{"id":16513,"date":"2021-01-15T08:01:18","date_gmt":"2021-01-15T11:01:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16513"},"modified":"2021-01-15T08:01:19","modified_gmt":"2021-01-15T11:01:19","slug":"sera-democratico-el-nuevo-orden-mundial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16513","title":{"rendered":"\u00bfSer\u00e1 democr\u00e1tico el nuevo orden mundial?"},"content":{"rendered":"<p>Que un orden pol\u00edtico internacional implosione o se extinga es un gaje de la historia. El \u00faltimo caso fue el del orden mundial de la Guerra Fr\u00eda, con su equilibrio de poderes fundado en el equilibrio del terror. De ah\u00ed naci\u00f3, para los so\u00f1adores, la oportunidad de configurar un nuevo Orden Mundial Democr\u00e1tico con base en los \u201cdividendos de la paz\u201d. Algo as\u00ed como una nueva Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, que garantizara todas nuestras expectativas, a partir de una hoja en blanco. La pandemia en curso vino a actualizar ese sue\u00f1o pero, como veremos, la realidad no da ni para una siesta. Cuando el virus termine de atacar a los terr\u00edcolas, lo m\u00e1s seguro es que el mundo ser\u00e1 otro, pero no por la victoria de los buenos sobre los malos, sino por default.<br \/>\n<strong>La continuidad del orden econ\u00f3mico<\/strong><br \/>\nPara que un macrosistema sea sustituido por otro cualitativamente distinto, la alternativa debe preexistir en germen o en la idea. Fue el caso del orden bic\u00e9falo y confrontacional de la Guerra Fr\u00eda, impl\u00edcito en la teor\u00eda de Karl Marx. En la esencia del fen\u00f3meno est\u00e1 el binomio teor\u00eda-acci\u00f3n, que se ejecuta mediante el trinomio continuidad-cambio-revoluci\u00f3n.<br \/>\nCon el socialismo real fuera de juego y China como gran potencia con econom\u00eda de mercado, hoy no existe teor\u00eda plausible sobre un orden alternativo de tipo revolucionario. El que se nos viene ser\u00e1 de continuidad y cambio y corresponde a la globalizaci\u00f3n del sistema capitalista. Es un desarrollo que estaba impl\u00edcito en los te\u00f3ricos marxistas disidentes, precursores de la convergencia de los sistemas econ\u00f3micos y padres de la socialdemocracia. Tambi\u00e9n consta en la obra de te\u00f3ricos de fuste, como el austr\u00edaco Karl R. Popper. En su c\u00e9lebre La sociedad abierta y sus enemigos de nuestro tiempo (1945), dijo que el capitalismo condenado por Marx hab\u00eda desaparecido, dejando en su reemplazo \u201cdiversos sistemas intervencionistas donde las funciones del Estado en la esfera econ\u00f3mica se extienden mucho m\u00e1s all\u00e1 de la protecci\u00f3n a la propiedad\u201d.<br \/>\nA ese respecto, es notable la coincidencia con el economista norteamericano y Premio Nobel Paul Samuelson, para quien el capitalismo sin interferencias sociales ya no era viable en un sistema democr\u00e1tico. A su saber, la ciencia econ\u00f3mica es siempre \u201cpol\u00edtica\u201d \u2013ergo, impura\u2013 y ah\u00ed el Estado tiene mucho que decir y hacer. Por eso, en vez de \u201ccapitalismo\u201d hablaba de \u201ceconom\u00eda mixta\u201d e incluso fue m\u00e1s lejos. En una entrevista que le hice en 1981 para la revista peruana Caretas me advirti\u00f3 que, en la \u00faltima edici\u00f3n de su Curso de Econom\u00eda moderna (1951), hab\u00eda incluido un apartado sobre el \u201ccapitalismo fascista\u201d. De estar vivo, ya habr\u00eda incluido un nuevo apartado sobre el capitalismo comunista.