{"id":16377,"date":"2020-12-07T12:48:43","date_gmt":"2020-12-07T15:48:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16377"},"modified":"2020-12-07T12:48:44","modified_gmt":"2020-12-07T15:48:44","slug":"cuales-son-las-habilidades-que-el-docente-necesita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16377","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1les son las habilidades que el docente necesita?"},"content":{"rendered":"<p>La escuela como la conoc\u00edamos tuvo en estos meses una gran crisis de identidad. De un d\u00eda para el otro, y en medio del primer mes de clases, que es uno de los per\u00edodos que m\u00e1s le gustan, se qued\u00f3 vac\u00eda. En medio del silencio que la atravesaba, con sus aulas y pasillos desiertos, la escuela se fue enterando que la ense\u00f1anza y el aprendizaje de los alumnos continuaba, pero desde sus hogares. En medio de esa crisis y tanto silencio, descubri\u00f3 algo: la figura del maestro se agigant\u00f3. Se enter\u00f3 tambi\u00e9n de que, desde los balcones, adem\u00e1s de aplaudir a m\u00e9dicos y enfermeras, la sociedad aplaud\u00eda a los educadores.<br \/>\nEs que los docentes han mostrado un compromiso maravilloso y creo que es interesante preguntarse: \u00bfQu\u00e9 habilidades fundamentales hay detr\u00e1s de ese compromiso? \u00bfQu\u00e9 tiene de especial ese docente comprometido? Se descubren as\u00ed habilidades que siempre fueron esenciales, pero que esta etapa mostr\u00f3 como urgentes, ya que sin ellas hubiera sido imposible conectar con los alumnos en cuarentena. Me detendr\u00e9 en dos de ellas: la empat\u00eda y la irradiaci\u00f3n. En general, existen diversos estudios que tienen como tema la importancia fundamental de las competencias did\u00e1cticas de los educadores, para una mejor ense\u00f1anza. Lo toman como punto clave para su posible eficiencia profesional. Analizan el acto pedag\u00f3gico o, tambi\u00e9n, el perfil psicopedag\u00f3gico de los educadores. Pero hay muy pocos estudios que investiguen la importancia de las competencias socioemocionales de los educadores, pese a que son fundamentales para poder ense\u00f1ar bien.<br \/>\nEdith Stein (1) define a la empat\u00eda (Azanza, 2013:7) diciendo que es la capacidad que nos permite no s\u00f3lo saber lo que se expresa en semblantes y gestos, sino tambi\u00e9n lo que se oculta detr\u00e1s de todo eso. Siendo emp\u00e1ticos podemos ver que alguien hace una observaci\u00f3n inoportuna y que se pone rojo por ello, explica la autora, mostrando primeros indicios de c\u00f3mo act\u00faa la empat\u00eda en las personas. Podemos entender la observaci\u00f3n y la verg\u00fcenza, y tambi\u00e9n reconocer que una observaci\u00f3n puede ser inoportuna. Todos estos datos remiten a un tipo fundamental de actos en los que el vivenciar ajeno es aprehendido y que la fil\u00f3sofa designa con esa palabra, \u201cempat\u00eda\u201d. Stein trata de describir as\u00ed la experiencia de la conciencia ajena en general, y que no tiene en cuenta qu\u00e9 tipo de persona hay detr\u00e1s de tal o cual experiencia. Trata de la experiencia de un yo en general con otro yo en general. As\u00ed aprehende el hombre la vida an\u00edmica de su pr\u00f3jimo, dice Stein. En la discusi\u00f3n sobre el tema hay una suposici\u00f3n no expl\u00edcita que la autora plantea: \u201cnos est\u00e1n dados sujetos ajenos y sus vivencias\u201d (Stein, 2004:19).<br \/>\nLuego de Stein, numerosos autores han defendido que la empat\u00eda es un aspecto clave de la inteligencia emocional y que tiene m\u00faltiples aplicaciones en distintos \u00e1mbitos: organizacional, cl\u00ednico y social (Extremera y Fern\u00e1ndez\u2010Berrocal, 2004). En el \u00e1mbito educativo propiamente dicho, Suditu; Stan; Safta (2011) ubican a la empat\u00eda como el n\u00facleo del perfil psicopedag\u00f3gico del educador. Ellos parten de la premisa de que el dominio de la empat\u00eda significa tener mayores posibilidades de autodominio y, as\u00ed, poder producir cambios positivos en los dem\u00e1s. Su investigaci\u00f3n se basa en una muestra de 90 estudiantes del curso de Pedagog\u00eda impartido en la Universidad de Petroleum-Gas de Ploie ti, en Rumania. En ese estudio se define a la empat\u00eda como \u201cla compasi\u00f3n, la escucha y la toma de perspectiva del otro\u201d. En efecto, un docente emp\u00e1tico ser\u00e1 alguien que tiene la sensibilidad necesaria para ser consciente del estado personal del alumnado, de tal manera que los matices en su expresi\u00f3n no le pasar\u00e1n desapercibidos (Marchesi, 2007).