{"id":16442,"date":"2020-12-26T08:44:26","date_gmt":"2020-12-26T11:44:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16442"},"modified":"2020-12-26T08:44:27","modified_gmt":"2020-12-26T11:44:27","slug":"como-los-reyes-magos-a-la-busqueda-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16442","title":{"rendered":"Como los Reyes Magos, a la b\u00fasqueda de Dios"},"content":{"rendered":"<p><strong>1. Los magos, buscadores en la noche, guiados por la estrella<\/strong><br \/>\nLos magos de Oriente vienen de lejos y han abandonado sus seguridades para emprender un camino en muchos aspectos arduo. Ellos manifiestan que el Se\u00f1or se deja encontrar por los que lo buscan, por quienes se cuestionan, quienes abandonan sus certidumbres para ir hacia \u00e9l.<br \/>\nEn segundo lugar, los magos van guiados en la noche por una estrella. Hoy sabemos que la estrella es la Palabra de Dios. El Se\u00f1or permite que lo encuentren quienes en la noche del coraz\u00f3n, en la noche del tiempo, se dejan iluminar y conducir por su Palabra.<br \/>\nLos magos adoran al Se\u00f1or y le ofrecen sus dones. Un hermoso s\u00edmbolo del intercambio entre Aquel que es el don de Dios y nosotros, que le ofrecemos lo que somos, lo que podemos.<br \/>\nPero lo que cuenta es que despu\u00e9s de este encuentro, esta adoraci\u00f3n que llena el coraz\u00f3n de alegr\u00eda, los magos regresan a sus pueblos. En otras palabras, el encuentro con Cristo no nos transforma en extra\u00f1os con respecto a nuestra vida diaria, sino que nos transforma para que en lo cotidiano podamos llevar su luz.<br \/>\nUn \u00faltimo detalle: Herodes. En el camino de todos nosotros hacia el encuentro con Cristo siempre hay un Herodes que trata de despistarnos; que de alguna manera, por ambici\u00f3n, celos o avidez humana, trata de hacer dif\u00edcil, de obstaculizar el acceso del Dios hecho hombre. Pero los magos saben persistir en su elecci\u00f3n, en su decisi\u00f3n, y saben tambi\u00e9n evitar con astucia el regreso a Herodes, lo cual hubiera sido ciertamente algo que pod\u00eda condicionar su libertad de testigos de lo que hab\u00edan visto y adorado. A veces nos parece estar apresados, inundados por una permanente masa informativa, una continua forma de propaganda que llega hasta nosotros. Elevar la mirada, saber dirigirla hacia lo alto, tomar distancia de lo inmediato, de lo ef\u00edmero, constituye un acto de libertad y de coraje. Es la voz de la Palabra de Dios que nos invita a una mirada m\u00e1s alta, a un horizonte m\u00e1s profundo, a una belleza que no se confunde con lo inmediato propio de lo ef\u00edmero y del consumismo.<\/p>\n<p><strong>2. La noche como deseo y espera del alba<\/strong><br \/>\n\u201c\u00a1Despierta, alma m\u00eda! \u00a1Despierten, arpa y c\u00edtara, para que yo despierte a la aurora!\u201d (Salmo 57.9). Despertar a la aurora significa esperar con impaciencia la llegada del d\u00eda. Despierta la aurora el deseo del coraz\u00f3n sediento de luz, mientras est\u00e1 en vigilia proyectado hacia el momento en que acabe la oscuridad y despunte la estrella de la ma\u00f1ana. En esta condici\u00f3n de espera suenan espont\u00e1neas las preguntas: \u00bfcu\u00e1nto falta para el amanecer?, \u00bfd\u00f3nde estoy en esta noche? A esas preguntas s\u00f3lo puede responder el centinela que vigila en la oscuridad. La Palabra de Dios es la l\u00e1mpara que ilumina nuestros pasos y que le permite a nuestro coraz\u00f3n comprender d\u00f3nde estamos y qui\u00e9nes somos.<br \/>\nY preguntamos: \u201cCentinela, \u00bfcu\u00e1nto queda de la noche?\u201d (Isa\u00edas, 21.11). Como el siervo que llevaba la antorcha para iluminar el camino, as\u00ed la Palabra nos ayuda a comprender los rostros de la oscuridad, para discernir en nosotros cu\u00e1nto falta para que llegue el alba y qu\u00e9 sendero emprender para ir a su encuentro: \u201cTu palabra es una l\u00e1mpara para mis pasos, y una luz en mi camino\u201d (Salmo 119,105).<br \/>\nCiertamente la noche es ambigua, temible como la muerte: \u201cNo temer\u00e1s los terrores de la noche, su brazo es escudo y coraza\u201d (Salmo 91,5). Y sin embargo la noche es indispensable para la vida, es parte de ella: \u201cEl cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos: un d\u00eda transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia\u201d (Salmo 19,2). En cada uno de nosotros est\u00e1 la ambig\u00fcedad de la noche: no todo es luz, transparencia, libertad y verdad. Una parte de esta tiniebla es indispensable para vivir, forma parte de nuestro ser: no queramos llevar todo a la luz, no queramos extinguir el pozo inagotable de nuestro coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n hay una parte nocturna en nosotros que es fruto del pecado, del miedo y de la mentira. