{"id":16510,"date":"2021-01-15T07:53:40","date_gmt":"2021-01-15T10:53:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16510"},"modified":"2021-01-15T07:53:42","modified_gmt":"2021-01-15T10:53:42","slug":"una-reflexion-sobre-el-merito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16510","title":{"rendered":"Una reflexi\u00f3n sobre el m\u00e9rito"},"content":{"rendered":"<p>En su comentario al Evangelio del Domingo XXV durante el a\u00f1o, el pasado 20 de septiembre, en el Angelus, el papa Francisco interpret\u00f3 la par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a de San Mateo (20, 1-16). Como una de las frases que us\u00f3 entonces fue reproducida en Twitter fuera de contexto, en la Argentina fue le\u00edda en el marco de declaraciones que el Presidente hab\u00eda hecho despreciando los m\u00e9ritos que pueden hacer las personas y condenando lo que mencion\u00f3 como \u201cmeritocracia\u201d.<br \/>\nEn su comentario, Francisco comienza destacando que el due\u00f1o del campo sale una y otra vez a buscar obreros para su mies; hace un paralelo con la necesidad de que la Iglesia salga tambi\u00e9n a buscar nuevos operarios para el Reino y expresa que es mejor optar por correr los riesgos de esa salida que quedarse sin hacer nada. Afirma que Dios sale siempre. Esto es, a \u00c9l le corresponde la iniciativa.<br \/>\nSe refiere luego a la recompensa a los trabajadores. El due\u00f1o ordena la misma paga para todos, lo que ocasiona que los primeros que entraron a trabajar se indignaran y murmuraran contra \u00e9l. Pero el due\u00f1o, Dios, insiste. Porque \u00c9l, dice el Papa, siempre paga lo m\u00e1ximo. Explica que Jes\u00fas no est\u00e1 hablando del trabajo ni del salario justo, sino del Reino y de la bondad de Dios. Para Dios no cuenta qui\u00e9n llega al final; recuerda que, de hecho, el primer santo reconocido por la Iglesia es el buen ladr\u00f3n que reconoce a Jes\u00fas justo antes de morir a su lado.<br \/>\nAl trabajador del Reino le cabe tener como \u00fanica recompensa la amistad con Dios. \u00c9l da la gracia, que es m\u00e1s de lo que merecemos. Por eso, el que conf\u00eda en sus propios m\u00e9ritos, fracasa. En cambio, el que conf\u00eda en la misericordia de Dios, no. Dios no mira el tiempo y los resultados, dice Francisco, sino la disponibilidad con que nos ponemos a su servicio. Su actuar, entonces, es m\u00e1s que justo.<br \/>\nDespu\u00e9s, el Papa escribi\u00f3 en su cuenta de Twitter: \u201cQuien razona con la l\u00f3gica humana, la de los m\u00e9ritos adquiridos con la propia habilidad, pasa de ser el primero a ser el \u00faltimo. En cambio, quien se conf\u00eda con humildad a la misericordia del Padre, pasa de \u00faltimo a primero (cfr. Mt 20, 1-16)\u201d.<br \/>\nUna lectura religiosa del texto<br \/>\nEn la par\u00e1bola, el due\u00f1o de la vi\u00f1a acuerda con los primeros el jornal de un denario \u2013algunos expertos dicen que era suficiente para cubrir las necesidades de una familia\u2013. A los segundos les dice que les dar\u00e1 lo justo. A los dem\u00e1s, s\u00f3lo les dice que vayan a la vi\u00f1a, como si se sobreentendiera el precio. Ellos van. A los \u00faltimos les pregunta c\u00f3mo es que estuvieron todo el d\u00eda parados, a lo que ellos responden que nadie los hab\u00eda contratado; dan a entender que no era que no quisieran ir a trabajar, sino que no tuvieron posibilidad de hacerlo.