{"id":16670,"date":"2021-04-01T16:02:19","date_gmt":"2021-04-01T19:02:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16670"},"modified":"2021-04-01T16:08:51","modified_gmt":"2021-04-01T19:08:51","slug":"el-discurso-del-alma-poesia-y-espiritualidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16670","title":{"rendered":"El discurso del alma: poes\u00eda y espiritualidad"},"content":{"rendered":"<p>M\u00edsticos, fil\u00f3sofos, te\u00f3logos e incluso magos de todos los tiempos y culturas parecen recurrir a la poes\u00eda y a veces, llegar a ella como un fin. A qu\u00e9 nos referimos con \u201cpoes\u00eda\u201d es ya una pregunta filos\u00f3fica y, por lo tanto, imposible de responder con certeza, al menos por ahora. Pero si pensamos en la palabra como una de las pocas dimensiones puramente humanas (o que nos caracterizan como tales), entonces parece natural buscar las relaciones entre las formas de discurso y las formas de la experiencia humana en s\u00ed.<\/p>\n<p>Si bien el lenguaje suele asociarse con un rasgo racional y una l\u00f3gica aristot\u00e9lica, esta forma de experimentarlo se limita al plano consciente y controlado que va desde el discurso cient\u00edfico al uso de la ret\u00f3rica en todas sus formas. Te\u00f3ricos y ling\u00fcistas (entre los cuales destaca la propuesta de Julia Kristeva (1) ) han acordado que el lenguaje po\u00e9tico se escapa de la estructura r\u00edgida del lenguaje racional, marcada por leyes, causas y consecuencias. La poes\u00eda hace uso del mundo simb\u00f3lico y pre-simb\u00f3lico que le da forma a nuestro inconsciente, a nuestra intuici\u00f3n y en general a lo que se escapa de nuestro entendimiento. Aquello que no podemos traducir en una l\u00f3gica estricta, pero sin embargo est\u00e1 ah\u00ed.<\/p>\n<p>En este sentido, y partiendo de una divisi\u00f3n entre cuerpo, alma y mente consciente (no por convicci\u00f3n filos\u00f3fica, sino para fines pr\u00e1cticos de este art\u00edculo) puede servirnos de introducci\u00f3n la perspectiva del escritor estadounidense y psic\u00f3logo Bill Plotkin:<\/p>\n<p><strong>Dado que el alma prefiere hablar en im\u00e1genes y s\u00edmbolos, la poes\u00eda (nuestra y de otros) es un camino natural al alma. La poes\u00eda, \u201cel discurso del alma\u201d, une las partes lineales y ling\u00fc\u00edsticas de la psique con las partes imaginales y hol\u00edsticas, disponiendo la mente pensante al servicio del alma, la imagen y el sentimiento. <\/strong>(2)<\/p>\n<p>El autor llega a esta conclusi\u00f3n en el contexto de su propio m\u00e9todo de b\u00fasqueda espiritual, basado en el contacto con la naturaleza y la integraci\u00f3n de conocimiento de culturas antiguas de todo el mundo. Pero esta sensibilidad y necesidad de la palabra po\u00e9tica est\u00e1 presente en m\u00edsticos de todas las religiones, siendo el Islam una de las m\u00e1s significativas en este \u00e1mbito. El origen de su tradici\u00f3n po\u00e9tica se remonta a la Arabia preisl\u00e1mica, donde los poetas m\u00e1s reconocidos compet\u00edan en cert\u00e1menes peri\u00f3dicos que, en ocasiones, se celebraban para sustituir conflictos b\u00e9licos entre pueblos. Esta tradici\u00f3n tuvo un impacto directo en el contexto del profeta Mahoma y sus revelaciones o suras, que despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas se ir\u00edan recopilando y reorganizando para dar como resultado el Cor\u00e1n.