{"id":16519,"date":"2021-01-15T08:16:53","date_gmt":"2021-01-15T11:16:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16519"},"modified":"2021-01-15T08:16:55","modified_gmt":"2021-01-15T11:16:55","slug":"una-mirada-sobre-la-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16519","title":{"rendered":"Una mirada sobre la pobreza"},"content":{"rendered":"<p>Hace tres d\u00e9cadas, en diciembre de 1990, la revista CRITERIO publicaba mi art\u00edculo \u201cLa pobreza: tambi\u00e9n un problema de los no pobres\u201d, en el marco de un n\u00famero en homenaje al centenario de la enc\u00edclica <em>Rerum Novarum<\/em>. Era un texto extenso (11 p\u00e1ginas), absolutamente inviable con los \u201ccriterios\u201d actuales.<br \/>\nEn ese n\u00famero Mart\u00edn Lagos escribi\u00f3 sobre la inflaci\u00f3n (\u00a1el precio de tapa era de 40.000 Australes!) (1) ; Rafael Braun sobre medio ambiente. Julio Neffa se dedicaba al trabajo y la tecnolog\u00eda, y Jorge Casaretto a los j\u00f3venes. Carlos Floria, a la pol\u00edtica. Jorge Mej\u00eda escrib\u00eda sobre los pa\u00edses menos avanzados y se public\u00f3 un documento sobre la deuda del Tercer Mundo de la conferencia de obispos de EUA. Casi todos temas que a\u00fan hoy resuenan fuerte en los medios y ahora tambi\u00e9n, por cierto, en las redes.<br \/>\nEn ese momento me ocupaba de las distintas conceptualizaciones existentes sobre la pobreza y su medici\u00f3n, haciendo notar tambi\u00e9n la extensi\u00f3n de este fen\u00f3meno a nivel mundial como en nuestro pa\u00eds. Hab\u00eda un par de ac\u00e1pites sobre lo que es m\u00e1s visible de la pobreza y sobre las caras que \u00e9sta presentaba (abor\u00edgenes, desocupados adultos, campesinos pobres, jubilados, los chicos que est\u00e1n en la calle, los sin techo, las mujeres solas con familia a cargo, los j\u00f3venes desocupados y los nuevos pobres; una extensa y variada lista, ciertamente). Me preocupaba responder a las preguntas acerca de su magnitud e importancia. Tambi\u00e9n sobre la supuesta conciencia existen-te, sintetizada en aquella sentencia laica mandatoria e insatisfecha de promover el bienestar general.<br \/>\nMe preguntaba: \u201c\u00bfEs acaso una cuesti\u00f3n vigente en su sentido m\u00e1s pleno: una preocupaci\u00f3n activa, movilizadora, con la que muchos se sienten comprometidos?\u201d Y sosten\u00eda que \u201cnunca se crey\u00f3 seriamente que nuestro rico y poderoso pa\u00eds iba a tener que enfrentar la pobreza como una cuesti\u00f3n de meridiana importancia\u201d.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 se puede decir con \u201cel diario del lunes\u201d, 30 a\u00f1os despu\u00e9s? Es obvio y reconocido que desde entonces hubo cambios en los valores de los datos, con marcada tendencia al empeoramiento de la pobreza. En realidad es muy poco lo que se ha mejorado en esta materia. \u00bfSe trata de actualizar \u00edndices y porcentajes o de mirar las huellas, el recorrido habido desde entonces y sus consecuencias? Pues tambi\u00e9n hubo cambios en las maneras de ver y apreciar las cosas. Esto \u00faltimo es quiz\u00e1s lo que pue-da interesar ahora especialmente. En efecto, \u00bfqu\u00e9 cosas son las m\u00e1s significativas?<br \/>\nVeamos algunos datos \u201cpositivos\u201d. En los a\u00f1os setenta s\u00f3lo un quinto de los adultos ten\u00eda educaci\u00f3n secundaria completa en el AMBA. M\u00e1s all\u00e1 de su calidad, actual-mente este valor se ha triplicado. La mortalidad infantil, otro indicador fiable, descendi\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os: de 16,6 por mil nacidos vivos en 2000 a 9,7 en 2015 y 2016 y 9,3 en 2017. En 2018, \u00faltimo registro disponible, no alcanzaba a 9 por mil en el conjunto del pa\u00eds, aunque se situaba por encima de ese promedio y alcanzaba dos d\u00edgitos en varias provincias del NOA y NEA. La pobreza extrema que mide el \u00edndice de NBI experiment\u00f3 una reducci\u00f3n significativa a lo largo del tiempo. Los hogares con NBI eran el 16% en 1991, el 14% en 2001 y tan solo el 9% en 2010 (no hay in-formaci\u00f3n para 2019).