<br \/>\nCon los primeros fij\u00f3 un precio expl\u00edcito, un n\u00famero inequ\u00edvoco, exacto. A los segundos les menciona \u201clo justo\u201d; a los \u00faltimos, no les menciona la paga. Quiz\u00e1 se pueda leer una diferencia entre los que acuden a trabajar por una cantidad precisa fijada por contrato, los que lo hacen por una retribuci\u00f3n justa, sin conocer su cantidad, lo que implica un cierto dep\u00f3sito de confianza en el due\u00f1o, y los que van a la vi\u00f1a por lo que fuera, antes de volver a casa sin nada.<br \/>\n<strong>\u00bfEs justo el denario?<\/strong><br \/>\nEl denario fijado por contrato es justo porque est\u00e1 acordado por ambas partes; el denario justo para los segundos lo es porque lo dice la palabra confiable del due\u00f1o, y as\u00ed lo entienden los que aceptan ir a la vi\u00f1a sin un n\u00famero; el denario pagado a los \u00faltimos es justo porque es compasivo: los que estuvieron esperando todo el d\u00eda sin oportunidad, tambi\u00e9n necesitan llevar algo para el sustento de sus familias. La par\u00e1bola afirma el valor de cumplir los contratos, el valor de la palabra de la persona honesta, y el valor de la compasi\u00f3n y la generosidad.<br \/>\nCuando los primeros contratados murmuraban contra el due\u00f1o, no le reprochaban incumplimiento de contrato ni falsedad, mezquindad o injusticia. No argumentan el haber hecho bien su trabajo, o mejor de lo que se esperaba de ellos, sino haber aguantado el d\u00eda y el calor. No hablan algo que merecieron y no recibieron, sino de un costo que ellos tuvieron por haber cumplido y los \u00faltimos, no.<br \/>\nLa respuesta del due\u00f1o de la vi\u00f1a se refiere primero a haber cumplido el contrato; despu\u00e9s, a su deseo de dar algo igual a los \u00faltimos lo mismo que a los primeros: es el contrato, pero tambi\u00e9n es la atenci\u00f3n a la necesidad de cada trabajador. Finalmente, expresa la soberan\u00eda de su voluntad por la que no puede ser cuestionado, su libertad de ser bueno, y la impertinencia de tener una mirada negativa sobre eso. En resumen: que el denario es justo en todos los casos.<br \/>\n<strong>El contexto de la par\u00e1bola<\/strong><br \/>\nSi en Lev\u00edtico 19, 13 Dios manda: \u201cNo oprimir\u00e1s a tu pr\u00f3jimo, ni lo despojar\u00e1s. No retendr\u00e1s el salario del jornalero hasta el d\u00eda siguiente\u201d, en Deuteronomio 24, 14-15 el mandato se expresa as\u00ed: \u201cNo explotar\u00e1s al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades. Le dar\u00e1s cada d\u00eda su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda: porque es pobre, y para vivir necesita de su salario\u201d.<br \/>\nLa primera f\u00f3rmula expresa la norma; la segunda, adem\u00e1s de la norma, agrega la compasi\u00f3n. Esta expresi\u00f3n da raz\u00f3n de la norma, el fundamento por el que ella debe ser cumplida: el fundamento y el fin. La par\u00e1bola remite impl\u00edcitamente al texto deuteron\u00f3mico.<br \/>\nEl texto de Mateo no tiene paralelos en los otros dos sin\u00f3pticos. Parece responder a la pregunta que Pedro hace a Jes\u00fas en el p\u00e1rrafo anterior: \u201cnosotros, que hemos dejado todo para seguirte, \u00bfqu\u00e9 recibiremos?\u201d. En lo inmediato, Jes\u00fas les dice que, cuando \u00c9l est\u00e9 en su trono de gloria, ellos estar\u00e1n a su lado para gobernar las doce tribus de Israel, y que respecto a lo que cada uno dej\u00f3, recibir\u00eda el ciento por uno y heredar\u00eda vida eterna. La pregunta ya estaba respondida entonces.