar sustento a millones de proletarios. Lejos de los afanes ego\u00edstas de otrora, Fausto se embarca en acciones desinteresadas, promotoras de riqueza general que pueda ser compartida. El espect\u00e1culo natural de las mareas, que antes le inspirara terror o emoci\u00f3n religiosa, ahora le produce indignaci\u00f3n, al ver tanta fuerza y energ\u00eda desperdiciada en vano. Se le hab\u00eda legado un feudo pobre, pantanoso, sumergido; ahora se propone transformarlo en una colonia pr\u00f3spera.<br \/>\nInfluido por los ideales del socialismo ut\u00f3pico (4), Goethe transfiri\u00f3 a su personaje un nuevo criterio de validaci\u00f3n para las aplicaciones del saber y dominio humanos. La perspectiva no es ya religiosa sino secularizada, laica, racionalista. Legitima la actividad social en tanto est\u00e9 orientada a mejorar la condici\u00f3n humana en su conjunto. El escritor alem\u00e1n lleg\u00f3 a tener sobre su escritorio una r\u00e9plica de la primera locomotora a vapor inglesa, s\u00edmbolo de su adhesi\u00f3n al esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n y de la Revoluci\u00f3n Industrial. La confianza t\u00e9cnica transforma los sue\u00f1os f\u00e1usticos. La tecnificaci\u00f3n, como la Pascua, traer\u00eda la deseada liberaci\u00f3n de ataduras y limitaciones.<br \/>\nSi en el siglo XVI el Dr. Fausto de Marlowe sucumbi\u00f3 a los poderes del infierno, en el siglo XIX Dr. Fausto es redimido de sus pecados, y no s\u00f3lo por el amor de Margarita, eterno femenino que lo rescata desde el cielo, sino por haber llegado a comprender el valor inestimable del progreso industrial humano.<br \/>\nComo ya dij\u00e9ramos, en el \u00e1mbito del ambientalismo y de la filosof\u00eda ambiental, ni Prometeo ni Fausto suenan como modelos apropiados a los desaf\u00edos socioambientales que enfrentamos; sobre ambas figuras pesa una profunda sospecha. Pero desde su perspectiva ecofilos\u00f3fica y ecoespiritual, Skolimowski nos orienta hacia un Nuevo Hombre Prometeico, alej\u00e1ndonos del modelo f\u00e1ustico.<\/p>\n<p><strong>Nuevo humanismo prometeico<\/strong><br \/>\nAhora bien, para Skolimowski parece claro que la humanidad se ha vuelto a encadenar. La b\u00fasqueda del progreso no ser\u00eda una aberraci\u00f3n de la condici\u00f3n humana, sino una expresi\u00f3n de la misma. Pero cuando el ideal de progreso es trivializado, empobrecido, deviene en progreso destructivo. La implacable y desaprensiva b\u00fasqueda del crecimiento material contempor\u00e1neo fue imponiendo el imperativo instrumental y tecnol\u00f3gico, asociado al imperativo moral a\u00fan dominante de las sociedades industrializadas.<br \/>\nY si Prometeo fue vuelto a encadenar, de esto no es culpable el contenido del mito, sino la estrechez de miras del c\u00edclope del progreso material. El embate prometeico en el contexto de un mundo mecanizado, gobernado por valores instrumentales, es una forma de progreso distinta, reducido casi completamente a la mera materialidad y lejos del vector de la trascendencia.<br \/>\nEn <em>Ecophilosophy. Designing new tactics for living<\/em> (1981b), nuestro fil\u00f3sofo suele referirse a un proceso dial\u00e9ctico de liberaci\u00f3n de la condici\u00f3n humana, el cual suele ser penoso y lleno de trampas. Como en toda \u00e9poca hist\u00f3rica, cada paso evolucionario humano representa decisiones existenciales de profunda implicancia moral. Y para ser un agente moral hay que ser capaz de trascender las limitaciones f\u00edsicas y biol\u00f3gicas determinantes; sostener un universo moral implica estar en condiciones de producir actos de trascendencia.<br \/>\nPara Skolimowski, un progreso aut\u00e9ntico y humanista marcar\u00eda un camino de perpetua trascendencia. El nuevo fuego prometeico es el fuego de la imaginaci\u00f3n, la capacidad de visi\u00f3n de volar m\u00e1s all\u00e1. Y adem\u00e1s un desaf\u00edo para la humanidad de volverlo a encender comprendiendo y asumiendo el gran alcance de nuestro coraje y compromiso.