<br \/>\n<strong>El cambio del orden pol\u00edtico<\/strong><br \/>\nEn cuanto al gran cambio pol\u00edtico en tr\u00e1mite, corresponder\u00e1 a la subordinaci\u00f3n efectiva \u2013no s\u00f3lo jur\u00eddica\u2013 de la superestructura pol\u00edtica a la infraestructura econ\u00f3mica. De tener que bautizarlo, ser\u00eda el Orden Mundial de la Convergencia Econ\u00f3mica (OMCEC), con precuela en las gestiones \u201crevisionistas\u201d de dos comunistas hist\u00f3ricos: el chino Deng Xiaoping y el ruso Mijail Gorbachov. El primero, porque tuvo el coraje pragm\u00e1tico de reconocer y enfrentar los efectos perversos del estallido cultural antiaburguesamiento, liderado por Mao Zedong. El segundo, porque tuvo el coraje suicida de desmontar, perestroika mediante, un sistema que conduc\u00eda a un estallido pol\u00edtico colosal, dentro y fuera de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<br \/>\nAmbos jefes comunistas dejaron una lecci\u00f3n escrita en piedra: en vez de prometer un porvenir radiante para los nietos de sus nietos, los comunistas deb\u00edan trabajar para mejorar la calidad de vida de sus pueblos, asumiendo y humanizando el modo de producci\u00f3n que sus \u201ccl\u00e1sicos\u201d hab\u00edan condenado.<br \/>\nEl problema es que esa transici\u00f3n, exitosa para los chinos, ha sido demasiado complicada para los comunistas de Occidente, pues el espacio ya estaba ocupado por los socialdem\u00f3cratas. As\u00ed lo verificaron los comunistas \u201ceuros\u201d de Italia, Francia y Espa\u00f1a, bajo cat\u00e1lisis del golpe de Estado en Chile. Los de Am\u00e9rica Latina, por su parte, optaron por ponerse bajo la sombrilla de Cuba y Venezuela.<br \/>\n<strong>Los Estados Unidos tambi\u00e9n pierden<\/strong><br \/>\nEn ese contexto debe asumirse un segundo gran cambio epocal: el fin del liderazgo \u00fanico de los Estados Unidos y su reemplazo por uno multipolar, con fluctuantes pol\u00edticas de alianzas.<br \/>\nSe trata de una caducidad con narrativa propia, que arranca con la autocomplacencia del \u201cfin de la historia\u201d \u2013o cumplimiento del \u201cdestino manifiesto\u201d \u2013 y culmina con la gesti\u00f3n desp\u00f3tico-narcisista de Donald Trump. La reciente y estrecha derrota de \u00e9ste como candidato a la reelecci\u00f3n, permite un balance provisional r\u00e1pido: su gobierno marc\u00f3 una suerte de empate p\u00f3stumo con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pues coloc\u00f3 a su pa\u00eds en la peor posici\u00f3n pol\u00edtica de su historia. En lo interno polariz\u00f3 a su propia sociedad, poniendo a la democracia norteamericana al borde de la cornisa. En lo internacional le busc\u00f3 el odio a China, maltrat\u00f3 a sus aliados europeos, entr\u00f3 en relaciones oscuras con los rusos, liquid\u00f3 la pol\u00edtica de sus predecesores hacia el Medio Oriente, despreci\u00f3 a los pa\u00edses subdesarrollados (\u201c<em>shithole countries<\/em>\u201d), torpede\u00f3 el libre comercio y minti\u00f3 respecto a la amenaza del coronavirus. Sobre estas bases, actualiz\u00f3 un notable pron\u00f3stico de Richard Nixon \u2013de su libro La verdadera Guerra, de 1980\u2013, seg\u00fan el cual \u201cen el curso del siglo XXI China puede convertirse en la m\u00e1s fuerte potencia de la tierra\u201d.<br \/>\nCon el m\u00e9rito de lo se\u00f1alado, el escritor y periodista Thomas Friedman \u2013tres veces Premio Pulitzer\u2013 temi\u00f3 lo peor imaginable si Trump era reelegido. Dijo que, en tal caso, se sentir\u00eda completamente libre de ataduras, terminar\u00eda con la democracia y \u201ctendremos alguna forma de guerra civil\u201d.<br \/>\nEl fin de la ONU<br \/>\nCuando cayeron los muros, muchos en la ONU creyeron que llegaba el momento de recoger \u201clos dividendos de la paz\u201d. La organizaci\u00f3n mundial ten\u00eda una vida nueva por delante y su Consejo de Seguridad, en vez de ser una llave exclusiva para los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, ser\u00eda el abrelatas m\u00e1gico de la seguridad colectiva.