<br \/>\nPero al parecer, al referirse a los diferentes tiempos de ingresar a trabajar por el Reino, Mateo se hace eco de un problema planteado en la primera comunidad de cristianos: si los que llegaban a ella siendo paganos \u2013o incluso pecadores, publicanos, extranjeros o prostitutas\u2013, ten\u00edan la misma condici\u00f3n de quienes hab\u00edan respondido al Maestro siendo jud\u00edos, \u201ca quienes Dios habl\u00f3 primero\u201d. El denario prometido es la vida de gracia, la vida eterna: todos la recibir\u00e1n.<br \/>\n<strong>Una interpretaci\u00f3n posible<\/strong><br \/>\nJes\u00fas habla del Reino de los Cielos. Como todas las par\u00e1bolas, esta ense\u00f1a con im\u00e1genes de la vida cotidiana que representan una realidad no visible. Aqu\u00ed el due\u00f1o de la vi\u00f1a es Dios que sale a buscar a los trabajadores. Y llama a unos trabajadores primero y a otros despu\u00e9s. Lo importante es que todos respondieron afirmativamente y fueron. El denario prometido es la vida eterna. El relato supone que todos trabajaron y no cuenta si mejor o peor, sino s\u00f3lo el tiempo de ingreso a la vi\u00f1a, y el momento de la paga final.<br \/>\nEl due\u00f1o que sale a buscar trabajadores revela que la iniciativa siempre la tiene el Se\u00f1or. Al hombre le corresponde responder al llamado. Hay un pacto: Dios propone un trabajo, una misi\u00f3n, y promete una recompensa, como Jes\u00fas hace en el p\u00e1rrafo anterior (Mateo 19, 27-30), y como Dios hab\u00eda hecho con Abraham y en adelante. El llamado se repite. A los que hacia el final del d\u00eda no hab\u00edan trabajado todav\u00eda no les amonesta sino que los incluye.<br \/>\nCuando ordena al administrador comenzar el pago por los \u00faltimos y terminar por los primeros, pareciera que adopta un criterio arbitrario. Sin embargo, podr\u00eda pensarse que cumpliendo la norma, el pago de un denario, asume el elemento compasivo: atiende a que los \u00faltimos esperaron todo el d\u00eda sin que nadie los llamara con la angustia que podr\u00eda ocasionar no tener nada que llevar al volver al hogar. No hay un juicio sobre qui\u00e9n hizo mejor el trabajo.<br \/>\nLa respuesta a quien murmuraba dice mucho: primero, no hace injusticia; segundo, afirma su voluntad de dar a todos algo igual \u2013no olvidar que no ese algo es la vida eterna-; tercero, que eso implica hacer con lo suyo lo que quiere: esto es, su poder lib\u00e9rrimo; cuarto, que ese poder es tambi\u00e9n su bondad; quinto, que su bondad no deb\u00eda generar una mirada mala \u2013\u201ctu ojo malo\u201d \u2013. La mirada mala puede entenderse como el medirse con otro, el compararse con otro, que es la ra\u00edz de la envidia y el resentimiento. La contundencia de la respuesta dada con mucha autoridad remite a Romanos 9, 11, donde Pablo afirma \u201cla libertad de la elecci\u00f3n divina\u201d, y la argumentaci\u00f3n siguiente sobre que Dios no es injusto, pero sobre todo 9, 20: \u201c\u00a1Oh hombre! Pero \u00bfqui\u00e9n eres t\u00fa para pedir cuentas a Dios?\u201d.<br \/>\nEl vers\u00edculo final: \u201cAs\u00ed, los \u00faltimos ser\u00e1n primeros y los primeros, \u00faltimos\u201d, se reproduce en Marcos 10, 31, tambi\u00e9n hablando de la recompensa al desprendimiento; y en Lucas 13, 30, al finalizar el pasaje en que Jes\u00fas habla de que el due\u00f1o de casa puede cerrar la puerta dejando fuera a muchos de sus conocidos mientras adentro, junto a los Patriarcas y Profetas, \u201cvendr\u00e1n de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur, y se pondr\u00e1n a la mesa en el Reino de Dios\u201d. Claramente, los \u00faltimos llamados.