{"id":16493,"date":"2021-01-14T15:06:06","date_gmt":"2021-01-14T18:06:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16493"},"modified":"2021-01-14T15:06:07","modified_gmt":"2021-01-14T18:06:07","slug":"cuando-la-razon-se-pierde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16493","title":{"rendered":"Cuando la raz\u00f3n se pierde"},"content":{"rendered":"<p>Recientes hechos de Villa Gesell y El Calafate presentan varios aspectos similares (homicidio por parte de j\u00f3venes de clases no marginales con cierto prestigio en \u00e1mbitos pueblerinos, en acciones \u201cen jaur\u00eda\u201d) que merecen alguna reflexi\u00f3n.<br \/>\nArist\u00f3teles defini\u00f3 al hombre como animal racional, pero no siempre el hombre act\u00faa racionalmente. Muchas realidades humanas nos hacen topar con la irreflexi\u00f3n y el sin sentido. Luego de fen\u00f3menos hist\u00f3ricos nefastos, como las guerras, los totalitarismos y los genocidios, si nos preguntamos el para qu\u00e9 de tanto sufrimiento, cu\u00e1l fue su sentido y su finalidad, encontramos simplemente con la sin raz\u00f3n, la ausencia de sentido, la estupidez humana: finalmente, \u00a1para nada! Lo decimos, en el lenguaje diario: \u201cFue una locura\u201d. Tal es as\u00ed que, en la pr\u00e1ctica, la psicolog\u00eda atiende mayormente conductas no del todo racionales. Las neurosis son formas de comportamiento en que los estados emocionales enturbian el funcionamiento del pensamiento l\u00f3gico y afectan la sensatez de las conductas. Las psicosis, por su parte, son estados m\u00e1s graves, en los que los impulsos deterioran seriamente el juicio de realidad y el autocontrol de las acciones. Pero tambi\u00e9n existen otras anomal\u00edas psicol\u00f3gicas nominadas actualmente como trastornos antisociales de la personalidad, caracterizadas por el narcisismo, la impulsividad, las conductas de control y manipulaci\u00f3n para lograr todo aquello que ciertas personas se proponen, la ausencia de conciencia moral y el desprecio por las leyes y los derechos ajenos. Esos rasgos son comunes a dos tipos de estructuras caracterol\u00f3gicas afines, pero que se diferencian en que, en las llamadas psicopat\u00edas, los individuos son m\u00e1s cerebrales (planifican sus actos, no improvisan, buscan camuflarse y no llamar la atenci\u00f3n) y \u201cnacieron as\u00ed\u201d, acaso con componentes gen\u00e9ticos muy determinantes, mientras que en las sociopat\u00edas son m\u00e1s impulsivos y sus rasgos se fueron desarrollando evolutivamente, acaso con influencias ambientales. Pero en los casos concretos las diferencias no siempre son claras. En este art\u00edculo nos referimos preferentemente a las sociopat\u00edas. De todos modos, en ambos casos, el \u201caf\u00e1n de poder\u201d juega un papel preponderante.<br \/>\n<strong>El af\u00e1n de poder<\/strong><br \/>\nPor nuestra naturaleza racional, no podemos evitar tratar de comprender el mundo de los procesos irracionales. Y desde la ciencia, la literatura, la filosof\u00eda, las artes, etc. se han abordado la locura, los celos, el crimen, los temores, la melancol\u00eda, las obsesiones, las adiciones\u2026 Y con frecuencia, la opini\u00f3n p\u00fablica resulta conmovida por sucesos que evidencian la p\u00e9rdida absoluta de la cordura, del sentido moral, del sano juicio.