{"id":16371,"date":"2020-12-07T12:33:14","date_gmt":"2020-12-07T15:33:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16371"},"modified":"2020-12-07T12:33:42","modified_gmt":"2020-12-07T15:33:42","slug":"entre-la-oportunidad-y-el-abismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16371","title":{"rendered":"Entre la oportunidad y el abismo"},"content":{"rendered":"<p>Seis meses sin clases presenciales representa una experiencia in\u00e9dita para nuestro pa\u00eds. A lo largo de este per\u00edodo, abrupto e impensado al comenzar 2020, los educadores, los estudiantes y sus familias hemos pasado por diversos estados de \u00e1nimo. Al comienzo, sorpresa (el viernes 13 de marzo nos despedimos sin saber que el lunes 16 no volver\u00edamos a las escuelas) e inquietud por lo desconocido. Pero en ese momento brot\u00f3 en la mayor\u00eda de los educadores argentinos la decisi\u00f3n de responder a la emergencia desatada sosteniendo la continuidad pedag\u00f3gica. En 72 horas los educadores de todo el pa\u00eds se arremangaron frente al reto de la no presencialidad y asumieron la responsabilidad de seguir ense\u00f1ando, tratando de que ning\u00fan alumno se descolgara o se perdiera.<br \/>\nUn comienzo fren\u00e9tico, vertiginoso, a tientas, con muchos errores, pero lleno de energ\u00eda y convicci\u00f3n. No hubo paritaria ni bono adicional: los educadores se pusieron el sistema educativo al hombro, por responsabilidad y vocaci\u00f3n. Reitero: inmediatamente, sin soluci\u00f3n de continuidad entre una semana y otra, los maestros y profesores argentinos, generalmente olvidados y no pocas veces menospreciados por buena parte de la sociedad, dieron la talla y respondieron. Por recordar situaciones contempor\u00e1neas, lo hicimos mientras los bancos estaban cerrados y se mostraban reticentes a atender al p\u00fablico, cuando la justicia se declar\u00f3 en feria y cuando el Congreso de la Naci\u00f3n tard\u00f3 cincuenta d\u00edas en poder sesionar a distancia, por \u201cproblemas de conectividad\u201d\u2026<br \/>\nHay que escuchar los testimonios y conocer las formas en que los educadores han intentado y siguen intentando llegar a todos sus estudiantes. Llev\u00e1ndoles cuadernillos a las poblaciones y parajes donde no solamente no hay internet sino que no llega la energ\u00eda el\u00e9ctrica; armando grupos de WhatsApp y juntando dinero para que sus alumnos pudieran tener m\u00e1s datos disponibles para conectarse; con llamados telef\u00f3nicos diarios a quienes no tienen otros dispositivos de conexi\u00f3n, en procura de acompa\u00f1ar y coordinar la entrega de materiales educativos; clases y consultas a la noche o los s\u00e1bados, para aquellas alumnos que no pueden conectarse en el horario escolar. Estos son algunos ejemplos de todo lo que se hizo desde mediados de marzo, en silencio, sin visualizaciones medi\u00e1ticas, sin aplausos. Por convicci\u00f3n, por vocaci\u00f3n y por amor.<br \/>\nEn paralelo, los educadores comenzamos un aprendizaje acelerado en recursos tecnol\u00f3gicos, plataformas de comunicaci\u00f3n y herramientas inform\u00e1ticas al servicio de la pedagog\u00eda. Nos tiramos a la pileta (mejor dicho, la pandemia nos arroj\u00f3), una pileta con aguas que muchos no conoc\u00edamos bien o que nos resultaba amenazante, y tuvimos que nadar como pudimos. Con mucha constancia, sentido de la necesidad de aprender y cooperaci\u00f3n entre colegas, la mayor\u00eda de los educadores argentinos ha ampliado