<br \/>\nNo fue as\u00ed. A semejanza de los Estados Unidos, la ONU fue v\u00edctima de los puntos de referencia que desaparecen. Esto lo escribo con nostalgia, pues trabaj\u00e9 all\u00ed en su mejor \u00e9poca \u2013el inicio de la distensi\u00f3n entre los Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u2013, bajo el liderazgo de Javier P\u00e9rez de Cu\u00e9llar. Entonces, la ONU actu\u00f3 como un eficaz centro armonizador de intereses para la soluci\u00f3n de conflictos. En su balance consta el di\u00e1logo permanente del Secretario General con los l\u00edderes representados en el Consejo de Seguridad y, por a\u00f1adidura, la pacificaci\u00f3n de guerras prolongadas, el \u00e9xito en pacificaciones preventivas, el apoyo franco a las democracias y una secuela larga de reconocimientos. Entre \u00e9stos, el Nobel de la Paz para los Cascos Azules y el Pr\u00edncipe de Asturias para el propio P\u00e9rez de Cu\u00e9llar.<br \/>\nHoy la ONU ya no es relevante a ese nivel. En parte importante porque la politicidad militante o exmilitante de sus altos mandos actuales luce antag\u00f3nica con la confianza pol\u00edtica que exige su rol arbitral. Hoy prima la abstenci\u00f3n sobre la proactividad, en materias estrat\u00e9gicas y la delegaci\u00f3n en sus organismos especializados. A\u00fan no se sabe de una citaci\u00f3n al Consejo de Seguridad para debatir pol\u00edticas de cooperaci\u00f3n sobre la pandemia y el tema parece de la competencia exclusiva de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. En los conflictos abiertos, incluso b\u00e9licos, los gobiernos concernidos ya no recurren a sus servicios. Optan por grupos de pa\u00edses ad hoc, organizaciones militares como la OTAN y hasta por personas sin expertisse conocida, como el yerno de Trump respecto al conflicto israelo-palestino. A mayor abundamiento, la ONU sigue burocr\u00e1ticamente formalista en materias de gran implicancia pol\u00edtica, como la composici\u00f3n de sus unidades de protecci\u00f3n a los derechos humanos. No la prestigia que gobiernos acusados como violadores sistem\u00e1ticos formen parte de su aparataje\u2026 y act\u00faen en consecuencia.<br \/>\nPor lo dicho, un nuevo orden mundial, catalizado por la pandemia, tendr\u00e1 que coincidir con el fin del ciclo de la ONU, as\u00ed como la Sociedad de las Naciones dej\u00f3 de justificarse tras el estallido de la Primera Guerra Mundial. Un OMCEC necesitar\u00eda una organizaci\u00f3n nueva, que asuma la experiencia y el legado de la ONU y enfrente al fen\u00f3meno de la decadencia de las democracias a nivel global.<br \/>\n<strong>La democracia en la UTI<\/strong><br \/>\nLa precariedad de la democracia representativa y de los partidos pol\u00edticos que le dan forma es el efecto pol\u00edtico m\u00e1s dram\u00e1tico de la hora. Con un eventual nuevo orden mundial a la vuelta de la esquina, las alternativas son que sobrevivan (opci\u00f3n minimalista), que recuperen parte del peso que tuvieron (opci\u00f3n maximalista), que muten en autoritarismos elegidos (opci\u00f3n catastrofista) o que emerja un sistema democr\u00e1tico en el cual los partidos s\u00f3lo sean uno de los actores ejecutivos (opci\u00f3n enigm\u00e1tica).<br \/>\nEsta encrucijada tambi\u00e9n se explica por la desaparici\u00f3n del socialismo realmente existente. En los Estados Unidos los actores pol\u00edticos creyeron que llegaban a su \u201cdestino manifiesto\u201d\u2026 y lo que les lleg\u00f3 fue Trump. En Europa, entre el Brexit, los desaires de Trump, los separatismos s\u00edsmicos y los euroesc\u00e9pticos, se abri\u00f3 un forado que est\u00e1 socavando la calidad democr\u00e1tica de su integraci\u00f3n. En paralelo, grandes referentes pol\u00edticos desaparecen y se perfilan partidos extremistas fuertes en Alemania, Austria, Francia e Italia.<br \/>\nEn Am\u00e9rica Latina el fen\u00f3meno tom\u00f3 forma de espiral. El compacto elenco de pa\u00edses democr\u00e1ticos de los a\u00f1os \u201890 se ha desgranado casi por completo, socavado por el clientelismo, la corrupci\u00f3n y el mal manejo de las econom\u00edas. Los partidos y sus dirigentes sobreviven como corifeos de otros actores, pues no han formado juventudes democr\u00e1ticas de relevo. Para llenar ese vac\u00edo de liderazgo han surgido grupos tem\u00e1ticos y tambi\u00e9n grupos antisist\u00e9micos que aplican viejos manuales insurreccionales para vanguardizar masas desencantadas. Las redes sociales son sus potentes heraldos electr\u00f3nicos.