<br \/>\nErich Fromm, en su libro El amor a la vida, dice al respecto: \u201cHitler fue un narcisista toda su vida. Narcisista es aqu\u00e9l para quien s\u00f3lo es importante lo que a \u00e9l lo afecta. Y quiz\u00e1s su rasgo m\u00e1s importante fue su amor a la destrucci\u00f3n\u2026 Hay hombres que no aman la vida: m\u00e1s bien la odian. Lo que los atrae, en \u00faltima instancia, es la muerte\u201d. Y con ello subsiste la pregunta de base: \u00bfC\u00f3mo un ser racional puede actuar tan irracionalmente? \u00bfQu\u00e9 podemos decir de esos procesos patol\u00f3gicos? \u00bfC\u00f3mo se entiende lo diametralmente opuesto a la normalidad y el sentido com\u00fan? Intentaremos trasmitir algunas puntualizaciones de esos estados y aproximarnos a la din\u00e1mica de los mismos. Encontramos muchas veces sujetos que adolecen de una estructura psicol\u00f3gica totalmente egoc\u00e9ntrica. Su Yo tan d\u00e9bil se siente profundamente amenazado por fuerzas inconscientes que le hacen intolerable cualquier frustraci\u00f3n de un deseo o cualquier restricci\u00f3n de su poder. Esas limitaciones objetivamente pueden ser peque\u00f1as pero son vividas con una reacci\u00f3n interior enorme. La persona se defiende entonces con la b\u00fasqueda impostergable de recuperaci\u00f3n del dominio sobre la realidad y sobre los otros. Con su af\u00e1n de poder intenta restaurar su seguridad y su autosuficiencia. En esta situaci\u00f3n, la crueldad resulta el placer de dominar y compensar su Yo herido. Y la sed de venganza es una forma de reafirmar su dominio. Act\u00faa porque \u201cnecesita\u201d una descarga de sus impulsos, con una urgencia que no puede postergar. La descarga de la pulsi\u00f3n agresiva es \u201ccueste lo que cueste\u201d. No atiende a las consecuencias. No piensa. Porque el n\u00facleo central de esta estructura psicol\u00f3gica es la ausencia de conciencia moral. La capacidad de distinguir entre lo l\u00edcito y lo il\u00edcito est\u00e1 anulada. De ah\u00ed que a la psicopat\u00eda se le supo llamar \u201camentia moral\u201d. Y por eso nos suele sorprender su comportamiento en apariencia \u201cautosuficiente\u201d, \u201cseguro\u201d y \u201cnatural\u201d. Nada lo conmueve. Para \u00e9l, \u201ctodo vale\u201d. Dijeron los antiguos: \u201cCometer una infamia es una diversi\u00f3n para el insensato\u201d (Prov 10.23). No hay p\u00e9rdida de conciencia (est\u00e1 ubicado en tiempo y espacio), pero act\u00faa por pasi\u00f3n, seg\u00fan el principio del placer s\u00e1dico, y se niega a la aceptaci\u00f3n de la realidad. La pasi\u00f3n obnubila el pensamiento y lleva a la acci\u00f3n, y en la acci\u00f3n se incentiva la pasi\u00f3n; ambas se retroalimentan y potencian. El proceso interiormente suele ser gradual, no sorpresivo ni casual. Y la descarga suele venir precedida de alguna previsi\u00f3n, anticipaci\u00f3n o premeditaci\u00f3n. Pero llega un momento en que se hace incontenible. Acaso no siempre busca directamente matar, salvo cuando la v\u00edctima le significa un s\u00edmbolo de un objeto odiado del que necesita vengarse. El goce de matar puede acompa\u00f1ar o estar incluido dentro del deseo de poder. M\u00e1s bien el objetivo es el de destruir todo lo que se oponga al deseo. Su enfoque prioritario est\u00e1 en el goce de resta\u00f1ar el poder herido. Y en el matar encuentra \u201cla satisfacci\u00f3n de hacer su voluntad\u201d. No le importa si mata o no. No hay reflexi\u00f3n. Dice: \u201cNo importa, igual sigo\u2026 y si es necesario matar, y bueno\u2026\u201d. A la luz de estos conceptos, la distinci\u00f3n entre \u201cmatar por puro placer\u201d y \u201cel placer de matar\u201d o cuestiones similares queda m\u00e1s bien como disquisici\u00f3n un tanto te\u00f3rica sujeta a malabarismos verbales y conceptuales, con pocas repercusiones en el \u00e1mbito pr\u00e1ctico de la sanciones.