{"id":16539,"date":"2021-01-15T09:03:42","date_gmt":"2021-01-15T12:03:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16539"},"modified":"2021-01-15T09:03:43","modified_gmt":"2021-01-15T12:03:43","slug":"un-llamado-a-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16539","title":{"rendered":"Un llamado a la esperanza"},"content":{"rendered":"<p>A medida que nos acercamos al fin del a\u00f1o calendario y al fin del A\u00f1o Lit\u00fargico, el tono de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica cambia y nos pone frente al misterio del Fin de los Tiempos y la Segunda Venida del Se\u00f1or. La insistencia en este tema hoy puede parecernos desconcertante, pero est\u00e1 justificada. Nosotros creemos que Dios dirige el curso de la historia, y que en ella realiza su proyecto de salvaci\u00f3n. Eso significa que la historia tiene un rumbo determinado, y que se acerca progresivamente a una meta que es la plena realizaci\u00f3n del designio divino. Por lo tanto, la historia debe tener un Fin (con may\u00fascula). Y ese Fin no puede ser, entonces, una cat\u00e1strofe, es decir, un hecho puramente natural, carente de significado, la desgracia ciega de una total destrucci\u00f3n, como hoy muchos temen (por ejemplo, d\u00e9cadas atr\u00e1s, el temor de la guerra nuclear; hoy, la crisis ecol\u00f3gica). Los creyentes sabemos que ese Fin debe ser un acto libre de Dios, que lleve a su consumaci\u00f3n su obra salvadora.<br \/>\nSi nosotros dej\u00e1ramos de lado la fe en el Fin de los Tiempos, s\u00f3lo nos quedar\u00eda pensar que, o bien la historia se encamina a alguna cat\u00e1strofe final sin ning\u00fan sentido, o bien que la historia nunca avanza, sino que es la eterna repetici\u00f3n de lo mismo, al menos en el sentido de que la humanidad seguir\u00e1 para siempre prisionera de su propia debilidad, de sus pecados y miserias. Y \u00e9sta tambi\u00e9n es una idea que ha arraigado profundamente en nuestra cultura. Es interesante notar c\u00f3mo todas las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n que se producen desde hace a\u00f1os plantean futuros \u201cdist\u00f3picos\u201d, es decir, futuros de pesadilla, en que el hombre se precipita en una creciente inhumanidad, auxiliado por la tecnolog\u00eda, hasta el punto de ser esclavizado por ella.<br \/>\nNuestro pensamiento acerca del Fin de los Tiempos debe ser purificado del pesimismo, del temor paralizante, de la sensaci\u00f3n de caos y desamparo, que pesa en el coraz\u00f3n de muchos hermanos nuestros y condiciona sus vidas. Para ello, la Palabra de Dios viene en nuestro auxilio. No nos aporta informaci\u00f3n sobre el cu\u00e1ndo y el c\u00f3mo del acontecimiento final, pero nos ayuda a entender c\u00f3mo debemos vivir hoy en vista a dicho Fin. Nos conforta para que esperemos el Fin en la fe, vigilantes, pero no obsesionados; atentos, pero al mismo tiempo con serenidad y confianza en Dios; cumpliendo nuestro deber con seriedad, pero deseosos de encontrarnos con \u00c9l.<br \/>\nSin embargo, pensar en el Fin de los Tiempos y del Juicio definitivo que tendr\u00e1 lugar en ese d\u00eda, suscita incluso en nosotros, creyentes, m\u00e1s miedo que deseo. Tenemos profundamente gravadas en nuestros corazones im\u00e1genes aterradoras del Juicio Final, como la del fresco de Miguel \u00c1ngel en la Capilla Sixtina (1537-1541).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/juicio_final_miguel_angel_capilla_sixtina_cristo_maria.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16542 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/juicio_final_miguel_angel_capilla_sixtina_cristo_maria.jpg\" alt=\"\" width=\"291\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/juicio_final_miguel_angel_capilla_sixtina_cristo_maria.jpg 700w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/juicio_final_miguel_angel_capilla_sixtina_cristo_maria-300x246.