<br \/>\nAs\u00ed el ciclo se cierra: despu\u00e9s de los intentos abortivos de la imaginaci\u00f3n f\u00e1ustica que produjo tantas desgracias, vino el t\u00edmido retiro dentro de nuestros peque\u00f1os yoes \u2013que no es remedio contra la atomizaci\u00f3n, la soledad, la angustia existencial\u2013 y as\u00ed vuelve el poder sustentador de Prometeo, quien quiere elevarnos a la condici\u00f3n de dioses (pero siempre conscientes del <em>hybris<\/em>), a la condici\u00f3n de luz, pues la luz es la primera condici\u00f3n del fuego. (Skolimowski, 1981a: 77)<br \/>\nEntonces, deber\u00e1 mirarse la historia humana como un proceso evolucionario mucho m\u00e1s amplio que aquel centrado s\u00f3lo en la modalidad tecnocr\u00e1tica. Supone no crear la cultura post-industrial ajust\u00e1ndonos al ethos de la cultura industrial, ni efectuar modificaciones insignificantes en esa cultura. M\u00e1s bien, habremos de trascenderla por completo, creando una nueva base de valores y, si fuera necesario, creando mitos alternativos.<br \/>\nEn el contexto de una crisis socioambiental en expansi\u00f3n, el autor elabora desde su ecofilosof\u00eda un marco cr\u00edtico de las distorsiones cient\u00edfico-tecnol\u00f3gicas de la \u00e9poca, planteando la necesidad de un giro, desde el antropocentrismo arrogante a\u00fan hegem\u00f3nico, hacia el humanismo ecol\u00f3gico y ecoespiritual. Se basar\u00e1 en nuestra reverencia por la vida, que, en \u00faltima instancia, es la reverencia o el respeto hacia nosotros mismos.<\/p>\n<p><strong>Hacia una ecoespiritualidad<\/strong><br \/>\nDesde \u201cImaginaci\u00f3n secular y el nihilismo de la cultura occidental\u201d (<em>Mutantia<\/em> 6, 7-11, 1981c) (5) se sostiene que las culturas pueden ser terap\u00e9uticas; las culturas salvadoras surgen de quienes emanan energ\u00eda espiritual. El hombre vive por la intensidad o fuerza de conciencia que genera, en cuanto hombre, como una criatura evolutiva, como un animal que va adquiriendo conciencia. A trav\u00e9s de la conciencia llegamos a ser hombres; mediante la conciencia nosotros vivimos; y, seg\u00fan el autor, hacia un mayor grado de conciencia nos encaminamos y aspiramos.<br \/>\nAl crear nuevas formas de conciencia entraremos de nuevo en conexi\u00f3n con otras formas de vida. Entonces, s\u00f3lo nos encaminaremos de nuevo si nos rearmamos, para ello, de una nueva forma de imaginaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la mera imaginaci\u00f3n secular.<br \/>\nAunque con un exceso de simplificaci\u00f3n (y generalizaci\u00f3n, dir\u00edamos nosotros) considera al estoicismo como una postura de resignaci\u00f3n sin salida; el hedonismo prevaleciente le parece una huida hacia el santuario existencial de nuestros sentidos, e inmediatista; finalmente, el narcisismo autorreferente y vac\u00edo (como reflejo del mito cl\u00e1sico de Narciso) ser\u00eda claramente un indicador de la decadente cultura individualista moderna.<br \/>\nPara Skolimowski, ninguna de esas posturas \u2013propias de una imaginaci\u00f3n secular\u2013 representa una \u00e9tica de la esperanza, como necesaria \u00e9tica de la vida. La violencia individual, el terrorismo, los desajustes sociales, la destrucci\u00f3n de los ecosistemas o de otras formas de vida son algunas de sus manifestaciones frecuentes. As\u00ed, argumenta:<\/p>\n<p>\u201cEn \u00faltima instancia, nuestro problema no es econ\u00f3mico, ni siquiera cultural; es un problema metaf\u00edsico, religioso o escatol\u00f3gico: por poner fines limitados a la existencia humana, por estrechar las perspectivas de la vida humana, hemos empeque\u00f1ecido el fin y pervertido el significado de la existencia humana. Tenemos que elegir entre una religi\u00f3n centrada en los bienes feroces y limitados que se llaman Technos y Economos que limitan nuestra vida a sus \u00e1mbitos f\u00edsicos, niegan nuestros valores trascendentes y hacen del rendimiento econ\u00f3mico el valor supremo, o por otro lado, una religi\u00f3n basada en la compasi\u00f3n y visiones trascendentes del destino del hombre, en cuanto que los horizontes humanos se hallan en continua expansi\u00f3n