<br \/>\nEsta par\u00e1bola entonces se refiere al llamado y la inclusi\u00f3n en el Reino de los Cielos; a la iniciativa, la justicia, la bondad y la libertad de Dios. En la liturgia del d\u00eda y en relaci\u00f3n a las otras lecturas, el tema central es la misericordia divina.<br \/>\n<strong>Una interpretaci\u00f3n laica<\/strong><br \/>\nUn lector que mirara este pasaje evang\u00e9lico sin darle una connotaci\u00f3n religiosa y sin referirlo a otros textos b\u00edblicos, podr\u00eda tomarlo como un texto de sabidur\u00eda. Como tantos otros, se trata de una narraci\u00f3n simb\u00f3lica.<br \/>\nNuestro lector laico anotar\u00eda que el due\u00f1o del campo sale a buscar sus operarios porque los necesita. A los primeros que encuentra les propone un jornal por un denario, pacta con ellos y cumple su parte. A los dem\u00e1s les propone el mismo jornal y tambi\u00e9n cumple su parte. Cumplido el contrato, todos reciben lo que esperaban. El criterio para pagar igual suma por distintos tiempos de trabajo, no es expl\u00edcito.<br \/>\nSi sali\u00f3 a buscar obreros porque los necesita, luego llama a otros porque ellos necesitan. A los ojos de los primeros es una injusticia, pero \u00e9l cumple estrictamente el jornal pactado, y luego ejerce su libertad de ser bondadoso y generoso. Hay en el relato una valoraci\u00f3n del cumplimiento del contrato, del trabajo necesario \u2013todos trabajan\u2013, como tambi\u00e9n de la magnanimidad del propietario. \u201c\u00bfEs que no puedo hacer con lo m\u00edo lo que quiero?\u201d, es una contundente afirmaci\u00f3n de la legitimidad de la propiedad privada.<br \/>\nEl \u00faltimo vers\u00edculo es misterioso. Con seguridad, no se refiere al desempe\u00f1o de los trabajadores ni a sus defectos o virtudes. Tampoco se lee competencia entre ellos ni ninguna caracter\u00edstica especial del administrador. Aparte del salario pactado, no se percibe otra relaci\u00f3n con el due\u00f1o. El lector laico se quedar\u00eda sin respuesta.<br \/>\n<strong>El asunto del m\u00e9rito<\/strong><br \/>\nLas palabras del Papa permitieron que muchos las interpretaran como un apoyo a la opini\u00f3n de rechazo al valor de los m\u00e9ritos y los esfuerzos personales. Esta opini\u00f3n es parte de una ideolog\u00eda que est\u00e1 actualmente extendida y expresada en diversas formas. Es de lamentar que esas palabras del Papa no generen una lectura un\u00edvoca. Y parece oportuno reflexionar sobre el valor del m\u00e9rito, tanto en lo personal como en el aspecto cultural.<br \/>\nLa etimolog\u00eda de \u201cmerecer\u201d, vocablo que proviene del lat\u00edn, lo vincula con las ideas de \u201calcanzar a, llegar a\u201d (Corominas y Pascual). El Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola registra tres acepciones principales: 1. Acci\u00f3n o conducta que hace a una persona digna de premio o alabanza; 2. Derecho a reconocimiento, alabanza, etc., debido a las acciones o cualidades de una persona; 3. Valor o importancia de una persona o de una cosa. El cuadro de Vel\u00e1zquez es de gran m\u00e9rito.<br \/>\nEn la vida cotidiana, salvo que medie un reglamento espec\u00edfico, concurso, competencia o contrato que establezca un derecho para quien cumpla condiciones establecidas, el m\u00e9rito hace a la persona acreedora a una aprobaci\u00f3n o desaprobaci\u00f3n en cierto modo indeterminada, que depende de la voluntad, los valores y la empat\u00eda de quienes la otorgan. Esto significa que no necesariamente el m\u00e9rito crea derechos.<br \/>\nPero en el \u00e1mbito religioso cristiano, sobre el m\u00e9rito hay doctrina. El fondo de la cuesti\u00f3n es la salvaci\u00f3n por s\u00f3lo la fe, o por la fe y las obras. Asunto que gener\u00f3 un prolongado debate teol\u00f3gico y divisiones entre los cristianos en el pasado.