{"id":16445,"date":"2020-12-26T08:47:30","date_gmt":"2020-12-26T11:47:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16445"},"modified":"2020-12-26T08:47:31","modified_gmt":"2020-12-26T11:47:31","slug":"la-travesia-del-cuarto-rey-mago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16445","title":{"rendered":"La traves\u00eda del cuarto Rey Mago"},"content":{"rendered":"<p>Tres reyes de Oriente, guiados por una estrella, llegaron a Bel\u00e9n. Rindieron homenaje al ni\u00f1o y entregaron sus regalos. Encontraron su camino hacia los Evangelios y a la memoria colectiva y a\u00fan podemos verlos en las im\u00e1genes de los grandes maestros y entre las figuras del pesebre de Navidad. Sus reliquias son conservadas en la catedral de Colonia y el mundo entero los recuerda en la fiesta de Epifan\u00eda como los primeros paganos y naciones en descubrir el camino desde la oscuridad de la no creencia a la Luz del Mundo. Advertidos en su sue\u00f1o por un \u00e1ngel, eludieron el ardid de Herodes y regresaron sanos y salvos a sus respectivos pa\u00edses.<br \/>\nExiste una leyenda poco conocida que habla de un cuarto rey, que emprendi\u00f3 el viaje con piedras preciosas como rub\u00edes. Pero nunca lleg\u00f3 a Bel\u00e9n. En su peregrinaje encontr\u00f3 mucha miseria humana. Poco a poco se fue desprendiendo de todos los tesoros que tra\u00eda consigo. Redimi\u00f3 a un cautivo y ayud\u00f3 a una pobre mujer para que salvara a sus hijos de morirse de hambre. Cuando sus manos quedaron vac\u00edas, se vendi\u00f3 a s\u00ed mismo para salvar a otros, como esclavo remero en una galera. Su peregrinaci\u00f3n no dur\u00f3 semanas o meses sino treinta a\u00f1os, demorada una y otra vez por m\u00e1s y m\u00e1s encuentros con el sufrimiento humano. La estrella de Bel\u00e9n hab\u00eda desaparecido hac\u00eda ya mucho tiempo. El donante real se hab\u00eda convertido en un pordiosero que caminaba por el sombr\u00edo laberinto del mundo. Estaba lleno de decaimiento y fr\u00eda desesperanza y sus buenas acciones no lo entibiaban mientras titiritaba por el temor de no haber sido capaz de cumplir su misi\u00f3n.<br \/>\nCuando arrib\u00f3 a una gran ciudad, tuvo la sensaci\u00f3n de que su aventura estaba por llegar a su fin. Como ten\u00eda un coraz\u00f3n compasivo, acompa\u00f1\u00f3 al criminal en su \u00faltimo viaje.<br \/>\nLa gente segu\u00eda al condenado camino a una loma fuera de la ciudad, le quitaron sus ropas y lo crucificaron entre dos delincuentes. Sobre su cabeza colgaba una inscripci\u00f3n: este es Jes\u00fas de Nazaret. Rey de los jud\u00edos. Estaba escrita en lat\u00edn, hebreo y griego.<br \/>\nCuando la oscuridad cubri\u00f3 toda la tierra, el rey vagabundo y pobre cay\u00f3 sobre sus rodillas ante la cruz y extendi\u00f3 sus manos abiertas. Se dio cuenta de que quien estaba muriendo frente a \u00e9l era el mismo al que no hab\u00eda alcanzado a ver a tiempo en el pesebre. Aqu\u00ed no brillaba ninguna estrella ni hab\u00eda \u00e1ngel alguno que pregonara. Dios estaba en silencio y el mismo sol ocultaba su rostro. Las manos del peregrino estaban completamente vac\u00edas. Su mente estaba perpleja y su coraz\u00f3n est\u00e9ril. Hab\u00eda agotado todas sus emociones, toda su fe, toda su esperanza. Todo lo que quedaba de \u00e9l era un c\u00e1liz vac\u00edo.<br \/>\nPero como las leyendas suelen tener un final feliz, esta tambi\u00e9n lo tiene. A la tercera hora, una gota de sangre cay\u00f3 desde la cruz sobre la palma de la mano del rey. Ten\u00eda el color de la piedra con la que hab\u00eda comenzado su peregrinaje. El peregrino hab\u00eda alcanzado el final de su traves\u00eda. La piedra preciosa se hab\u00eda convertido en la sangre de un coraz\u00f3n herido. El donante real se hab\u00eda convertido en un pordiosero y ahora el pordiosero recib\u00eda un regalo real. Ahora cobraban sentido todas las estaciones de su peregrinaci\u00f3n. Su traves\u00eda hab\u00eda perdido el rumbo s\u00f3lo en apariencia. De hecho, hab\u00eda llegado a destino y en tiempo.<br \/>\nLa leyenda traz\u00f3 un puente entre la Encarnaci\u00f3n y la Redenci\u00f3n, entre el misterio de Navidad y el misterio de Pascua, entre el delicioso Hagaddah del evangelio de la ni\u00f1ez y tal vez la historia celta del rey que veneraba el Santo Grial con sus caballeros. Dulcemente salt\u00f3 por encima del vac\u00edo del sentimentalismo de mal gusto, para revelar lo esencial del mensaje evang\u00e9lico, el camino m\u00e1s perfecto: \u201cY ahora voy a mostrarles un camino m\u00e1s perfecto todav\u00eda\u201d, dice San Pablo en el vers\u00edculo 31 del cap\u00edtulo 12 de su Primera Carta a los Corintios, cuando se prepara para hablarles del amor.<\/p>\n<p><em>Tom\u00e1\u0161 Hal\u00edk es sacerdote cat\u00f3lico, fil\u00f3sofo y profesor universitario checo<\/em><\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n: Vicente Espeche Gil<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres reyes de Oriente, guiados por una estrella, llegaron a Bel\u00e9n. Rindieron homenaje al ni\u00f1o y entregaron sus regalos. 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