sus aptitudes did\u00e1cticas y cuenta hoy con m\u00e1s recursos que en marzo. En este logro tuvo capital importancia el aprendizaje cooperativo entre docentes, el trabajo en equipo: compartir saberes, los m\u00e1s preparados orientando a los menos h\u00e1biles en estas lides, en peque\u00f1os grupos para adentrarse en las plataformas e ir descubriendo sus posibilidades. Entonces no solamente se ha crecido en cuanto a conocimientos, sino que se ha experimentado el valor inmenso del trabajo con otros, del aprendizaje cooperativo entre los propios educadores. En lugar de \u201ccada maestrito con su librito\u201d, hemos experimentado que \u201cal libro podemos hacerlo entre todos\u201d. Estos esfuerzos, complementados con el compromiso afectivo de much\u00edsimas comunidades educativas a lo largo y ancho de la Patria, ha permitido la continuidad pedag\u00f3gica en la Argentina 2020.<br \/>\nLuego de un primer momento de frenes\u00ed, a partir de mediados de abril comenz\u00f3 una segunda etapa de la educaci\u00f3n en emergencia y aflor\u00f3 otro estado de \u00e1nimo. Con mayores recursos pedag\u00f3gicos (lo cual redund\u00f3 en mayor seguridad did\u00e1ctica), m\u00e1s estabilidad emocional y la certeza de que el aislamiento se prolongar\u00eda, como m\u00ednimo, hasta el receso de invierno, las comunidades educativas se hicieron a la idea y se construy\u00f3 una rutina relativamente consolidada. Una estabilidad fr\u00e1gil, por lo inusual de la situaci\u00f3n, y que se vio alterada, con frecuencia, por declaraciones o resoluciones de las autoridades educativas nacionales y\/o provinciales que sacud\u00edan el inestable equilibrio en que se encontraba la tarea docente. Recuerdo, en mayo, las idas y vueltas \u2013amplificadas por los medios de comunicaci\u00f3n\u2013 sobre si habr\u00eda o no evaluaci\u00f3n del trabajo que se ven\u00eda desarrollando con tanto esfuerzo y dedicaci\u00f3n; opiniones de \u201cexpertos\u201d alejados de la fragilidad de la emergencia educativa y que pontificaban sobre lo que deb\u00eda hacerse; resoluciones ambiguas, precisiones demoradas. Pese a ello, la continuidad pedag\u00f3gica se sostuvo en niveles aceptables hasta llegar a las vacaciones de invierno, un verdadero oasis luego de tanto Meet y de tanto Zoom.<br \/>\nEsa primera parte del ciclo lectivo, adem\u00e1s del esfuerzo personal y comunitario de nuestros educadores, ha confirmado la enorme desigualdad educativa que existe en el pa\u00eds. Se reflej\u00f3 en la diferencia en cuanto a conectividad (dificultades t\u00e9cnicas), pero tambi\u00e9n en cuanto a la vinculaci\u00f3n afectiva (no es lo mismo \u201cmandar trabajos pr\u00e1cticos\u201d que conectarse peri\u00f3dicamente y preguntar \u201cc\u00f3mo est\u00e1s\u201d, promover interacciones, preocuparse por cada estudiante) y en cuanto a producci\u00f3n de conocimiento, a los aprendizajes efectivamente alcanzados. El dato m\u00e1s grave es el de la p\u00e9rdida de alumnos: seg\u00fan una investigaci\u00f3n de la Universidad Di Tella en julio de este a\u00f1o ya ten\u00edamos la misma cantidad de alumnos que hab\u00edan desertado de la escuela que en todo 2019. Pero tambi\u00e9n fueron preocupantes los datos mencionados por Luciana V\u00e1zquez en un art\u00edculo publicado en el diario La Naci\u00f3n. Con informaci\u00f3n aportada por los centros de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y del Colegio Carlos Pellegrini, dependientes de la Universidad de Buenos Aires y