<br \/>\nLa Iglesia Cat\u00f3lica en su Catecismo se refiere espec\u00edficamente al tema. En efecto, cabe reproducir los siguientes par\u00e1grafos:<br \/>\n2006. El t\u00e9rmino \u201cm\u00e9rito\u201d designa en general la retribuci\u00f3n debida por parte de una comunidad o una sociedad a la acci\u00f3n de uno de sus miembros, considerada como obra buena u obra mala, digna de recompensa o de sanci\u00f3n. El m\u00e9rito corresponde a la virtud de la justicia conforme al principio de igualdad que la rige.<br \/>\n2009. La adopci\u00f3n filial, haci\u00e9ndonos part\u00edcipes por la gracia de la naturaleza divina, puede conferirnos, seg\u00fan la justicia gratuita de Dios, un verdadero m\u00e9rito. Se trata de un derecho por gracia, el pleno derecho del amor, que nos hace \u201ccoherederos\u201d de Cristo y dignos de obtener la \u201cherencia prometida de la vida eterna\u201d (Cc. de Trento: DS 1546). Los m\u00e9ritos de nuestras buenas obras son dones de la bondad divina (cf. CC. de Trento: DS 1548). \u201cLa gracia ha precedido; ahora se da lo que es debido\u2026 los m\u00e9ritos son dones de Dios\u201d (S. Agust\u00edn, serm. 298, 4-5).<br \/>\n956. Los santos ruegan por nosotros en el Cielo, y nos ayudan, porque ellos presentan ante el Padre, por medio de Jes\u00fas, el \u00fanico Mediador, \u201clos m\u00e9ritos que adquirieron en la tierra\u2026\u201d<br \/>\n1733. Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien \u00faltimo que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfecci\u00f3n o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Se convierte en fuente de alabanza o de reproche, de m\u00e9rito de dem\u00e9rito. [Las cursivas pertenecen al original].<br \/>\nOtros n\u00fameros reiteran que son los m\u00e9ritos de Cristo los que alimentan todas las gracias, nuestra esperanza, etc. Es \u00c9l quien genera esa carga de valor que permite que las acciones humanas tengan un valor ante su Padre, un valor salv\u00edfico, un m\u00e9rito.<br \/>\nEs leg\u00edtimo vincular el m\u00e9rito al esfuerzo y al trabajo. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia abunda en la afirmaci\u00f3n del valor del trabajo:<br \/>\n257. El trabajo debe ser honrado porque es fuente de riqueza o, al menos, de condiciones para una vida decorosa, y, en general, instrumento eficaz contra la pobreza (cf. Pr\u2026 10, 4) (\u2026)<br \/>\n259. En su predicaci\u00f3n, Jes\u00fas ense\u00f1a a apreciar el trabajo. \u00c9l mismo \u201cse hizo semejante a nosotros en todo, dedic\u00f3 la mayor parte de los a\u00f1os de su vida terrena al trabajo manual junto al banco de carpintero\u201d en el taller de Jos\u00e9 (cf. Mt. 13, 55; Mc. 6, 3), al cual estaba sometido (cf. Lc. 2, 51). Jes\u00fas condena el comportamiento del siervo perezoso, que esconde bajo tierra el talento (cf. Mt.25, 14-30) y alaba al siervo fiel y prudente a quien el patr\u00f3n encuentra realizando las tareas que se le han confiado (cf. Mt. 24, 46). \u00c9l describe su misma misi\u00f3n como un trabajar: \u201cMi Padre trabaja siempre, y yo tambi\u00e9n trabajo\u201d (Jn. 5, 17); y a sus disc\u00edpulos como obreros en la mies del Se\u00f1or, que representa a la humanidad por evangelizar. (\u2026).<br \/>\n261. Durante su ministerio terreno, Jes\u00fas trabaja incansablemente, realizando obras poderosas para liberar al hombre de la enfermedad, del sufrimiento y de la muerte. (\u2026).