{"id":16309,"date":"2020-11-10T12:08:22","date_gmt":"2020-11-10T15:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16309"},"modified":"2020-11-10T12:33:29","modified_gmt":"2020-11-10T15:33:29","slug":"ennio-morricone-1928-2020-legado-musical-y-genio-del-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16309","title":{"rendered":"Ennio Morricone (1928-2020). Legado musical y genio del cine"},"content":{"rendered":"<p>A comienzos de julio se conoc\u00eda el deceso del gran compositor italiano Ennio Morricone (1928-2020), quiz\u00e1s uno de los \u00faltimos representantes de una fina tradici\u00f3n orquestal vinculada con el cine que, espec\u00edficamente en Italia, tuvo en Nino Rota y su uni\u00f3n art\u00edstica con Federico Fellini la m\u00e1xima expresi\u00f3n. Empero, el nutrido y a la vez olvidado mundo de los compositores para el cine italiano tambi\u00e9n observa a Armando Trovaioli (<em>Arroz amargo<\/em>, <em>Matrimonio a la italiana<\/em>, <em>Perfume de mujer<\/em>); Renzo Rossellini (<em>Roma ciudad abierta<\/em>, <em>Alemania a\u00f1o cero<\/em>, <em>Pais\u00e1<\/em>); Piero Piccioni (<em>El bello Antonio<\/em>, <em>Salvatore Giuliano<\/em>, <em>Mimi Metal\u00fargico<\/em>); Giorgio Gaslini (L<em>a noche, An\u00f3nimo veneciano, Rojo profundo<\/em>), las decenas de spaghetti westerns de Gianni Ferrio (casado con la actriz argentina Alba Arnova) y, por si fuera poco, se a\u00f1ade a la escena el compositor argentino Luis Bacalov (<em>El evangelio seg\u00fan San Mateo, La muerte de un presidente, El cartero<\/em>), todos de notable talento. En ese contexto comenz\u00f3 Ennio Morricone a dar sus pasos cuando en 1962 anotar\u00eda con El federal, protagonizada por Ugo Tognazzi, su primera partitura orquestal para el cine. Le seguir\u00e1n otras quinientas, con cinco nominaciones al Oscar, un Oscar Honorario, otro ganado en nominaci\u00f3n, tres Globos de Oro, seis BAFTA, dos Grammys y cerca de 70 premios m\u00e1s. El \u00faltimo hab\u00eda sido anunciado el 5 de junio de manera compartida junto al eminente John Williams. Pero \u2013se sabe\u2013 un mes despu\u00e9s la Fundaci\u00f3n Princesa de Asturias emit\u00eda un comunicado que rezaba: \u201cHoy es un d\u00eda para pensar en la genialidad de Morricone\u201d. El legendario compositor acababa de morir en Roma a los 91 a\u00f1os por complicaciones luego de una ca\u00edda.<br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 radicaba su proverbial talento? Morricone consigui\u00f3 algo que hasta entonces era impensado para el cine: la traslaci\u00f3n al universo sonoro de la l\u00f3gica de la acci\u00f3n, pero brind\u00e1ndole autonom\u00eda interpretativa con la gran pantalla. Similar camino hab\u00eda experimentado Nino Rota, pero en Morricone se traduc\u00eda, adem\u00e1s, de la mano del leitmotiv tan caracter\u00edstico de los compositores del cine desde los a\u00f1os \u201960 \u2013al igual que con John Williams, permite recordar muchas de sus obras\u2013 pero que en su caso culminaban en una tensi\u00f3n arm\u00f3nica a la que a\u00f1ad\u00eda efectivas combinaciones corales. En efecto, Morricone domin\u00f3 como pocos todos los atributos de la m\u00fasica compuesta para cine tanto en su funci\u00f3n estructural como en el plano narrativo y en su importancia emotiva, haciendo subyacer en cada pel\u00edcula diferentes caracter\u00edsticas de acuerdo al momento elegido: la arm\u00f3nica que sostiene el personaje de Charles Bronson, llamado Arm\u00f3nica, en <em>\u00c9rase una vez en el Oeste<\/em> (1968), o el fraile tocando el oboe al llegar al poblado guaran\u00ed en <em>La Misi\u00f3n<\/em> (1986), eminentes ejemplos de m\u00fasica dieg\u00e9tica (que se encuentra en la escena y da curso a la acci\u00f3n), o partituras que son pura emoci\u00f3n en <em>Erase una vez en Am\u00e9rica<\/em> (1985), <em>Cinema paradiso<\/em> (1989) y <em>Malena<\/em> (2001). Todo esto sin descuidar su funci\u00f3n