{"id":16487,"date":"2021-01-12T13:16:57","date_gmt":"2021-01-12T16:16:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16487"},"modified":"2021-01-12T13:16:58","modified_gmt":"2021-01-12T16:16:58","slug":"una-mirada-agradecida-sobre-nuestra-vida-eclesial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16487","title":{"rendered":"Una mirada agradecida sobre nuestra vida eclesial"},"content":{"rendered":"<p>Calculo que debo ser uno de los obispos con m\u00e1s a\u00f1os en la Conferencia Episcopal, y en este tiempo de mayor encierro aparecieron algunas ideas \u201cque cayeron en m\u00ed por su propio peso\u201d, como dir\u00eda San Ignacio, \u201cpor conocimiento interno de tanto bien recibido\u201d a lo largo de mis a\u00f1os episcopales, y como \u201cmemoria agradecida\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda, ha ayudado este confinamiento que como tal se caracteriza por llevarnos a una mayor introspecci\u00f3n, y la memoria aparece sin que uno la llame. Espero que algo tenga que ver el Esp\u00edritu. Y digo esto sin sentirme para nada un iluminado.<\/p>\n<p>Voy a hacer hincapi\u00e9 en lo positivo. No se me escapan los aspectos negativos que se originan en nuestra condici\u00f3n de pecadores. Y algo dir\u00e9 al respecto. Pero mi deseo es que tomemos mayor consciencia de los progresos logrados en los \u00faltimos a\u00f1os, porque el hacer memoria de la obra de Dios en nuestro camino es una de las fuentes de la esperanza cristiana, al poder verificar la acci\u00f3n de su Esp\u00edritu y su fidelidad amorosa en la vida eclesial.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 en el Episcopado en 1977 y encontr\u00e9 un fuerte enfrentamiento entre los obispos \u201cpostconciliares\u201d y \u201cpreconciliares\u201d, \u201cabiertos\u201d o \u201ccerrados\u201d\u2026, podemos caracterizarlos como queramos, pero los pensamientos y las actitudes tan diversas distaban mucho de mostrar al Episcopado como un cuerpo comunional. Esta situaci\u00f3n no era sino un reflejo de lo que ocurr\u00eda en la Iglesia en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las distintas conducciones del Episcopado, cada una a su manera, intentaron lograr una mayor comuni\u00f3n. Fue indudablemente un gran paso haber escrito \u201cIglesia y Comunidad Nacional\u201d, en mayo de 1981. Y un hito importante lo constituy\u00f3 la proclamaci\u00f3n de las primeras \u201cL\u00edneas pastorales para la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d, en abril de 1990 y, m\u00e1s tarde, \u201cNavega mar adentro\u201d en mayo de 2003.<\/p>\n<p>Fue durante la presidencia del cardenal Estanislao Karlic, en la segunda mitad de la d\u00e9cada del \u201890, cuando se lleg\u00f3 a plasmar una mayor comuni\u00f3n en el Episcopado. No estamos hablando de uniformidad sino de anteponer la b\u00fasqueda de unidad entre l\u00edneas de pensamiento y acci\u00f3n que, siendo diversas, pueden converger en un prioritario sentido eclesial. Como es l\u00f3gico, esta fue una evoluci\u00f3n no s\u00f3lo del cuerpo de los obispos, sino de la Iglesia toda en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>De aquellos dif\u00edciles a\u00f1os inmediatamente posteriores al Concilio, en los que si algunos fieles participaban de la Eucarist\u00eda en distintas parroquias pod\u00edan sentir que no estaban en la misma Iglesia, ha habido un largo recorrido; gracias a Dios en la actualidad se celebra en forma similar en todas partes.