{"id":16667,"date":"2021-04-01T15:23:36","date_gmt":"2021-04-01T18:23:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16667"},"modified":"2021-04-01T15:23:37","modified_gmt":"2021-04-01T18:23:37","slug":"osvaldo-magnasco-un-ministro-que-penso-un-pais-industrial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16667","title":{"rendered":"Osvaldo Magnasco, un ministro que pens\u00f3 un pa\u00eds industrial"},"content":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 2020 se cumpli\u00f3 el bicentenario de la muerte de Juan Laureano Osvaldo Magnasco, mejor conocido como Osvaldo Magnasco. Pero la fecha decisiva en su vida p\u00fablica es la que nos importa traer al presente para rememorarlo en tiempos en donde la educaci\u00f3n parece no tener car\u00e1cter esencial y estar desconectada de las necesidades del progreso actual y futuro de los ciudadanos. Est\u00e1 relacionada con un debate legislativo que catapult\u00f3 a la historia, pero no a la fama, a uno de los m\u00e1s grandes hombres de Estado para la Argentina. Por eso, ese debate demostrar\u00e1 tambi\u00e9n por qu\u00e9 forma parte de una larga tradici\u00f3n de incomprensi\u00f3n y fracasos que ha hecho imposible el desarrollo profundo de las distintas regiones.<\/p>\n<p>Primero, situemos al actor en contexto y recordemos su biograf\u00eda. Magnasco fue un hombre nacido en Gualeguaych\u00fa, destacado abogado de la \u00e9poca, eximio latinista y orador, Diputado de la Naci\u00f3n con tan s\u00f3lo 26 a\u00f1os, Fiscal General y Vocal del Consejo Supremo de Guerra y Marina, y finalmente, Ministro de Justicia e Instrucci\u00f3n P\u00fablica en 1898, durante el segundo gobierno del presidente General Roca.<\/p>\n<p>Volviendo al debate legislativo, en \u00e9l se discuti\u00f3, en buena medida, el destino del pa\u00eds en tanto se deliber\u00f3 sobre el modelo educativo. La cuesti\u00f3n era si segu\u00eda implantada en nuestra joven geograf\u00eda la ense\u00f1anza media en clave y modelo sarmientino o si se avanzaba, como la historia lo demostrar\u00eda necesario en poco tiempo, hacia un modelo mixto u orientando hacia un modelo m\u00e1s t\u00e9cnico e industrial.<\/p>\n<p>As\u00ed, en el a\u00f1o 1900, se discute en el Congreso el proyecto del ministro Magnasco enviado por Roca para la reforma de la ense\u00f1anza media. El proyecto constaba de 10 art\u00edculos y su enfoque era orientado a federalizar la educaci\u00f3n, responsabilizando a las provincias por el nivel medio educativo sobre la base de un enfoque trabajo t\u00e9cnico, pr\u00e1ctico, agr\u00edcola e industrial.<\/p>\n<p>Esta perspectiva, hay que reconocer, es tributaria del pensador de la Constituci\u00f3n Juan Bautista Alberdi (Batista, 2001), quien en sus reflexiones relativas a la educaci\u00f3n hab\u00eda hecho clara su visi\u00f3n respecto de la necesidad de fortalecer la instrucci\u00f3n p\u00fablica gratuita para locales y extranjeros, con vistas a fortalecer el mercado y la econom\u00eda que permitieran el r\u00e1pido desarrollo del desierto para relacionarnos comercialmente con el mundo.<\/p>\n<p>Este proyecto, puesto en debate entonces no tuvo \u00e9xito en el Congreso. Las resistencias de la \u00e9poca, culturales y pol\u00edticas, de sectores pedag\u00f3gicos enciclopedistas y mitristas hicieron naufragar esta encomiable tarea rectora y de directrices en materias de pol\u00edticas educativas universales y destinadas al desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Una de las paradojas de esta historia ser\u00e1 recordada en tanto fue otro diputado nacional nacido tambi\u00e9n en Gualeguaych\u00fa, Alejandro Carb\u00f3, del sector mitrista, quien tuvo una de las voces m\u00e1s encumbradas para llevar adelante la oposici\u00f3n a esta propuesta legislativa y su correspondiente correlato negativo en la votaci\u00f3n en Diputados.