<\/p>\n<p>En el Islam, la tradici\u00f3n po\u00e9tica y la religi\u00f3n est\u00e1n tan alineadas que la misma palabra del Cor\u00e1n representa el milagro divino; se dice que cuando se cuestionaba el car\u00e1cter de profeta de Mahoma, argumentando que no hab\u00eda hecho milagros similares a los de Jes\u00fas, \u00e9ste respond\u00eda que su milagro eran las suras del Cor\u00e1n, pues ning\u00fan hombre ser\u00eda capaz de idear palabras de tal belleza a menos que, como en su caso, le hubieran sido reveladas por Dios mismo.<\/p>\n<p>Pero despu\u00e9s de Mahoma y sus revelaciones, el Islam sigui\u00f3 germinando en grandes maestros espirituales y de la palabra. Jal\u0101l ad-D\u012bn Muhammad R\u016bm\u012b, m\u00e1s conocido como Rumi, no s\u00f3lo es el m\u00edstico Suf\u00ed m\u00e1s conocido fuera de la tradici\u00f3n isl\u00e1mica, sino que tambi\u00e9n ha sido uno de los poetas m\u00e1s le\u00eddos en occidente. Siguiendo casos como el de Santa Teresa de \u00c1vila en la tradici\u00f3n cristiana \u2013\u201cVida, \u00bfqu\u00e9 puedo yo darle \/ a mi Dios que vive en m\u00ed, \/ si no es el perderte a ti, \/ para merecer ganarle? \/ Quiero muriendo alcanzarle, \/ pues tanto a mi Amado quiero, \/ que muero porque no muero.\u201d (3) \u2013, no es una sorpresa que ciertos poemas de Rumi se clasifiquen como poemas m\u00edsticos y, al mismo tiempo, como poemas de amor.<\/p>\n<p><strong>Esto es amor: volar al cielo, a cada momento rasgar cien velos;<\/strong><br \/>\n<strong>En principio, interrumpir la respiraci\u00f3n: primer paso, renunciar a los pies;<\/strong><br \/>\n<strong>Despreciar este mundo, ver solo lo que t\u00fa mismo has visto. <\/strong>(4)<\/p>\n<p>Al final del d\u00eda, el concepto del Amor de Dios y el Amor a Dios tambi\u00e9n es fundacional al misticismo cristiano. Es entonces que podemos establecer otro v\u00ednculo estrecho entre poes\u00eda y espiritualidad, que de alg\u00fan modo parecer\u00eda haber estado siempre ah\u00ed. Si la poes\u00eda es el lenguaje del alma, del mundo de los sentidos y la emoci\u00f3n, entonces la poes\u00eda m\u00edstica es una consecuencia casi natural de la experiencia espiritual o religiosa, donde monjes y maestros espirituales han dado cuenta desde siempre de la superioridad de la experiencia religiosa o el \u00e9xtasis espiritual en comparaci\u00f3n con los placeres terrenales.<\/p>\n<p>Pero uno de los puntos de an\u00e1lisis m\u00e1s interesantes cuando pensamos en estas experiencias m\u00edsticas, es la similitud entre algunas de las experiencias de los individuos que han dado cuenta de ellas en sus textos, ya sean filos\u00f3ficos, teol\u00f3gicos, predicaciones o poemas. Una de estas revelaciones comunes es la que podemos denominar como \u201cuniversalidad\u201d o \u201ctotalidad de la divinidad\u201d.<\/p>\n<p>Algunos maestros religiosos ya han puesto nombre a este concepto; Ibn Arabi es uno de los m\u00e1s destacados dentro del Islam. Este maestro desarroll\u00f3 en su obra un concepto que hoy en d\u00eda se conoce como \u201cunidad del ser\u201d y que es sumamente complejo, pero puede resumirse en la idea de que no existe nada m\u00e1s que Dios, en tanto que Dios es ilimitado. No hay una \u201ccreaci\u00f3n\u201d externa a Dios, sino que lo terrenal y lo que existe son manifestaciones diversas de lo divino. Simult\u00e1neamente, lo que existe es todo lo que Dios no es, porque las cosas del mundo son mortales, imperfectas y limitadas. Para explicar esta paradoja, se suele usar la idea de \u201csombra o proyecci\u00f3n\u201d, en donde las cosas del mundo son el resultado de la intersecci\u00f3n entre lo divino e ilimitado, que excede nuestra comprensi\u00f3n, y la nada misma, al igual que una proyecci\u00f3n o sombra es el resultado de la intersecci\u00f3n entre la luz y la superficie o el obst\u00e1culo.