{"id":16430,"date":"2020-12-23T08:45:20","date_gmt":"2020-12-23T11:45:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16430"},"modified":"2020-12-23T08:46:40","modified_gmt":"2020-12-23T11:46:40","slug":"meditacion-de-navidad-dios-ha-nacido-dios-esta-aqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16430","title":{"rendered":"Meditaci\u00f3n de Navidad: \u00abDios ha nacido. Dios est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Este bello final de la \u201cNavidad Criolla\u201d, de Ariel Ram\u00edrez y Jaime Torres, expresa con la m\u00e1xima sencillez y concisi\u00f3n el Misterio que estamos por celebrar, la Navidad. Porque estas palabras, en su misma brevedad, trasmiten la emoci\u00f3n y el asombro ante un acontecimiento que se nos hace presente hoy, que trasciende infinitamente nuestra capacidad de cabal comprensi\u00f3n, y cuya importancia es insondable.<br \/>\n\u201cDios est\u00e1 aqu\u00ed\u201d. \u201cAqu\u00ed\u201d en nuestra historia, tan llena de mal y de tragedia; y en nuestra vida, as\u00ed de peque\u00f1a, impura e imperfecta como es. El Cielo ha irrumpido en la Tierra. Dios ha entrado en el tiempo, en nuestro tiempo.<br \/>\nY est\u00e1 aqu\u00ed porque \u201cDios ha nacido\u201d. Ha nacido de una mujer, la Sant\u00edsima Virgen, se ha hecho hombre como nosotros sin dejar de ser Dios. \u201cNacer\u201d para Dios ha significado encarnarse, asumir nuestra naturaleza humana y mortal, hacerse uno de nosotros, nuestro hermano: \u00e9se ha sido su modo de \u201cestar aqu\u00ed\u201d.<br \/>\nEn Navidad, nuestra idea de la separaci\u00f3n infinita e insuperable entre el Cielo y la Tierra queda profundamente cuestionada. Se cumple un anhelo del coraz\u00f3n humano que s\u00f3lo el creyente se aventura a transformar en s\u00faplica: \u201cSi rasgaras los cielos y descendieras\u201d (Isa\u00edas, 64,1). Pero lo divino no irrumpe entre nosotros de un modo abrumador, aplast\u00e1ndonos con su gloria, sino del modo m\u00e1s humilde y discreto que pudiera pensarse, como un reci\u00e9n nacido. Y en \u00c9l se opera el prodigio de que lo divino y lo humano se unen en perfecta armon\u00eda. Es \u00e9ste, precisamente, el Misterio que subyace en tantas representaciones art\u00edsticas de la Navidad. Y los invito a que recorramos juntos algunas de ellas.<\/p>\n<p>La Natividad pintada por Giotto Bondone (1267-1337) hacia 1305 en los muros de la Capilla Scrovegni de Padua. El centro de la obra es, sin duda, la mirada tierna de Mar\u00eda en el acto de estrechar a su hijo inmediatamente despu\u00e9s del parto. El buey y el asno son \u201ctestigos\u201d del nacimiento; las cabras pueden yacer tranquilamente al lado del reci\u00e9n nacido. Jos\u00e9, como es tradicional, duerme, en este caso, de espaldas; pero no es el sue\u00f1o del cansancio, sino el de quien recibe en sue\u00f1os la revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios. Jos\u00e9 debe velar por Mar\u00eda y el Ni\u00f1o conforme a los designios divinos. Los \u00e1ngeles toman parte en la escena, pero aparecen familiarizados con los hombres. Los pastores los contemplan con naturalidad. El acontecimiento m\u00e1s trascendente queda revestido as\u00ed de una sencillez encantadora, llena de la calidez que le brinda al conjunto el gesto maternal de Mar\u00eda. El mismo esp\u00edritu se muestra, con distancia de siglos, en la dulce versi\u00f3n de Correggio que mostramos al comienzo de la meditaci\u00f3n, en que los personajes en primer plano se intercambian miradas enternecidas ante la escena luminosa del Ni\u00f1o que yace bajo la mirada arrobada de su madre.<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/FRA-ANGELICO-Internet.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16433 alignright\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/FRA-ANGELICO-Internet.jpg\" alt=\"\" width=\"245\" height=\"288\" \/><\/a>Pero el relato del nacimiento en Mateo y en Lucas puede ser objeto de otras interpretaciones, que complementan \u2013y a veces convergen\u2013 con esta primera. A veces predomina una visi\u00f3n m\u00e1s naturalista, centrada en el amor entre la Madre y el Hijo, que suscita nuestra emoci\u00f3n; a veces puede prevalecer el aspecto m\u00edstico, m\u00e1s serio y reflexivo: la contemplaci\u00f3n del Misterio de la Encarnaci\u00f3n. Es lo que vemos en una obra de Fra Angelico sobre el mismo tema: La Natividad (c. 1437), que forma parte de sus trabajos de decoraci\u00f3n del convento de San Marcos de Florencia (Italia).