{"id":16406,"date":"2020-12-08T13:23:29","date_gmt":"2020-12-08T16:23:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16406"},"modified":"2020-12-08T13:23:30","modified_gmt":"2020-12-08T16:23:30","slug":"tierra-y-territorio-un-cuento-de-nunca-acabar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16406","title":{"rendered":"Tierra y territorio. Un cuento de nunca acabar"},"content":{"rendered":"<p>Para muchas de las personas que est\u00e9n leyendo este art\u00edculo, cuando se habla de \u201cla tierra\u201d seguramente recuerdan la expresi\u00f3n de que es \u201cun don de Dios para toda la humanidad\u201d; no pocas pensar\u00e1n en un factor de la producci\u00f3n o un bien sujeto al mercado inmobiliario y del cual se obtienen productos a ser negociados en los mercados agropecuarios y forestales. Igualmente, sobre todo quienes provienen del mundo rural, la relacionar\u00e1n con un lugar de vida y de pertenencia, tal cual lo manifiestan las naciones ind\u00edgenas. Tambi\u00e9n sabemos e incluso participamos del rito de la Pachamama y con mucha frecuencia hablamos del cuidado de la madre tierra. Todo lo anterior nos demuestra que no existe una comprensi\u00f3n un\u00edvoca o de similar valoraci\u00f3n por \u201cla tierra\u201d y no es de ninguna manera un tema solamente argentino o latinoamericano, sino tambi\u00e9n global.<br \/>\nA lo largo de la historia la lucha por la tierra y los bienes que est\u00e1n sobre el suelo y debajo de \u00e9l han generado demasiadas heridas, traumas colectivos que a\u00fan hoy causan dolor, angustia y muerte a muchas familias campesinas, ind\u00edgenas, l\u00edderes y militantes de los derechos humanos y del ambiente. Razones suficientes para generar procesos de sanaci\u00f3n y de construcci\u00f3n de paz, para de esa manera, reconciliarnos con la casa com\u00fan.<br \/>\nVamos a tratar de poner la una mirada en la situaci\u00f3n espec\u00edfica del pa\u00eds y un foco especial al norte argentino y el gran Chaco como regi\u00f3n, donde la disputa por la tierra se da hoy con mucha crudeza\u2026<br \/>\nLos conflictos por la tierra tienen antecedentes en las luchas entre naciones ind\u00edgenas en tiempos previos a la llegada de la colonizaci\u00f3n europea, pero, no lo olvidemos en ning\u00fan momento: eran estas naciones las que habitaban todo el territorio americano para esas horas del 12 de octubre de 1492. Y hubo mucho sufrimiento despu\u00e9s porque se dieron muchas luchas con las naciones ind\u00edgenas (la famosa \u201cconquista del desierto\u201d o las incursiones en el chaco argentino, en nuestro pa\u00eds) y entre pa\u00edses (la triple alianza, la guerra del chaco, guerras civiles, el pac\u00edfico al que no puede llegar Bolivia, por mencionar s\u00f3lo algunos). A medida que los Estados-naci\u00f3n se organizaban, comenzaron a definirse reglas de tenencia y se ocuparon y titularon millones de hect\u00e1reas de uso de los Pueblos Originarios.<br \/>\nMuchas frases hirientes y estigmatizantes o que implican una invisibilidad de estos pueblos se escuchan hasta nuestros d\u00edas: \u201cLos Mapuches son chilenos\u201d, \u201ccuando llegamos, no hab\u00eda ning\u00fan ind\u00edgena en estas tierras\u201d, \u201cpara qu\u00e9 quieren tierra si no hacen nada\u201d y tantas otras que demuestran que nunca nuestra sociedad se puso en una actitud de di\u00e1logo para as\u00ed entender los modos de vida de pueblos que son semin\u00f3madas, cazadores y recolectores, pastores, con una estrategia de vida que incluye la movilidad para ir ocupando el territorio en los momentos adecuados y dej\u00e1ndolos descansar en otros. Poco a poco las familias de las comunidades cedieron espacios cuando no fueron eliminadas o terminaron siendo mano de obra de grandes plantaciones.<br \/>\nOtros actores que van ingresando en los territorios son familias de \u201ccolonos\u201d o \u201ccriollos\u201d que, bajo distintas denominaciones, se los considera como descendientes de espa\u00f1oles. Llegan para alimentar su ganado o alguna explotaci\u00f3n forestal. Estas familias arribaron a las que todav\u00eda eran tierras fiscales o bien tierras que ten\u00edan un titular registral pero sin una actividad que se\u00f1alara la posesi\u00f3n sobre las mismas. Se fue dando, en los \u00faltimos dos siglos, una relaci\u00f3n entre pueblos originarios y las familias criollas que se instalan en tierras donde no interactuaban con las comunidades o lo hac\u00edan con un permiso de las mismas. Las relaciones de interacci\u00f3n socioecon\u00f3mica han sido favorables a veces y con conflictos, otras.