<\/p>\n<p>Ibn Arabi expres\u00f3 esta idea en numerosas obras literarias y po\u00e9ticas, donde usa el concepto de \u201cunidad del ser\u201d para desarrollar un amplio trabajo filos\u00f3fico y teol\u00f3gico que va en contra de algunas pr\u00e1cticas religiosas que \u00e9l considera como idolatr\u00eda y que limitan la naturaleza absoluta de Dios, pero que simult\u00e1neamente contienen una fracci\u00f3n de la verdad de ese Dios, porque \u00c9l se manifiesta en todo lo que existe.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Oh, maravilla! un jard\u00edn en medio de las llamas.<\/strong><br \/>\n<strong>Mi coraz\u00f3n se ha vuelto capaz de tomar todas las formas:<\/strong><br \/>\n<strong>es pasto para gacelas y un convento de monjes cristianos,<\/strong><br \/>\n<strong>y un templo para los \u00eddolos y la Kaa&#8217;ba del peregrino,<\/strong><br \/>\n<strong>y las tablas de la Tor\u00e1 y el libro del Cor\u00e1n.<\/strong><br \/>\n<strong>Yo sigo la religi\u00f3n del amor: cualquier camino que tomen los camellos del amor,<\/strong><br \/>\n<strong>esa es mi religi\u00f3n y mi fe.<\/strong> (5)<\/p>\n<p>Pero yo hab\u00eda argumentado que esta certeza de unidad trasciende a una sola religi\u00f3n o experiencia m\u00edstica. Dentro del cristianismo hubo figuras como el dominico alem\u00e1n Meister Eckhart, que predicaba ideas similares cuando hablaba del grunt (que traducir\u00e9 libremente como \u201cbasamento\u201d o \u201cfundamento\u201d) de Dios, y que era com\u00fan a todas las cosas. Estas ideas, a pesar de haber sido sumamente influyentes, se ve\u00edan con desconfianza por parte de algunas autoridades eclesi\u00e1sticas de la \u00e9poca, hasta que Juan XXII le inici\u00f3 un juicio por herej\u00eda. Eckhart muri\u00f3 por causas naturales antes de que se diera un veredicto.<\/p>\n<p>Avanzando en la historia hasta el siglo XX y pasando al universo de las religiones orientales, vale la pena detenernos en la perspectiva de algunas tradiciones budistas sobre la unidad. Dado que el budismo no cuenta con un dogma que lo unifique como en las religiones tradicionales, no podemos generalizar. Sin embargo, podemos acordar que la base de la pr\u00e1ctica budista implica la b\u00fasqueda de un despertar de la conciencia a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n. El maestro budista de origen estadounidense y gu\u00eda espiritual Ram Dass, puso en palabras la unidad universal de la siguiente manera:<\/p>\n<p><strong>Hoy hicimos nuestras \u00faltimas meditaciones sobre el pasto. Llev\u00e1bamos la atenci\u00f3n por sobre nuestra cabeza y despu\u00e9s devuelta al coraz\u00f3n. Sub\u00edamos hacia la callada presencia impersonal de Dios, y baj\u00e1bamos, hacia el apego emocional con la humanidad. Cuando nos rendimos a esta pr\u00e1ctica una y otra y otra vez, llega un punto en el que los cables que te atan a este plano empiezan a ser sutiles&#8230; Tan sutiles, que pareciera que con s\u00f3lo un estornudo vuelves dentro de Dios, vuelves a eso que no tiene forma. <\/strong>(6)<\/p>\n<p>Si bien Ram Dass no escribi\u00f3 poes\u00eda, al igual que Meister Eckhart, predic\u00f3 mucho, y lo hizo con una absoluta belleza y magnetismo. Volviendo a la pregunta inicial de \u00bfqu\u00e9 es poes\u00eda?, ahora podr\u00edamos dudar entre los l\u00edmites que dividen los poemas de Rumi e Ibn Arabi de las predicaciones y charlas de Eckhart o Ram Dass.