{"id":16600,"date":"2021-03-19T15:42:32","date_gmt":"2021-03-19T18:42:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16600"},"modified":"2021-03-19T16:08:59","modified_gmt":"2021-03-19T19:08:59","slug":"cuatro-ventanas-para-la-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16600","title":{"rendered":"Cuatro ventanas para la luz"},"content":{"rendered":"<p>\u201cEs<em>e goce que el hombre de hoy ha perdido por esta civilizaci\u00f3n racionalista. Todo se ha separado: el cuerpo del alma, la emoci\u00f3n de la raz\u00f3n, el arte de la ciencia, el hombre del cosmos. Todo lo que tienda a reunificar al hombre es positivo y forma parte de lo que ser\u00e1 la s\u00edntesis futura, cuando algo deba reemplazar a este mundo catastr\u00f3fico\u201d.<\/em><br \/>\n<em>Han pasado 40 a\u00f1os desde estas palabras de Ernesto Sabato (1) y me recuerdan el refr\u00e1n dan\u00e9s que se repite muy cerca de aqu\u00ed en Tres arroyos: cuando soplan vientos de cambio unos construyen refugios y otros construyen molinos.<\/em><br \/>\n<em>David Isacs, recordado pedagogo, titul\u00f3 un libro Familias contracorriente. Con el afecto y respeto que el autor merece, su t\u00edtulo sugiere la idea que los laicos debi\u00e9ramos construir familias contracorriente, clubes, empresas y aldeas contracorriente, pero no es as\u00ed. La carta a Diogneto nos habla de c\u00f3mo viv\u00edan los cristianos con fidelidad a Cristo sin apartarse de las Ciudades ni la vida com\u00fan (2).<\/em><br \/>\n<em>Se trata de una cuesti\u00f3n muy amplia, y estas l\u00edneas se proponen enunciar una reflexi\u00f3n sobre las organizaciones de trabajo, que con prescindencia de su naturaleza jur\u00eddica y escala, sirva como referencia para ver, juzgar y gobernarlas, desde una sabidur\u00eda humanista cristiana, interior a las mismas, con una iluminaci\u00f3n que quisiera entrever todo plazo.<\/em><br \/>\n<em>Esta sabidur\u00eda de la creaci\u00f3n, la encarnaci\u00f3n y el Reino nos permite ver sin contradicci\u00f3n las realidades econ\u00f3micas, las sociales, las pol\u00edticas y las teologales, los tiempos pasados y la Actualidad.<\/em><\/p>\n<p><strong>La nueva complejidad<\/strong><br \/>\nCon la met\u00e1fora de la luz, nos referimos anteriormente al ser humano como un \u201camasijo\u201d corporal, emocional y espiritual que necesita de otros, y en esta etapa de la historia, va optando por vivir en comederos y dormideros de proximidad a los que llama ciudad (4), sometido al arco de la ambig\u00fcedad de todo poder humano: desde el gobierno pol\u00edtico hasta el gobierno desp\u00f3tico.<br \/>\nEn este contexto el desarraigo de la crisis del Estado nacional moderno, la globalizaci\u00f3n y las migraciones masivas cambia las razones de arraigo que responden a su humana necesidad.<br \/>\nDesde que hay registros de seres humanos tenemos \u201cra\u00edces\u201d que nos vinculan \u00edntimamente a unos con otros, y tambi\u00e9n con lo humano. En un mundo en cambio, las fuerzas profundas del enraizamiento humano y la tensi\u00f3n a lo global son mucho m\u00e1s fuertes que las viejas ideolog\u00edas.<br \/>\nLas personas, en nuestras burbujas de sentido, arraigamos hoy por el idioma, la religi\u00f3n y el pa\u00eds (paisaje); entre tanto, los principales desaf\u00edos, como el cambio clim\u00e1tico, las migraciones masivas de quienes deben abandonar sus arraigos para sobrevivir, y las mafias del tr\u00e1fico de drogas, de personas y armas, no son abordables desde los Estados nacionales.