<br \/>\nEn ella se observa un Ni\u00f1o Jes\u00fas tendido en el suelo, desnudo, recostado sobre paja, expresi\u00f3n la humildad y fragilidad del Hijo de Dios hecho hombre, el modo de revelarse a s\u00ed mismo de Aqu\u00e9l que \u201csiendo rico, se hizo pobre\u201d (2 Corintios 8,9).<\/p>\n<p>Vemos presentes los elementos tradicionales, como los \u00e1ngeles, el buey y el asno. Pero la representaci\u00f3n tiene aqu\u00ed un car\u00e1cter contemplativo. En el centro no est\u00e1n el Ni\u00f1o y la Madre juntos, sino s\u00f3lo el Ni\u00f1o, y en torno a \u00c9l, a cierta distancia, los diferentes personajes que lo adoran en silencio. Entre ellos, vemos a la Virgen y a San Jos\u00e9 (el anciano). Pero tambi\u00e9n a dos personajes ajenos a ese tiempo hist\u00f3rico: Santa Catalina de Alejandr\u00eda y \u2013vestido de negro dando la espalda al espectador\u2013 San Pedro M\u00e1rtir (San Pedro de Verona, reconocible por la herida en su cabeza). Son modos de afirmar la contemporaneidad de la Navidad a los creyentes de todas las \u00e9pocas. Las obras que exploran esta l\u00ednea m\u00e1s m\u00edstica nos invitan a no quedarnos en lo meramente afectivo, con el riesgo de \u201cromantizar\u201d la Navidad: debemos interiorizar el hecho de que Dios nos ha amado hasta el extremo de asumir nuestra debilidad, y en \u00faltima instancia, nuestra condici\u00f3n mortal, para redimirnos.<br \/>\nA trav\u00e9s de esta contemplaci\u00f3n podemos llegar a percibir la unidad interior de la vida del Salvador, conjugando la alegr\u00eda de su nacimiento con la anticipaci\u00f3n dolorosa de su Pasi\u00f3n, a la cual se encamina desde el primer instante de su vida en este mundo. Es esto lo que podemos encontrar expresado en La Natividad de Caravaggio (1609), que se encuentra en el Oratorio de San Lorenzo, en Palermo (s\u00f3lo se cuenta actualmente con una reproducci\u00f3n, ya que el cuadro original ha sido robado hace unos 50 a\u00f1os y, al parecer, se encuentra en poder de la \u201cCosa Nostra\u201d, cont\u00e1ndose entre los robos de obras art\u00edsticas m\u00e1s importante de la historia).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/caravaggio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16432 alignright\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/caravaggio.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"504\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/caravaggio.jpg 360w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/caravaggio-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/caravaggio-100x140.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/a>La Natividad de Caravaggio. Oratorio de San Lorenzo. (1609. Palermo)<\/p>\n<p>Esta versi\u00f3n de Caravaggio se percibe un halo de profunda tristeza. El \u00fanico elemento celebratorio es la figura del \u00e1ngel, que sostiene en su mano una filacteria con la leyenda (en lat\u00edn) \u201cGloria a Dios en el Cielo\u201d, mientras que con la otra se\u00f1ala el Cielo, para indicar el origen divino de Jes\u00fas. Pero los personajes que rodean al Ni\u00f1o est\u00e1n sumidos en una meditaci\u00f3n seria y emocionada. Ante todo, la Virgen que \u2013con una mirada que anticipa el motivo de La Piedad\u2013 observa fijamente al reci\u00e9n nacido, rollizo y sonriente, ajeno todav\u00eda al destino que deber\u00e1 afrontar en su misi\u00f3n. Junto a los pastores, encontramos tambi\u00e9n otras figuras: hacia la derecha, San Francisco, y del otro lado, el m\u00e1rtir San Lorenzo (que da nombre al oratorio), con sus ornamentos diaconales, contemplando al Salvador en un conmovido silencio, del cual hasta el buey parece participar. Si lo hacen hasta las bestias irracionales, \u00bfc\u00f3mo no vamos a hacerlo nosotros?<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/la-tour.