<br \/>\nEn cuanto a resultados negativos se debe mencionar que en todas las d\u00e9cadas la cantidad de pobres no par\u00f3 de crecer en su promedio (2)<\/p>\n<p>1970 5.7%<br \/>\n1980 19.6%<br \/>\n1990 26.4%<br \/>\n2000 36.4%<br \/>\n2010 29.3% (y para el 2020 se puede estimar entre 33 y 34%)<\/p>\n<p>En el caso de los j\u00f3venes de 18 a 29 a\u00f1os, la tasa de desempleo de los pobres (29,7%) es 2,3 veces m\u00e1s elevada que la de los no pobres (12,6%).<br \/>\nPor aquella \u00e9poca la pobreza era un tema menos visibilizado y del que no se ten\u00eda mucha conciencia. La poca relevancia de entonces tambi\u00e9n podr\u00eda explicar la escasa \u201cpolitizaci\u00f3n\u201d que el tema ten\u00eda; estar en la palestra, ser eje de discursos, n\u00facleo de controversias y tambi\u00e9n arma para enfrentar al bando enemigo, tal como lo es ahora. Arma perversa que no consiste \u00fanicamente en se\u00f1alar aumentos o disminuciones de cantidad de pobres sino en la muy antigua pr\u00e1ctica de aplicar recursos para tenerlos como votantes cautivos.<br \/>\nSin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os la pobreza se convirti\u00f3 en motivo de inter\u00e9s general y de dominio p\u00fablico. Se ocupan de la pobreza organismos internacionales, organizaciones p\u00fablicas y privadas. Se siguen con atenci\u00f3n las mediciones oficiales semestrales y tambi\u00e9n instituciones como la UCA, cuyos informes tienen vasta repercusi\u00f3n. Esta tematizaci\u00f3n es un dato relativamente negativo pues el inter\u00e9s responde a la persistencia y agravamiento peri\u00f3dico del problema, pero positivo en la medida en que no se lo oculta y forma parte de la agenda p\u00fablica. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS), en su agenda 2030, otorgan un lugar prioritario al combate contra la desigualdad y la pobreza.<br \/>\nPor otro lado, el tema ha interesado a la Iglesia desde larga data, y gira alrededor de la letra de la primera de las Bienaventuranzas. La exacerbaci\u00f3n de esta preocupaci\u00f3n se manifiesta en la exaltaci\u00f3n del pobre por su mera condici\u00f3n de carenciado. \u00bfPero existe esa mirada? Lo que puede decirse con seguridad es que treinta a\u00f1os atr\u00e1s, en el momento en que escrib\u00ed aquellas l\u00edneas, esta conceptualizaci\u00f3n empezaba a germinar en diversos grupos, m\u00e1s all\u00e1 del uso que actualmente tiene. Esta mirada, conocida ahora como pobrismo, creci\u00f3 mucho en ciertos sectores de la Iglesia, donde tambi\u00e9n hay voces calificadas, poco estridentes, que la denuestan.<br \/>\nEsta preocupaci\u00f3n espec\u00edfica, concentrada y hasta se podr\u00eda decir \u201cespecializada\u201d de sectores dentro de la Iglesia cat\u00f3lica, en los \u00faltimos a\u00f1os ha tomado gran importancia. Entre otras razones, por la relevancia y visibilidad que desde la m\u00e1s alta jerarqu\u00eda de la Iglesia hoy se le brinda. Aunque se insinuaba antes. En aquel art\u00edculo cit\u00e9 \u201cel acaparamiento excesivo de los bienes por parte de algunos priva de ellos a la mayor\u00eda y as\u00ed se amasa una riqueza generadora de pobreza. Es \u00e9ste un principio que se aplica igual-mente a la comunidad internacional\u201d (palabras de Juan Pablo II en Durango, M\u00e9xico, el 9\/5\/1990). \u00bfQu\u00e9 consecuencias pol\u00edticas tienen estas afirmaciones? \u00bfQu\u00e9 \u00e9nfasis se le da a la palabra excesivo? Para unos pasar\u00e1 desapercibida, para otros ser\u00e1 motivo de argumentaci\u00f3n.