<br \/>\nLos gobiernos suponen que es una crisis de desigualdad a escalas nacionales, sin percibir que el problema es que no existen en el imaginario global modelos de desarrollo generalizables sin acabar con el planeta. Un \u201crico\u201d de Buenos Aires tiene un ingreso mensual igual al de un pasante precarizado de Londres. Sin embargo ambos desperdician de modo semejante y los restantes sectores de sus sociedades\/soledades, tambi\u00e9n insatisfechos, aspiran a desperdiciar m\u00e1s recursos como los \u201cricos y famosos\u201d influenciantes en redes y medios.<br \/>\nLos populismos abren a cuestionamientos no al funcionamiento, sino la existencia del mercado, acercando a las poblaciones a ideolog\u00edas inviables.<br \/>\nMovilizaciones sociales de enjambres auto convocados debilitan a los gobiernos y acrecientan el poder y por tanto la responsabilidad de quienes organizan el trabajo, la comunicaci\u00f3n y la convivencia.<br \/>\nLas organizaciones de trabajo registran perfiles muy diversos, desde sociedades de capital que cotizan en bolsa hasta organizaciones de trabajo sin ninguna formalidad jur\u00eddica, pasando por cooperativas y fundaciones que, a veces, tiene un desarrollo del poder econ\u00f3mico muy superior a sociedades de capital abiertas, sin estar sometidas a los controles que s\u00ed tienen los mercados de capitales y los Estados.<br \/>\nPor otra parte, el trabajo va de la precarizaci\u00f3n individual absoluta a la atadura total de la organizaci\u00f3n al conjunto productivo en la <strong>cadena de valor.<\/strong> Se trata de relaciones que recuerdan los <strong>v\u00ednculos privados feudales<\/strong>, conocidos como vasallaje, en un extremo y en otro del desarrollo.<\/p>\n<p><strong>Gobernarse y Gobernar supone valorar<\/strong><br \/>\nSi no valor\u00e1ramos, nada nos mover\u00eda de nuestra indiferencia. Al analizar nuestros juicios, nos damos cuenta de que nuestra complejidad constitutiva requiere de una iluminaci\u00f3n y de un esfuerzo:<br \/>\n\u2022 Luz que nos ayude a descubrir lo m\u00e1s valioso para nosotros, a veces para nuestra familia, la sociedad y la comunidad pol\u00edtica;<br \/>\n\u2022 Fuerza que nos ayude a perseverar en el camino del valor percibido para procurar \u201clo que vale\u201d.<br \/>\nSon los valores los que nos hacen maduros como personas y prudentes como gobierno. A partir de percepciones y actitudes en la familia, en la sociedad civil y en la comunidad pol\u00edtica, vamos desarrollando valores como e<em>l amor, el autogobierno, la laboriosidad, competencia, orden, honestidad, iniciativa, sobriedad, ahorro, esp\u00edritu de servicio, fidelidad a las promesas; pero tambi\u00e9n la vitalidad, audacia, innovaci\u00f3n, creatividad, entusiasmo, liberalidad; no menos que la belleza, el orden, la armon\u00eda; sin olvidar la compasi\u00f3n, la amistad y la confianza&#8230;<\/em>(Juan Pablo II en la CEPAL, Santiago de Chile, 1987, n9).<br \/>\nComo se ve, en la autoridad no basta la luz de la <strong>fuerza\/energ\u00eda<\/strong> para movernos, sino que debe agreg\u00e1rsele la <strong>intenci\u00f3n<\/strong>, el <strong>asentimiento<\/strong>, y la <strong>oportunidad\/fortuna<\/strong> para concretarlo (5).<br \/>\nByung-Chul Han sostiene que en todo, tambi\u00e9n en la pol\u00edtica, \u201cest\u00e1 suprimida la distinci\u00f3n entre elegir y comprar\u2026 los electores se comportan como consumidores\u201d (<em>En el enjambre<\/em>, Herder, BA, 2013, p.97); a lo cual agregamos nosotros que, en toda compra, hace mucho que la necesidad fue sustituida por el deseo, y el deseo humano es por s\u00ed mismo ilimitado. En la sociedad del rendimiento, el hombre \u201cse explota a s\u00ed mismo, a saber: voluntariamente, sin coacci\u00f3n externa. \u00c9l es, al mismo tiempo, verdugo y v\u00edctima\u201d, dice Han (<em>La sociedad del cansancio<\/em>, Herder, BA, 2018, p.30).