{"id":16298,"date":"2020-11-10T11:20:31","date_gmt":"2020-11-10T14:20:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16298"},"modified":"2020-11-10T11:20:33","modified_gmt":"2020-11-10T14:20:33","slug":"formular-la-pregunta-justa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16298","title":{"rendered":"Formular la pregunta justa"},"content":{"rendered":"<p>En temas sociales o pol\u00edticos, aquella pregunta de la que no salimos indemnes, que nos incluye y nos cuestiona, es la que no nos permite alejarnos como observadores neutrales. Todo lo social o cultural, aun lo que sucede en lugares lejanos, tiempos remotos o situaciones ajenas de una u otra forma termina implic\u00e1ndonos.<br \/>\nKarl Popper nos habla de la incertidumbre del factor humano en su libro <em>La miseria del historicismo<\/em> y de c\u00f3mo se intentar\u00eda controlarla, a fin de evitar justamente aquella duda que pueda inquietarnos: \u201cDe otra parte, los problemas conectados con la incertidumbre del factor humano tienen que forzar al ut\u00f3pico, le guste o no, a intentar controlar el factor humano por medio de instituciones y extender su programa de tal forma que abarque no s\u00f3lo la transformaci\u00f3n de la sociedad, seg\u00fan lo planeado, sino tambi\u00e9n la transformaci\u00f3n del hombre\u201d. \u00bfQui\u00e9n es este ut\u00f3pico al que hace referencia Popper? Una posible aproximaci\u00f3n ser\u00eda un individuo que en su ferviente deseo por un tipo de sociedad determinado no est\u00e1 dispuesto a negociar posiciones pol\u00edticas y\/o morales fuera de su modelo. Impone la realidad deseable sobre la posible, de ah\u00ed su utopismo. Y en los temas sociales no s\u00f3lo juegan lo posible y lo deseable, tambi\u00e9n entran la irreversibilidad y la tendencia al aumento de la complejidad de los sistemas. \u201cNo podemos prever el porvenir de la vida, o de nuestra sociedad, o del universo. La lecci\u00f3n del segundo principio es que este porvenir permanece abierto, ligado como est\u00e1 a procesos siempre nuevos de transformaci\u00f3n y de aumento de la complejidad\u201d (Ilya Prigogine,<em> El nacimiento del tiempo<\/em>).<br \/>\nCasi nadie se opone a la idea de que el cambio sea una constante de la vida en sociedad, por no decir del mundo concreto, pero la trampa que nos tendemos toma la forma de una negaci\u00f3n m\u00e1s sutil, indirecta: consiste en concebir o imaginar como viables s\u00f3lo aquellos cambios que estamos dispuestos a aceptar, aun a rega\u00f1adientes, que vendr\u00edan a ser progresiones, modificaciones, alteraciones o pseudocambios, y rechazamos los que por su car\u00e1cter de imprevisibilidad o de desafuero del \u201ccurso hist\u00f3rico\u201d normalizado se presentan como verdaderos cambios, rupturas de paradigma. Sirve recordar que un paradigma s\u00f3lo es \u00fatil mientras puede resolver o dar respuestas a los problemas, enigmas o situaciones que le dieron origen; a medida que el sistema evoluciona, aumenta su complejidad y genera nuevos problemas hasta que el viejo paradigma pierde su eficacia resolutiva; esto lleva a que tarde o temprano sea reemplazado por uno nuevo. Esta sustituci\u00f3n de paradigmas, que suele darse con violencia, habitualmente recibe el nombre de revoluci\u00f3n. En el campo operativo es muy poco lo que permanece del sistema antiguo, todo es cuestionado; la eclosi\u00f3n del nuevo paradigma es una ruptura, una discontinuidad. El \u201ccurso de la historia\u201d nos muestra una vez m\u00e1s que no tiene un curso. Lo imprevisible, los saltos discontinuos y azarosos problematizan la idea de un supuesto \u201ccurso\u201d. Es casi imposible sostener que seguimos un destino \u201ccierto\u201d si el mismo no es sostenido desde un dogma o una creencia, sean \u00e9stos de \u00edndole religiosa, naturalista o pol\u00edtica, como tambi\u00e9n los mitos de progreso constante propuestos por el liberalismo o el para\u00edso marxista.