<\/p>\n<p>Ca\u00edda la propuesta, Magnasco no tuvo mucho m\u00e1s fuerzas para continuar en la esfera p\u00fablica y entendi\u00f3 que con s\u00f3lo 37 a\u00f1os estaba concluida su labor pol\u00edtica. Hombre de principios pero tambi\u00e9n de pasiones, se retir\u00f3 a otras encumbradas tareas como la docencia universitaria y la abogac\u00eda.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 muy joven, a los 56 a\u00f1os, en 1920, por una salud fr\u00e1gil. La Argentina perdi\u00f3 en su vida institucional a una luminaria p\u00fablica sustray\u00e9ndola al escenario privado, pero perdi\u00f3 adem\u00e1s a un excelente analista, si la salud lo hubiese ayudado, para una \u00e9poca contempor\u00e1nea revuelta en fuertes cambios sociales como los que se dar\u00edan entre 1920 y 1950.<\/p>\n<p>Debemos al menos bosquejar algunos de sus \u00e9xitos p\u00fablicos para confirmar que no s\u00f3lo nos leg\u00f3 sus piezas ret\u00f3ricas parlamentarias, sus ideas progresistas liberales y la cultura que lo rode\u00f3 por su inusual capacidad intelectual. Nos dej\u00f3 obras como la creaci\u00f3n de escuelas comerciales, la Escuela Industrial que dirigi\u00f3, nada menos, que el ingeniero Otto Krause y un Instituto de Agronom\u00eda y Veterinaria (Domingorena, 1993).<\/p>\n<p>Puede decirse entonces que, conforme lo relatado hasta aqu\u00ed, el pa\u00eds ha sido injusto en materia de conocimiento con su m\u00e1s brillante ministro de justicia a la hora de encauzar la instrucci\u00f3n p\u00fablica. Pero adem\u00e1s, doblemente injusto, es el no haber hecho efectiva la Ley 16.475 de Creaci\u00f3n de una Comisi\u00f3n para Recopilaci\u00f3n y publicaci\u00f3n del pensamiento de Magnasco. Hasta en este simple pero ejemplificativo acto el Estado y su pueblo se encuentran en falta.<\/p>\n<p>Pareciera entonces, que pensadores como Juan Bautista Alberdi y Juan Laureano Osvaldo Magnasco se encuentran atravesados por brillantes ideas de progresos pero tambi\u00e9n por el fracaso de anticipar el devenir hist\u00f3rico. Ambos, bajo una misma perspectiva, tuvieron que dejar expresada su r\u00e1pida huella intelectual para prontamente dejar la funci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Como desaciertos de la historia, o bien, desaciertos de los pueblos, Alberdi y Magnasco gobernaron desde sus ideas una escuela o l\u00ednea de pensamiento y el reconocimiento de muchos de sus pares, pero no pudieron contra los intereses f\u00e1cticos del poder local de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Fueron, tanto Magnasco como Alberdi, producto del contexto local en el que vivieron, actores que en ausencia o lejan\u00eda pudieron ser valorados por su vida p\u00fablica activa. Para ejemplificar, en el caso de Alberdi, la obra Palabras de un Ausente en que explica a sus amigos del Plata los motivos de su alejamiento es el texto donde deja claro que su ausencia f\u00edsica era libertad de expresi\u00f3n y cr\u00edtica. Configuraba as\u00ed una suerte de ausencia activa para estar presente y perdurar en el pensamiento pol\u00edtico contrario a los intereses del gobierno de turno (Cubillas, 2019).<\/p>\n<p>Finalmente, ambos nos dejan como lecci\u00f3n que nunca se es profeta en su tierra pero tambi\u00e9n que los profetas m\u00e1s importantes tienen un lugar en la historia y nos corresponde a quienes estudiamos, dentro del campo de las historias de las ideas, las teor\u00edas pol\u00edticas y normativas, ahondar la perspectiva anal\u00edtica y rescatarlos del olvido para provecho temporal, pero por sobre todas las cosas, para que trasciendan y nos ayuden a construir el futuro venturoso para las generaciones venideras.<\/p>\n<p><em>Javier Adri\u00e1n Cubillas es Licenciado en Ciencias Sociales (ESEADE) y Doctorando en Ciencias Pol\u00edticas (UCA)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 2020 se cumpli\u00f3 el bicentenario de la muerte de Juan Laureano Osvaldo Magnasco, mejor conocido como Osvaldo Magnasco. 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