<br \/>\nSin embargo la valoraci\u00f3n, que se ha vuelto intenci\u00f3n, nos mueve de nuestra indiferencia en tres c\u00edrculos de nuestra personalidad: l<strong>o material o materializable<\/strong>, la expansi\u00f3n de <strong>nuestra emotividad<\/strong> y <strong>nuestro coraz\u00f3n<\/strong> \u2013en el sentido de centro de nuestra personalidad\u2013. Desde all\u00ed se abre interiormente una cuarta dimensi\u00f3n, reprimida por la modernidad tard\u00eda, de la inmanencia a la trascendencia, desde la temporalidad a la eternidad, de donde nace una cuarta valoraci\u00f3n abierta y de gobierno: la relaci\u00f3n de historias, de <strong>la temporalidad y de la eternidad en la temporalidad<\/strong>.<br \/>\nEl reconocimiento de estas cuatro dimensiones , nos permite descubrir la existencia de cuatro poderes en el arte de gobernar personas \u2013gobernarse y gobernar\u2013: poder <strong>tener<\/strong>, poder <strong>crear<\/strong>, poder <strong>amar<\/strong> y poder <strong>creer<\/strong>. Cuatro fuentes de luz y fuerza para romper relaciones t\u00f3xicas y c\u00edrculos viciosos, y para animarnos al desarrollo virtuoso, del que todos tenemos experiencia.<\/p>\n<p><strong>Naturaleza, l\u00edmites y objetivos<\/strong><br \/>\nLa organizaci\u00f3n es un conjunto de acciones humanas que coordinan las personas fuente de esas acciones, para conseguir objetivos que a todos interesan, aunque ese inter\u00e9s pueda deberse a necesidades de naturaleza muy diferentes, por cuanto \u201chablan\u201d, se expresan y se perciben desde distintas dimensiones humanas.<br \/>\nLos objetivos de una organizaci\u00f3n son satisfacer necesidades, desarrollar personas, administrar recursos y garantizar su propia continuidad, y los motivos de quienes brindan sus acciones y permiten que algunas de sus necesidades sean satisfechas van desde lo material y materializable hasta motivos de una gran trascendencia espiritual (7).<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 y d\u00f3nde: la empresa<\/strong><br \/>\nCualquier organizaci\u00f3n, sin importar su naturaleza jur\u00eddica, vista desde la satisfacci\u00f3n de necesidades, la administraci\u00f3n de recurso y la creaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de valor econ\u00f3mico es una empresa.<\/p>\n<p><strong>Con qui\u00e9n: la comunidad<\/strong><br \/>\nLa empresa, vista desde el desarrollo de las capacidades de los que integran sus acciones a trav\u00e9s de ella, creadora y modificadora de relaciones sociales, es una comunidad de trabajo.<\/p>\n<p><strong>Para qu\u00e9: la instituci\u00f3n<\/strong><br \/>\nCuando esa comunidad de trabajo ordena sus acciones y garantiza su continuidad en el tiempo, realizando (con otros) el Bien Com\u00fan del entorno social al cual deben las acciones que la organizaci\u00f3n ha integrado, se convierte en una instituci\u00f3n del sistema pol\u00edtico, aunque el sistema jur\u00eddico la llame empresa, cooperativa, asociaci\u00f3n o fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Por qu\u00e9: el Reino<\/strong><br \/>\nApenas hemos expresado estas tres realidades, pero ellas, \u00bfenuncian una realidad total de la empresa? \u00bfO casi sin darnos cuenta estamos ya saliendo de la empresa a horizontes reales m\u00e1s amplios? La inmanencia humana siempre estar\u00e1 abierta a la trascendencia. Aunque <em>el lazo sea muy d\u00e9bil nunca se corta<\/em> (8). La acci\u00f3n humana que es la organizaci\u00f3n constituye as\u00ed un \u00e1mbito que trasciende lo f\u00edsico y metaf\u00edsico.