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 esta oscuridad? \u00bfCu\u00e1l es el rostro ambiguo de la noche en m\u00ed, en nosotros, en el tiempo que vivimos?<br \/>\nLa noche es el tiempo de la prueba, de la lucha, de la agon\u00eda: \u201cSobre ellos se extend\u00eda una pesada noche, imagen de las tinieblas que les estaban reservadas. Pero m\u00e1s que de las tinieblas, ellos sent\u00edan el peso de s\u00ed mismos\u201d (Sabidur\u00eda 17,21). Es durante la noche que Jacob luch\u00f3 con Dios. \u201cAquella noche, Jacob se levant\u00f3&#8230; y cruz\u00f3 el vado de Iaboc&#8230; Se qued\u00f3 solo y un hombre luch\u00f3 con \u00e9l hasta rayar el alba\u201d (G\u00e9nesis 32,23-25). Al amanecer terminar\u00e1 la prueba, la noche es el tiempo de la lucha: \u201cD\u00e9jame partir \u2013le dir\u00e1 al asaltante nocturno\u2013 porque ya est\u00e1 amareciendo\u201d (G\u00e9nesis 32,27). Terrible es Aquel que irrumpe en la noche e invade el silencio: \u201cCuando un silencio apacible envolv\u00eda todas las cosas, y la noche hab\u00eda llegado a la mitad de su r\u00e1pida carrera, tu Palabra omnipotente se lanz\u00f3 desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del pa\u00eds condenado al exterminio. Empu\u00f1ando como una espada afilada tu decreto irrevocable, se detuvo y sembr\u00f3 la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra. Entonces, bruscamente, las visiones de horribles pesadillas los sobresaltaron, y los invadieron terrores inesperados\u201d (Sabidur\u00eda, 18,14-17). Luchar con Dios es conocer su beso mortal, pero precisamente as\u00ed es el vivir. \u00bfY qu\u00e9 espacio le doy a esta lucha? \u00bfLe dedico mis mejores energ\u00edas? En la noche se consuma el drama de la infidelidad: \u201cDespu\u00e9s de recibir el bocado, Judas sali\u00f3. Ya era de noche\u201d (Juan 13,30). \u201cLa noche en que fue entregado&#8230;\u201d (1 Corintios 11,23). La noche es el no amor, el Amor no amado; la noche es traicionar, rechazar el Amor; la noche es el ego\u00edsmo, la falta de caridad y de atenci\u00f3n fiel a los dem\u00e1s. La noche son las tramas de Herodes para sonsacar noticias sobre el Ni\u00f1o y destruir la luz con la violencia y la muerte: es la noche negra y desesperada del mal absoluto. Todos tenemos que preguntarnos: \u00bfcu\u00e1nta noche hay en m\u00ed? \u00bfC\u00f3mo se presenta en m\u00ed la tiniebla del pecado? \u00bfAdvierto el peso doloroso y opaco? \u00bfReconozco el drama?<br \/>\nSin embargo, tambi\u00e9n la noche puede ser el tiempo de la vigilia y del caminar hacia la luz, tal como hicieron los magos. \u201cBendigan al Se\u00f1or, ustedes, que son sus servidores, los que pasan en la Casa del Se\u00f1or las horas de la noche\u201d (Salmo 134,1). \u201cMe levanto a medianoche para alabarte por tus justas decisiones\u201d (Salmo 119,62). As\u00ed, la noche puede convertirse en impaciente vigilia del alba. La noche es deseo y espera: \u201cMi alma te desea por la noche&#8230;\u201d (Isa\u00edas 26,9). Es especialmente en la noche cuando a Jes\u00fas le gusta vivir la experiencia del Padre: \u201cJes\u00fas se retir\u00f3 a una monta\u00f1a para orar, y pas\u00f3 toda la noche en oraci\u00f3n con Dios\u201d (Lucas 6,12). \u00bfVivo yo tambi\u00e9n la espera en la noche? \u00bfBuscamos a Dios? \u00bfVigilamos para conocer su rostro? \u00bfEncontramos espacio para \u00e9l? \u00bfLo deseamos? \u00bfLo amamos? A la espera del alba todos podemos ser buscadores nocturnos de Dios, peregrinos en la noche, abiertos a dejarnos alcanzar por el toque de la gracia, por el esplendor de la estrella y de la luz que ilumina a cada hombre&#8230;<\/p>\n<p><strong>3. Durante la noche llega el esposo<\/strong><br \/>\n\u201cA medianoche se oy\u00f3 un grito: \u2018Ya viene el esposo, salgan a su encuentro\u2019. Entonces las j\u00f3venes se despertaron y prepararon sus l\u00e1mparas\u201d (Mateo 25,6). Quien llega en la noche es el Salvador: \u201cEl pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el pa\u00eds