<br \/>\nEn estas circunstancias, el Estado es desbordado y los militares, siempre subestudiados, vuelven a jugar roles pol\u00edticos directos, aunque de diferente calidad. En Venezuela son el poder real, tras un dictador sin uniforme. En Brasil, son el grupo de confianza de un Presidente que antes fue capit\u00e1n, en Bolivia, Ecuador y el Per\u00fa han actuado no por acci\u00f3n sino por omisi\u00f3n, disuadiendo conjuras y golpes de Estado.<br \/>\nBajo ese s\u00edndrome y en modo pandemia, se est\u00e1 dando un cuestionamiento a los partidos semejante al que se produjo en las dos guerras mundiales. Durante la primera, el poeta argentino Leopoldo Lugones proclam\u00f3 su caducidad y festej\u00f3 la llegada de \u201cla hora de la espada\u201d. Durante la segunda, Simone Weil, intelectual francesa y combatiente antifascista, sostuvo que los partidos eran \u201corganismos p\u00fablica y oficialmente constituidos para matar en las almas el sentido de la verdad y de la justicia\u201d. Conclu\u00eda diciendo que no hab\u00eda motivo para conservarlos.<\/p>\n<p><strong>Ep\u00edlogo para chilenos<\/strong><br \/>\n\u00bfEstamos conscientes los chilenos de que mientras nos defendemos del virus, nuestra democracia tiene \u201cproblemas\u201d? Lo cierto es que lo sospechamos, pero no lo decimos. Sin embargo, seg\u00fan encuestas de Latinobar\u00f3metro, entre 2001 y 2018 nuestro aprecio a la democracia fluctuaba alrededor del 50%. Es decir, a la mitad de la poblaci\u00f3n le daba lo mismo. En paralelo, hace rato los partidos son castigados ecu\u00e1nimemente por la opini\u00f3n p\u00fablica. Est\u00e1n entre las instituciones peor evaluadas y su nota no sube del 2%. A mayor abundamiento, despu\u00e9s del \u201cestallido social\u201d el Estado de Derecho fue desbordado por una violencia supuestamente \u201cespont\u00e1nea\u201d y la institucionalidad democr\u00e1tica no ha contado con un liderazgo id\u00f3neo para defenderla.<br \/>\nEn ese contexto y aunque parezca sorprendente, los analistas discrepan. Los idealistas, inspirados en el deber ser jur\u00eddico, creen que la democracia sigue operativa y que nos une por sobre todas las cosas. Despu\u00e9s de todo, el Presidente est\u00e1 en La Moneda y despacha con sus ministros, los parlamentarios votan telem\u00e1ticamente desde sus casas, los jueces fallan y la prensa informa.<br \/>\nPero los analistas realistas \u2013especie de aguafiestas que quieren ver las cosas como son\u2013 verificamos que el gobierno de Sebasti\u00e1n Pi\u00f1era no logra restablecer la seguridad ciudadana y que los otros representantes pol\u00edticos no dan el ancho. En vez de consensuar soluciones para la crisis, la tratan discursivamente, mientras en la oposici\u00f3n algunos incluso exhuman la tesis sesentera de la \u201cviolencia estructural\u201d. Todo esto con la polic\u00eda semi-impotente, la delincuencia viviendo su mejor \u00e9poca, los jueces asumiendo roles pol\u00edticos por default, los militares en off y las redes sociales sumi\u00e9ndonos en la desinformaci\u00f3n.<br \/>\nCon ese panorama a la vista, los chilenos, al igual que otros vecinos de la regi\u00f3n, volvemos a vivir peligrosamente.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Elizondo es Abogado y profesor de Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Escritor, periodista, diplom\u00e1tico y dibujante.\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Que un orden pol\u00edtico internacional implosione o se extinga es un gaje de la historia. 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