<br \/>\nEl asesinato de George Floyd origin\u00f3 una serie de manifestaciones internacionales, simult\u00e1neas y sin l\u00edderes, con elementos propios que las diferencian de las que se dieron en otros tiempos. Nada tienen que ver con, por ejemplo, con Little Rock \u201957, Birmingham \u201963 o Los \u00c1ngeles-Rodney King en el \u201992, por mencionar algunas. La destrucci\u00f3n de s\u00edmbolos tampoco es novedosa en Occidente; lo hizo Te\u00f3filo con la Biblioteca de Alejandr\u00eda en el a\u00f1o 391, los cruzados con Jerusal\u00e9n, los colonizadores con las pir\u00e1mides aztecas o m\u00e1s recientemente Macri con el mural de la casa Kirchner en Juncal y Carlos Pellegrini, en la Ciudad de Buenos Aires. No van a ser unos Colones decapitados o unos Cervantes y Churchills desprolijamente intervenidos con pintura los que nos espantar\u00e1n ahora. De destrucciones hemos visto bastante en los \u00faltimos a\u00f1os, incluido el patrimonio hist\u00f3rico de Bagdad. Lo original es que esta vez los desmanes no son cometidos por una cultura dominante o un ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n, sino por grupos minoritarios, en diversos lugares del mundo occidental y en forma sincr\u00f3nica y espont\u00e1nea. Nos encontramos ante un discurso unificado, sin jefes visibles y sin adhesi\u00f3n pol\u00edtica coherente a partido alguno.<br \/>\nRevueltas, rebeliones, reclamos violentos, marchas, manifestaciones, bloqueos y ocupaciones de instalaciones y rutas, saqueos, disturbios varios y de todo tipo los hemos tenido en abundancia en los \u00faltimos tres siglos. Algunos como los sucedidos entre fines del siglo XVIII y mediados del siglo XIX dieron origen a las estructuras pol\u00edticas actuales de Occidente. Sin embargo da la sensaci\u00f3n de que algo ha cambiado en las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas. Si bien los reclamos persiguen motivos espec\u00edficos \u2013cuestiones de g\u00e9nero, ecolog\u00eda y contaminaci\u00f3n, ley IVE, racismo sist\u00e9mico, colonialismo, imperialismo, rechazo al FMI o al G-20\/7 o lo que fuera en cada momento\u2013 el mensaje real de la cr\u00edtica se da siempre contra el sistema. Son manifestaciones antisistema. Los participantes no pretenden ser escuchados ni representados por sus congresales como tampoco se preocupan por analizar la racionalidad de sus exigencias. Son lisa y llanamente acciones de rechazo ante un sistema pol\u00edtico y una moral saturados, que ya no interesan, no generan identificaci\u00f3n, no convocan y en los que no hay depositadas ninguna confianza o esperanza.<br \/>\nEl aglutinante de los cr\u00edticos antisistema es una corriente afectual que no encuentra necesaria la raz\u00f3n o la l\u00f3gica tradicional; es m\u00e1s, critican a la raz\u00f3n como un producto de la Ilustraci\u00f3n que s\u00f3lo sirve para justificar, pero que no resuelve los grandes problemas del momento. De nada sirve intentar una aproximaci\u00f3n gradualista o explicar por qu\u00e9 la eliminaci\u00f3n de los cultivos transg\u00e9nicos y\/o el consumo de prote\u00ednas animales ser\u00edan \u201csoluciones\u201d que s\u00f3lo empeorar\u00edan la situaci\u00f3n de las poblaciones en riesgo alimentario. Estamos ante un di\u00e1logo de sordos (voluntarios, aclaro para no ser juzgado como \u201cpol\u00edticamente incorrecto\u201d). La saturada moral de las democracias liberales ya no interesa y lo \u00fanico que prevalece es la \u00e9tica tribal, \u00e9tica que responde a un ethos est\u00e9tico afectivo concreto. El sentido de pertenencia a un grupo se reconoce por la sola declamaci\u00f3n.<br \/>\nLa periodista \u00c1ngela Qui\u00f1onez lo expresa con meridiana claridad cuando se ve impulsada a autodefinirse: \u201cEn otra era se nos habr\u00eda tachado de herejes, sediciosos o comunistas, pero en 2018 los millennials predicamos el #wokeness. Ll\u00e1menlo sentido com\u00fan o presunci\u00f3n desinformada, pero mi generaci\u00f3n tiene opiniones implacables y necesarias sobre las situaciones m\u00e1s complicadas de la sociedad. Inventamos el \u00fanico hashtag que resume todas las soluciones para el valiente nuevo mundo, donde las grandes corporaciones ser\u00e1n derrocadas, legalizar\u00e1n la marihuana y los abortos y reinar\u00e1n la paz y el amor libre LGBTQA sin pronombres (\u2026) Poco despu\u00e9s surgieron chicos blancos que denunciaban la corrupci\u00f3n de las multinacionales, el sexismo en los sitcoms noventeros o la crueldad animal de la dieta omn\u00edvora, y vieron en el #woke una v\u00eda instant\u00e1nea hacia la reflexi\u00f3n (\u2026) Rebelarse contra el sistema conservador en que crecimos es nuestra incidencia de consolaci\u00f3n: al menos podemos ofender a nuestros padres, jefes y autoridades\u201d. \u00c1ngela Qui\u00f1onez escribe en la revista literaria <em>(casi) Literal<\/em>, www.casiliteral.com.