<\/p>\n<p>Pero si seguimos el rastro de la unidad universal en la poes\u00eda secular de los \u00faltimos siglos, encontramos incontables y maravillosos ejemplos. Desde el norte de Am\u00e9rica, el maestro Walt Whitman no duda en reconocer lo divino en todas las cosas:<\/p>\n<p><strong>una hoja de hierba es tan perfecta como la jornada sideral de las estrellas,<\/strong><br \/>\n<strong>y una hormiga,<\/strong><br \/>\n<strong>un grano de arena<\/strong><br \/>\n<strong>y los huevos del abadejo<\/strong><br \/>\n<strong>son tan perfectos tambi\u00e9n.<\/strong><br \/>\n<strong>(&#8230;) un rat\u00f3n es milagro suficiente para convertir a seis trillones de infieles.<\/strong><br \/>\n<strong>(&#8230;) todo mi cuerpo est\u00e1 impregnado<\/strong><br \/>\n<strong>de cuadr\u00fapedos<\/strong><br \/>\n<strong>y de p\u00e1jaros <\/strong>(7)<\/p>\n<p>De Whitman ser\u00edan herederos todos los poetas modernos. Junto al Gualeguay, Juan L. Ortiz escribi\u00f3: \u201cOh, arder en el amor de la tierra y de sus criaturas (&#8230;) \/ arder en la nostalgia de la total relaci\u00f3n\u201d (8). Pablo Neruda incluso titul\u00f3 a uno de sus poemas \u201cUnidad\u201d:<\/p>\n<p><strong>Me rodea una misma cosa, un solo movimiento:<\/strong><br \/>\n<strong>el peso del mineral, la luz de la miel,<\/strong><br \/>\n<strong>se pegan al sonido de la palabra noche:<\/strong><br \/>\n<strong>la tinta del trigo, del marfil, del llanto,<\/strong><br \/>\n<strong>envejecidas, deste\u00f1idas, uniformes,<\/strong><br \/>\n<strong>se unen en torno a m\u00ed como paredes. <\/strong>(9)<\/p>\n<p>Y en el gran poema de Octavio Paz, \u201cPiedra de sol\u201d, tambi\u00e9n encontramos versos que revelan esta certeza:<\/p>\n<p><strong>todo se transfigura y es sagrado,<\/strong><br \/>\n<strong>es el centro del mundo cada cuarto,<\/strong><br \/>\n<strong>es la primera noche, el primer d\u00eda,<\/strong><br \/>\n<strong>(&#8230;)<\/strong><br \/>\n<strong>las m\u00e1scaras podridas<\/strong><br \/>\n<strong>que dividen al hombre de los hombres,<\/strong><br \/>\n<strong>al hombre de s\u00ed mismo,<\/strong><br \/>\n<strong>se derrumban<\/strong><br \/>\n<strong>por un instante inmenso y vislumbramos<\/strong><br \/>\n<strong>nuestra unidad perdida <\/strong>(10)<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la raz\u00f3n de esta experiencia com\u00fan y, sobre todo, de esta necesidad po\u00e9tica de transmitirla? Los argumentos sobre la influencia que pudo tener el neoplatonismo o la filosof\u00eda aristot\u00e9lica tanto en m\u00edsticos isl\u00e1micos como cristianos, parecen muy lejanos ahora. La experiencia de universalidad est\u00e1 presente en religiosos y poetas de diversas geograf\u00edas y \u00e9pocas, incluyendo el siglo XXI. Dos ejemplos de poetas j\u00f3venes argentinos en los que est\u00e1 presente esta tem\u00e1tica son Rita Gonz\u00e1lez Hesaynes: \u201cEl universo es el cristal m\u00e1s puro:\/ desde una part\u00edcula\/ refleja\/ la interfaz entera.