{"id":16674,"date":"2021-04-01T16:08:14","date_gmt":"2021-04-01T19:08:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16674"},"modified":"2021-04-01T16:08:17","modified_gmt":"2021-04-01T19:08:17","slug":"la-pandemia-y-una-respuesta-global","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16674","title":{"rendered":"La pandemia y una respuesta global"},"content":{"rendered":"<p>Conviene enmarcar el problema de la pandemia m\u00e1s all\u00e1 de la urgencia por la supervivencia humana. Lo que est\u00e1 sucediendo es un fen\u00f3meno habitual en la historia de la vida, un episodio m\u00e1s de la b\u00fasqueda de conservaci\u00f3n entre especies. En este caso, es un fen\u00f3meno producido entre los hombres y otros seres, cierta especie de virus, que est\u00e1n en el extremo de la vida. Nos guste o no pensarlo as\u00ed, se trata de un episodio evolutivo m\u00e1s; y es, tambi\u00e9n, un fen\u00f3meno ambiental. Tan evolutivo es que uno de los aspectos de la epidemia es que los virus mutan con relativa facilidad. Por otra parte, es atribuible a que el ser humano ha irrumpido sobre la mayor parte de las zonas naturales del planeta, y ha desencadenado corrimientos de especies hacia \u00e1reas donde \u00e9l mismo habita. Los medios de transporte han hecho el resto, difundiendo r\u00e1pidamente el virus por las diversas geograf\u00edas. Por eso hablamos de pandemia, quiz\u00e1s la primera epidemia realmente universal.<br \/>\nLa amenaza sobre la vida humana no es un fen\u00f3meno novedoso: hubo otras pestes en la historia, algunas muy mort\u00edferas. Adem\u00e1s, hubo cinco extinciones masivas de especies en la historia de la biosfera \u2013cuando todav\u00eda no exist\u00eda el Homo sapiens\u2013 y, de hecho, estamos asistiendo a la sexta, con responsabilidad esencialmente humana. Es dentro de este proceso de extinci\u00f3n masiva de especies en donde se produce un proceso particular: el conflicto entre un virus y el ser humano.<br \/>\nUno de los fundadores de la bio\u00e9tica, Van Rensselaer Potter, pens\u00f3 claramente la reflexi\u00f3n \u00e9tica sobre la vida humana en conexi\u00f3n con el resto de la vida biol\u00f3gica, con la ecolog\u00eda, con la medicina y con los valores humanos. La bio\u00e9tica, pues, naci\u00f3 como \u00e9tica ecol\u00f3gica y humana, al mismo tiempo. Resulta importante recuperar esa dimensi\u00f3n, a pesar de que la dramaticidad del momento nos conduzca hacia un pensamiento puramente defensivo. Es comprensible: est\u00e1 en juego nuestra vida personal, familiar y colectiva. La tentaci\u00f3n del antropocentrismo crece al experimentar el miedo a la muerte y la amenaza de disoluci\u00f3n de la historia tal como la conocemos. Al ser personas, somos conscientes del proceso. Adem\u00e1s, tenemos una capacidad cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica id\u00f3nea para crear respuestas farmacol\u00f3gicas y sanitarias. Eso lleva a que nos aboquemos a una b\u00fasqueda colectiva por soluciones de protecci\u00f3n de lo humano. Sin embargo, convendr\u00eda no olvidar que el problema no se circunscribe a la pura supervivencia personal o de nuestra especie: en efecto, la pandemia es, a la vez que una patolog\u00eda para el ser humano, un s\u00edntoma de una patolog\u00eda ambiental. Es m\u00e1s, como se\u00f1alan algunos infect\u00f3logos y ec\u00f3logos, el Covid-19 podr\u00eda ser el primero de otros episodios incluso m\u00e1s graves.<br \/>\nEn este contexto, las posiciones de los partidarios de la ecolog\u00eda profunda subrayan que la pandemia es, parad\u00f3jicamente, un bien para el resto de la biosfera. Hemos visto como especies alejadas de las regiones urbanas han reaparecido en el tiempo de cuarentena, porque la Tierra no resiste, de manera sustentable, m\u00e1s all\u00e1 de 2000 o 3000 millones de habitantes con el ritmo de consumismo que se ha extendido a gran parte del planeta. La afirmaci\u00f3n cruda es intolerable. Pero, lamentablemente, las estimaciones serias provenientes del mundo de las ciencias del planeta parecen coincidir en la afirmaci\u00f3n de que se ha superado la posibilidad f\u00edsica y ecol\u00f3gica de la poblaci\u00f3n humana. La extinci\u00f3n masiva de especies y el cambio clim\u00e1tico -y la misma pandemia- est\u00e1n pareciendo dar la raz\u00f3n a estas sentencias. La biosfera es, con una expresi\u00f3n bien tradicional de la filosof\u00eda, una realidad finita y contingente (es decir: limitada y con posibilidad de dejar de existir).