{"id":16657,"date":"2021-04-01T14:59:23","date_gmt":"2021-04-01T17:59:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16657"},"modified":"2021-04-01T14:59:25","modified_gmt":"2021-04-01T17:59:25","slug":"la-recuperacion-de-la-serenidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16657","title":{"rendered":"La recuperaci\u00f3n de la serenidad"},"content":{"rendered":"<p>En el camino de su existencia, el ser humano se encuentra con realidades elementales. Es as\u00ed como, aunque discrepen en innumerables cuestiones, todas las ideolog\u00edas, todos los sistemas filos\u00f3ficos, todas las concepciones religiosas y todas las ciencias son coincidentes en una afirmaci\u00f3n: la realidad de la vida. Ella es una presencia constante e irrenunciable, a la que se puede resistir pero no suprimir y que finalmente termina por vencer cualquier oposici\u00f3n humana. Pero a la vez que omnipresente, es esencialmente misteriosa. Siempre se dirige hacia el futuro, pero nunca se conocen totalmente sus caminos. Y es una fuerza silenciosa que no duerme, ajena al esfuerzo humano. \u201cComo un hombre que echa la semilla en la tierra, sea que duerma o se levante, de noche o de d\u00eda, la semilla germina y va creciendo, sin que \u00e9l sepa c\u00f3mo\u201d (Marcos 4,27). Su paso es misterioso y su silencio sagrado. Por eso cada cosa tiene su <em>kairos<\/em>, su tiempo oportuno secreto que s\u00f3lo a veces alcanzamos a vislumbrar.<\/p>\n<p><strong>La preeminencia del amor<\/strong><br \/>\nLa esencia de esa fuerza interior que surge de los seres vivos es su potencialidad difusiva. La vida tiende por naturaleza a crecer, a expandirse y comunicarse. Y esa capacidad de salir de s\u00ed y de darse es lo que llamamos amor. As\u00ed, la vida sale de su interioridad, se expresa y se convierte en don, en entrega a los otros. De ah\u00ed que el amor haya sido definido por nuestra sabidur\u00eda ancestral como vis unitiva (fuerza que une), aquello que vincula y atrae a todos los seres entre s\u00ed al modo de la gravitaci\u00f3n universal que ordena y armoniza la Creaci\u00f3n. En \u00e9l, todos los seres se requieren en fraternidad y buscan su uni\u00f3n en la participaci\u00f3n de la vida. Vida, amor y bien se funden en una misma identidad. Y es as\u00ed como el himno que Pablo de Tarso le dedica al amor (1Corintios 13), con aquella expresi\u00f3n concluyente \u201cSi no tengo amor no soy nada\u201d, resulta de una profundidad insuperable. Por otro lado, el amor a la vida es la clave de toda salud mental, as\u00ed como su falta es la depresi\u00f3n, el mal de nuestro tiempo. Porque el amor hace f\u00e1cil lo dif\u00edcil. Siendo esto as\u00ed, la vida y el amor deben estar presentes e impregnar hasta las ideas. Porque hay conocimientos que no son racionales sino que \u201cel coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n no entiende\u201d (Pascal) y hay conocimientos por intuici\u00f3n, por <em>sympathia<\/em>, por \u201cconnaturalidad afectiva\u201d (Lucio Gera), a trav\u00e9s de los cuales es posible captar el alma de un pueblo, la amistad, la disposici\u00f3n bienintencionada de una acci\u00f3n\u2026 En consecuencia, por ejemplo, la inteligencia sin sabidur\u00eda es racionalismo fr\u00edo o intelectualismo deshumanizado y una \u00e9tica sin piedad es legalismo duro, impiadoso, que termina en justicia cruel (ver <em>Evangelii gaudium<\/em> 231).<\/p>\n<p><strong>Detenerse, ver y pensar<\/strong><br \/>\nResultar\u00eda incomprensible que el hombre pudiera desconocer estas realidades b\u00e1sicas, pero es un hecho que el mundo moderno vive olvid\u00e1ndolas, ajeno al misterio de la vida y el amor. Pero mientras la Tierra gira con su ritmo acompasado y la Naturaleza contin\u00faa su camino en silencio y sin descanso, el hombre de hoy vive distra\u00eddo en no se sabe qu\u00e9 y se inquieta por calmar una ansiedad indefinida. Es un ritmo que reclama rapidez, todo al instante, y un traj\u00edn con un rumbo incierto que impide la nitidez de la visi\u00f3n. El mundo se ha convertido en un torbellino ruidoso, conformado por un tiempo l\u00edquido y un espacio vac\u00edo. Y arrastra el agobio de lo que para el ser humano es intolerable: la incertidumbre. Ha llegado el momento de detenerse, poder mirar en qu\u00e9 estamos y pensar cu\u00e1l es el camino. Se hace imposible mantener el v\u00e9rtigo de un ritmo que impide tanto una clara visi\u00f3n de la realidad como la contemplaci\u00f3n y la serenidad, dos tesoros que hemos olvidado. La psicolog\u00eda actual encuentra deterioradas la atenci\u00f3n, la concentraci\u00f3n y la memoria en las mayor\u00edas de las grandes urbes, y esas son precisamente las funciones mentales vulnerables por la ansiedad. Capacidad de reflexi\u00f3n y equilibrio emocional son las dos condiciones que pueden salvar a nuestra sociedad de una cat\u00e1strofe.<br \/>\nLa pandemia significa una prueba para el mundo. Ella pondr\u00e1 al descubierto las virtudes y las falencias, lo genuino y lo falso, lo provechoso y lo in\u00fatil. Y medir\u00e1 la consistencia o la debilidad de las fibras humanas: la tolerancia a la frustraci\u00f3n, la aceptaci\u00f3n de la realidad, la paciencia y la fortaleza ante los contextos arduos. No nos extra\u00f1emos: hasta el presente no se ve que se haya sabido aprender sino m\u00e1s bien se ha puesto al desnudo la impericia de los gobernantes, la perversidad de los poderes econ\u00f3micos capaces de negociar con la salud de los pueblos, la pugna competitiva entre autoridades, la instrumentaci\u00f3n pol\u00edtica de las vacunas y la impaciencia e irritabilidad de las gentes. Est\u00e1 ausente la solidaridad. Pero hay una vitalidad oculta en la Naturaleza y en la condici\u00f3n humana y una promesa de lo Alto que aseguran la supervivencia del mundo y la aparici\u00f3n de horizontes renovados. La confianza tiene asegurados sus fundamentos. Siempre el esp\u00edritu de los pueblos atesora una luz que les permite finalmente el discernimiento de los caminos deseables.<\/p>\n<p><em>Hugo Polcan es Licenciado en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el camino de su existencia, el ser humano se encuentra con realidades elementales. 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