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16434 alignnone\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/la-tour.jpg\" alt=\"\" width=\"253\" height=\"199\" \/>Georges de La Tour, El reci\u00e9n nacido (1645-1648). Museo de Bellas Artes de Rennes, Francia<\/a><\/p>\n<p>Una representaci\u00f3n m\u00e1s moderna, ajena a los c\u00e1nones tradicionales, pero manteniendo la misma actitud contemplativa, podemos encontrarla en la obra El Reci\u00e9n Nacido (Le Nouveau-n\u00e9) de Georges de La Tour (1640), tambi\u00e9n conocida como La Natividad, y que constituye una de las obras m\u00e1s famosas de este pintor barroco franc\u00e9s. En la escena se encuentran s\u00f3lo Mar\u00eda con el Ni\u00f1o en brazos, y Santa Ana, su madre. Pero es interesante que nada en el cuadro mismo denota qui\u00e9nes son.<\/p>\n<p>Lo que percibimos es un ambiente de paz y silencio, con una mujer joven que sostiene en sus brazos a un ni\u00f1o envuelto a la usanza medieval, y frente a ella, una mujer mayor.<br \/>\nEsta \u00faltima cubre con su mano una vela, la \u00fanica fuente de luz, que ti\u00f1e los rostros de una tonalidad rojiza, dejando en la penumbra el resto de la escena. Pero la cabeza del ni\u00f1o y el pecho de la anciana, est\u00e1n iluminados por una luz blanca intensa.<\/p>\n<p>Nuestra atenci\u00f3n se dirige al rostro de la joven. Su mirada no se dirige al ni\u00f1o, sino que se pierde en el vac\u00edo, o mejor, est\u00e1 vuelta hacia el interior. No es una expresi\u00f3n de pesadumbre, pero tampoco de alegr\u00eda. Parece estar tomando conciencia de la responsabilidad por el futuro de su criatura, que duerme segura, pl\u00e1cidamente, en sus brazos. \u00bfSon realmente la Virgen y Santa Ana? \u00bfPodr\u00eda ser un hogar de solas mujeres, monoparental como tantos hogares de hoy, en el cual, en ausencia del var\u00f3n, la joven madre debe hacerse cargo del ni\u00f1o en soledad, ayudada s\u00f3lo por esa mujer mayor, quiz\u00e1s su propia madre, o una vecina, o una criada? Quiz\u00e1s no debamos optar por una u otra interpretaci\u00f3n, sino simplemente darnos cuenta que cada ni\u00f1o que nace es como un eco de la Navidad. De hecho, el t\u00edtulo original (El reci\u00e9n nacido) nos autoriza a sostener la ambig\u00fcedad sin resolverla. Jes\u00fas vino al mundo para asumir en s\u00ed nuestra vida tal como es: mezcla de luz y sombra, dolor y alegr\u00eda, esperanza e incertidumbre, amor y soledad. En ese ni\u00f1o reci\u00e9n nacido, el amor de Dios se revela al mundo, y la joven (\u00bfMar\u00eda? \u00bfotra madre?) parece comprenderlo\u2026<br \/>\nEn esta misma l\u00ednea, que nos hace comprender la Navidad como un acontecimiento actual \u2013en el cual estamos tan involucrados con nuestras vidas tanto como lo estuvieron los testigos directos\u2013 podemos concluir con el c\u00e9lebre cuadro de La Adoraci\u00f3n de los Pastores, obra del eximio pintor barroco espa\u00f1ol del Siglo de Oro, Francisco de Zurbar\u00e1n (1598-1664).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/zurbaran.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16436\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/zurbaran.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/zurbaran.jpg 512w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/zurbaran-300x246.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/a>Francisco de Zurbar\u00e1n, Adoraci\u00f3n de los pastores (1638). Museo de Grenoble, Francia<\/p>\n<p>En esta obra, las figuras se recortan contra un trasfondo oscuro, a partir de la \u00fanica fuente de luz que es el Ni\u00f1o Jes\u00fas. La Virgen Mar\u00eda, bell\u00edsima, descubre suavemente el pa\u00f1o que envuelve al reci\u00e9n nacido para presentarlo a la adoraci\u00f3n de los pastores y de los \u00e1ngeles. En su movimiento nos invita a participar de esa adoraci\u00f3n. Las figuras de Mar\u00eda, Jos\u00e9 y el \u00e1ngel est\u00e1n idealizadas, pero las restantes presentan los rasgos r\u00fasticos de campesinos, vistiendo ropas humildes, pa\u00f1o y lana, pero con una gran nobleza en sus expresiones. El realismo de Zurbar\u00e1n puede apreciarse de un modo particular en el pesebre lleno de paja en que reposa el ni\u00f1o, en la imagen de la pastorcita que ofrece la cesta de huevos (probablemente un retrato aut\u00e9ntico), y en la profusi\u00f3n de objetos cotidianos como la loza talaverana, la cesta de huevos, y el corderito que los pastores regalan a la Sagrada Familia (alusi\u00f3n a Jes\u00fas como \u201cCordero de Dios\u201d). Al mismo tiempo, el \u00e1ngel que los acompa\u00f1a, y aquellos que formando un coro permanecen en el Cielo, enmarcan la escena mostrando, como hemos visto en obras anteriores, esa fusi\u00f3n \u00fanica entre la sencillez de la vida cotidiana y el esplendor de lo divino.