{"id":16584,"date":"2021-03-06T14:32:34","date_gmt":"2021-03-06T17:32:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16584"},"modified":"2021-03-06T14:36:29","modified_gmt":"2021-03-06T17:36:29","slug":"razones-de-nuestra-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16584","title":{"rendered":"Razones de nuestra esperanza"},"content":{"rendered":"<p>En su primera ep\u00edstola, San Pedro dice a los cristianos que en ese momento eran hostigados: \u201cSiempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto. Mantened una buena conciencia\u201d (3, 15-16).<br \/>\nEs la cuarta menci\u00f3n a la esperanza en esta carta:<br \/>\nBendito sea el Dios y Padre\u2026 que \u201cmediante la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva\u2026\u201d (1, 3)<br \/>\n\u201cPor lo tanto, ce\u00f1\u00edos los lomos de vuestro esp\u00edritu, sed sobrios, poned toda vuestra esperanza en la gracia que se os procurar\u00e1 mediante la Revelaci\u00f3n de Jesucristo\u201d (1, 13).<br \/>\n\u201c\u2026 los que por medio de \u00e9l (Cristo) cre\u00e9is en Dios, que le ha resucitado de entre los muertos y le ha dado la gloria, de modo que vuestra fe y vuestra esperanza est\u00e9n en Dios\u201d (1,21).<br \/>\nLa ep\u00edstola afirma: Que nuestra esperanza, como nuestra fe, est\u00e1 en Dios que resucit\u00f3 a Jesucristo, y que esa Resurrecci\u00f3n nos reengendr\u00f3 a una esperanza viva, diferente a la del Antiguo Testamento. Exhorta metaf\u00f3ricamente a preparar el esp\u00edritu para el trabajo duro o para una lucha confiando en recibir la gracia que trae la Revelaci\u00f3n de Jesucristo. De ese modo queda expl\u00edcita la raz\u00f3n de la esperanza que el cristiano puede dar; la indicaci\u00f3n de hacerlo con dulzura y respeto es un agregado que aporta un elemento de delicadeza \u2013hoy dir\u00edamos de tolerancia\u2013 para que el trabajo o la lucha no impliquen violencia. Porque la raz\u00f3n es, seg\u00fan el contexto, no necesariamente un argumento intelectual, sino un testimonio mediante la recta conducta que busca el bien y mantiene la buena conciencia.<br \/>\nLos breves textos revelan la forma compleja en que la esperanza que se nos ha dado, una esperanza centrada en el Dios de Jesucristo, es a la vez una gracia y un trabajo nuestro; tambi\u00e9n, un testimonio que damos ante terceros de lo que creemos y esperamos, sostenido por Dios en nosotros.<br \/>\nLa esperanza est\u00e1 impl\u00edcita en el primer mandamiento, dice la Doctrina de la Iglesia. En efecto, es ante el Dios omnipotente y misericordioso, perfecto, que el hombre no puede sino creer y confiar en \u00e9l y, con su ayuda, amarle.<br \/>\nEl Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica ense\u00f1a:<br \/>\n2091. El primer mandamiento se refiere tambi\u00e9n a los pecados contra la esperanza, que son la desesperaci\u00f3n y la presunci\u00f3n:<br \/>\nPor la desesperaci\u00f3n, el hombre deja de esperar de Dios su salvaci\u00f3n personal, el auxilio para llegar a ella o el perd\u00f3n de sus pecados. Se opone a la Bondad de Dios, a su Justicia \u2013porque el Se\u00f1or es fiel a sus promesas- y a su Misericordia.<br \/>\n2092. Hay dos clases de presunci\u00f3n. O bien el hombre presume de sus capacidades (esperando salvarse sin la ayuda de lo alto), o bien presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas (esperando obtener su perd\u00f3n sin conversi\u00f3n y la gloria sin m\u00e9rito).<br \/>\n\u201cTestigos de la esperanza\u201d es el t\u00edtulo de los ejercicios espirituales de la Curia Romana en el a\u00f1o 2000, que Juan Pablo II encomend\u00f3 al arzobispo vietnamita Fran\u00e7ois-Xavier Nguyen van Thuan, con la intenci\u00f3n de dar visibilidad a los cristianos que sufrieron persecuci\u00f3n en el siglo XX.<br \/>\n<strong>La espera, materia humana<\/strong><br \/>\nEl hombre espera siempre. La espera es una forma primaria, esencial de su vida. El hombre no puede no esperar porque es un ser temp\u00f3reo, que vive en el tiempo. En este sentido, la espera es un \u201ch\u00e1bito constitutivo\u201d, algo que hace al hombre.