<br \/>\nSorprende que en una expresi\u00f3n de motivos y objetivos como la anterior falten t\u00e9rminos a los que la Ilustraci\u00f3n nos acostumbr\u00f3, tales como discusi\u00f3n, raz\u00f3n, di\u00e1logo, respeto por el otro, an\u00e1lisis, soluciones acordadas, etc&#8230; Las metas planteadas, algunas al menos, pueden ser interesantes y merecen ser discutidas, varias lo son activamente e incluso han sido legalizadas en mayor o menor medida. Lo que impresiona es la completa condena del otro, de aquel otro que no piensa como yo. Ese \u201cotro\u201d, que es presentado como un colectivo que no merece ser considerado, que no tiene nada interesante que ofrecer y cuyo pensamiento o moral \u201cya fue\u201d, que es el creador de este \u201csistema conservador en que crecimos\u2026\u201d al que \u201cal menos podemos ofender\u201d y que est\u00e1 formado por \u201cnuestros padres, jefes y autoridades\u201d.<br \/>\nEl resultado de estas agregaciones afectuales no s\u00f3lo da como producto las tribus posmodernas que pintan estatuas; son tambi\u00e9n el origen de otras manifestaciones antisistema como el anarquismo, el nazismo y los populismos viejos y actuales como los de Trump, Bolsonaro, Cristina Kirchner, Evo Morales y la conocida lista sigue\u2026 Todos gobernantes que tuvieron y tienen fuertes expresiones y acciones concretas contra el sistema que parad\u00f3jicamente les dio el poder. Ambos fen\u00f3menos, el tribalismo y los populismos, escapan al encuadre ideol\u00f3gico de izquierdas y derechas, critican fuertemente a la institucionalidad liberal y proponen una instancia superadora del individualismo en un movimiento comunal donde lo afectivo y la \u00e9tica grupal desplazan a la raz\u00f3n ilustrada. Seg\u00fan esta visi\u00f3n la l\u00f3gica aristot\u00e9lica y la visi\u00f3n binaria de la moral occidental han generado una pol\u00edtica saturada que ya no da soluciones. La libertad del individuo no es suficiente; es m\u00e1s, ni siquiera es real, como lo estar\u00edan probando los reg\u00edmenes patriarcalistas, las exclusiones de g\u00e9nero, el racismo sist\u00e9mico, el neocolonialismo e incluso el calentamiento global. En el sistema liberal s\u00f3lo algunos son libres y es un problema que el liberalismo no ha resuelto todav\u00eda y al que parece que se le est\u00e1 agotando el tiempo. Quiz\u00e1 el viejo paradigma ya no tenga una respuesta satisfactoria.<br \/>\nPor otro lado, estos reclamos est\u00e1n circunscriptos s\u00f3lo a Occidente; no vemos quejas del mismo tenor furibundo contra China por su ocupaci\u00f3n del T\u00edbet, ni contra Siria por el gaseo de poblaciones civiles, ni siquiera hay un movimiento PLM (<em>Palestinian Lives Matter<\/em>). Parecer\u00eda que los calificativos de violencia o racismo sist\u00e9mico, imperialismo o colonialismo s\u00f3lo fueran aplicables a los pa\u00edses de la \u00f3rbita del Occidente liberal. Quiz\u00e1 no consideren que en esas otras zonas lejanas haya seres humanos, lo que vendr\u00eda a ser una nueva forma de racismo sist\u00e9mico\u2026 Esta demanda exclusiva a Occidente da cuenta de que adem\u00e1s de los justos reclamos humanitarios hay una cr\u00edtica concreta y profunda al sistema, y esa cr\u00edtica no s\u00f3lo se manifiesta en las acciones directas visibles sino, sobre todo, en la no aceptaci\u00f3n de las reglas y formas de una pol\u00edtica saturada.<br \/>\nPero, \u00bfqu\u00e9 significa \u201cuna pol\u00edtica saturada\u201d? El soci\u00f3logo Michel Maffesoli (<em>El tiempo de las tribus<\/em>, <em>El reencantamiento del mundo<\/em> y <em>Ensayos sobre la violencia banal<\/em> <em>y fundadora<\/em> son los libros donde trata acerca de las tribus posmodernas), en una entrevista de Vicente Verd\u00fa, dice: \u201cEn qu\u00edmica, cuando un aceite est\u00e1 saturado o el agua, sus distintas mol\u00e9culas ya no pueden permanecer juntas y, por usura, por fatiga, se produce una separaci\u00f3n. Pero estas mismas mol\u00e9culas van a recomponer otro cuerpo. La idea de la saturaci\u00f3n es \u00e9sta: cesa una forma elaborada en los tres siglos anteriores, pero permanece en la piel el problema de vivir juntos. \u00c9ste es el problema, saber cu\u00e1l va a ser este nuevo estar juntos. El signo de los tiempos ya no es el futuro, sino el presente\u201d. Podr\u00eda pensarse que la saturaci\u00f3n de la pol\u00edtica y la moral es el obst\u00e1culo cierto para el vivir juntos; no el racismo o el sexismo o el capitalismo salvaje, sino el agotamiento del paradigma liberal y sus instituciones, que ya no funcionan como pegamento social suficiente.