<br \/>\nEn resumen, sea desde una apelaci\u00f3n a nuestra emoci\u00f3n ante una escena que nos cautiva, sea desde un llamado a la contemplaci\u00f3n seria y reflexiva, o combinando en diferentes medidas lo uno y lo otro, estos autores que hemos presentado nos est\u00e1n hablando de la actualidad eterna del Misterio del Nacimiento del Se\u00f1or. Es cierto que Jes\u00fas ha nacido en unas precisas coordenadas de tiempo y espacio, pero al mismo tiempo podemos decir que nace \u201choy\u201d para nosotros, porque este acontecimiento de salvaci\u00f3n tiene una dimensi\u00f3n eterna: cada creyente es su testigo, cada creyente est\u00e1 llamado a participar en \u00e9l, dejarse renovar y percibir sus frutos de gracia y santificaci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/nacimiento-rembrandt-agestrad-felices-fiestas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-16435\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/nacimiento-rembrandt-agestrad-felices-fiestas.jpg\" alt=\"\" width=\"294\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/nacimiento-rembrandt-agestrad-felices-fiestas.jpg 750w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/nacimiento-rembrandt-agestrad-felices-fiestas-300x254.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 294px) 100vw, 294px\" \/><\/a>Rembrandt van Rijn, La adoraci\u00f3n de los pastores (1646), National Gallery de Londres<\/p>\n<p>Cualquiera sea el modo que elijamos para vivir la Navidad en la fe, de un modo m\u00e1s emocional o m\u00e1s contemplativo, lo cierto es que el nacimiento del Se\u00f1or debe ser para nosotros una fuente de alegr\u00eda y de firme esperanza. Muchos podr\u00edan pensar que, en la situaci\u00f3n presente tan desafiante, hablar de la alegr\u00eda y de la esperanza ser\u00eda incurrir en una falta de realismo. Pero el creyente, a\u00fan en medio de la oscuridad, puede proclamar en cada Navidad con convicci\u00f3n: \u201cDios ha nacido. Dios est\u00e1 aqu\u00ed\u201d. \u00bfNo es esto lo que nos quiere decir Rembrandt en este cuadro?<br \/>\nYa el Papa Francisco, al comienzo de su pontificado, en el llamado a la alegr\u00eda que nos dirig\u00eda en su exhortaci\u00f3n <em>Evangelii Gaudium<\/em> (\u201cLa alegr\u00eda del Evangelio\u201d), sal\u00eda al encuentro de esta dificultad:<br \/>\n\u201c\u2026reconozco que la alegr\u00eda no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m\u00e1s all\u00e1 de todo. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegr\u00eda de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias.\u201d<br \/>\nLa alegr\u00eda del Salvador que nace es una luz que, si la dejas brillar, resplandecer\u00e1 e iluminar\u00e1 cada rinc\u00f3n de tu coraz\u00f3n y de tu vida. Por eso, a ti, querido lector, aun sin conocerte, cualquiera sea tu situaci\u00f3n personal, me atrevo a desearte una feliz (\u00a1s\u00ed, muy feliz!) Navidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este bello final de la \u201cNavidad Criolla\u201d, de Ariel Ram\u00edrez y Jaime Torres, expresa con la m\u00e1xima sencillez y concisi\u00f3n el Misterio que estamos por&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[125,14,1658,116],"class_list":["post-16430","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-esperanza","tag-iglesia","tag-meditacion","tag-navidad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4h0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16430"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16430\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16439,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16430\/revisions\/16439"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}