<br \/>\nEl marco dado por la bio\u00e9tica ambiental no puede disolver el abordaje concreto de la \u00e9tica personal y social. Hay que pensar c\u00f3mo actuar, y c\u00f3mo hacerlo lo m\u00e1s \u00e9ticamente posible. No dudamos de nuestra condici\u00f3n personal y, sobre todo para los creyentes de fe b\u00edblica, de la misi\u00f3n original que tiene el hombre en el plan divino: es un \u201ct\u00fa\u201d para Dios y sujeto de la encarnaci\u00f3n. Ello demanda que la bio\u00e9tica ambiental de paso a una bio\u00e9tica personal. Emergen entonces muchos temas. Pero conviene hacer una breve desviaci\u00f3n por un problema fundamental: \u00bfqu\u00e9 hay de verdad y qu\u00e9 de falsedad o desconocimiento en este proceso?<\/p>\n<p><strong>\u00a1Un epistem\u00f3logo por aqu\u00ed!<\/strong><br \/>\nEl vendaval de la pandemia ha hecho percibir que la posici\u00f3n dela pos-verdad no es sustentable, al menos en ciertos \u00e1mbitos. Se necesita conocer lo m\u00e1s exactamente posible una serie de fen\u00f3menos y las tecnolog\u00edas que los puedan controlar. El desfile medi\u00e1tico de vir\u00f3logos, bioqu\u00edmicos, bio-tecn\u00f3logos y funcionarios presuntamente cient\u00edficos, nos ha hecho tomar conciencia de dos cosas, aparentemente contradictorias: la importancia de una ciencia seria y madura, as\u00ed como la inexactitud y provisoriedad de muchos de sus resultados. En pocos meses, hemos visto que la ciencia no es exacta y no sabe todo; pero, a la vez, hemos visto que necesitamos imperiosamente de ella. El hecho de saltar los pasos f\u00e9rreamente impuestos por el magisterio cient\u00edfico (fases de prueba, publicaci\u00f3n en revistas cient\u00edficas con evaluaci\u00f3n de pares, etc.) y tener que confiar -con una fe mucho menos l\u00facida que la le pedimos al \u00e1mbito religioso- en que tal vacuna es segura por argumentos de autoridad pol\u00edtica, de procedencia, o simplemente por la misma urgencia, ha hecho ver que necesitamos madurar en una cultura epistemol\u00f3gica. Puede resultar pomposa la expresi\u00f3n, pero traduce una cuesti\u00f3n b\u00e1sica: \u00bfLe creemos a la ciencia? \u00bfQu\u00e9 le creemos? \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo y hasta d\u00f3nde? \u00bfQui\u00e9nes son los portavoces de la ciencia? Las preguntas son m\u00faltiples y, sabemos, de dif\u00edcil respuesta. En gran medida, debemos hacer recaer nuestra confianza en organismos acad\u00e9micos lo m\u00e1s seguro posibles y sin renunciar a un proceso de informaci\u00f3n y de debate profundo. Si algo no ense\u00f1a esta crisis, es que necesitamos de una ciencia madura, pero tambi\u00e9n de divulgadores cient\u00edficos formados en los alcances y l\u00edmites de la ciencia, de medios de comunicaci\u00f3n con especialistas en temas cient\u00edficos y, no en \u00faltimo t\u00e9rmino, de funcionarios de diversas \u00e1reas formados seriamente en dichos temas. No olvidemos que hemos visto ministros de Salud diciendo que la pandemia no llegar\u00eda o que el contagio por jugar al tenis era alto y, a su vez, hemos escuchado a infect\u00f3logos y vir\u00f3logos proclamando tesis diametralmente opuestas entre s\u00ed. Pero tambi\u00e9n hemos visto a polit\u00f3logos, soci\u00f3logos, economistas y psic\u00f3logos, hablando de la pandemia como si fuese s\u00f3lo un problema pol\u00edtico, sociol\u00f3gico, econ\u00f3mico o psicol\u00f3gico, y no hubiera all\u00ed detr\u00e1s un ser independiente, un virus, y con \u00e9l todo un complejo sistema ecol\u00f3gico real, en el que vivimos y del que vivimos. En s\u00edntesis, el hecho ha permitido ver que no estamos solos en el planeta, y que s\u00f3lo en una perspectiva global (lo que <em>Laudato si<\/em> denomina \u201cecolog\u00eda integral\u201d) puede abordarse este acontecimiento que llamamos pandemia.<br \/>\nFinalmente, el tema nos hace pensar en cuestiones pol\u00edticas. Esto tambi\u00e9n tiene muchas aristas. Por una parte, la pandemia termin\u00f3 siendo no un problema meramente sanitario o biol\u00f3gico, no solamente el virus y sus impactos sobre el ser humano, sino un problema tambi\u00e9n pol\u00edtico: afect\u00f3 las diversas esferas de la \u201cpolis\u201d global. Nada m\u00e1s actual que la novela de Camus, La peste, para visibilizar el hecho de que el \u201cpan\u201d de \u201cpandemia\u201d implica la totalidad de las relaciones de la sociedad humana. En efecto, el conjunto de la vida social queda afectado: educaci\u00f3n, econom\u00eda, reacciones locales, arte, etc.