<br \/>\nDando un salto en el tiempo hasta los a\u00f1os \u201890, nos encontramos con comunidades ind\u00edgenas sedentarizadas desde hace unos cien a\u00f1os y en pr\u00e1ctica convivencia con las comunidades campesinas o criollas. En esa d\u00e9cada se da un avance extraordinario de la frontera agr\u00edcola sobre la regi\u00f3n chaque\u00f1a y surgen los primeros conflictos con nuevos titulares que hab\u00edan adquirido la tierra, en funci\u00f3n a que empezaban a tener un inter\u00e9s y una posibilidad productiva mayor. Vale mencionar que, en muchos casos, las tierras que no eran p\u00fablicas pertenec\u00edan a empresas y en las c\u00e9dulas parcelarias se ve\u00edan hipotecas y respaldo a cr\u00e9ditos, pero en terreno no hab\u00eda ninguna actividad productiva. Es menester preguntarse: \u00bfpara qu\u00e9 quer\u00edan la tierra si no la usaban o no hac\u00edan nada productivo con ella? Tiempo despu\u00e9s es el turno de la valorizaci\u00f3n de la producci\u00f3n ganadera y la ola de ocupaci\u00f3n de la regi\u00f3n chaque\u00f1a pr\u00e1cticamente se completa.<br \/>\nDurante el tiempo de convivencia que mencionamos entre ind\u00edgenas y criollos empieza a escucharse por primera vez que la tierra \u201ctiene papeles\u201d y cost\u00f3 mucho asumir conceptos como que la tierra era propiedad de alguien o que tal era \u201csu due\u00f1o\u201d, pues todo ello estaba muy lejos de su forma de relaci\u00f3n con la naturaleza. Sin embargo, se introduce la necesidad de conseguir papeles para acreditar la propiedad de la tierra. Otro conflicto paralelo con el que las comunidades se enfrentan son los alambrados. De un d\u00eda para el otro, se ven privados del acceso a ese algarrobal del cual extra\u00edan frutas y muchas otras cosas, porque ahora alguien dec\u00eda ser el due\u00f1o y afirmaba que no pod\u00edan cruzar ese alambrado.<br \/>\nLas primeras titulaciones a comunidades ind\u00edgenas se concretaron en la d\u00e9cada de 1980 y se fueron consolidando tras las luchas pac\u00edficas hasta 1994, con un art\u00edculo de la Constituci\u00f3n Nacional que pone en su lugar los derechos, y muchas leyes nacionales y provinciales han avanzado en estos temas reconociendo derechos a los pueblos ind\u00edgenas en general y de sus tierras y territorios en particular.<br \/>\nSi miramos lo que pas\u00f3 en la regi\u00f3n chaque\u00f1a con el avance de la ganader\u00eda, agricultura y la explotaci\u00f3n forestal, podr\u00edamos relatar situaciones similares cuando el conflicto se produce con la explotaci\u00f3n minera, la extracci\u00f3n de hidrocarburos, el ingreso de empresas de turismo, las grandes plantaciones forestales e instalaciones de enorme tama\u00f1o para la cr\u00eda de ovejas. Esta es sin duda una radiograf\u00eda aplicable a toda la Argentina y no pocos sitios de toda Latinoam\u00e9rica<br \/>\nActualmente, en la Argentina y en casi toda Latinoam\u00e9rica, la distribuci\u00f3n de la tierra es absolutamente desigual. Si analizamos los censos agropecuarios, m\u00e1s del 80% de la tierra est\u00e1 en manos de menos del 2% de los titulares y a la inversa, unidos todos los titulares de menos escala (casi 90%) no llegan a poseer el 3 o 5% de la tierra registrada (Cf. CNA 2002 y 2018). En muchos casos haya empresas con decenas o cientos de miles de hect\u00e1reas y con un m\u00ednimo de ellas con emprendimientos agropecuarios.<br \/>\nPero no todo est\u00e1 perdido\u2026<br \/>\nSi bien el panorama parece muy desalentador, en l\u00ednea con la esperanza que nos anima, desde la Fe y desde la que percibimos en las familias rurales, ind\u00edgenas y criollas, \u201cno todo est\u00e1 perdido\u201d, apelando a la esperanzadora canci\u00f3n de Fito P\u00e1ez. A pesar del panorama poco alentador de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de los conflictos por las tierras y territorios, hay algunas experiencias que demuestran que hay caminos de resoluci\u00f3n, y dan importantes pistas para el trabajo futuro.<br \/>\nCuando hablamos de tierras p\u00fablicas no podemos dejar de mencionar aquellas primeras experiencias de titulaci\u00f3n de tierras a favor de los pueblos ind\u00edgenas en Formosa, pero en las que falt\u00f3 incorporar a las familias criollas campesinas, vecinas. En la misma l\u00ednea, pero en Salta, cabe destacar los acuerdos entre familias criollas e ind\u00edgenas en el municipio de Rivadavia banda norte, sobre 60.000 has de tierras fiscales, experiencia muy valiosa porque dio respuesta a ambos grupos sociales.