con una poblaci\u00f3n \u201cconectada\u201d t\u00e9cnicamente, una buena parte de los estudiantes manifestaron sentir sobrecarga de trabajos escritos y pocas devoluciones de sus docentes, falta de acompa\u00f1amiento efectivo, fallas de organizaci\u00f3n y falta de comunicaci\u00f3n (1). Estos estudiantes est\u00e1n m\u00e1s desprotegidos que otros que, yendo a colegios con menos recursos y con situaciones socioecon\u00f3micas notablemente m\u00e1s dif\u00edciles, han estado contenidos afectivamente por sus educadores. Brecha digital, brecha afectiva, brecha en los aprendizajes: las tres, crecientes.<br \/>\nJulio era un mes clave. Cuando se asumi\u00f3 que el aislamiento iba para largo, el receso de invierno se configur\u00f3, inconscientemente, como la monta\u00f1a que hab\u00eda que pasar antes de volver a las aulas. La esperanza que se fue gestando y que sirvi\u00f3 de gran aliciente en la primera etapa del a\u00f1o era que despu\u00e9s del receso volver\u00edamos, paulatinamente y con protocolos in\u00e9ditos, a las escuelas, para iniciar otra etapa en este camino especial. Pero nada de eso ocurri\u00f3 y en los \u00faltimos dos meses (agosto y septiembre) la educaci\u00f3n en emergencia ha entrado en una tercera etapa, caracterizada por el hast\u00edo, el cansancio, la desesperanza y la ca\u00edda en la participaci\u00f3n, en la asistencia y en la producci\u00f3n de los estudiantes. Este cansancio y hast\u00edo de los ni\u00f1os y adolescentes conlleva un mayor agotamiento para los educadores, quienes deben redoblar sus esfuerzos de motivaci\u00f3n y de creatividad pedag\u00f3gica.<br \/>\nEl equilibrio inestable comenz\u00f3 a deslizarse por una pendiente de agotamiento y fastidio cuando, como hab\u00eda sucedido en mayo, algunas disposiciones oficiales contribuyeron al clima que se gestaba. Hacia fines de agosto el Consejo Federal de Educaci\u00f3n public\u00f3 cuatro resoluciones en torno a la organizaci\u00f3n de las clases, la evaluaci\u00f3n y las acciones para reconectar a los estudiantes que se hab\u00edan desenganchado de la propuesta. Pero el d\u00eda en que fueron aprobadas, en los noticieros televisivos de alcance nacional se titul\u00f3 \u201cNing\u00fan alumno repetir\u00e1 el a\u00f1o\u201d. Las resoluciones son interesantes y brindan algunos elementos para encarar el futuro educativo como oportunidad, pero el mensaje que impact\u00f3 y que lleg\u00f3 a todas las comunidades educativas fue \u201cnadie repite\u201d. Un mensaje que es verdadero, pero incompleto, y que aceler\u00f3 la desmotivaci\u00f3n, la desconexi\u00f3n, la ca\u00edda en la producci\u00f3n de aprendizajes. Al mismo tiempo, algunas provincias que hab\u00edan empezado a permitir presencia de alumnos en las aulas debieron retroceder debido al aumento de infectados en sus territorios, y comenzaba la discusi\u00f3n entre el gobierno de la Ciudad, los gremios docentes y el Gobierno nacional por la autorizaci\u00f3n para que 6500 alumnos \u201cdesenganchados\u201d pudieran concurrir a las escuelas. Una combinaci\u00f3n de hechos y factores muy perjudicial para el fr\u00e1gil sistema en emergencia.