<br \/>\nLa esperanza en su forma m\u00e1s elemental (esperanza-pasi\u00f3n), seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino y dicho en t\u00e9rminos sencillos, es el movimiento de la fuerza vital (de la virtud apetitiva) que sigue a la representaci\u00f3n de un bien futuro, arduo y posible de conseguir. Su objeto es siempre un bien: esto diferencia la esperanza del temor; un bien importante y relativamente dif\u00edcil aunque posible de conseguir: un bien f\u00e1cil y accesible s\u00f3lo se desea; si es imposible, inalcanzable, genera desesperaci\u00f3n.<br \/>\nEse \u201calgo\u201d que la persona hace cuando est\u00e1 esperanzada puede ser, seg\u00fan Santo Tom\u00e1s, \u201cesperar\u201d o \u201cexpectar\u201d. Espera cuando conf\u00eda en su propio poder de alcanzar el bien a que aspira; expecta cuando considera que ese bien viene de otro, que depende de otro.<br \/>\nPara que esa pasi\u00f3n sea ordenada, Santo Tom\u00e1s la vincula a la virtud de la fortaleza, y en especial a una forma de \u00e9sta, la magnanimidad. Es magn\u00e1nimo quien sabe esperar de un modo racional, quien aspira a bienes muy altos y valiosos, pero s\u00f3lo cuando son para \u00e9l realmente posibles con medios verdaderamente practicables. As\u00ed evita caer en la presunci\u00f3n. Tambi\u00e9n evita la pusilanimidad, una esperanza deficiente; por otro lado, la vanagloria y la ambici\u00f3n. El magn\u00e1nimo sabe esperar de un modo a la vez entusiasta, confiado y racional.<br \/>\n<strong>El desaf\u00edo de la filosof\u00eda<\/strong><br \/>\nDesde el comienzo de la modernidad, el conocimiento y el pensamiento filos\u00f3fico en Occidente apuntaron a desarrollarse de forma aut\u00f3noma, cada vez m\u00e1s desprendidos de la fe y de la doctrina cristiana. A partir del siglo XVII la tendencia se hace patente con el racionalismo, el empirismo, el pragmatismo, el naturalismo, el utilitarismo, el materialismo, el nihilismo y otros tantos \u201cismos\u201d que intentaron demostrar que el hombre y el mundo pueden funcionar sin Dios.<br \/>\nYa en el siglo XX, ciertos fil\u00f3sofos registraron el lado oscuro de la condici\u00f3n humana, su abandono en el mundo, su tr\u00e1gica necesidad de elegir, su soledad, su atadura a los dem\u00e1s: su existencia alienada. Quiz\u00e1 quien haya expresado m\u00e1s claramente esa percepci\u00f3n, haya sido Jean Paul Sartre. La vida humana, para \u00e9l, es un gran sinsentido y s\u00f3lo cabe la desesperaci\u00f3n.<br \/>\nOtros fil\u00f3sofos salieron al cruce buscando una respuesta a tanto mal, pero tratando de afirmar los elementos positivos de la naturaleza humana, rasgos humanos que afirman una tendencia natural hacia la esperanza. Los m\u00e1s conocidos: Le Senne, Marcel, Bollnow.<br \/>\n<strong>Una filosof\u00eda constructora<\/strong><br \/>\nOtto Friedrich Bollnow dice que el hombre que fascinado fija siempre su mirada en lo oscuro de los abismos, terminar\u00e1 por ser tragado por ellos. Considera que este es el peligro del existencialismo, y que la persona s\u00f3lo podr\u00e1 mantenerse en su propia esencia si lucha con todas sus fuerzas contra ese peligro. Se trata de procurar establecer un orden en el caos, de conseguir las condiciones para experimentar el amparo frente a las amenazas, y perseverar a pesar de todas las derrotas.<br \/>\nPara Bollnow, \u201cla tarea m\u00e1s urgente de nuestro tiempo consiste en cuidar estas fuerzas constructoras, frente a la inclinaci\u00f3n muy difundida que quiere despreciarlas como si fueran ilusiones\u201d.<br \/>\nFrente a los embates del pesimismo existencial, Bollnow entiende que la seguridad, una vez perdida, no recobrar\u00e1 nunca el car\u00e1cter de una posesi\u00f3n natural que se sobrentienda. Entonces, hay que dedicar una actividad consciente para sostenerla, superar victoriosamente la tentaci\u00f3n de la desesperaci\u00f3n, como quiere Marcel: eso es para \u00e9l la esperanza.<br \/>\nHay una esperanza que puede llamarse natural: la persona la encuentra en s\u00ed; a veces puede no ser m\u00e1s que un mero estado de irreflexi\u00f3n. Hay otra esperanza que la persona tiene que adquirir atravesando por la duda y confront\u00e1ndose continuamente con ella. Esta \u00faltima, la esperanza \u00e9tica, se distingue de la otra \u2013enga\u00f1adora, que se consigue sin ning\u00fan esfuerzo\u2013, precisamente por el esfuerzo necesario para su conservaci\u00f3n.