<br \/>\n263. El trabajo representa una dimensi\u00f3n fundamental de la existencia humana no solo como participaci\u00f3n en la obra de la creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la redenci\u00f3n. (\u2026).<br \/>\n264. La conciencia de la transitoriedad de la \u201cescena de este mundo\u201d (cf. 1 Co 7, 31) no exime de ninguna tarea hist\u00f3rica, mucho menos del trabajo (cf. 2 Ts 3, 7-15), que es parte integrante de la condici\u00f3n humana, sin ser la \u00fanica raz\u00f3n de la vida.<br \/>\nNuestro recordado Papa Pablo VI, hoy santo, en su enc\u00edclica Populorum Progresio expres\u00f3 claramente el valor del esfuerzo personal:<br \/>\n15. En los designios de Dios, cada hombre est\u00e1 llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocaci\u00f3n dada por Dios para una misi\u00f3n concreta. Desde su nacimiento, ha sido dado a todos como en germen, un conjunto de aptitudes y de cualidades para hacerlas fructificar; su floraci\u00f3n, fruto de la educaci\u00f3n recibida en el propio ambiente y del esfuerzo personal, permitir\u00e1 a cada uno orientarse hacia el destino que le ha sido propuesto por el Creador. Dotado de inteligencia y de libertad, el hombre es responsable de su crecimiento, lo mismo que de su salvaci\u00f3n. Ayudado, y a veces estorbado, por los que lo educan y lo rodean, cada uno permanece siempre, sean los que sean los influjos que sobre \u00e9l se ejercen, el art\u00edfice principal de su \u00e9xito o de su fracaso: por s\u00f3lo el esfuerzo de su inteligencia y de su voluntad, cada hombre puede crecer en humanidad, valer m\u00e1s, ser m\u00e1s.<\/p>\n<p>En nuestra opini\u00f3n, si el trabajo es una forma de insertarse dignamente en la comunidad, y si es la manera de construir la vida material personal y social, aun cuando sea satisfactorio y otorgue reconocimiento, pero sobre todo cuando no lo es plenamente, el trabajo es esfuerzo; muchas veces, sacrificio; incluso, consumidor de las mejores energ\u00edas hasta el l\u00edmite de cada uno. Y eso es m\u00e9rito. Desde el punto de vista de la vida civil, digno de ser puesto de manifiesto, de compensarse, de alentarse, de premiarse.<br \/>\nEl esfuerzo de un padre de familia para llevar el sustento a su hogar; el de una madre para atender a sus ni\u00f1os peque\u00f1os y orientarlos en la vida; el de un artesano, un cient\u00edfico, un m\u00e9dico, un maestro, un deportista, un pol\u00edtico, un t\u00e9cnico, un misionero; el esfuerzo de cada uno para llevar adelante la propia vocaci\u00f3n, ganarse la vida honestamente, sostener una familia y contribuir al crecimiento de la sociedad, eso es m\u00e9rito. Eso merece ser ense\u00f1ado, estimulado, aplaudido. Lo contrario es creer en la vida f\u00e1cil, ense\u00f1ar a tomar beneficios sin participar en su obtenci\u00f3n, generar individualismo hedonista, indolencia y parasitismo. Porque dependemos unos de otros, todos debemos poner nuestra parte para nosotros mismos y para los dem\u00e1s. Sin duda, esto es l\u00f3gica humana, pero es una buena l\u00f3gica apoyada en la experiencia, la historia y muchas ense\u00f1anzas de sabios que pasaron por el mundo.<br \/>\n<strong>Sobre la meritocracia<\/strong><br \/>\nHay una cr\u00edtica m\u00e1s o menos difundida a la \u201cmeritocracia\u201d. Se entiende que esa cr\u00edtica se\u00f1ala la supuesta injusticia de que los puestos sociales \u2013acad\u00e9micos, econ\u00f3micos, laborales\u2013 sean ocupados por quienes obtuvieron m\u00e1s m\u00e9ritos en sus carreras, que otros. La injusticia se basa, dicen, en que no todos parten del mismo punto sino que unos, que no tienen ni siquiera sus necesidades b\u00e1sicas satisfechas, deban competir con otros que cuentan con muchos recursos que los favorecen.