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 291px) 100vw, 291px\" \/><\/a><br \/>\nMiguel \u00c1ngel sigui\u00f3 fielmente en la ejecuci\u00f3n de su obra el credo cat\u00f3lico seg\u00fan el cual Cristo volver\u00e1 en la gloria al final del mundo para juzgar a los vivos y a los muertos, y separar\u00e1 a los buenos, destinados a ascender con \u00c9l al Para\u00edso, de los malos, condenados por la eternidad a estar lejos de \u00c9l en el sufrimiento del Infierno.<br \/>\nPero en la plasmaci\u00f3n de su obra refleja el ambiente de fatalidad y desesperaci\u00f3n que prevaleci\u00f3 a lo largo de la d\u00e9cada siguiente al \u201cSacco\u201d, el traum\u00e1tico Saqueo de Roma de 1527, un desastre que muchos romanos vieron como un castigo por sus pecados y por los abusos de la Iglesia. El fresco, se inclina levemente hacia adelante sobre el espectador, se cierne sobre \u00e9l, por as\u00ed decirlo, generando sobrecogimiento y angustia. El tiempo de la misericordia se ha acabado. Es el momento de la justicia. Incluso Mar\u00eda, la Madre de la humanidad que intercede por los hijos pecadores, parece encerrarse en su dolor.<\/p>\n<p>Jesucristo es representado de un modo nuevo que rompe con la tradici\u00f3n y es, para muchos, escandaloso. Es un joven, de cuerpo robusto y rosto afeitado, asemej\u00e1ndose a un dios pagano. Su rostro no traiciona ninguna emoci\u00f3n. Sabedor del destino final de la humanidad desde el principio de los tiempos, Cristo permanece impasible, ni embargado por la ira ni henchido por el gozo. Con su mano izquierda atrae a sus elegidos y con la derecha espanta a los condenados. Ante la omnipotencia y la omnisciencia divinas, la humanidad pecadora queda sumida en un absoluto desamparo.<br \/>\nSin negar el enorme m\u00e9rito art\u00edstico de la obra, y la fe en Jesucristo como Juez de la humanidad, \u00e1rbitro del bien y del mal, que vendr\u00e1 a juzgar a vivos y muertos, necesitamos equilibrar un poco nuestra contemplaci\u00f3n de este misterio. Los evangelios nos ayudan a considerar por un lado, la seriedad de nuestra actuaci\u00f3n en esta vida, y por el otro, la perspectiva del encuentro gozoso con el Se\u00f1or. Aut\u00e9ntico temor de Dios (que no es miedo) y verdadero gozo (que no es ligereza o presunci\u00f3n).<br \/>\nTal es el caso de la par\u00e1bola de las Diez J\u00f3venes (Mateo 25,1-13). Ellas deb\u00edan salir al encuentro del Esposo con sus l\u00e1mparas cuando llegara. Pero las prudentes, a diferencia de las necias, llevaron aceite de repuesto para la eventualidad de que el Esposo tardara. Y eso les permiti\u00f3, cuando \u00e9ste efectivamente lleg\u00f3 muy tarde, a medianoche, entrar con \u00c9l en la fiesta de bodas, mientras que las necias quedaron fuera. La par\u00e1bola y su significado est\u00e1n claramente reflejados en la obra del pintor Wilhelm von Schadow (1850).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/virgins.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16541 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/virgins.jpeg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/virgins.jpeg 1024w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/virgins-300x212.jpeg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/virgins-768x544.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 349px) 100vw, 349px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En el cuadro se muestra a Jes\u00fas Glorificado en el centro de la escena. \u00c9l es el Esposo, el esperado. San Pedro con las Llaves y la Sant\u00edsima Virgen, escoltan al Se\u00f1or y son seguidos por los miembros del cortejo (la Iglesia Gloriosa). La mirada amorosa de Cristo se dirige a las j\u00f3venes prudentes, hacia las cuales extiende su mano, mientras ellas lo reciben con sus l\u00e1mparas encendidas. Del otro lado, dos de las j\u00f3venes necias se encuentran profundamente dormidas. Una l\u00e1mpara apagada puede verse volteada en primer plano, y su cadena enredada entre los dedos distendidos de una de las durmientes. Un c\u00e1ntaro volcado derrama las \u00faltimas gotas de su contenido. Otra joven busca con desesperaci\u00f3n reavivar la llama moribunda de su l\u00e1mpara. Otras dos parecen haber tomado conciencia de la oportunidad perdida, y mientras miran implorantes al grupo de las prudentes, una de ellas intenta despertar en vano a las que todav\u00eda duermen.