<\/p>\n<p>Es verdad que en general la Iglesia toda en Am\u00e9rica Latina fue creciendo. Medell\u00edn, Puebla, Santo Domingo y Aparecida tuvieron que ver con esa evoluci\u00f3n. Pusieron mucha luz en nuestro camino, de modo tal que hoy, en un contexto cultural adverso, la Iglesia en nuestro pa\u00eds vive animando una acci\u00f3n pastoral que, a mi entender, a lo largo de estos a\u00f1os, ha incorporado fuertes vivencias, fruto en primer lugar de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu. Y las se\u00f1alo porque creo que hoy d\u00eda son opciones asumidas y vividas casi naturalmente. En efecto, con el correr de los tiempos, esto ya est\u00e1 incorporado en nuestra vida eclesial. A veces por escrito, en documentos, pero fundamentalmente vividas con \u201cnaturalidad eclesial\u201d.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el t\u00e9rmino m\u00e1s apropiado no sea el de opciones. Puede ser m\u00e1s adecuado y expresivo hablar de incorporaci\u00f3n de \u201ch\u00e1bitos virtuosos\u201d. El primero que identifico es la necesidad de una profundizaci\u00f3n en la dimensi\u00f3n contemplativa. Hoy nadie duda que el principal contexto en el que debemos buscar los caminos pastorales es el de la oraci\u00f3n. Para ser m\u00e1s claro debo volver a las primeras l\u00edneas de esta reflexi\u00f3n. Yo conoc\u00ed una Iglesia en la que esta cuesti\u00f3n se discut\u00eda y hasta se la llegaba a considerar una p\u00e9rdida de tiempo, o incluso una alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Actualmente nadie pone en duda que lo primero es rezar. La oraci\u00f3n es claramente reconocida como un valor esencial. Y esto no s\u00f3lo en los sacerdotes sino en todos los miembros del Pueblo de Dios, aunque sean m\u00e1s, seguramente, los que as\u00ed piensan que los que lo practiquen de modo consistente. No es f\u00e1cil contabilizar con encuestas si se reza hoy m\u00e1s que antes, pero yo creo que ya nadie cuestiona la importancia de rezar.<\/p>\n<p>El segundo \u201ch\u00e1bito virtuoso\u201d ya ha sido descripto, y es la b\u00fasqueda prioritaria de la comuni\u00f3n eclesial. Aqu\u00ed tambi\u00e9n debo repetir que conoc\u00ed una Iglesia donde algunas personas o grupos se atribu\u00edan la posesi\u00f3n plena de la verdad, desacreditando a quien pensara o actuara distinto. La ideolog\u00eda ten\u00eda mucho peso y no se hac\u00edan esfuerzos para descubrir \u201cla verdad del otro\u201d. Gracias a Dios, hemos superado esa visi\u00f3n de una Iglesia que era la suma (o la resta) de compartimentos estancos. Siempre la comuni\u00f3n es la resultante de una valoraci\u00f3n del papel que cada uno cumple de acuerdo a la voluntad de Dios. Y hoy hemos crecido en esa dimensi\u00f3n. Creo que en esta tarea hemos tenido un papel fundamental los obispos como constructores prioritarios de la comuni\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>El tercer \u201ch\u00e1bito virtuoso\u201d alcanzado, estimo que con mucha claridad despu\u00e9s del Concilio, es el ecumenismo. Llegu\u00e9 a escuchar frecuentemente t\u00e9rminos como \u201cherej\u00eda\u201d y \u201capostas\u00eda\u201d. A nadie se le ocurr\u00eda hablar de fraternidad ecum\u00e9nica o de di\u00e1logos interreligiosos. Y ya que est\u00e1 de moda usar la palabra \u201cgrieta\u201d, podemos con cierto orgullo decir que quiz\u00e1s el \u00fanico \u00e1mbito en el pa\u00eds en el que no existen grietas disolventes es el religioso. Ha sido una de las valiosas gracias que el Esp\u00edritu ha suscitado en los distintos credos.<\/p>\n<p>El cuarto \u201ch\u00e1bito virtuoso\u201d fuerte es la opci\u00f3n preferencial por los pobres. Ha sido explicitado \u00faltimamente en los documentos de Francisco, bas\u00e1ndose en la Bienaventuranzas y en la descripci\u00f3n del Juicio final en el evangelio de Mateo. Justamente al retomar las audiencias de los mi\u00e9rcoles, el Papa ha clarificado mucho m\u00e1s esta opci\u00f3n, como una exigencia evang\u00e9lica. Fundamentalmente en esta tem\u00e1tica se pudieron superar las posiciones ideol\u00f3gicas aunque siempre tengamos que vigilar para no caer en esa tentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una muy buena presentaci\u00f3n de este valor la hizo el Episcopado en las primeras \u201cL\u00edneas Pastorales para la nueva evangelizaci\u00f3n\u201d, acorde con lo que ya expresaba San Pablo VI en <em>Evangelii Nuntiandi (2)<\/em> : \u201cLa predicaci\u00f3n de la fe y la promoci\u00f3n de la dignidad humana nunca han de ser presentadas en forma disociada\u201d (LPNE, 22). Expresiones como \u201cpaz, pan y trabajo\u201d, \u201csolidaridad\u201d u \u201chospital de campa\u00f1a\u201d han sido asimiladas vivencialmente por nuestra Iglesia.