<br \/>\nEs cierto que hay muchas situaciones en la vida social en que hay que competir por un puesto y que los evaluadores tratan de ser objetivos al adjudicarlo a quien tiene mejores antecedentes. Muchas veces, los jurados o evaluadores juzgan los logros que el candidato presenta a consideraci\u00f3n, sin tener en cuenta lo que a cada uno le cost\u00f3 obtenerlos. Pero eso es algo que depende de los criterios y del tino de los evaluadores que, si verdaderamente son objetivos y miden con la misma vara, no ser\u00edan subjetivamente injustos. La injusticia tendr\u00eda lugar si tomaran en cuenta los antecedentes de uno y no de otros, o si le concedieran m\u00e1s valor a un antecedente porque fue presentado por uno, siendo el mismo presentado por otros. Lo injusto es el favoritismo, no el reconocimiento de los leg\u00edtimos m\u00e9ritos.<br \/>\nPero si una sociedad tiene arraigada la costumbre de valorar los m\u00e9ritos individuales, la competencia limpia, las decisiones de los jurados; si cada uno respeta las normas y es honesto en las situaciones en que compite; en fin, si se rechazan las trampas y los atajos, si la confianza es lo normal y la transparencia se obra, se exige, se comprueba y se premia, no puede haber sino ganancia para el sistema social. Una sociedad prospera para bien de todos si encarna una cultura de reconocimiento al esfuerzo, la constancia, la creatividad, la innovaci\u00f3n; la veracidad en los datos personales y p\u00fablicos, el cuidado del patrimonio recibido y la gratitud a las generaciones pasadas; la inversi\u00f3n en producci\u00f3n y bienestar, sobre todo en educaci\u00f3n porque en ella reside la clave para asegurar un punto de partida m\u00e1s equitativo. Finalmente, si incorpora a su cultura la austeridad y la solidaridad con los m\u00e1s d\u00e9biles.<br \/>\nLa igualdad simple, es decir, que todos los miembros de una sociedad sean iguales en todo sentido, s\u00f3lo es sostenible en un sistema fuertemente autoritario que ignore las aptitudes, las capacidades, las libertades y los valores de las personas. Un sistema que, por otra parte, no podr\u00eda operar sino admitiendo que \u201cunos son m\u00e1s iguales que otros\u201d. La experiencia hist\u00f3rica reciente lo demuestra.<br \/>\nAl respecto, la propuesta del fil\u00f3sofo Michael Walzer (2) sobre la igualdad compleja brinda una herramienta adecuada para la comprensi\u00f3n de las sociedades actuales y para tratar de dise\u00f1ar formas \u00e9ticas de funcionamiento de distintas \u00e1reas sociales respetando las diferencias y consolidando la justicia.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 mejor cosa podr\u00eda aspirar una comunidad que ser gobernada por los mejores, beneficiada por los talentosos, impulsada en su desarrollo por los m\u00e1s capaces en cada esfera de la vida social, para beneficio de todos?<br \/>\nUna acertada distinci\u00f3n<br \/>\nEn un art\u00edculo reciente (3), el escritor perteneciente a la Real Academia Espa\u00f1ola, Javier Mar\u00edas, contest\u00f3 a ciertas voces que criticaban el manifiesto de m\u00e1s de 150 intelectuales contra la intolerancia hacia quienes piensan distinto.