<br \/>\nEn la regi\u00f3n, est\u00e1n en proceso de resoluci\u00f3n situaciones de las que se desprenden distintos aprendizajes, por ejemplo, el territorio de 300.000 hect\u00e1reas de pueblos ind\u00edgenas y familias campesinas de la provincia del Chaco o el emblem\u00e1tico caso de los lotes fiscales 55 y 14 en Salta. Aqu\u00ed, si bien la Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de condenar al Gobierno argentino por una violaci\u00f3n a los derechos de los pueblos ind\u00edgenas, tambi\u00e9n se produjo un proceso de di\u00e1logo entre las comunidades ind\u00edgenas, las familias criollas y el Gobierno. All\u00ed, la Mesa de Gesti\u00f3n de Tierras de Santa Victoria Este es una experiencia de mucho valor para la b\u00fasqueda de soluciones.<br \/>\nEn el caso de conflictos en tierras tituladas por una persona f\u00edsica o jur\u00eddica, encontramos dos situaciones. Por un lado, quienes con amenazas y enga\u00f1os intentan desalojar a los que poseen la tierra por decenas de a\u00f1os, y que cuentan con el amparo del C\u00f3digo Civil por su posesi\u00f3n de m\u00e1s de 20 a\u00f1os. Tiempo atr\u00e1s, estas personas lograban su cometido por la falta de informaci\u00f3n que hab\u00eda en la zona rural, pero hoy, gracias al apoyo de equipos de asesores de organismos no gubernamentales o el compromiso de religiosos y religiosas y hasta de las mismas organizaciones, se logra difundir informaci\u00f3n sobre los derechos y acompa\u00f1ar sus luchas para evitar desalojos injustos. Lamentablemente estas situaciones han derivado hasta en el asesinato de l\u00edderes.<br \/>\nEn otros casos, los equipos de acompa\u00f1amiento junto con las organizaciones y familias han impulsado y obtenido la propiedad a trav\u00e9s de juicios de usucapi\u00f3n pero que son costosos, requieren tiempo y el resultado es incierto porque, en nuestra experiencia, pareciera que algunos jueces y juezas miran con m\u00e1s atenci\u00f3n los derechos de los titulares registrales frente a los derechos posesorios de la familia rurales.<br \/>\nLa otra cara del tema en tierras privadas se da cuando el \u201carribo\u201d de titulares registrales no se da en el marco de un conflicto sino sobre la base de un reconocimiento de derechos hacia las familias que viven desde hace 20 o m\u00e1s a\u00f1os en las tierras que ellos han adquirido, y proponen un mecanismo de negociaci\u00f3n y acuerdo entre las partes, de manera de evitar procesos judiciales largos y penosos. En Salta solamente podemos mencionar acuerdos alcanzados o en marcha que suman m\u00e1s de 100 mil hect\u00e1reas. Esto significa paz social en la regi\u00f3n y un v\u00ednculo de vecindad entre todas las partes que la gente, nos ha ense\u00f1ado, es lo que busca y lo que vale.<br \/>\nA nivel legislativo tambi\u00e9n hubo avances. La ley 26160, que declara la emergencia en los territorios ind\u00edgenas e impide desalojos de las comunidades, establece realizar un mapeo de los territorios de uso de las comunidades. Si bien el mapeo est\u00e1 bastante demorado luego de 14 a\u00f1os de la entrada en vigencia de la ley y, en algunos casos, la justicia ha hecho o\u00eddos sordos a la misma, su existencia es un gran avance.<br \/>\nPara los casos que tienen que ver con poblaci\u00f3n no ind\u00edgena, es importante mencionar la ley de reparaci\u00f3n hist\u00f3rica a la Agricultura Familiar campesina-ind\u00edgena, que est\u00e1 en proceso de reglamentaci\u00f3n y que tambi\u00e9n busca establecer un freno a los desalojos para facilitar procesos de di\u00e1logo y resoluci\u00f3n pac\u00edfica de los conflictos. Leyes espec\u00edficas se han dictado en la provincia de Santa Fe y en Salta. Y los resaltamos porque la ley 7658 no s\u00f3lo frena la ejecuci\u00f3n de desalojos en casos con sentencia definitiva, sino que adem\u00e1s establece un mecanismo donde el di\u00e1logo debe ser facilitado por el Estado, asegurando herramientas t\u00e9cnicas y legales para que las familias campesinas puedan dialogar en pie de igualdad con los titulares registrales, muchas veces empresarios o personas con capacidad de contar con asesoramiento legal especializado.