<br \/>\nDe cara al \u00faltimo per\u00edodo escolar del a\u00f1o, frente a la encrucijada \u201coportunidad o abismo\u201d, las oportunidades parecen alejarse y el abismo se agiganta. Con mucha lucidez, Pablo Sirv\u00e9n ha dado cuenta de la relevancia de este momento para la educaci\u00f3n (y para la sociedad) cuando afirm\u00f3 que \u201cla presencia de los alumnos en las escuelas, aunque fueran pocos, ser\u00eda un hecho simb\u00f3lico pero no menos importante. En medio de tantas malas noticias, reencuentros, aunque sean breves, entre compa\u00f1eros y docentes producir\u00e1n una necesaria brisa de esperanza que nos dar\u00edamos como sociedad y hasta un buen augurio para que el ciclo lectivo de 2021 pueda desarrollarse con alg\u00fan grado de normalidad\u201d (2).<br \/>\nEn este punto, a partir de la experiencia educativa en emergencia, nos enfrentamos a dos derroteros posibles: aprovechar lo vivido como oportunidad para afrontar cambios profundos en nuestro sistema educativo o caer en un abismo de insondable hondura. Al vislumbrar el futuro aparecen claroscuros: est\u00e1 lleno de posibilidades y tambi\u00e9n ofrece una perspectiva sombr\u00eda, si no se aprovecha el impacto de la pandemia para atacar las causas cong\u00e9nitas de la debilidad de nuestro sistema educativo. Esos claroscuros no son incompatibles, sino que \u2013sin decisi\u00f3n pol\u00edtica y compromiso ciudadano\u2013 algunos aprovechar\u00e1n el aprendizaje para mejorar la propuesta educativa y otros quedar\u00e1n varios escalones por debajo de donde estaban, educativamente hablando, a principios de a\u00f1o. Es decir, cabe la posibilidad (muy cierta) de que, cuando volvamos a la presencialidad, la brecha educativa en nuestro pa\u00eds se siga ampliando.<br \/>\nUna experiencia impensada y traum\u00e1tica como la del aislamiento y la no presencialidad abre OPORTUNIDADES para propiciar cambios estructurales en nuestra educaci\u00f3n. Podemos, con decisi\u00f3n y altitud de miras, encarar la reorganizaci\u00f3n de los aprendizajes y los circuitos de ense\u00f1anza. En este punto, como dec\u00edamos anteriormente, las resoluciones 366 y 367 del Consejo Federal de Educaci\u00f3n, acordadas hace pocas semanas, se\u00f1ala entre sus objetivos, adem\u00e1s de afrontar la emergencia desatada por la pandemia, \u201cpropiciar la instalaci\u00f3n y\/o continuidad de transformaciones institucionales previstas y deseadas, en el mediano plazo\u201d. Es un est\u00edmulo muy positivo para las comunidades educativas. En esta l\u00ednea, algunas caracter\u00edsticas de esas transformaciones podr\u00edan ser:<br \/>\n&#8211; Un curr\u00edculum aligerado, con una mirada totalizadora que reemplace el cl\u00e1sico enciclopedista acumulativo y fragmentado. En la actualidad tenemos leyes educativas que abogan por una \u201ceducaci\u00f3n integral\u201d y dise\u00f1os curriculares pesad\u00edsimos, que se recargan m\u00e1s y m\u00e1s a lo largo de sus actualizaciones, mantienen las divisiones por \u00e1reas o asignaturas como compartimientos estancos y no promueven miradas hol\u00edsticas o pluralidad de v\u00edas de acceso al aprendizaje.<br \/>\n&#8211; Lo virtual en educaci\u00f3n ha venido para quedarse y, luego de la emergencia, podr\u00edamos establecer un h\u00edbrido inteligente entre lo presencial y lo virtual. Las herramientas tecnol\u00f3gicas con las que contamos y de las que buena parte de los educadores argentinos se han apropiado permitir\u00edan una m\u00e1s efectiva distribuci\u00f3n de tiempos y tareas, liberando el espacio del aula, el encuentro personal entre estudiantes y educadores, para llenarlo con aquellos procesos fundamentales e imprescindibles para el aprendizaje: la reflexi\u00f3n compartida, el debate, la presentaci\u00f3n de producciones, el an\u00e1lisis de la realidad, la contenci\u00f3n y orientaci\u00f3n afectiva, la pr\u00e1ctica de la responsabilidad y el compromiso social. Podr\u00edamos dejar para lo virtual una serie de rutinas que ya no tienen sentido en la presencialidad, con lo cual se abrir\u00edan otras puertas para una motivaci\u00f3n renovada de la comunidad educativa.