<br \/>\nLo sustancial es el hombre: todo caso particular de la organizaci\u00f3n, es un accidente de relaci\u00f3n. La plenitud humana no se agota en las dimensiones que ninguna organizaci\u00f3n puede asimilar: todav\u00eda hay hombre fuera de la familia, de la empresa, del club de barrio y de la comunidad pol\u00edtica, y hay poder del hombre que puede ser visto desde cualquiera de estas organizaciones.<br \/>\nEn segundo lugar, la realidad teologal nos recuerda que no toda dimensi\u00f3n humana que pueda asimilar la empresa, la comunidad y la instituci\u00f3n es leg\u00edtimo que sea asimilada; existe una esfera privada y de interioridad que debe ser preservada. Si esta realidad no se reconoce, la organizaci\u00f3n se vuelve fascista, reduciendo al hombre que est\u00e1 fuera de ella a un ser pobre en dimensiones.<br \/>\nEn tercer lugar, la realidad teologal nos recuerda que hay poder del hombre que debe ser visto en la empresa: el hombre que hay fuera de la empresa y el hombre que debe ser dejado fuera de ella completan (desde la empresa) un espacio existencial multidimensional que se introduce en dicha empresa con la creatividad de un espacio existencial de solidaridad para el bien y para el mal. No puede la empresa dejar de ver esa realidad que siendo temporal vincula con la eternidad (9). Dicho de otra forma, la acci\u00f3n humana de todo hombre de cada d\u00eda, participa de la eternidad: lo que los cristianos llamaron Reino.<br \/>\nAl ser igualmente creaturas, cada uno y todos los seres humanos, somos part\u00edcipes de la humanidad asumida por Dios en Jesucristo, e igualmente llamados a la perfecci\u00f3n de la creaci\u00f3n en Reino. Lo que Jesucristo predicaba, como un ahora temporal, siempre precario e imperfecto, y un todav\u00eda no, en su cumplimiento escatol\u00f3gico . La experiencia temporal del Reino de Dios es, a la vez, su inauguraci\u00f3n y su preparaci\u00f3n para el cumplimiento definitivo (Cfr. Marcos 1, 15; Mateo 4, 17).<br \/>\nDesde su participaci\u00f3n en la construcci\u00f3n del Reino, siempre precaria e imperfecta en la historia, pero que se realiza plenamente en la Eternidad, la organizaci\u00f3n se transforma en una invitaci\u00f3n a que el trabajo sea parte de vivir dejando que el designio amoroso de Dios gobierne nuestras relaciones, con honradez a toda prueba, piedad sincera, solidaridad generosa y amor fraterno.<\/p>\n<p><strong>Los p\u00e1jaros anidan en sus ramas<\/strong><br \/>\nLa acci\u00f3n humana, comprendida desde el humanismo cristiano, se refiere a un ser intermedio, metaf\u00f3ricamente como un \u00e1rbol que ligado a la tierra tiende hacia lo alto. Debemos apoyar y hundir nuestras ra\u00edces en la tierra para poder tender al cielo.<br \/>\nLas personas reconocen autoridad en su trabajo. Quien tiene autoridad, ejerce su capacidad para ver, promover y defender con competencia unos valores que son buenos, en s\u00ed, y adecuados a un \u201cahora\u201d y un aqu\u00ed\u201d concreto de esa organizaci\u00f3n. Hay as\u00ed una autoridad empresaria, una autoridad comunitaria, una autoridad pol\u00edtica e inclusive una autoridad salv\u00edfica, que no reprime o mutila la riqueza multidimensional de la persona que desarrolla en ella su acci\u00f3n, e incorpora el horizonte de que lo bueno que va a pasar no se corresponde necesariamente con nosotros como \u00fanica causa.<br \/>\nEntonces se realiza lo registrado en Lucas 13, 18-19: \u201cEn aquel tiempo, dec\u00eda Jes\u00fas: \u2018\u00bfA qu\u00e9 se parece el reino de Dios? \u00bfA qu\u00e9 lo comparar\u00e9? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los p\u00e1jaros anidan en sus ramas\u2019\u201d\u2026 y los p\u00e1jaros anidan en sus ramas.