<br \/>\n<strong>La seducci\u00f3n de la ocasi\u00f3n<\/strong><br \/>\nLa cuesti\u00f3n que subyace es: si el sujeto est\u00e1 \u201cfuera de s\u00ed\u201d o \u201cno puede controlarse\u201d, \u00bfhasta qu\u00e9 punto es responsable? En primer t\u00e9rmino aclaremos que en las l\u00edneas que siguen incluimos no s\u00f3lo agresiones y delitos graves, sino tambi\u00e9n procesos como adicciones, bulimia, tabaquismo, descontrol sexual\u2026 Se trata de casos en que la lucidez de la conciencia y el autocontrol est\u00e1n disminuidos, pero eso no quiere decir que est\u00e9n anulados. La p\u00e9rdida de conciencia que anula toda responsabilidad pertenece a patolog\u00edas extremas, de otra \u00edndole, infrecuentes, a las que no nos referimos aqu\u00ed. Al respecto, la moral tradicional supo elaborar un concepto certero y esclarecedor que nos puede ser de ayuda. Habl\u00f3 de pecatum in causa, seg\u00fan el cual la culpabilidad no est\u00e1 en el acto mismo (acaso ya inevitable) sino en ser responsable de la causa del acto. Un almirante que descuida atender a la seguridad del nav\u00edo no es condenable por el naufragio inevitable sino por su negligencia anterior. Esto sucede en una variedad de casos: la persona misma se pone en situaci\u00f3n de perder su pleno control (alcoholiz\u00e1ndose, drog\u00e1ndose\u2026) o permaneci\u00f3 en la \u201cocasi\u00f3n tentadora\u201d pudiendo retirarse. O pod\u00eda haberse dado cuenta y prever consecuencias, pero neg\u00f3 el riesgo y \u201cno hizo caso\u201d: fue la temeridad de \u201cjugar con el jarr\u00f3n chino\u201d. O sabe que hay factores desencadenantes que \u201cson m\u00e1s fuertes que uno\u201d pero \u201cfue d\u00e9bil y se dej\u00f3 llevar\u201d. O entr\u00f3 dentro de un proceso progresivo en el que \u201cse sabe donde se comienza pero no donde se termina\u201d, porque \u201cIniciar un altercado es abrir una compuerta\u201d (Prov. 17.14). Inicialmente estaba la posibilidad de \u201cevitar la tentaci\u00f3n\u201d (el factor desencadenante) pero pudo m\u00e1s el mecanismo de negaci\u00f3n. La sabidur\u00eda popular conoce mucho de esto; por eso nos dice: \u201cLa ocasi\u00f3n hace al ladr\u00f3n\u201d o, como arriba enunciamos: \u201cAquel que ofiende borracho merece doble castigo\u201d (Mart\u00edn Fierro).<br \/>\nPodemos sacar consecuencias: si el consumo de una droga implica una probabilidad seria de causar un mal a otros, se es responsable tanto si el da\u00f1o se produce o no. Se es culpable de lo que esa causa pudo provocar, aunque de hecho no se haya producido. Moralmente, el intento de homicidio y el homicidio merecen igual condena.<br \/>\nEn estos temas suelen surgir veleidades jur\u00eddicas o incongruencias que se ponen de moda. Por ejemplo, decir: \u201cLa persona tiene limitada su responsabilidad, porque con la droga pierde la plena conciencia y la plena autonom\u00eda. Por lo tanto: en esas circunstancias disminuye la responsabilidad y merece menor sanci\u00f3n\u201d. \u00a1Pero si justamente es mayor la responsabilidad, porque puso en riesgo su propia autonom\u00eda y la seguridad de los otros!<br \/>\n<strong>J\u00f3venes que crecen sin l\u00edderes<\/strong><br \/>\nEn este art\u00edculo abordamos el aspecto psiqui\u00e1trico-psicol\u00f3gico del tema, pero no olvidamos que intervienen varios otros (educativos, socioecon\u00f3micos, hist\u00f3ricos, culturales\u2026). La cita siguiente del periodista Luciano Rom\u00e1n se\u00f1ala uno de ellos: \u201cLos j\u00f3venes que hoy tienen entre 15 y 25 a\u00f1os no creen en casi nadie; s\u00f3lo en ellos mismos. Como toda generalizaci\u00f3n, es objetable, pero hay algunos s\u00edntomas que no podemos ignorar. (\u2026) Quiz\u00e1 sea el mecanismo defensivo de una generaci\u00f3n que no sabe cu\u00e1les ser\u00e1n los trabajos del futuro ni qu\u00e9 