{"id":16618,"date":"2021-03-24T12:03:14","date_gmt":"2021-03-24T15:03:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16618"},"modified":"2021-03-24T12:03:19","modified_gmt":"2021-03-24T15:03:19","slug":"clarice-lispector-y-el-misterio-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16618","title":{"rendered":"Clarice Lispector y el misterio santo"},"content":{"rendered":"<p>El 10 de diciembre pasado fue el centenario de Clarice Lispector, esa misteriosa e inconmensurable escritora, ahora le\u00edda y estudiada en todo el mundo. Ucraniana y jud\u00eda de origen, su familia se traslad\u00f3 a Recife, en el noreste de Brasil, cuando dejaba Europa. Despu\u00e9s, de Recife, fue a R\u00edo de Janeiro. En esta ciudad vivi\u00f3 hasta su muerte en 1977. Felices de nosotros brasile\u00f1os que hoy contamos con su obra como una de las mayores riquezas nacionales. Mujer particularmente bella y refinada, Clarice comenz\u00f3 a escribir por pura inspiraci\u00f3n, sin ni siquiera desear planificar su futuro en las letras. Hoy su escritura es un referente para cualquier otro que pretenda manifestarse en palabras de marcada sensibilidad humana.<br \/>\nMucho se ha reflexionado y escrito sobre esta gran escritora y artista de la palabra. La ling\u00fc\u00edstica y la literatura la han estudiado en todos los idiomas y desde los m\u00e1s variados \u00e1ngulos. La filosof\u00eda tambi\u00e9n se ha ocupado de reflexionar a partir de su trabajo. \u00daltimamente inclusive la teolog\u00eda se ha interesado por la escritura de Clarice. \u00bfPor qu\u00e9? Porque esa jud\u00eda ucraniana exiliada en nuestro pa\u00eds y brasile\u00f1a por elecci\u00f3n y adopci\u00f3n era una apasionada del misterio de Dios. Y tambi\u00e9n porque revela en sus obras una intimidad con ese Misterio Santo que deja perplejos no solamente al te\u00f3logo sino tambi\u00e9n al creyente en general, que de su mano es llevado a recorrer caminos a\u00fan no transitados.<br \/>\nComo algunos de sus conocidos m\u00e1s cercanos dijeron recientemente en declaraciones y entrevistas a prop\u00f3sito de su centenario, Clarice era una m\u00edstica. Quiz\u00e1s ella misma no hubiera aceptado ni estado de acuerdo con esta calificaci\u00f3n. Sin embargo, es inevitable confirmarlo cuando se leen sus escritos y uno se da cuenta de que Clarice es alguien que conoce a Dios por experiencia. \u201cCognitio Dei experimentalis\u201d (conocimiento de Dios por experiencia) es la definici\u00f3n que da sobre la m\u00edstica santo Tom\u00e1s de Aquino. En eso es corroborado por su disc\u00edpulo del siglo XX Jacques Maritain, quien la describe como \u201cexperiencia escondida del Absoluto\u201d.<br \/>\nEs imposible escribir lo que escribi\u00f3 Clarice sin \u201csaber\u201d, en una sublime \u201cdocta ignorantia\u201d, hasta d\u00f3nde la llevar\u00eda este Misterio sin l\u00edmites, en el que se lanz\u00f3 con sus palabras en una actitud apasionada que provoca v\u00e9rtigo en todo aqu\u00e9l que la lee. No ser\u00eda posible leer su novela <em>La pasi\u00f3n seg\u00fan G. H.<\/em> sin percibir en el texto y en el itinerario ken\u00f3tico y mortificante de la mujer, que es su personaje central, todo lo que conduce a la comuni\u00f3n. Se trata de una narrativa digna de una Teresa de \u00c1vila y un Juan de la Cruz.<br \/>\nEl itinerario del personaje GH es m\u00edstico, porque m\u00edstica es la autora que lo crea, primeramente como una mujer burguesa y alienada que inicia un proceso de descenso a la habitaci\u00f3n de la mucama donde se encuentra en verdad con un minarete que la lleva a descubrir el infinito. All\u00ed comienza un proceso asc\u00e9tico y purificador, que prepara el ensanchamiento del yo al cual sigue la muerte del mismo yo sumergi\u00e9ndose en la alteridad de la materia, del mundo, del otro. El personaje de Clarice toca los extremos de la condici\u00f3n humana, es decir, la vida y la muerte.<br \/>\nEn este proceso que se asemeja al parto, donde la mujer es literalmente expulsada de su peque\u00f1o y reducido mundo hacia el mundo verdadero tal como es, donde siempre est\u00e1 la \u201cmano que me sostiene\u201d. All\u00ed GH, alias Clarice, ya no depende de s\u00ed misma, sino de otro, de esa mano que la sostiene y la toca, de esa mano en quien conf\u00eda y con la cual habla y suplica: \u201cAh, no me quites Tu mano\u201d. Sin embargo, en un momento dado, la propia mujer suelta la mano que la sostiene para continuar sola el camino hacia el Dios que la llama y que quiere algo que ella siente que no puede dar.<br \/>\nAs\u00ed dice el personaje: \u201cEstaba en medio de una indiferencia que es tranquila y alerta&#8230; De un Dios que, si lo amaba, no entend\u00eda lo que quer\u00eda de m\u00ed\u201d. Pero en medio de la prueba, la b\u00fasqueda y el llanto, siente que Dios mismo viene a ella: \u201cY en el sollozo vino a m\u00ed, el Dios que ahora me ocupa\u201d. En este descenso purificador, en esta entrada al coraz\u00f3n de ninguna parte, el personaje no se encuentra delante del diablo, sino de Dios.<br \/>\nEl di\u00e1logo entre Dios y la que lo busca, que se inicia en su conocimiento, se compone de preguntas sobre el Ser: \u201c\u00bfQu\u00e9 eres?\u201d. Y la respuesta es: Eres. \u00bfQu\u00e9 existes? Y la respuesta es: lo que existes. A la mirada de una te\u00f3loga como soy yo, es imposible no ver emerger con fuerza all\u00ed el juda\u00edsmo de Clarice; es inimaginable no sentir una peligrosa e impactante cercan\u00eda entre lo que dice el personaje y el di\u00e1logo primordial de Mois\u00e9s ante la zarza ardiente, en el cap\u00edtulo 3 de Libro del \u00c9xodo.<br \/>\nCon los avances de la ex\u00e9gesis, las traducciones e interpretaciones de esta declaraci\u00f3n de Aquel que habl\u00f3 desde dentro de la zarza y que se identific\u00f3 como el \u201cDios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob\u201d var\u00edan: \u201cSoy quien soy\u201d; \u201cYo soy el que ser\u00e9\u201d, etc.<br \/>\nClarice encontr\u00f3, a trav\u00e9s de la palabra escrita, el rostro de este Totalmente Otro que busc\u00f3 a lo largo de su vida. Y eso le fue manifestado en su misterio nunca completamente revelado. Con Clarice Lispector, en su centenario, nos sentimos invitados a aprender a escapar de cualquier tentaci\u00f3n de trivializar lo divino para inclinarnos respetuosa y silenciosamente frente a su Misterio Santo.<\/p>\n<p><em>Maria Clara Lucchetti Bingemer es Profesora de Teolog\u00eda en la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 10 de diciembre pasado fue el centenario de Clarice Lispector, esa misteriosa e inconmensurable escritora, ahora le\u00edda y estudiada en todo el mundo. 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