<\/p>\n<p><strong>Problemas eclesiales<\/strong><br \/>\nNo es imposible imaginar en la Ciudad Actual, como lo hac\u00eda Jean Guitton, que una simplificaci\u00f3n, interiorizaci\u00f3n y participaci\u00f3n del cristianismo est\u00e9 dando lugar a formas m\u00e1s adecuadas a la Actualidad.<br \/>\nUn mundo urbano en gestaci\u00f3n busca nuevos paradigmas, nuevas reglas, pero sobre todo nuevas inspiraciones.<br \/>\nEn el campo, y m\u00e1s a\u00fan en las Ciudades, parejas, matrimonios y familias, animadas por la participaci\u00f3n en el Reino, que renunciaran al encierro sobre s\u00ed mismas y sus problemas, y se entregaran a ayudar en las grandes tareas comunes, se transformar\u00edan, por la propia din\u00e1mica del Evangelio \u2013y de un modo nuevo, in\u00e9dito\u2013, en centros de creaci\u00f3n e irradiaci\u00f3n de n<strong>uevas s\u00edntesis culturales cristianas<\/strong>, como en pasado fueron los monasterios (11).<br \/>\nSurgen as\u00ed diversos problemas eclesiales. Uno es la idea reaccionaria, s\u00f3lo de un cristianismo contracorriente, que piensa como si el movimiento creador hubiera sido puesto \u201centre par\u00e9ntesis\u201d por nuestra \u00e9poca. Pero el impulso del amor creador inicial sigue vigente, al igual que el llamado final a participar del Reino. La corriente del r\u00edo de la Gracia es desde Dios hasta Dios, el mismo Dios para un <strong>hombre nuevo<\/strong> (Efesios 4, 24), transformado en su plenitud posible.<br \/>\nLa idea del \u201ccristianismo contracorriente\u201d propone en lo cotidiano gastar las energ\u00edas de tal forma en nadar contra la corriente que ya no queda energ\u00eda para vivir la alegr\u00eda expansiva de la Gracia de Dios. Se olvida la capacidad de discernimiento del fiel, se pierde la creatividad frente a los nuevos desaf\u00edos y una sana laicidad sucumbe ante un clericalismo temeroso.<br \/>\nEl segundo problema eclesial es que los generosos constructores del Reino desempe\u00f1an en sus comunidades de trabajo un valioso ministerio eclesial, pero este ministerio es dif\u00edcil de valorar porque todav\u00eda perdura el dualismo cl\u00e9rigo-comunidad. (\u2026) El doble elemento decisivo no es \u201csacerdocio-laicado\u201d sino \u201cministerio (o servicio) y comunidad\u201d (Y. Congar, <em>Ministeres et communion ecclesiale<\/em>. Par\u00eds, 1971).<br \/>\nEl tercer problema es reconocer la subjetividad comunitaria eclesial de m\u00faltiples iniciativas que se desarrollan en la sociedad civil, o en la misma sociedad eclesial al margen de las instituciones clericales y que dif\u00edcilmente podr\u00e1n ser encasilladas geogr\u00e1ficamente por los p\u00e1rrocos. No s\u00f3lo porque la vida no respeta la cartograf\u00eda, sino por la especificidad y complejidad de los mundos donde esos disc\u00edpulos realizan su misi\u00f3n. \u201cSin embargo se mueve\u201d (12).<\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1. Entrevista publicada en <em>La Naci\u00f3n Revista<\/em>, 5 de abril de 1981.<br \/>\n2. \u201cLos cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. El alma, en efecto, se halla esparcida por todos los miembros del cuerpo; as\u00ed tambi\u00e9n los cristianos se encuentran dispersos por todas las ciudades del mundo\u201d, extra\u00eddo de http:\/\/www.vatican.va\/spirit\/documents\/spirit_20010522_diogneto_sp.html<br \/>\n3. \u201cDe colectivos y peatones: La naturaleza de la luz\u201d, publicado por la revista CRITERIO en su n\u00famero 2467, marzo de 2020, pp 8 a 11.<br \/>\n4. \u201cDe colectivos y peatones: Esconder la luz\u201d, publicado por la revista CRITERIO en su n\u00famero 2468, mayo de 2020, pp 64 a 67.