de la oscuridad ha brillado una luz&#8230; un ni\u00f1o nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberan\u00eda reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: \u2018Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Pr\u00edncipe de la paz\u2019\u201d (Isa\u00edas 9,1-5). \u201cLa Palabra era la luz verdadera que, al venir al mundo, ilumina a todo hombre\u201d (Juan 1,9). La noche es el tiempo privilegiado de las revelaciones divinas: as\u00ed fue para Abraham (G\u00e9nesis 1,9); para Jacob en Betel cuando sue\u00f1a la escalera que une el cielo y la tierra (G\u00e9nesis 28,11); para El\u00edas en Horeb (1 Reyes 19,9), para Daniel y sus visiones nocturnas (Daniel 7,2). As\u00ed tambi\u00e9n sucede con nosotros en esta noche de luz: \u201cSe les apareci\u00f3 el \u00c1ngel del Se\u00f1or y la gloria del Se\u00f1or los envolvi\u00f3 con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el \u00c1ngel les dijo: \u2018No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegr\u00eda para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mes\u00edas, el Se\u00f1or. Y esto les servir\u00e1 de se\u00f1al: encontrar\u00e1n a un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u2019\u201d (Lucas 2,9-12). Quien cree, ya no pertenece a la noche: \u201cTodos ustedes son hijos de la luz, hijos del d\u00eda. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas\u201d (1 Tesalonicenses 5,5). \u00bfRecibo en mi noche al Dios que llega, verdadera luz del mundo y de mi coraz\u00f3n? \u00bfCreo en Dios? \u00bfSoy hijo de la luz? \u00bfMe comporto como tal? \u00bfIrradio la luz de Dios en la caridad? \u00bfSoy para los dem\u00e1s luz en el amor y en la fe?<br \/>\nQuien cree se deja guiar por la estrella, en la esperanza del tiempo en el que no habr\u00e1 m\u00e1s noche: \u201cTampoco existir\u00e1 la noche, ni les har\u00e1 falta la luz de las l\u00e1mparas ni la luz del sol, porque el Se\u00f1or Dios los iluminar\u00e1, y ellos reinar\u00e1n por los siglos de los siglos\u201d (Apocalipsis 22,5). \u00bfC\u00f3mo vivo, c\u00f3mo vivimos la esperanza en las promesas de Dios? \u00bfNos ilumina en nuestras tinieblas? \u00bfY en las de los dem\u00e1s? Somos peregrinos en la noche, trabados por la prueba, atra\u00eddos por la luz, en camino hacia la estrella de la redenci\u00f3n, alcanzados esta noche por la luz del ni\u00f1o nacido para nosotros. Nos atraviesa su luz de infinita ternura. En la fe en \u00e9l nos iluminamos, somos redimidos, sedientos del d\u00eda que no tendr\u00e1 fin. En lucha con Dios, pero alcanzados, tocados y redimidos por \u00e9l, perdidamente rendidos ante su tiniebla luminosa y santa. Como canta el m\u00edstico espa\u00f1ol de la \u201cnoche oscura\u201d:<\/p>\n<p>\u00a1Oh noche amable m\u00e1s que la alborada!<br \/>\n\u00a1Oh noche que juntaste<br \/>\nAmado con amada<br \/>\namada en el Amado transformada!.<br \/>\nComo peregrinos rezamos en la noche para recibir la luz del Dios con nosotros, con los versos de un gran poeta italiano del siglo XX, Giuseppe Ungaretti:<br \/>\nCristo, latido pensativo,<br \/>\nastro encarnado en las humanas tinieblas,<br \/>\nHermano que te inmolas<br \/>\nperennemente para reconstruir<br \/>\nhumanamente al hombre,<br \/>\nSanto, Santo que sufres<br \/>\npara liberar de la muerte a los muertos<br \/>\ny sostenernos a nosotros, infelices vivos;<br \/>\nde un llanto solo m\u00edo ya no lloro,<br \/>\nte llamo Santo,<br \/>\nSanto, Santo que sufres.<\/p>\n<p><em>Bruno Forte es Doctor en Teolog\u00eda y en Filosof\u00eda y Arzobispo de Chieti-Vasto<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Poirier<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Los magos, buscadores en la noche, guiados por la estrella Los magos de Oriente vienen de lejos y han abandonado sus seguridades para emprender&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[256,14,116,2663],"class_list":["post-16442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-bruno-forte","tag-iglesia","tag-navidad","tag-reyes-magos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4hc","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16442"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16442\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16444,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16442\/revisions\/16444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}