<br \/>\nCuando la esperanza se refiere a algo determinado, el tiempo podr\u00e1 revelarla como enga\u00f1adora y podr\u00e1 ser rebatida por la experiencia. La esperanza sin objeto preciso va m\u00e1s all\u00e1 de cualquier corroboraci\u00f3n o reprobaci\u00f3n emp\u00edrica. \u201cElla puede mantenerse o desmoronarse, pero no debido a un resultado concreto singular, sino debido a una perturbaci\u00f3n dela relaci\u00f3n humana con la vida en total\u201d.<br \/>\nLa espera concreta produce en la persona un estado de tensi\u00f3n. Puede ser ansiosa, febril. En la esperanza hay cierta soltura; es esencialmente paciente. Para Bollnow, la esperanza genera un ambiente de libertad, mientras que la espera hace que la persona est\u00e9 como encasillada, lo que, si no obtiene lo que espera, produce reacciones adversas: decepci\u00f3n u ofuscaci\u00f3n.<br \/>\nLa gratitud se encuentra \u00edntimamente ligada a la esperanza. La gratitud surge de un sentimiento de esperanza cumplida o, mejor dicho, de esperanza sobre-cumplida, ya superada.<br \/>\n\u201cSe entrelazan aqu\u00ed, en las tres formas diferentes de la actitud fundamental afirmativa frente a la vida, las tres referencias al tiempo: confianza, esperanza y gratitud, que se comportan como presente, futuro y pasado. Confiado vive el hombre en el presente, con esperanza enfrenta el futuro, agradecido mira retrospectivamente su vida pasada y encuentra en el pasado el poder que lo porta en el presente\u201d.<br \/>\n<strong>Esperanza y confianza<\/strong><br \/>\nLa confianza es, para Bollnow, la forma presente de la esperanza. Sobre un fondo de confianza es posible la vida. La desconfianza, en cambio, seca la vida y termina por matarla.<br \/>\nLa confianza es un rasgo de las relaciones personales porque la libertad del otro crea un margen de incertidumbre; respecto de los objetos no hay confianza sino el c\u00e1lculo de las posibilidades de obtener tal o cual resultado.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito personal, la confianza es un elemento esencial en las relaciones interpersonales y en las relaciones sociales pr\u00f3ximas y generales. No hay posibilidad de convivencia pac\u00edfica y constructiva cuando no se genera y se sostiene la confianza: en una familia, una empresa o una sociedad. La confianza es el elemento constitutivo de cualquier instituci\u00f3n. Del grado de confianza depende el desarrollo de los pa\u00edses.<br \/>\nLa confianza se basa en la buena fe que, aunque se deposita en el comienzo de una relaci\u00f3n, se mantiene con el valor de la palabra cre\u00edble por ser veraz, con el cumplimiento de los contratos, con la transparencia de las conductas, con la generosidad de las partes empe\u00f1adas. La p\u00e9rdida de la confianza tiene un poder eficientemente destructivo.<br \/>\nEn resumen: en el \u00e1mbito religioso las razones de nuestra esperanza son la grandeza de Dios y sus promesas a quienes creen en \u00c9l, y de ellas damos testimonio con nuestra vida cristiana. En el \u00e1mbito de las relaciones humanas, las razones de nuestra esperanza son el superar el abismo nihilista mediante la confianza en el presente, la gratitud hacia el pasado y la construcci\u00f3n activa de un mundo m\u00e1s humano. Razones del coraz\u00f3n, dir\u00eda Pascal. Razones vitales.<br \/>\nLa esperanza es como el motor interior de las peque\u00f1as y grandes realizaciones. Es como la llama misma de la vida.<\/p>\n<p><em>Luc\u00eda Sol\u00eds Tolosa es Licenciada en Filosof\u00eda y magister en \u00c9tica<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su primera ep\u00edstola, San Pedro dice a los cristianos que en ese momento eran hostigados: \u201cSiempre dispuestos a dar respuesta a todo el que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,973],"tags":[2358,2712,171],"class_list":["post-16584","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-teologia","tag-confianza","tag-espera","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4ju","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16584"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16584\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16585,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16584\/revisions\/16585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}