<br \/>\nBien se sabe que las conceptualizaciones, los significados y connotaciones que se le dan a las ideas determinan acciones y comportamientos. En la sociedad conviven concepciones muy encontradas que determinan l\u00f3gicas e instrumentaciones de pol\u00edtica p\u00fablica y que inciden en las diversas formas de distribuci\u00f3n del producto nacional y en el papel del Estado como administrador de bienes y servicios. Por cierto que muchos sostendr\u00e1n que la prioridad es ponerse de acuerdo o conversar acerca de las implicancias de esas discusiones. \u00a1Dif\u00edcil encomienda! Un tema que debe ser dilucidado, no tanto en sus aspectos esenciales filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos \u2013que seguramente seguir\u00e1n en discusi\u00f3n\u2013 cuanto sus consecuencias socioecon\u00f3micas y pol\u00edticas en cuestiones m\u00e1s pr\u00e1cticas derivadas de su aplicaci\u00f3n.<br \/>\nEl nudo de la cuesti\u00f3n pasa por saber desde qu\u00e9 lugar se mira la riqueza disponible (o a crearse) en el mundo y c\u00f3mo debe distribuirse, si acaso eso de decidiera. Habr\u00e1 polaridad: algunos consideran que es algo debe ser repartido de manera uniforme y otros la estiman como producto del esfuerzo de cada uno. Pero lo que es innegable es que deben crearse mecanismos compensatorios para superar las dificultades de acceso al mercado de trabajo y la insuficiencia de los ingresos. \u00bfY c\u00f3mo se convierte un Estado dispendioso e ineficiente en uno que preste buenos servicios de salud, vivienda y educaci\u00f3n?<br \/>\nHay suficiente experiencia de los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os como para recoger que la disminuci\u00f3n dr\u00e1stica y sostenida de la pobreza requiere como m\u00ednimo: (a) un crecimiento econ\u00f3mico sostenido que genere empleo, (b) estabilidad en t\u00e9rminos de inflaci\u00f3n, al menos moderada, y (c) la reducci\u00f3n de la desigualdad.<br \/>\nLa primera pregunta que sugiere esta constataci\u00f3n es si los llamados beneficios o contribuciones universales est\u00e1n entre ellas. Si se acepta un m\u00ednimo deseable de ciertas condiciones de identidad, sea raza o g\u00e9nero, determinadas edades y la satisfacci\u00f3n de necesidades m\u00ednimas que deben ser alcanzadas, sin duda, universalizar los medios (asignaciones, recursos, facilidades) es valioso y en el largo plazo debiera contribuir a reducir la pobreza.<br \/>\nLa menguante demanda de puestos de trabajo en el sector formal de la econom\u00eda debido a las nuevas tecnolog\u00edas hace pensar que, a futuro, aun en un escenario de crecimiento econ\u00f3mico sostenido, no se crear\u00e1n empleos suficientes para dar cabida a los sectores m\u00e1s pobres y de menores calificaciones educativas. As\u00ed, m\u00e1s temprano que tarde, parecer\u00eda necesario pensar en soluciones encaminadas a la provisi\u00f3n de una renta b\u00e1sica o ingreso complementario para los sectores que no puedan acceder al empleo formal, con los peligros de acostumbramiento que esto trae aparejado. No obstante, su financiamiento plantea problemas que parecen requerir el establecimiento de un nuevo contrato social a partir de consensos.<br \/>\nLa desigualdad existe, lo que hay que cuestionarse es si esa es la \u00fanica causa de la pobreza. Aunque la pobreza aument\u00f3, la desigualdad se redujo notablemente en los primeros a\u00f1os del siglo en la Argentina, a tono con lo ocurrido en la regi\u00f3n. El coeficiente de Gini, que hab\u00eda crecido de 0,39 en 1980 a 0,52 en 1989 y 0,56 en 2002, se redujo a 0,45 en 2009 (datos EPH) (3). Continu\u00f3 en descenso hasta 0,41 en 2015. A partir de 2016 se invirti\u00f3 esa tendencia y la desigualdad creci\u00f3 hasta alcanzar nuevamente un valor del coeficiente de Gini de 0,45 en 2019. En el segundo semestre de 2020 se manten\u00eda en ese valor. \u00bfEntonces?<br \/>\nAl mirar estas cuestiones hay que evitar que la bruma de la pandemia desdibuje lo que ocurri\u00f3: estamos hablando de tres d\u00e9cadas, no s\u00f3lo del a\u00f1o que ahora cierra, con todos los inconvenientes extra que ha acarreado a todos y en particular a quienes menos tienen.