quedar\u00e1 en pie despu\u00e9s del vendaval de la globalizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, donde todo es ef\u00edmero, vertiginoso y cambiante. (\u2026) Los j\u00f3venes ahora hablan de combatir las \u2018sociedades adultoc\u00e9ntricas\u2019. Es una forma de decir: \u2018D\u00e9jennos a nosotros; nos arreglamos solos y haremos mejor las cosas\u2019. Tienen confianza en ellos mismos. Se han convertido en una generaci\u00f3n \u2018autoliderada\u2019, con banderas propias. \u00bfTendremos que dejarlos solos y desearles suerte? \u00bfEso no implicar\u00eda renunciar a nuestra responsabilidad generacional? Quiz\u00e1 deber\u00edamos apostar, sin resignarnos, a recrear \u2018liderazgos institucionales\u2019 que, a trav\u00e9s de nuevos formatos y hasta con nuevos lenguajes, gu\u00eden e inspiren a los m\u00e1s j\u00f3venes en un di\u00e1logo interactivo con ellos (\u2026) sin paternalismo autoritario, pero tambi\u00e9n sin miedo a ejercer el liderazgo y la autoridad. Quiz\u00e1 debamos tomarlo como el gran desaf\u00edo de nuestra generaci\u00f3n\u201d.<br \/>\n<strong>El misterio de la vida<\/strong><br \/>\nC\u00f3mo se dan los mecanismos se\u00f1alados en cada caso y c\u00f3mo se conjugan con los otros factores (constituci\u00f3n innata, educaci\u00f3n, v\u00ednculos familiares, experiencias significativas, etc.), todo eso constituye la trama de la vida de cada ser humano, \u00fanico e irrepetible. Acerca de este tema, la sabidur\u00eda cristiana elabor\u00f3 una expresi\u00f3n que condensa un criterio que nos parece sano: De internis non judicat Eclesia, lo cual significa: la conciencia de cada uno s\u00f3lo la propia persona la conoce; no se la puede juzgar desde afuera.<br \/>\nS\u00f3lo conocemos signos exteriores. El orden jur\u00eddico dicta sentencias y condena, pero su validez llega hasta donde su pobre conocimiento externo lo permite; m\u00e1s all\u00e1, s\u00f3lo cabe el juicio de Dios: s\u00f3lo \u00c9l sabe \u201clo que hay en el interior del hombre\u201d. (Juan 2,25)1 Hasta qu\u00e9 punto una persona es libre, hasta qu\u00e9 punto es culpable, hasta qu\u00e9 punto tiene conciencia\u2026 es el misterio de la existencia humana.<\/p>\n<p>Nota<br \/>\n1. Aqu\u00ed usamos t\u00e9rminos como culpa, responsabilidad, etc. seg\u00fan la significaci\u00f3n que poseen dentro de la \u00e9tica, la moral y la psicolog\u00eda, que muchas veces difiere de la del orden jur\u00eddico. Este depende del sistema establecido en cada pa\u00eds, y su forma de construcci\u00f3n es producto de circunstancias hist\u00f3ricas y sociales, que son variables y no siempre exentas de errores. Aqu\u00ed, en cambio, utilizamos los criterios fundados en la condici\u00f3n humana, no sujeta a situaciones particulares temporales o espaciales. De todos modos, no puede haber derecho penal que no atienda a la \u00e9tica y a la psiquiatr\u00eda.<\/p>\n<p><em>Hugo Polcan es Licenciado en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recientes hechos de Villa Gesell y El Calafate presentan varios aspectos similares (homicidio por parte de j\u00f3venes de clases no marginales con cierto prestigio en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[540,100,2676,790,758],"class_list":["post-16493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-jovenes","tag-psicologia","tag-razon","tag-responsabilidad","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4i1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16493"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16495,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16493\/revisions\/16495"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}