<br \/>\nEn todos los estudios citados se considera la empat\u00eda como una importante habilidad que permite saber c\u00f3mo se sienten las personas y qu\u00e9 est\u00e1n pensando. Pero, sobre todo, comprender las intenciones de los otros, poder predecir sus comportamientos y entender sus reacciones emocionales. Es claro que la empat\u00eda tiene profundas relaciones con lo que se necesita para poder ser educadores en el presente contexto, ya que es necesario comprender las necesidades del alumno para que el proceso de ense\u00f1anza y aprendizaje logre altos resultados en todos.<br \/>\nSuditu; Stan; Safta (2011:1) citan a Neacsu, quien define la empat\u00eda como \u201cuno de los recursos inagotables que generan potencial psicof\u00edsico en el ser humano, especialmente en el que est\u00e1 involucrado en un proceso educativo\u201d. Esto tambi\u00e9n ha sido esencial en la pandemia para que los docentes siguieran vincul\u00e1ndose positivamente con sus alumnos en medio de tanta adversidad. Los mismos autores citan a N. Mitrofan (1988), quien subraya el hecho de que el maestro debe poder ver las estructuras interperceptivas e interafectivas entre los miembros de un grupo. Pero los autores van m\u00e1s all\u00e1, insistiendo que el docente debe hacerlo no s\u00f3lo desde una perspectiva personal, sino tambi\u00e9n desde la perspectiva del mismo grupo. Expresan que \u201cuna de las cualidades m\u00e1s importantes del maestro es duplicar, observar y trabajar con el grupo desde una doble perspectiva: su propia perspectiva, analizando y delineando las caracter\u00edsticas del grupo educativo de la manera m\u00e1s objetiva posible, y desde la perspectiva del grupo y de los estudiantes, mirando a trav\u00e9s de sus ojos lo que est\u00e1 pasando\u201d (Suditu; Stan; Safta, 2011:1).<br \/>\nEn estos d\u00edas tan dif\u00edciles, los docentes que han logrado mantener a sus alumnos motivados y conectados coinciden en destacar que fue gracias a distintos factores. Resaltan siempre un componente cognitivo vinculado con la toma de perspectiva (la habilidad para comprender el punto de vista de la otra persona), as\u00ed como un componente afectivo vinculado con la experiencia emocional de sentir lo que el otro siente (Eisenberg, 2000). Esto, que muchas veces los docentes consultados no definen, se llama empat\u00eda. La preocupaci\u00f3n emp\u00e1tica alude a un conjunto de sentimientos de preocupaci\u00f3n y tristeza ante la necesidad de otras personas; mientras que el malestar personal se refiere a la experiencia de sentimientos de incomodidad y ansiedad cuando uno es testigo de experiencias negativas de otro u otros. En definitiva, la empat\u00eda es, tambi\u00e9n, una respuesta afectiva y cognitiva de preocupaci\u00f3n o compasi\u00f3n ante el comportamiento ajeno.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez-Queija, Oliva &amp; Parra (2006) muestran que la empat\u00eda es, adem\u00e1s, un buen predictor de la conducta prosocial traducida en comportamientos para ayudar voluntariamente a otros. De hecho, en estos meses de cuarentena se ha puesto de relieve la importancia de la empat\u00eda en la disposici\u00f3n pro social y el desarrollo moral de las personas, as\u00ed como su funci\u00f3n inhibidora de la agresividad.<br \/>\nEdith Stein tambi\u00e9n hizo uso del t\u00e9rmino \u201cirradiaci\u00f3n\u201d, aplic\u00e1ndolo fuertemente a la espiritualidad y a la pedagog\u00eda. Ella sosten\u00eda que el maestro, el que sabe ense\u00f1ar, es quien es capaz de irradiar lo que ense\u00f1a. En su tesis doctoral se ocup\u00f3 tanto de la empat\u00eda como de la irradiaci\u00f3n, y de c\u00f3mo las personas o seres espirituales tienen esa capacidad de trasmitir energ\u00eda. Aunque no existe una manera de medir esa capacidad, hay quienes pueden transmitir fuerza y contagiar entusiasmo de un modo diferente. Esta irradiaci\u00f3n se pudo ver en este tiempo en los maestros rurales, atravesando barriales para llegar a una tranquera a dejar la bolsita con los trabajos para sus alumnos. Y se pudo ver tambi\u00e9n a trav\u00e9s de cientos de miles de pantallas en el mundo entero. Zooms y Meets y videollamadas de todo tipo que permitieron a los buenos docentes mantener el esp\u00edritu elevado y hacer impacto en las vidas de sus alumnos a pesar de la distancia. Este tipo de energ\u00eda espiritual, que los seres humanos trasmiten, es lo que la autora denomina irradiaci\u00f3n.