<br \/>\nLa m\u00e1s notable que se ha conseguido: haber colocado a la pobreza como tema principal en la agenda p\u00fablica, desde el com\u00fan de la gente hasta las autoridades, pasando obviamente por los medios de comunicaci\u00f3n. Hoy es un t\u00f3pico de inter\u00e9s. \u00bfEs un avance? S\u00ed, aunque totalmente insuficiente. S\u00f3lo sirve para estimular a ocuparse con m\u00e1s ah\u00ednco.<br \/>\nNo parece haber otro camino que insistir en lo ya dicho tantas veces en numerosos foros y documentos: pol\u00edticas de Estado bien instrumentada en educaci\u00f3n, salud y vivienda. Y oportunidades de trabajo. \u00bfAcaso estas pr\u00e1cticas no fueron propuestas antes? S\u00ed, pero es necesario insistir con ellas. Demandar\u00e1n un esfuerzo colectivo y cooperativo, mucha disposici\u00f3n y sobre todo, sostenido tiempo de aplicaci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfLos a\u00f1os han pasado en vano? En cuanto al da\u00f1o realizado a las generaciones afectadas, sin duda. A\u00f1os que no se podr\u00e1n recuperar en muchos aspectos. Por ejemplo, la educaci\u00f3n; si bien aument\u00f3 la escolarizaci\u00f3n, sigue habiendo baches y camadas de ni\u00f1os y j\u00f3venes deficientemente escolarizados.<br \/>\nPero se ha ido avanzando en concepciones cada vez m\u00e1s comprehensivas del problema. Hace treinta a\u00f1os se hablaba de desarrollo. Luego se empez\u00f3 a considerar el desarrollo integral y en los \u00faltimos a\u00f1os ya se est\u00e1 hablando y pensando operativa-mente en un desarrollo integral sustentable. Esa parece ser la senda correcta. Y hasta convendr\u00eda ser m\u00e1s expl\u00edcitos a\u00fan y agregar inclusivo. Para recorrerla hay dos gran-des escollos: quedarse en meros enunciados sin sus instrumentos consistentes y no fijarse que entre siembra y cosecha pasan muchos a\u00f1os. Palabras en el aire y discursos sin aplicaci\u00f3n concreta diluyen las cuestiones. Quienes pretenden resultados inmediatos y concretos (votos) preferir\u00edan otros caminos m\u00e1s tradicionales y \u201cefectivos\u201d. Por ejemplo, subsidios a mansalva. No es que estos deban ser desechados, pero hay que focalizarlos y gestionarlos muy racionalmente y desde lugares inobjetables, con distribuci\u00f3n directa y personalizada, como ya se hace actualmente en algunos casos. Es una operatoria que se debe resolver con el mayor respaldo del poder pol\u00edtico en su sentido m\u00e1s amplio (todos). Frente a esto s\u00f3lo queda la presi\u00f3n p\u00fablica, institucional, para que se definan y lleven a cabo esas necesarias pol\u00edticas de Estado.<br \/>\nS\u00e9 que hay aqu\u00ed muchas preguntas y pocas respuestas certeras. Creo que aqu\u00e9llas hay que hac\u00e9rselas. Y as\u00ed ser\u00e1n m\u00e1s atinadas y alineadas las respuestas para enfrentar esta enorme deuda.<\/p>\n<p><em>NOTAS<\/em><br \/>\n<em>1. Hoy ser\u00edan mil setecientos billones, calcula M. Lagos.<\/em><br \/>\n<em>2. Pobreza por ingresos promediada para cada d\u00e9cada.<\/em><br \/>\n<em>3. N\u00famero entre 0 y 1. Cero se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos in-gresos) y 1 se corresponde con la perfecta desigualdad<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tres d\u00e9cadas, en diciembre de 1990, la revista CRITERIO publicaba mi art\u00edculo \u201cLa pobreza: tambi\u00e9n un problema de los no pobres\u201d, en el marco&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[277,439,86,2686,758],"class_list":["post-16519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-desarrollo","tag-desigualdad","tag-pobreza","tag-rerum-novarum","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4ir","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16519"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16519\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16521,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16519\/revisions\/16521"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}