<br \/>\nEs en este contexto donde habr\u00eda que pensar la cuesti\u00f3n de las vacunas. \u00c9stas no son sino respuestas cient\u00edficas y tecnol\u00f3gicas a la enfermedad producida en los individuos humanos. La pandemia ha puesto en el foco de atenci\u00f3n la elaboraci\u00f3n, producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de las vacunas. La urgencia ha acelerado los mecanismos de discernimiento epistemol\u00f3gico y ha cambiado los criterios bio\u00e9ticos de aplicaci\u00f3n. En particular, la cuesti\u00f3n de la distribuci\u00f3n de las vacunas plantea cuestiones serias para el futuro. No s\u00f3lo por el hecho de que habr\u00e1 poblaciones disminuidas o da\u00f1adas y otras menos (que coincidir\u00e1n, aparentemente, con las que consigan las vacunas justas, aunque los datos de impacto son irregulares, ya que hay pa\u00edses poderosos entre los m\u00e1s afectados). El problema m\u00e1s serio es a futuro: \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 el manejo de pa\u00edses con grandes laboratorios o empresas transnacionales de medicamentos sobre el tema? Obviamente, la situaci\u00f3n puede derivar en una hegemon\u00eda, al menos parcial, de los pa\u00edses y empresas que produzcan y comercialicen las vacunas. Esto se est\u00e1 comenzando a percibir. En todo caso, emerger\u00e1 un mundo donde el poder de la empresa farmac\u00e9utica acrecentar\u00e1 su alcance, ya que se percibe que se produce m\u00e1s descontrol en las sociedades con una peste viral que con el armamentismo tradicional.<br \/>\nFinalmente, la manipulaci\u00f3n (pol\u00edtica, econ\u00f3mica, cultural) que est\u00e1 revelando la pandemia da tambi\u00e9n para pensar. Algunos gobiernos han comprobado el \u00e9xito relativo de aplicar una propaganda del temor: el \u201cMinisterio del miedo\u201d, parafraseando el t\u00edtulo de una novela de Graham Greene. Con esta pol\u00edtica se puede controlar informaci\u00f3n, flujo de personas y la econom\u00eda b\u00e1sica de un pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>Un profetismo epistemol\u00f3gicamente informado<\/strong><br \/>\nA los creyentes de fe b\u00edblica se les presenta el desaf\u00edo de encontrar un sentido al \u201csigno de los tiempos\u201d que constituye la pandemia. No podr\u00e1 hacerse adecuadamente, si no se analiza con toda la racionalidad posible lo que las ciencias est\u00e1n articulando sobre el fen\u00f3meno. El temor a la enfermedad, a la muerte y a la extinci\u00f3n humana no debe hacer olvidar que el Esp\u00edritu Santo (\u201cSe\u00f1or y dador de vida\u201d) acompa\u00f1a el proceso hist\u00f3rico y nos induce a buscar caminos racionalmente vitales en el seno de esta crisis que toca el coraz\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la redenci\u00f3n y la creaci\u00f3n. Porque, en efecto, un virus y el ser humano se encuentran conflictivamente. Uno tiene miles de millones de a\u00f1os de existencia, casi invariable, en el planeta; el otro, no m\u00e1s de un par de millones. Pero \u00e9ste \u00faltimo es el destinatario primordial de la historia salv\u00edfica, donde \u201cel Hijo se hizo hombre\u201d. El escenario actual puede llevarnos a pensar en un renovado compromiso del Esp\u00edritu por la historia nueva, la \u201cnueva creaci\u00f3n\u201d, en t\u00e9rminos paulinos. Pero, adem\u00e1s, ese fluir pneumatol\u00f3gico se abre en innumerables r\u00edos por los incontables cauces de v\u00ednculos entre especies, individuos animales y vegetales, microorganismos, ecosistemas, espejos de agua, clima&#8230;<br \/>\nDentro del tremendo drama sanitario y ambiental en el que estamos inmersos, podemos dejarnos conducir por un Esp\u00edritu de vida que nos haga descubrir caminos hacia una percepci\u00f3n m\u00e1s profunda de la creaci\u00f3n. Quiz\u00e1s, entonces, aparezcan frutos inesperados de esta oscura transici\u00f3n ocasionada por la interacci\u00f3n de un min\u00fasculo virus con el ser humano, quien es a la vez el \u201cHomo sapiens\u201d biol\u00f3gico y el \u201cAdam\u201d creado, al decir del salmista, como especial en el universo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conviene enmarcar el problema de la pandemia m\u00e1s all\u00e1 de la urgencia por la supervivencia humana. 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