<br \/>\nSi tomamos el diccionario de la Real Academia, esa palabra significa emisi\u00f3n y propagaci\u00f3n de una radiaci\u00f3n como la luz, el calor u otro tipo de energ\u00eda. Es un t\u00e9rmino que se usa en las ciencias naturales y la biolog\u00eda, pero tambi\u00e9n en las ciencias sociales cuando se habla de transmisi\u00f3n o difusi\u00f3n de un algo, especialmente de sentimientos o cualidades. Todos los elementos de la naturaleza tienen la capacidad de irradiar energ\u00eda en mayor o menor grado. Al buscar algunos de los ant\u00f3nimos del verbo irradiar, nos encontramos con absorber y ensombrecer. Absorber es embeber, o sea, consumir del todo. El profesor que absorbe al alumno y no lo deja ser \u00e9l mismo ni brillar con luz propia, es una buena imagen para comprender uno de los malos h\u00e1bitos posibles de la ense\u00f1anza.<br \/>\nStein dec\u00eda que cada ser humano influye de acuerdo a lo que es, irradiando su energ\u00eda de manera espont\u00e1nea. Del mismo modo que lo hace el sol, \u201cen cuya naturaleza est\u00e1 iluminar y brindarnos su luz, las personas influyentes viven de su interioridad\u201d. Esta vida profunda, tiene la capacidad de expandirse y generar efectos positivos en quienes los rodean como se ha visto en tantos incre\u00edbles educadores.<br \/>\nSi estos meses han interpelado a la escuela y agigantado el rol docente, creo que es hora de contribuir para que los educadores refuercen estas habilidades y logren as\u00ed ense\u00f1ar m\u00e1s y mejor a todos los alumnos y en todos los contextos.<\/p>\n<p><em>Victoria Zorraquin es Licenciada, profesora y especialista en Educaci\u00f3n. Fundadora de Educere: Docentes por un Ma\u00f1ana<\/em><\/p>\n<p><strong>NOTA<\/strong>:<br \/>\n1. Edith Stein, de nombre religioso Teresa Benedicta de la Cruz (en lat\u00edn, Teresia Benedicta a Cruce, en alem\u00e1n, Teresia Benedicta vom Kreuz, Breslavia, Imperio alem\u00e1n, 12 de octubre de 1891-Auschwitz, 9 de agosto de 1942), fue una fil\u00f3sofa, m\u00edstica, religiosa carmelita, m\u00e1rtir y santa alemana de origen jud\u00edo.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong>:<\/p>\n<p>Azanza El\u00edo, Ana (2013); \u201cFenomenolog\u00eda en Edith Stein\u201d, El B\u00faho Revista Electr\u00f3nica de la Asociaci\u00f3n Andaluza de Filosof\u00eda (www.elbuho.aafi.es)<br \/>\nEisenberg, N ( 2000); \u201cEmotion, Regulation, and Moral Development\u201d, en <em>Annual Review of Psychology<\/em>, 2000, 51:1, 665-697<br \/>\nExtremera, Natalio; Fern\u00e1ndez- Berrocal, Pablo; Dur\u00e1n, (2003) Auxiliadora. Inteligencia emocional burnout en profesores. Encuentros en psicolog\u00eda social, M\u00e1laga, v. 1, p. 260-265, 2003<br \/>\nMarchesi, (2000) \u00c1lvaro; <em>Sobre el bienestar de los docentes: competencias, emociones y valores<\/em>. Madrid: Alianza, 2007<br \/>\nRobinson, K (2012); <em>El elemento<\/em>. Ediciones Granados.<br \/>\nS\u00e1nchez-Queija, Oliva y Parra, (2006); Empat\u00eda y conducta prosocial durante Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia; Universidad de Sevilla<br \/>\nSuditu M, Stan, Stafta (2011). \u201cImprovement of the emotional empathy coefficient through a training program during the initial formation of the students, future teachers\u201d. Procedia Social and Behavioral Sciences, Elsevier Online, v. 15, p. 1168-1172, 2011.<br \/>\nStein, E. (2004); <em>Sobre el problema de la empati\u0301a<\/em>, Caballero Bono, J. L. (trad.). Madrid: Trotta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La escuela como la conoc\u00edamos tuvo en estos meses una gran crisis de identidad. 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