estructural, como en las partituras para <em>Sacco y Vanzetti<\/em> (1972), <em>Los intocables<\/em> (1988) o <em>La leyenda del pianista en el Oc\u00e9ano<\/em> (aqu\u00ed conocida como La leyenda del 1900, 1998). Ninguno de estos atributos pueden considerarse estancos de cada composici\u00f3n sino como la suma de elementos formales, donde se combinan con maestr\u00eda todos los que brinda la teor\u00eda compositiva y orquestal. Resumir su carrera y trascendencia en pocas l\u00edneas es una tarea imposible sin caer en los lugares comunes de los obituarios y las efem\u00e9rides. <em>Por un pu\u00f1ado de d\u00f3lares<\/em> (1964), <em>La batalla de Argelia<\/em> (1966), <em>El bueno, el malo y el feo<\/em> (1966). <em>El clan siciliano<\/em> (1969), <em>La clase obrera va al para\u00edso<\/em> (1971), <em>Novecento<\/em> (1976), <em>D\u00edas del cielo<\/em> (1978), <em>El profesional<\/em> (1981), \u00a1<em>Atame<\/em>! (1989), <em>Bugsy<\/em> (1991), <em>Sostiene Pereira<\/em> (1995) y <em>Los 8 m\u00e1s odiados<\/em> (2015) tambi\u00e9n son de visi\u00f3n imprescindible para dimensionar la naturaleza de su genio.<br \/>\nCon la Argentina su relaci\u00f3n no fue tan feliz; fue el compositor del tema del Mundial de F\u00fatbol desarrollado con oprobio en nuestro pa\u00eds en 1978. El tema instrumental (no la canci\u00f3n de los \u201c25 millones de argentinos\u201d de Martin Darr\u00e9, mucho m\u00e1s conocida), qued\u00f3 opacado por ese pegadizo hit y el resultado tampoco pareciera haber convencido al c\u00e9lebre compositor. El v\u00ednculo se revalidar\u00eda casi una d\u00e9cada m\u00e1s tarde cuando Roland Joff\u00e9 \u2013oportunamente entrevistado por esta revista\u2013 lo convocara para la banda sonora de <em>La Misi\u00f3n<\/em>, rodada en la Argentina, sobre el enclave jesuita que debe abandonar su obra evangelizadora por el Tratado de Madrid (1750). Fue uno de sus mejores trabajos. Pero en ning\u00fan caso el compositor visit\u00f3 el pa\u00eds.<br \/>\nS\u00ed, en cambio, visit\u00f3 a un argentino en 2015, para quien estaba dedicada una composici\u00f3n. El papa Francisco recibi\u00f3 en el Vaticano a un emocionado Morricone junto a su esposa Mar\u00eda. Le dedic\u00f3 su \u201cMissa Pap\u00e6 Francisci. Anno Ducentesimo A Societate Restituta\u201d con motivo del bicentenario de la restauraci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. El \u00faltimo movimiento de la obra proviene precisamente de la banda sonora de La Misi\u00f3n para unir su esp\u00edritu a ella conceptual y musicalmente.<br \/>\nEnnio Morricone brill\u00f3 para las nuevas generaciones como un astro del rock, tradujo estructuras sinf\u00f3nicas de notable rigor intelectual para deleite del consumo popular y, repetidamente, se ha dicho que invento la \u201cm\u00fasica para ver\u201d. En cualquier caso fue uno de los m\u00e1s prol\u00edficos y grandes compositores de la m\u00fasica para cine de todos los tiempos. Pr\u00f3xima a editarse su autobiograf\u00eda en espa\u00f1ol se acrecentar\u00e1 su legado, desconocido en buena parte desde el plano privado debido a su proverbial timidez, pero reconocible en el simple hecho de ser el hombre que silbaba las melod\u00edas con las que construy\u00f3 la \u00e9pica de la gran pantalla.<\/p>\n<p><strong>TESTIMONIOS<\/strong><\/p>\n<p>\u201cDesde que tengo uso de raz\u00f3n, la banda sonora y la m\u00fasica de pel\u00edculas fueron siempre de Ennio Morricone. Se escuchaban tambi\u00e9n mucho las bandas sonoras de Fellini y del spaghetti western, pero un poco por \u00e9l me dedique a esta profesi\u00f3n. Fue una m\u00fasica muy original y muy dif\u00edcil de imitar, y si tratabas de emularlo, ca\u00edas en esa trampa. Lo grande de Morricone es su originalidad y su osad\u00eda para orquestar e instrumentar y para generar paisajes sonoros que muchas veces, a priori, no van con la m\u00fasica, pero luego la imagen se plasma dentro de la m\u00fasica, como pasa con las pel\u00edculas de Sergio Leone\u201d.