<br \/>\nAqu\u00ed no reina el terror del fresco de Miguel \u00c1ngel, ni Jes\u00fas es la figura terrible que con un gesto soberano se\u00f1ala el fin del tiempo de la misericordia. Es el Esposo de la Iglesia, que viene a compartir la alegr\u00eda de las Bodas M\u00edsticas. Lo que vemos en primer plano son las actitudes que libremente asumen los creyentes. Algunos que deciden afrontar la tardanza del Se\u00f1or con una vigilancia perseverante. Otros, en cambio, se entregan al sue\u00f1o, vale decir, a la vida mundana, la vida vivida sin conciencia de la Venida del Se\u00f1or, del Fin, de la transitoriedad de este mundo. El conjunto no inspira miedo y angustia ante la justicia divina, sino que apela a nuestro sentido de responsabilidad: disponernos a compartir la alegr\u00eda pura del encuentro con el Se\u00f1or, o malograr por nuestra desidia esa posibilidad.<br \/>\nOtra par\u00e1bola del Fin de los Tiempos es la conocida par\u00e1bola de los talentos (Mateo 25,14-30). Un hombre se va de viaje y deja a tres de sus servidores diferentes sumas de dinero para que negocien con ellas y las acrezcan. Dos de ellos cumplen fielmente su misi\u00f3n, pero un tercero se limita a enterrar en un pozo el dinero de su Se\u00f1or y se lo devuelve intacto cuando \u00e9ste regresa. Y sorprendentemente es reprendido por su conducta temerosa y mezquina. Esto es lo que encontramos representado en una obra de Henry Coller (1886-1958), que refleja bien la actitud del siervo infiel. \u00c9ste se deja dominar por el temor, s\u00f3lo se preocupa por conservar lo recibido, los dem\u00e1s son s\u00f3lo un peligro del cual protegerse. Puede vincularse a la actitud del creyente que no se preocupa por crecer en santidad, sino por s\u00f3lo por no pecar, no perder \u201cla gracia\u201d, no trasgredir la ley. Una religi\u00f3n de l\u00edmites, sin crecimiento, sin anhelo, sin amor.<\/p>\n<p>Finalmente, en la Solemnidad de Cristo Rey, meditamos la par\u00e1bola del juicio final. El Se\u00f1or viene en su Gloria, rodeado de sus \u00e1ngeles, y separa la humanidad como un pastor separa las ovejas de los cabritos, las primeras a su derecha y los segundos a su izquierda. El criterio de esa divisi\u00f3n ser\u00e1 una sorpresa para todos por igual: Jes\u00fas estaba presente en cada hermano necesitado, que unos socorrieron y otros ignoraron. Desde el final de la Edad Media, en muchos cuadros del Juicio Final, ovejas y cabras, salvados y condenados aparecen sim\u00e9tricamente a los lados de Jes\u00fas.<br \/>\nHemos comentado ya la obra de Miguel \u00c1ngel en la Capilla Sixtina, en la cual esta ant\u00edtesis entre salvados y condenados parece insistir m\u00e1s en los condenados. Pero en la Iglesia de Oriente hay iconos sin lugar para condenados, pues al fin todos se salvan, ovejas y cabras&#8230; Ante el juicio de Cristo, en el momento determinante, todos los hombres y mujeres se convertir\u00e1n en ovejas, todos se salvan.<br \/>\nEsta idea la vemos plasmada por ejemplo, en un mosaico de principios del siglo vi d. C.. en la Bas\u00edlica de San Apolinar el Nuevo, R\u00e1vena, Cristo separa las ovejas de los cabritos. Cristo Juez, situado entre dos \u00e1ngeles, acoge con su derecha a tres ovejas, dejando a su izquierda tres cabras. Pero estas \u00faltimas no dan la impresi\u00f3n de que est\u00e9n condenadas.