{"id":16546,"date":"2021-01-15T09:16:07","date_gmt":"2021-01-15T12:16:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16546"},"modified":"2021-01-15T09:16:08","modified_gmt":"2021-01-15T12:16:08","slug":"un-ano-de-festivales-virtuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16546","title":{"rendered":"Un a\u00f1o de festivales virtuales"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s que cin\u00e9filos, algunos fan\u00e1ticos del cine deber\u00edan llamarse cin\u00e9fagos. Como ese empleado de Entel que, cuando apareci\u00f3 la tev\u00e9 por cable, pidi\u00f3 el retiro voluntario. \u00danica explicaci\u00f3n: \u201c\u00bfVos sab\u00e9s las pel\u00edculas que me pierdo por estar ac\u00e1 trabajando?\u201d. Pas\u00f3 el resto de su vida tirado en el sof\u00e1, mirando pel\u00edculas por cable y vhs. Cuando sal\u00eda, era s\u00f3lo para ir al cine. No es cuento, se llamaba Ra\u00fal Oubi\u00f1a y tambi\u00e9n era miembro directivo del Cineclub N\u00facleo.<br \/>\n\u00a1C\u00f3mo hubiera disfrutado el amigo Oubi\u00f1a tantos festivales online de cine que nos llegaron este a\u00f1o, de casi todas partes! Pensamos en \u00e9l, porque ni tiempo hemos tenido de ver siquiera el dos por ciento de lo que se ofrec\u00eda. Todo empez\u00f3 en marzo, cuando, frente a la pandemia, varios festivales decidieron postergarse para el 2021. Pero otros, para mantener su continuidad y dar batalla, decidieron realizarse de modo virtual, y a\u00fan m\u00e1s, virtual, mundial y gratuitos. Primero fue el 18\u00b0 Internacional de Ginebra. Principales ganadoras, la \u00edtalo-argentina Maternal, de Maura Delpero, aqu\u00ed estrenada como Hogar, y la rumana Colectiv, de Alexander Nanau, sobre un incendio como el de Cromagnon. Poco despu\u00e9s, el \u201cWe Are One: A Global Film Festival\u201d, que reuni\u00f3 t\u00edtulos de los 20 mayores festivales, y de paso junt\u00f3 donaciones para la OMS y otros organismos, todo impulsado por el Tribeca Festival de Jane Rosenthal y Robert De Niro. A partir de ah\u00ed, el diluvio. Por primera vez, \u201cespectadores remotos\u201d pudieron seguir las ediciones de Tokio, Estambul, Brasilia, Barcelona, Toronto, Par\u00eds, Guanajato, Annecy (donde la Argentina particip\u00f3 con un stand virtual, una clase maestra de Juan Pablo Zaramella y cuatro t\u00edtulos en competencia), Gramado, Sitges, Zurich, que se define \u201cde pel\u00edculas de autor que atraen al p\u00fablico\u201d y tuvo como invitado especial <em>El robo del siglo<\/em>; Chicago, donde <em>El cuento de las comadrejas<\/em> gan\u00f3 el Premio del P\u00fablico, y muchos otros festivales del exterior, nunca tan cercano. De los locales, el primero fue el Festival Luz del Desierto, con una edici\u00f3n de emergencia de t\u00edtulos premiados en a\u00f1os anteriores, como el emotivo documental Los sentidos, de Marcelo Burd, sobre una escuelita en la Puna salte\u00f1a. Y le siguieron todos los habidos y por haber en Capital, Jujuy, Puerto Madryn, Chivilcoy, La Plata, Saladillo (17 a\u00f1os de Cine con Vecinos, que congrega a los cineastas amateurs de todo el pa\u00eds), Bariloche, Rosario, Escobar, cine regional, ecologista, new age, de terror, deportes, moda fashion, denuncia social, en fin, de todos los rincones y todos los gustos. \u00a1Decenas de festivales!<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 nos qued\u00f3, de lo poco pero bueno que pudimos ver? Ante todo, los documentales Beethoven\u2019s Ninth, de Christian Berger, conmovedor elogio de la 9\u00aa Sinfon\u00eda a trav\u00e9s de orquestas, coros y p\u00fablicos de cuatro continentes (sigue en youtube, no importa que con subt\u00edtulos en ingl\u00e9s porque igual emociona),<em> Kentannos, \u00a1que vivas cien a\u00f1os!