<br \/>\n&#8211; Poner \u00e9nfasis en la producci\u00f3n propia (individual y grupal) de los estudiantes por sobre las estrategias de reproducci\u00f3n. Este tiempo excepcional ha sido revelador de talentos y expresiones creativas de los alumnos, cobijados bajo un formato renovado y at\u00edpico. Apropiarse del tiempo y del espacio escolar ya no ser\u00eda una obligaci\u00f3n para ellos, sino que podr\u00eda ser una enorme motivaci\u00f3n para hacer rendir mejor el tiempo y aprender m\u00e1s y mejor.<br \/>\n&#8211; \u00bfAprovecharemos la capacitaci\u00f3n \u201cinesperada\u201d que han tenido nuestros educadores? La experiencia de este a\u00f1o ha sido el mejor argumento para motivar en los docentes sus deseos de aprender, de buscar ampliar sus capacidades. Buena parte de ellos han descubierto la necesidad de formarse pero, sobre todo, el buen sabor de una capacitaci\u00f3n efectiva, aquella que les permite sentirse mejores profesionales. Hemos comprobado que pedir ayuda es necesario y que contamos con muchos colegas que est\u00e1n dispuestos a brindarla; que todos nos necesitamos y que, con humildad y apertura, podemos aprender, lo cual genera a su vez un inter\u00e9s por aprender m\u00e1s. Es una plataforma excelente para consolidar y ampliar el aprendizaje cooperativo, que resulta fundamental en este a\u00f1o 2020, avanzando hacia proyectos interdisciplinarios, actividades compartidas, con miradas transdisciplianarias, espacios de intercambio frecuentes entre educadores de diversas \u00e1reas y niveles.<br \/>\nAnte este abanico de oportunidades que se abren para la educaci\u00f3n argentina, para tener la posibilidad de aprovecharlas, es necesario que las escuelas paulatinamente se abran y vuelvan a existir, aunque sea en algunos grupos, clases presenciales. Debemos desterrar el principio \u201csin vacuna no hay clases\u201d, esgrimido por algunos dirigentes, por simplista y porque lleva a un desastre de muy dif\u00edcil reparaci\u00f3n. Debemos sopesar si lo m\u00e1s da\u00f1ino, para ni\u00f1os y adolescentes, es el riesgo de contagio del COVID o todo lo que conlleva la ausencia de escolaridad presencial, porque \u201cya estamos viendo estimativos de las p\u00e9rdidas de aprendizaje que los ni\u00f1os van a experimentar\u201d, seg\u00fan Mary Guinn Delaney, asesora de la oficina regional de la UNESCO. El fiel de la balanza se est\u00e1 inclinando, cada vez m\u00e1s acentuadamente, hacia los otros da\u00f1os, como lo resume Joan Villabi, director de la Sociedad Espa\u00f1ola de Salud P\u00fablica: \u201cCerrar las escuelas es una tragedia social y con potenciales consecuencias futuras graves para los ni\u00f1os. Hay que velar por minimizar los contagios, pero abrir las escuelas debe ser prioritario\u201d. Tiene que haber clases presenciales, como en la mayor\u00eda de los pa\u00edses del mundo, con protocolos adecuados, condiciones de salubridad b\u00e1sicas, responsabilidad personal e institucional, confianza y decisi\u00f3n.