<br \/>\nEn efecto, las organizaciones de base ind\u00edgenas campesinas, las organizaciones de la sociedad civil asesoras, el Estado y otras partes interesadas tenemos la posibilidad de trabajar en com\u00fan para resolver los conflictos de las tierras y territorios en la Argentina. La experiencia nos muestra que, a trav\u00e9s de la implementaci\u00f3n de mesas de trabajo para la b\u00fasqueda de una soluci\u00f3n amistosa entre partes, se puede llegar a acuerdos que permitan la convivencia en armon\u00eda en las zonas rurales.<br \/>\nHago un llamado a las y los lectores que puedan formar parte de organismos del Estado para darse cuenta del rol fundamental que pueden tener en facilitar esos di\u00e1logos, a quienes les toca asesorar a titulares de tierras en conflicto para ayudar a entender la historia de los mismos y promover estos di\u00e1logos de soluci\u00f3n amistosa y, finalmente, a quienes pudieran tener tierras y que viven alguna situaci\u00f3n como las que hemos mencionado, que recuerden estas historias y promuevan el di\u00e1logo entre partes, con igualdad de oportunidades.<br \/>\nFinalmente, a todos los que leen este art\u00edculo en CRITERIO: pensemos en c\u00f3mo ha sido la historia. Un primer paso es informarse sobre los antecedentes de situaciones como \u00e9stas que, muchas veces, en los medios se publican con informaci\u00f3n parcial, y comprometerse apoyando a las instituciones que acompa\u00f1an para tratar de resolver estos conflictos.<\/p>\n<p><em>Agradecimientos: A Miguel Castro por los aportes al presente art\u00edculo. A las familias campesinas e ind\u00edgenas que nos animan a seguir adelante a pesar de las dificultades.<\/em><\/p>\n<p>CITAS:<\/p>\n<p>\u201cLa utilizaci\u00f3n del t\u00e9rmino tierras en los art\u00edculos 15 y 16 deber\u00e1 incluir el concepto de territorios, lo que cubre la totalidad del h\u00e1bitat de las regiones que los pueblos interesados ocupan o utilizan de alguna otra manera\u201d.<br \/>\nConvenio 169 OIT, Art. 13. Inc. 2<br \/>\nCorresponde al Congreso\u2026 \u201creconocer la preexistencia \u00e9tnica y cultural de los pueblos ind\u00edgenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educaci\u00f3n biling\u00fce e intercultural; reconocer la personer\u00eda jur\u00eddica de sus comunidades, y la posesi\u00f3n y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas ser\u00e1 enajenable, transmisible ni susceptible de grav\u00e1menes o embargos. Asegurar su participaci\u00f3n en la gesti\u00f3n referida a sus recursos naturales y a los dem\u00e1s intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones\u201d.<br \/>\nConstituci\u00f3n Nacional. Art 75. Inc. 17<\/p>\n<p>\u201cEl di\u00e1logo no solamente debe privilegiar la opci\u00f3n preferencial por la defensa de los pobres, marginados y excluidos, sino que los respeta como protagonistas. Se trata de reconocer al otro y de valorarlo \u201ccomo otro\u201d, con su sensibilidad, sus opciones m\u00e1s \u00edntimas, su manera de vivir y trabajar. De otro modo, lo que resulte ser\u00e1, como siempre, \u00abun proyecto de unos pocos para unos pocos\u00bb, cuando no \u00abun consenso de escritorio o una ef\u00edmera paz para una minor\u00eda feliz\u00bb. Si esto sucede \u00abes necesaria una voz prof\u00e9tica\u00bb y los cristianos estamos llamados a hacerla o\u00edr\u201d.<br \/>\nPapa Francisco 27. \u201cQuerida Amazon\u00eda\u201d.<\/p>\n<p><em>Pablo Fr\u00e8re es M\u00e9dico Veterinario, desde 1986 asesora a organizaciones ind\u00edgenas y campesinas del Gran Chaco Americano. Es Secretario Ejecutivo de Redes Chaco (www.redeschaco.org)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para muchas de las personas que est\u00e9n leyendo este art\u00edculo, cuando se habla de \u201cla tierra\u201d seguramente recuerdan la expresi\u00f3n de que es \u201cun don&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[228,370,101,2325,758,2326],"class_list":["post-16406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-campesinos","tag-derechos","tag-dialogo","tag-indigena","tag-sociedad","tag-territorio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4gC","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16406"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16406\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16408,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16406\/revisions\/16408"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}