<\/em>, de V\u00edctor Cruz, regocijante, con viejos de 93 a 109 a\u00f1os llenos de vida y buen humor, <em>Encantado<\/em>, o <em>Brasil em desencanto<\/em>, de Filipe Galvon, primera visi\u00f3n cr\u00edtica del fracaso del PT frente a Bolsonaro, <em>Los reyes<\/em>, de Perut y Osnovikoff, melanc\u00f3lico seguimiento de dos perros viejos en una plaza chilena, <em>C\u00f3mo corre Elisa<\/em>, de Arbit y Gersberg, sobre una vital\u00edsima octogenaria \u00edtalo-argentina enfrentando una marat\u00f3n de 25 kms. en un lindo pueblo de monta\u00f1a, y tambi\u00e9n ficciones como <em>Bienvenidos a la aldea<\/em>, de Park Kwang-Hyun, f\u00e1bula ambientada en plena Guerra de Corea, donde soldados enemigos coinciden en un rinc\u00f3n apacible, o el dibujo Fritzi, de Bruhn y Kukula, que a trav\u00e9s de una ni\u00f1a nos cuenta lo que pas\u00f3 en Berl\u00edn Este desde febrero de 1989 hasta la ca\u00edda del Muro; y un mediometraje seco, intenso, que conmueve el alma, <em>No one left behind<\/em>, nadie se quede atr\u00e1s, de Guillermo Arriaga: una delegaci\u00f3n militar norteamericana cruza la frontera, hasta el m\u00edsero poblado en que viv\u00eda un inmigrante mexicano que luch\u00f3 en el Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos y sin embargo igual lo deportaron. Muri\u00f3 sin poder ayudar a su familia. Ahora los pobres viejos van a enterrarlo. Y sus compa\u00f1eros de armas, tiesos y avergonzados, van a rendirle los \u00faltimos honores. No hacen falta demasiadas palabras, no sobra un solo gesto, no tiene un minuto m\u00e1s del necesario, y no podemos olvidarlo. En fin. En este mundo tan raro, tan virtual, el 2020 nos dio a conocer, entre otras cosas, los festivales virtuales. Que muy r\u00e1pidamente se multiplicaron, perfeccionaron, y captaron much\u00edsimo p\u00fablico nuevo. Los organizadores se frotan las manos, porque los costos son comparativamente reducidos. Pero a esos encuentros les falta glamour, y hero\u00edsmo. Por eso Huesca, M\u00e1laga (tras verse inicialmente suspendido faltando apenas tres d\u00edas para inaugurarse), Venecia, San Sebasti\u00e1n, Guanajato, Lyon, y ahora en diciembre La Habana, entre otros, prefirieron el modo tradicional, claro que con todos los recaudos del caso. La Habana, por ejemplo, program\u00f3 para este mes las secciones informativas y reci\u00e9n para marzo las de competencia, que requieren mayor cantidad de visitantes. \u201cMiren el f\u00fatbol. No tenemos p\u00fablico en los estadios. Pero todos saben que la gente volver\u00e1. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00eda diferente para el cine? Quienes lo aman volver\u00e1n, eso es seguro\u201d, afirm\u00f3 Thierry Fr\u00e9maux, conductor del Institut Lumiere, al inaugurar el 12\u00b0 Festival de Cinema de Lyon, que se desarroll\u00f3 de modo enteramente presencial, y con homenajes a Sabine Azema y los hermanos Dardenne (206 a\u00f1os entre los tres). Cuna del cine y de sus creadores, los hermanos Lumi\u00e8re, la ciudad dispuso tarifas especiales en hoteles, restaurantes y museos para los turistas cin\u00e9filos, y los trenes colaboraron con un 40% de descuento. Y hubo m\u00e1s figuras, m\u00e1s de cien pel\u00edculas, tambi\u00e9n conciertos, exposiciones, charlas y presentaciones de libros. \u00bfSe impondr\u00e1n nuevamente estas emociones, estas costumbres, o el p\u00fablico ya se habr\u00e1 acostumbrado a verlo todo sin levantarse del sof\u00e1 de su casa? El a\u00f1o que viene lo sabremos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s que cin\u00e9filos, algunos fan\u00e1ticos del cine deber\u00edan llamarse cin\u00e9fagos. 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