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/imagen-p\u00e1gina-40.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16540 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/imagen-p\u00e1gina-40-751x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/imagen-p\u00e1gina-40-751x1024.jpg 751w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/imagen-p\u00e1gina-40-220x300.jpg 220w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/imagen-p\u00e1gina-40-768x1047.jpg 768w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/imagen-p\u00e1gina-40.jpg 891w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a>No se trata de una mera hip\u00f3tesis. En una conocida pintura de las catacumbas, Cristo, representado como el Buen Pastor, lleva sobre sus hombros no una oveja perdida, sino una \u201ccabra\u201d perdida. Abajo, a su derecha hay una oveja, a su izquierda una cabra&#8230; pero tanto oveja como cabra aparecen dentro de un marco paradis\u00edaco de salvaci\u00f3n, con las aves del cielo a lo alto.<\/p>\n<p>Negar la posibilidad de la condenaci\u00f3n ser\u00eda salirse de la ortodoxia. Pero quiz\u00e1s estas obras sean expresi\u00f3n de una esperanza: la salvaci\u00f3n de todos los hombres. Desde el punto de vista hist\u00f3rico, hay quienes se comportan como ovejas (que ayudan a los dem\u00e1s) y quienes se comportan como cabras. Pero nada nos obliga a afirmar que ese d\u00eda, satisfecha la Justicia Divina que pone en evidencia la \u00faltima profundidad del bien y del mal, el d\u00eda del Juicio no se transforme tambi\u00e9n en el d\u00eda de la salvaci\u00f3n universal.<br \/>\nEl Final de los Tiempos puede ser lejano, pero se nos anticipa en el d\u00eda de nuestra propia muerte (el final de mi tiempo, de mi historia), y aun dentro de nuestra vida se nos anticipa, por ejemplo, en cada acontecimiento que pone fin a una etapa de nuestra vida de modo definitivo. De muchos modos viene el Se\u00f1or a nosotros, y debemos estar preparados para recibirlo, con la l\u00e1mpara de nuestra fe encendida, con nuestro celo por compartir sus talentos, con nuestra solicitud hacia las necesidades de nuestros hermanos. Las tres par\u00e1bolas nos llaman a ser serios con nuestra fe, a vivir en el temor del Se\u00f1or (no en el miedo que paraliza) nuestra vida cotidiana. Pero las tres nos animan tambi\u00e9n a la esperanza. El Juicio Final es ante todo salvaci\u00f3n, no condenaci\u00f3n.<br \/>\nComo dijo el papa Francisco (Catequesis sobre el Credo, 26\/04\/13): \u201cQueridos hermanos y hermanas, no tengamos nunca miedo de mirar el juicio final; que ello nos empuje en cambio a vivir mejor el presente. Dios nos ofrece con misericordia y paciencia este tiempo para que aprendamos cada d\u00eda a reconocerlo en los pobres y en los peque\u00f1os, para que nos comprometamos con el bien y estemos vigilantes en la oraci\u00f3n y en el amor. Que el Se\u00f1or, al final de nuestra existencia y de la historia, pueda reconocernos como siervos buenos y fieles\u201d .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A medida que nos acercamos al fin del a\u00f1o calendario y al fin del A\u00f1o Lit\u00fargico, el tono de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica cambia y nos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2696,125,14,2695,1658],"class_list":["post-16539","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-buen-pastor","tag-esperanza","tag-iglesia","tag-juicio-final","tag-meditacion"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4iL","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16539"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16539\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16543,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16539\/revisions\/16543"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}