hasta abrazar el cosmos\u201d. (Skolimowski, 1981c: 11)<br \/>\nVista desde su esplendor evolutivo bajo la luz del fuego sagrado prometeico, la vida humana es una antorcha que se enciende a s\u00ed misma. Pero necesita ahora integrar el componente ecosist\u00e9mico: somos uno con el h\u00e1bitat ecol\u00f3gico, en tanto \u00e9ste representa las formas de vida de las que somos parte. Puesto que compartimos con otras formas de vida el instinto de auto-conservaci\u00f3n, y puesto que tenemos la responsabilidad de cuidar y mejorar toda la evoluci\u00f3n de la que somos parte, nuestro camino alternativo debe ser el de los seres trascendentes.<br \/>\nAcorde con esta perspectiva, Skolimowski plantea la necesidad de una \u201cEspiritualidad ecol\u00f3gica\u201d (Mutantia 21, 1999, 2-3), como una articulaci\u00f3n de la condici\u00f3n esencial del hombre en una \u00e9poca determinada.<\/p>\n<p>\u201cEn este momento testimoniamos el surgimiento de la Perspectiva Ecol\u00f3gica del mundo; bajo ella el mundo es visto como santuario, es volverlo sagrado y digno de reverencia. La comprensi\u00f3n profunda de la ecolog\u00eda significa reverencia en acci\u00f3n, la profunda identificaci\u00f3n con la belleza de la vida pulsando en el universo, hasta volvernos parte de \u00e9l\u201d. (Skolimowski, 1999:3)<\/p>\n<p>Destaca a su vez c\u00f3mo la decadencia contempor\u00e1nea de las formas religiosas de espiritualidad no nos exime de la responsabilidad de sanar la Tierra y de realizar nuestro potencial espiritual.<br \/>\nPara el autor, todas las formas evolutivas no han sido sino transformaciones de luz. El mensaje ser\u00eda volver a encender el fuego prometeico desde una creatividad ecoprudencial. Antes que un sue\u00f1o ut\u00f3pico se tratar\u00eda de una necesidad perentoria, en tanto queramos romper la asedia y desintegraci\u00f3n de nuestra cultural. Pero la dial\u00e9ctica de la liberaci\u00f3n humana ser\u00e1 siempre penosa. M\u00e1s adelante, Prometeo puede ser vuelto a encadenar otra vez\u2026<\/p>\n<p><em>Alicia Irene Bugallo es Doctora en Filosof\u00eda. Docente-Investigadora en Filosof\u00eda Ambiental<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1. Corresponde a una traducci\u00f3n de \u201cThe New Promethean Fire\u201d, Alternative Futures, Vol. 2 N\u00ba1 pp. 97-101, USA.<br \/>\n2. Si bien Skolimowski no explicita claramente si toma en cuenta la representaci\u00f3n del tit\u00e1n desde la Teogon\u00eda del poeta Hes\u00edodo o desde la trilog\u00eda del dramaturgo Esquilo, parece basarse en el cl\u00e1sico Prometeo encadenado de \u00e9ste \u00faltimo. Ver Esquilo, Prometeo Encadenado. En Esquilo Tragedias. Barcelona: Iberia, 2-32, 1979.<br \/>\n3. Seguimos la versi\u00f3n en Goethe, Johann Wolfgang, Fausto, 1970, Colecci\u00f3n Obras Maestras Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, Editorial Sudamericana.<br \/>\n4. Promovido sobre todo por Henri Saint-Simon (1760-1825), para quien la industria (entendida como toda actividad productiva) deb\u00eda ser el centro de los esfuerzos de la sociedad, para aportar a las necesidades de todos.<br \/>\n5. De Filosof\u00eda Oggi, 1980, 3, N\u00ba 4 pp. 587-592. \u2018Secular imagination and the nihilism of western culture\u2019, Studio Editoriale di Cultura, 1977-2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No resulta extra\u00f1o que desde la grave crisis socioambiental que enfrentamos, se produzcan relecturas de mitos cl\u00e1sicos que reflejan arquetipos existenciales confrontados a su particular&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[2616,73,2615,355,2614],"class_list":["post-16288","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-ecofilosofia","tag-ecologia","tag-fausto","tag-filosofia","tag-prometeo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4eI","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16288"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16289,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16288\/revisions\/16289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}