<\/p>\n<p>Sin duda, un gran logro fue haber reconocido, en momentos muy dif\u00edciles para nuestro pa\u00eds, la religiosidad popular como un muy valioso modo de expresi\u00f3n religiosa. Esta fue una cuesti\u00f3n muy discutida, incluso despu\u00e9s de Medell\u00edn, y le debemos a la reflexi\u00f3n de te\u00f3logos como los padres Gera y Tello, y a la pastoral desarrollada en los santuarios, haber intuido la autenticidad religiosa de las devociones populares.<\/p>\n<p>Y por fin la promoci\u00f3n de una aut\u00e9ntica democracia, tal como los obispos la describimos en \u201cIglesia y Comunidad Nacional\u201d, con una clara autonom\u00eda de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y un pa\u00eds en constante b\u00fasqueda de m\u00e1s trabajo, de m\u00e1s desarrollo que permita que cada habitante se convierta en ciudadano. Una democracia alentada y pensada por nosotros con una clara fortaleza de las instituciones intermedias, que nos alejen de condicionamientos autoritarios. En esta cuesti\u00f3n, que compete m\u00e1s a los laicos que a los obispos, todav\u00eda aparecen grietas no f\u00e1ciles de cerrar, pero en los dos documentos previos a los bicentenarios, los obispos nos hemos comprometido a trabajar por la b\u00fasqueda de consensos y acuerdos, reafirmando la opci\u00f3n por fortalecer los valores de la democracia republicana, nunca definitivamente conquistados.<\/p>\n<p>Al describir estos h\u00e1bitos virtuosos, no deseo caer en un optimismo ingenuo. Ninguno de ellos est\u00e1 totalmente logrado y en todos esos campos podr\u00edamos encontrar posturas que expresen matices diversos. Pero como dije al principio, el objetivo de este escrito es mostrar los progresos que el Se\u00f1or nos ha permitido consolidar en el tiempo, y no caer en la tentaci\u00f3n de detenernos s\u00f3lo en las carencias o defectos que son los que con m\u00e1s frecuencia detectamos y aparecen con prioridad en nuestros intercambios y encuentros.<\/p>\n<p>Hay dos hechos eclesiales de estos \u00faltimos tiempos que ponen en evidencia lo anteriormente dicho. Uno es la elecci\u00f3n del cardenal Bergoglio al papado. Los \u00faltimos papas han surgido de la Curia Vaticana o de episcopados que han alcanzado un cierto grado de identidad. Si nuestra Iglesia en el pa\u00eds no hubiera logrado una mayor comuni\u00f3n, dif\u00edcilmente hubiera surgido de ella un Papa. El otro es la proclamaci\u00f3n de santos y beatos argentinos que de alguna manera son representativos de esas vivencias. El Santo Cura Brochero viene a ser una luminosa s\u00edntesis personal de lo anteriormente expuesto.<\/p>\n<p>No hemos de olvidar, sin embargo, que todo h\u00e1bito virtuoso favorece la realizaci\u00f3n de una determinada acci\u00f3n buena, pero ha de velarse siempre a fin de preservar y consolidar esas virtudes a lo largo del camino, pues nadie est\u00e1 exento de ser tentado y de terminar perdi\u00e9ndolas. Y lo mismo ocurre en el plano de la vida eclesial.<\/p>\n<p><strong>Algunos desaf\u00edos<\/strong><\/p>\n<p>En estos \u00faltimos a\u00f1os hemos tenido que enfrentar cuestiones muy desgastantes, como la problem\u00e1tica de los abusos, que gracias a Dios se pudo encarar con gran celeridad, y el vigente tema de la defensa a la vida, que seguir\u00e1 implicando mucha preocupaci\u00f3n y dedicaci\u00f3n de nuestra parte.