<br \/>\n5. Hemos tomado la intenci\u00f3n y la energ\u00eda del aporte de Romano Guardini, la fuerza de Nicol\u00e1s Maquiavelo, y el asentimiento de los desarrollos de Max Weber sobre los tipos ideales de dominaci\u00f3n. Referimos a la oportunidad, o kairos, como un elemento externo, no necesariamente aleatorio, como si lo es la fortuna de Maquiavelo.<br \/>\n6. Los tres primeros puntos de partida de este desarrollo relacionan el modelo de \u00abobjetivos gen\u00e9ricos de la empresa\u00bb de Miguel Angel Gallo, la \u00abteor\u00eda de la acci\u00f3n humana\u00bb de Juan Antonio P\u00e9rez L\u00f3pez, las reflexiones de Miguel Guti\u00e9rrez (\u00abUna definici\u00f3n de empresa\u00bb) y de Alejandro Carrera (\u00abFramework de la definici\u00f3n de negocio\u00bb), su vinculaci\u00f3n entre si y el cuarto punto son nuestras.<br \/>\n7. Comenc\u00e9 estas ideas para el V Coloquio de \u00c9tica Empresarial y Econ\u00f3mica, IESE, Barcelona, 1995, publicado como \u201cCuatro poderes en la Empresa\u201d, Revista de Antiguos del IAE, A\u00f1o II &#8211; N\u00ba 13, 1995, y en el libro Comportamiento Humano y Valores, Editorial UNSTA, 2\u00aa, San Miguel de Tucum\u00e1n, 2005. Luego de m\u00e1s de veinte a\u00f1os de proponerlas y aplicarlas en diferentes organizaciones, las he retomado en este art\u00edculo y en el paper A Christian humanism framework to think the work units in the new complexity (The Future of Work: Human Dignity in an Era of Globalization and Autonomous Technology, John A. Ryan Institute (Minneapolis) y AESE Business School (Lisboa), 25 al 27 de junio 2020).<br \/>\n8. \u201cEl lazo es d\u00e9bil, sin duda, y puede quebrarse con facilidad. La vida del alma abierta a Dios, la espera, los per\u00edodos de aridez y monoton\u00eda, culpa y desaliento, contrici\u00f3n y arrepentimiento, de desamparo y de aferrarse a la esperanza, los est\u00edmulos silenciosos del amor y la gracia, temblando al borde de una certeza que se pierde si se gana: la fragilidad de tal entramado puede resultar una carga demasiado pesada a los hombres que aspiran a una experiencia posesiva\u201d Voegelin, Eric; \u201cEl gnosticismo. La naturaleza de la modernidad\u201d, en La nueva ciencia de la pol\u00edtica, Katz Editores, Buenos Aires, 2006, p\u00e1gs 150 y 151.<br \/>\n9. Daniel 12:1: \u201cEn aquel tiempo, ser\u00e1 liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro\u201d. Filipenses, 4: 3 \u201cY a ti, mi fiel compa\u00f1ero, te pido que las ayudes, porque ellas lucharon conmigo en la predicaci\u00f3n del Evangelio, junto con Clemente y mis dem\u00e1s colaboradores, cuyos nombres est\u00e1n escritos en el Libro de la Vida\u201d.<br \/>\n10. En el art\u00edculo \u201cDe colectivos y peatones: Iluminar\u201d, publicado en CRITERIO (n\u00famero 2469, junio de 2020) procuramos aclarar la dificultad de los propios disc\u00edpulos para entender esta propuesta del Reino de Dios, y como \u201cM\u00faltiples proyectos ver\u00e1n en tal o cual iluminado (gnosis) la apertura de la era del Esp\u00edritu, la edad definitiva de la humanidad, el milenio de prosperidad, la paz perpetua. En definitiva, la Jerusal\u00e9n celeste, el Reino definitivo realizado aqu\u00ed en la historia\u201d.<br \/>\n11. \u201cEsconder la luz\u201d, publicado por la revista CRITERIO, en su n\u00famero 2468, mayo de 2020, pp 64 a 67.<br \/>\n12. Giuseppe Baretti afirm\u00f3 que despu\u00e9s de abjura de su ense\u00f1anza sobre la centralidad del sol, Galileo pronunci\u00f3 la frase \u201cEppur si muove\u201d (y sin embargo se mueve) ante el tribunal del Santo Oficio que as\u00ed se lo hab\u00eda requerido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEse goce que el hombre de hoy ha perdido por esta civilizaci\u00f3n racionalista. 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