<br \/>\n<strong>Entonces, volviendo a la pregunta..<\/strong><br \/>\nCon el crimen de Floyd el <em>#wokeness<\/em> ha tomado nueva energ\u00eda dando origen al racismo positivo, o segregaci\u00f3n positiva, que es b\u00e1sicamente apelar a la acci\u00f3n de grupo como acci\u00f3n defensiva\/ofensiva en lugar de hacerlo por los derechos individuales. Un movimiento reactivo. Lo mismo sucede, por ejemplo, cuando desde el colectivo LGTBIQ se revaloriza la palabra queer como t\u00e9rmino identitario adoptado, los segregados segregan, los excluidos excluyen. La lucha por los derechos del individuo es cosa del pasado, ahora es el tiempo de las tribus. Lo instituido es la marca del coloniaje, del imperialismo, del esclavismo, del racismo, esa es la marca de su degradaci\u00f3n, porque carga con el mensaje subyacente, todav\u00eda hoy, de la dominaci\u00f3n (blanca, capitalista, imperialista, sexual\u2026). La representaci\u00f3n de lo instituido son las instituciones, pero de frente y contra ellas son las tribus las que se autonominan como nuevas instituyentes.<br \/>\nCasi todas las respuestas, apoyando o criticando, que se han escuchado en estos d\u00edas (a preguntas casi siempre t\u00e1citas), se refieren a la justificaci\u00f3n o explicaci\u00f3n de motivos de las diferentes manifestaciones o acciones de estos grupos. Se trate de la vandalizaci\u00f3n de estatuas, el escrache en las redes, las fotograf\u00edas de personas pidiendo perd\u00f3n arrodilladas, o deportistas que se niegan a hacerlo, en fin, todo hace a la exigencia lisa y llana de esta nueva \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d. Los medios han opinado sobre la carta de los intelectuales en <em>Harper\u2019s<\/em> y la \u201ccultura de la cancelaci\u00f3n\u201d, el ataque a las instituciones y, en palabras de Alberto Manguel, la agon\u00eda del di\u00e1logo.<br \/>\nEs probable que en esa catarata de opiniones se est\u00e9 perdiendo la oportunidad de plantear la discusi\u00f3n que ayude a comprender. Cuesti\u00f3n que Maffesoli nos deja planteada en <em>El reencantamiento del mundo<\/em>: \u201c\u00bfNo es leg\u00edtimo preguntarse, en consecuencia, si los trances contempor\u00e1neos o todos los excesos que punt\u00faan la vida de nuestras sociedades no son simplemente, los indicios m\u00e1s seguros de una cultura en gestaci\u00f3n?\u201d.<\/p>\n<p>NOTA<br \/>\n<em>#staywoke deviene de \u201cstay awake\u201d, estar despierto, que en la jerga de la era digital se utiliza para dar cuenta de la necesidad de estar al tanto de ciertas problem\u00e1ticas relacionadas con la justicia social como el movimiento internacional Black Lives Matter (Las vidas negras importan). El origen fue un art\u00edculo en la revista del The New York Times de 1962 firmado por el escritor afroamericano William Melvin Kelley sobre beatniks blancos que se apropiaban de la cultura negra.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En temas sociales o pol\u00edticos, aquella pregunta de la que no salimos indemnes, que nos incluye y nos cuestiona, es la que no nos permite&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[971,6],"tags":[2619,643,2587,2618,2620],"class_list":["post-16298","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacional","category-nota-tapa","tag-floyd","tag-internacional","tag-racismo","tag-staywoke","tag-tribus"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4eS","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16298","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16298"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16298\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16300,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16298\/revisions\/16300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16298"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16298"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16298"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}