\u201d (11) Y Alan Ojeda: \u00abSentirnos envueltos por otro\/ y vernos reflejados\/ en las burbujas tornasoladas de Dios\u201d. (12)<\/p>\n<p>Tras este recorrido por los meandros de la poes\u00eda, la espiritualidad y el universo, puede que al lector se le haya venido a la mente cierto escritor argentino que se obstin\u00f3 en demostrar incansablemente, entre tigres, bibliotecas y laberintos, el todo dentro de lo individual. Habiendo sido colaborador de esta revista, siento adecuado dejarle el cierre de este texto, pues en su tiempo se adelant\u00f3 a las reflexiones que yo me he atrevido a esbozar el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p><strong>La suma<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ante la cal de una pared que nada<\/strong><br \/>\n<strong>nos veda imaginar como infinita<\/strong><br \/>\n<strong>un hombre se ha sentado y premedita<\/strong><br \/>\n<strong>trazar con rigurosa pincelada<\/strong><br \/>\n<strong>en la blanca pared el mundo entero:<\/strong><br \/>\n<strong>puertas, balanzas, t\u00e1rtaros, jacintos,<\/strong><br \/>\n<strong>\u00e1ngeles, bibliotecas, laberintos,<\/strong><br \/>\n<strong>anclas, Uxmal, el infinito, el cero.<\/strong><br \/>\n<strong>Puebla de formas la pared. La suerte,<\/strong><br \/>\n<strong>que de curiosos dones no es avara,<\/strong><br \/>\n<strong>le permite dar fin a su porf\u00eda.<\/strong><br \/>\n<strong>En el preciso instante de la muerte<\/strong><br \/>\n<strong>descubre que esa vasta algarab\u00eda<\/strong><br \/>\n<strong>de l\u00edneas es la imagen de su cara. <\/strong>(13)<\/p>\n<p><em>Giovanna Cirianni Peregrina es poeta y estudiante de Letras en la UBA<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1. Julia Kristeva, \u201cEl sujeto en cuesti\u00f3n: el lenguaje po\u00e9tico\u201d en La identidad.<br \/>\n2. Bill Plotkin, Soulcraft, New World Library, 2003. Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de la autora de este art\u00edculo.<br \/>\n3. \u201cVivo sin vivir en mi\u201d. Recuperado de: https:\/\/www.teresavila.com\/poema\/1-vivo-sin-vivir-en-mi\/<br \/>\n4. \u201cMystical Poems of Rumi 1\u201d, A.J. Arberry. The University of Chicago Press, 1968. Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de la autora.<\/p>\n<p>5. \u00abThe Interpreter of Desires (Tarjuman al-ashwaq)\u00bb, Ibn Arabi. Translated by Reynold A. Nicholson. London: Royal Asiatic Society. Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de la autora.<br \/>\n6. \u201cOn the pull to god\u201d, Ram Dass, conferencia de 1975 en Orlando, Florida. Transcripci\u00f3n y traducci\u00f3n de Francisco L\u00f3pez Rivarola.<\/p>\n<p>7. Walt Whitman, \u201cCanto a m\u00ed mismo\u201d, Poema 31. (Losada, 1984) Traducci\u00f3n del ingl\u00e9s de Le\u00f3n Felipe.<br \/>\n8. Juan L. Ortiz, \u201cS\u00ed, sobre la tierra\u201d. Recuperado de https:\/\/aromitorevista.blogspot.com\/2010\/05\/juan-l-ortiz-si-sobre-la-tierra.html<br \/>\n9. Recuperado de https:\/\/www.poemasde.net\/unidad-pablo-neruda\/<br \/>\nOctavio Paz, \u201cPiedra de sol\u201d, en Cl\u00edo, 1998.<br \/>\n10. Poema in\u00e9dito.<br \/>\n11. Alan Ojeda , \u201cDevociones\u201d, Zindo &amp; Gafuri, 2017.<br \/>\n12. Jorge Luis Borges, en Los conjurados, Emec\u00e9, 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00edsticos, fil\u00f3sofos, te\u00f3logos e incluso magos de todos los tiempos y culturas parecen recurrir a la poes\u00eda y a veces, llegar a ella como un&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6,124],"tags":[1318,1409],"class_list":["post-16670","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","category-religiones","tag-espiritualidad","tag-religiones"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4kS","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16670"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16670\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16672,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16670\/revisions\/16672"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}