<br \/>\nDebemos volver a las escuelas, de a poco y con la suficiente humildad como para ir corrigiendo los protocolos a medida que los ejecutamos, antes de la finalizaci\u00f3n de 2020, porque debemos prepararnos para enfrentar un enorme desaf\u00edo, expresado en la deserci\u00f3n acelerada de muchos ni\u00f1os y adolescentes del sistema educativo formal, el ajuste y reorganizaci\u00f3n de los contenidos a aprender (los pr\u00f3ximos ciclos lectivos, junto con el presente, deber\u00e1n estructurarse de manera extraordinaria) y un contexto de crisis social y econ\u00f3mica con perspectivas traum\u00e1ticas. Debemos lograr, para que el pa\u00eds tenga alg\u00fan futuro digno, que aquellos indicadores no deriven en una cat\u00e1strofe educativa. Esta imagen severa no es aleg\u00f3rica, sino muy real. Manuel \u00c1lvarez Trong\u00e9, presidente de Proyecto Educar 2050 ha sido muy claro al presentar esta situaci\u00f3n como el mayor desaf\u00edo de la educaci\u00f3n argentina desde la ley 1420; desaf\u00edo en cuanto a la cantidad (deserci\u00f3n), en cuanto a la calidad (fragilidad de los aprendizajes) y en cuanto a la equidad, debido al aumento de la brecha educativa durante este tiempo.<br \/>\nLa situaci\u00f3n es l\u00edmite, en el corto y en el mediano plazo. En lo inmediato, por el hast\u00edo y el agotamiento de los agentes educativos, estudiantes y educadores, que puede llevarlos a \u201ctirar la toalla\u201d. A largo plazo, por el riesgo de caer, educativamente hablando, en un abismo. Situaci\u00f3n l\u00edmite que requiere de comportamientos adecuados, de grandeza personal y sectorial y de decisi\u00f3n, acordes al momento y a la relevancia de lo que est\u00e1 en juego: ni m\u00e1s ni menos que el destino del pa\u00eds.<br \/>\nEstamos en una encrucijada importante y ante definiciones decisivas. Tenemos que renovar la confianza p\u00fablica en los educadores y en las escuelas, priorizar su experiencia concreta por sobre teor\u00edas o expertos. Favorecer la iniciativa social y la pluralidad de caminos en pos del mismo objetivo, una educaci\u00f3n integral de calidad para todos. Debemos implicarnos, como ciudadan\u00eda, en la educaci\u00f3n, elevando nuestro respeto y consideraci\u00f3n hacia los docentes; (re) estableciendo una alianza virtuosa \u2013educativa\u2013 entre las familias y los educadores; construyendo una aut\u00e9ntica \u201caldea educativa\u201d donde \u201cse comparta en la diversidad el compromiso por generar una red de relaciones humanas y abiertas\u201d (3), siempre poniendo a los estudiantes y a los educadores, a esa maravillosa relaci\u00f3n pedag\u00f3gica, en el centro de nuestros esfuerzos. Debemos salir a buscar \u201ca los ca\u00eddos\u201d del sistema y evitar que otros deserten: afrontar con decisi\u00f3n, a trav\u00e9s de un esfuerzo global de alta intensidad, este tema porque habr\u00e1 muchas dificultades para volver a la escuela en 2021.<br \/>\nCasi, casi, una epopeya. A dar la talla como argentinos.<\/p>\n<p><em>Gustavo J. Magdalena es el Representante Legal en el Instituto Marianista<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n1. V\u00e1zquez, L., \u201cDe la educaci\u00f3n de Cristina Kirchner a la salud de Alberto Fern\u00e1ndez\u201d, La Naci\u00f3n, 29 de agosto de 2020<br \/>\n2. Sirv\u00e9n, P., Alpargatas no, libros tampoco (En <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 20 de septiembre de 2020)<br \/>\n3. Papa Francisco, 12 de septiembre de 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seis meses sin clases presenciales representa una experiencia in\u00e9dita para nuestro pa\u00eds. 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