<br \/>\n<em>Nicolas Sor\u00edn. Compositor, ganador del premio Clar\u00edn y C\u00f3ndor por Historias M\u00ednimas y El gato desaparece<\/em><\/p>\n<p>\u201cDebemos estar muy agradecidos a Ennio Morricone por la belleza musical que acompa\u00f1\u00f3 a tantas pel\u00edculas. Es uno de los integrantes de esa legi\u00f3n de grandes compositores, que sigue enriqueci\u00e9ndose con nuevos nombres, capaces de componer, dirigir sus obras y producir sus propias bandas de sonido con un s\u00f3lido respaldo en su formaci\u00f3n, entrenamiento y cultural musical. Su vida nos demuestra la futilidad de ciertos premios. Hay que recordar que luego de tantas pel\u00edculas y tantas m\u00fasicas gloriosas reci\u00e9n recibi\u00f3 un Oscar honor\u00edfico en 2006, como pas\u00f3 con Chaplin, que recibi\u00f3 el mismo premio despu\u00e9s de todo lo que hab\u00eda hecho. Sigue vivo en su m\u00fasica, en nuestros o\u00eddos y en cada emoci\u00f3n que vuelve a despertarnos\u201d.<br \/>\n<em>Gabriel Senanes. Compositor, ex director general y art\u00edstico del Teatro Col\u00f3n. Conduce el programa El camar\u00edn de las musas en Radio Nacional Cl\u00e1sica<\/em><\/p>\n<p>\u201cEnnio Morricone nos ha dejado y el mundo se ha conmocionado al conocerse su fallecimiento. Gran director de orquesta y m\u00fasica para cine, Morricone ha escrito p\u00e1ginas inolvidables de temas musicales que caracterizan las pel\u00edculas con un rol protag\u00f3nico. No se pueden evocar todas las colaboraciones con decenas de directores de cine italianos, europeos, norteamericanos; \u00e9l puso a disposici\u00f3n su talento, dejando una huella en la historia musical cinematogr\u00e1fica. Para Italia y para el mundo es una gran p\u00e9rdida pero sabemos que su m\u00fasica permanece y seguir\u00e1 acompa\u00f1\u00e1ndonos para emocionarnos y hacernos so\u00f1ar\u201d.<br \/>\n<em>Donatella Cannova. Directora general y art\u00edstica del Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires<\/em><\/p>\n<p>\u201cMuerto el hombre, nace el mito, nace la leyenda. Pero Ennio Morricone ya era leyenda estando vivo porque es uno de los compositores m\u00e1s brillantes que nos ha dado el cine. Las bandas sonoras de Morricone son las bandas sonoras de nuestra vida. El \u00faltimo recuerdo que tengo del maestro fue verlo en Madrid, en su \u00faltimo concierto en gira por sus 90 a\u00f1os. Fue una noche memorable y uno de los \u00faltimos grandes conciertos que pudo hacer Madrid antes de la pandemia. Lo salud\u00e9 en su camerino y fue algo para no olvidar. Ha sido una pena porque ten\u00eda que recoger en mi tierra el premio Princesa de Asturias y no podr\u00e1 ser. Ahora lo imagino poni\u00e9ndole banda de sonido al cielo\u201d.<\/p>\n<p><em>Nacho Carballo. Ex director del Festival de Cine de Gij\u00f3n y actual director del Festival de Cine de Santander.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A comienzos de julio se conoc\u00eda el deceso del gran compositor italiano Ennio Morricone (1928-2020), quiz\u00e1s uno de los \u00faltimos representantes de una fina tradici\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[32,1462,2626],"class_list":["post-16309","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cine","tag-cultura","tag-morricone"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4f3","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16309","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16309"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16309\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16321,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16309\/revisions\/16321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16309"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16309"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16309"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}