<br \/>\nComo un art\u00edculo representativo de esas opiniones calificaba a los firmantes como \u201cprivilegiados\u201d, Mar\u00edas se\u00f1ala que se ha llegado al extremo de que todo logro se considera un privilegio. A cualquier individuo que tuvo \u00e9xito en su actividad se le tilda autom\u00e1ticamente de \u201cprivilegiado\u201d, con la terrible connotaci\u00f3n negativa que ha adquirido la palabra. Y agrega: \u201cNo es as\u00ed, consulten el Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola de vez en cuando\u201d.<br \/>\nMar\u00edas considera una \u201cabominaci\u00f3n conceptual\u201d pensar que lo que las personas han hecho en su vida es indiferente, \u201cy que si alguien ha tenido talento, m\u00e9rito, tes\u00f3n, suerte o incluso astucia, eso lo convierte de inmediato en un repugnante privilegiado elitista\u201d.<br \/>\nCompartimos con Javier Mar\u00edas la preocupaci\u00f3n por la falta de distinci\u00f3n entre lo que es un logro \u2013conseguido la mayor parte de las veces con esfuerzo, sacrificios, renuncias, constancia, fe y amor por la propia vocaci\u00f3n\u2013 y lo que es un privilegio: un lugar y sus beneficios a quien no hizo nada por llegar a \u00e9l.<br \/>\nEl art\u00edculo de Mar\u00edas da cuenta de una pr\u00e1ctica en Espa\u00f1a, pero que lamentablemente est\u00e1 muy difundida tambi\u00e9n en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>A modo de conclusi\u00f3n<\/strong><br \/>\nEst\u00e1 claro que la par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a se refiere centralmente a la misericordia divina. Una lectura atenta del texto permite comprender su profunda riqueza. En particular, cabe observar la complementaci\u00f3n del elemento normativo con el elemento moral que es, finalmente, su fundamento.<br \/>\nComo se hizo una lectura vinculada al m\u00e9rito, se presenta la ocasi\u00f3n de recordar la doctrina cat\u00f3lica al respecto que se puede resumir as\u00ed: Jes\u00fas es la fuente de todos los m\u00e9ritos ante Dios, pero cada uno puede alcanzarlos con su esfuerzo para desarrollar los talentos recibidos. El trabajo, el esfuerzo y la constancia valen para cada persona, para la vida eterna, y valen para la comunidad.<br \/>\nCondenar los m\u00e9ritos personales en nombre de una hipot\u00e9tica igualdad es obrar en sentido contrario al com\u00fan, es empobrecer la vida comunitaria, es dar m\u00e1s oportunidades a la injusticia.<\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n1. Juan Pablo II, Carta enc. <em>Laborem exercens<\/em>, 6.<br \/>\n2. Michael Walzer. (1997). Las esferas de la justicia. Una defensa del pluralismo y la igualdad. M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<br \/>\n3. Publicado el 19 de septiembre de 2020 en su blog http1s:\/\/javiermariasblog.wordpress.com\/<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su comentario al Evangelio del Domingo XXV durante el a\u00f1o, el pasado 20 de septiembre, en el Angelus, el papa Francisco interpret\u00f3 la par\u00e1bola&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[14,2681,2682,171],"class_list":["post-16510","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-iglesia","tag-merito","tag-meritocracia","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4ii","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16510","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16510"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16510\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16512,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16510\/revisions\/16512"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16510"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16510"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16510"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}