<\/p>\n<p>Personalmente creo que, como Iglesia, debemos afirmar la predicaci\u00f3n integral del Evangelio con un contenido fuertemente religioso. Uno de los mal\u00e9ficos logros de la cultura actual ha sido el intento de hacer desaparecer a Dios de la vida de nuestro pueblo.<\/p>\n<p>El secularismo y la llamada \u201cdictadura del relativismo\u201d por Benedicto XVI han calado hondo en nuestra sociedad. Pienso que se ha resentido la formaci\u00f3n de nuestros laicos y hasta podemos decir que hemos descuidado tambi\u00e9n la atenci\u00f3n de nuestras clases medias, que hist\u00f3ricamente han sido las mayores \u201cproveedoras\u201d de vocaciones sacerdotales y religiosas y de dirigentes con verdadero peso en nuestra sociedad. Nos esperan tiempos en los que se multiplicar\u00e1 la pobreza. El desaf\u00edo ser\u00e1 seguir trabajando denodadamente por nuestros hermanos m\u00e1s pobres y, a la vez, no reducir la evangelizaci\u00f3n a lo asistencial o a la misi\u00f3n de C\u00e1ritas. Recordemos que no somos una ONG, como suele decir el papa Francisco.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos continuar pregonando la reconciliaci\u00f3n, el di\u00e1logo, la b\u00fasqueda de consensos y la comuni\u00f3n de los argentinos. Tenemos la experiencia de nuestro accionar en el 2001, pero la gran diferencia es que en ese momento los gobernantes y el pueblo todo propiciaban el di\u00e1logo y el encuentro como camino de salida. Ahora esto no est\u00e1 tan claro. Las grietas actuales son mucho m\u00e1s profundas y dif\u00edciles de cerrar.<\/p>\n<p>Estas son algunas ideas que deseo compartir, en orden a seguir creciendo en nuestra vida de comuni\u00f3n y misi\u00f3n. Los lectores podr\u00e1n, en base a su experiencia personal, completar o discutir estas ideas. Insisto en que con mucha frecuencia o\u00edmos quejas de nuestra vida eclesial, y pocas veces nos detenemos a valorar lo que el Esp\u00edritu viene actuando en nosotros en la historia concreta de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>En manos del Se\u00f1or y de Mar\u00eda, nuestra Madre de Luj\u00e1n.<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1. Este art\u00edculo fue publicado originalmente en \u201cPastores\u201d, n\u00famero 68.<br \/>\n2. Entre evangelizaci\u00f3n y promoci\u00f3n humana (desarrollo, liberaci\u00f3n) existen efectivamente lazos muy fuertes. V\u00ednculos de orden antropol\u00f3gico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y econ\u00f3micos. Lazos de orden teol\u00f3gico, ya que no se puede disociar el plan de la creaci\u00f3n del plan de la redenci\u00f3n que llega hasta situaciones muy concretas de injusticia, a la que hay que combatir y de justicia que hay que restaurar. V\u00ednculos de orden eminentemente evang\u00e9lico, como es el de la caridad: en efecto, \u00bfc\u00f3mo proclamar el mandamiento nuevo sin promover mediante la justicia y la paz, el verdadero, el aut\u00e9ntico crecimiento del hombre? (<em>Evangelii Nuntiandi<\/em>, 31)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Calculo que debo ser uno de los obispos con m\u00e1s a\u00f1os en la Conferencia Episcopal, y en este tiempo de mayor encierro aparecieron algunas ideas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2057,14,2674,2673,745],"class_list":["post-16487","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-comunion","tag-iglesia","tag-secularismo","tag-vida-eclesial","tag-virtud"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4hV","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16487"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16489,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16487\/revisions\/16489"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}