{"id":16683,"date":"2021-04-03T21:06:10","date_gmt":"2021-04-04T00:06:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16683"},"modified":"2021-04-03T21:06:13","modified_gmt":"2021-04-04T00:06:13","slug":"a-favor-de-las-vacunas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16683","title":{"rendered":"A favor de las vacunas"},"content":{"rendered":"<p><em>Compartimos la opini\u00f3n del cardenal S\u00e9an O\u2019Malley sobre las implicancias morales de la vacuna del COVID-19 desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia. Se trata de su exposici\u00f3n en el marco de la Conferencia Internacional de la Academia Latinoamericana de L\u00edderes Cat\u00f3licos que se realiz\u00f3 en enero de este a\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, paz y bien. En primer lugar deseo expresar mi agradecimiento a la Academia de L\u00edderes Cat\u00f3licos por haber organizado esta Jornada sobre un tema tan importante como es la vacuna contra el COVID. Escuchar\u00e1n a expertos muchos m\u00e1s competentes que yo, pero me gustar\u00eda compartir con ustedes mis reflexiones de pastor, consciente de que muchos de nuestros fieles cat\u00f3licos est\u00e1n debati\u00e9ndose con las dif\u00edciles cuestiones morales relacionadas con la vacuna. Estoy aqu\u00ed para asegurarles que la Iglesia est\u00e1 observando con mucho cuidado las implicancias \u00e9ticas de esta vacuna y quiere asegurarnos a todos que vacunarse es una decisi\u00f3n \u00e9tica, y que debemos alentar a la gente a hacer uso de esta arma tan importante en la lucha contra la pandemia.<br \/>\nPerm\u00edtanme comenzar cont\u00e1ndoles una de mis historias favoritas sobre un hombre que estaba muy enfermo y fue al m\u00e9dico para hacerse una serie de estudios. En un momento el m\u00e9dico pidi\u00f3 hablar con la mujer del hombre a solas y le dijo: \u201cSe\u00f1ora, su marido est\u00e1 muy enfermo. Solo sobrevivir\u00e1 si lo cuida muy, muy bien\u201d. Ella le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere decir, doctor?\u201d, y el m\u00e9dico respondi\u00f3: \u201cPreparale sus comidas favoritas, no discutas con \u00e9l, dejalo ir a pescar con sus amigos, no le pidas que corte el c\u00e9sped o que saque la basura, no dejes que los ni\u00f1os lo molesten, que tenga a mano el control remoto de la televisi\u00f3n y no invite a su suegra con demasiada frecuencia. Si hace todo esto, su esposo probablemente va a sobrevivir. Depende de usted\u201d. Despu\u00e9s, de regreso a su casa, el hombre, muy nervioso, le pregunt\u00f3 a la mujer: \u201c\u00bfQu\u00e9 te dijo el doctor?\u201d. Y ella respondi\u00f3: \u201cCari\u00f1o, el m\u00e9dico ha dicho que vas a morir\u201d.<br \/>\nEl papa Francisco, desde el comienzo de su pontificado, ha ense\u00f1ado claramente que Dios nos ha puesto en esta Tierra para cuidarnos unos a otros, y a veces esto significa que tendremos que ofrecer la otra mejilla, dar nuestro manto junto con la t\u00fanica, y en un mundo que es tan individualista y competitivo, las demandas del amor nunca parecen razonables. Pero si no nos cuidamos unos a otros muy bien, \u201cel paciente morir\u00e1\u201d. De hecho, el planeta morir\u00e1. El Santo Padre quiere que todos seamos muy conscientes de que aunque vacunarse es una elecci\u00f3n personal, tiene consecuencias que afectan no s\u00f3lo al individuo sino tambi\u00e9n de manera m\u00e1s amplia a nuestros vecinos m\u00e1s vulnerables.<br \/>\nHay personas que no pueden recibir la vacuna o a\u00fan no tienen acceso a ella, y pueden verse afectadas por quienes se niegan a vacunarse. El principio general del bien com\u00fan se reduce a la benevolencia, el amor, el cuidado de los dem\u00e1s, el establecimiento de prioridades personales para el servicio de los otros. Recientemente el Santo Padre afirm\u00f3 muy claramente: \u201cCreo que \u00e9ticamente todos deber\u00edan vacunarse, es una elecci\u00f3n \u00e9tica porque est\u00e1s jugando con tu salud, con tu vida, pero tambi\u00e9n est\u00e1s jugando con la vida de los dem\u00e1s\u201d.<br \/>\nLa semana pasada, tanto el papa Francisco como el papa Benedicto recibieron la vacuna. Espero que su ejemplo anime a todos a hacer lo mismo y a darse cuenta de que la opci\u00f3n \u00e9tica es de hecho vacunarse.<br \/>\nLos expertos en salud p\u00fablica han afirmado claramente que el efecto de inmunidad de reba\u00f1o ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil de logar si un n\u00famero considerable de personas se resiste a vacunarse. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud estima que entre 65 y 70 por ciento de una poblaci\u00f3n determinada debe vacunarse para detener la propagaci\u00f3n de enfermedades. Una vez que se cruce ese umbral, el virus reducir\u00e1 dr\u00e1sticamente las tasas de transmisi\u00f3n. El proceso para lograrlo es bastante simple en teor\u00eda, pero laborioso, porque requiere muy tiempo en la pr\u00e1ctica. Debido a que la inmunidad proporcionada por la vacuna no durar\u00e1 para siempre, es importante poder detener la pandemia antes de que el virus mute a una forma que sea resistente a la vacuna.<br \/>\nEn los Estados Unidos, el escepticismo acerca de la vacuna est\u00e1 alimentado por el miedo que genera el movimiento anti vacunas o por grupos minoritarios, en particular, a nuestros norteamericanos negros, que han sufrido una larga historia de negligencia en nombre de la medicina. Incluso, en un triste pasado, muchos negros fueron usados como conejillos de indias en experimentos brutales practicados por cient\u00edficos sin escr\u00fapulos. Se necesitar\u00e1 un esfuerzo concentrado, liderado por figuras p\u00fablicas cre\u00edbles y l\u00edderes comunitarios para reparar el da\u00f1o que est\u00e1 profundamente arraigado y desalienta a muchas personas a aceptar la vacuna.<br \/>\nLa vacuna es una adici\u00f3n fundamental a nuestras defensas contra el COVID-19. Pero nuestra capacidad para lograr la inmunidad de grupo inducida por la vacunaci\u00f3n es muy dif\u00edcil, si bien eso no deber\u00eda impedirnos intentarlo. Tampoco deber\u00eda impedirnos practicar y promover las pautas de seguridad que realmente pueden contener la enfermedad. Si el COVID-19 es un incendio forestal furioso y la vacuna es el bombero enviado para sofocarlo, las medidas de prevenci\u00f3n probadas y verdaderas de distanciamiento social, el uso de mascarillas y pruebas r\u00e1pidas, entre otras, son las formas de protegernos hasta que lleguen los camiones.<br \/>\nA una velocidad sin precedentes, y gracias a los recursos humanos y financieros, casi ilimitados, dedicados a este proyecto de colaboraci\u00f3n global, tenemos la fortuna de disponer de tres vacunas desarrollados escrupulosamente para combatir el coronavirus responsable de la pandemia global que arras\u00f3 el mundo en 2020 y contin\u00faa este a\u00f1o.<br \/>\nDetr\u00e1s de estas tres vacunas hay otras tres docenas de productos que est\u00e1n desarroll\u00e1ndose r\u00e1pidamente a trav\u00e9s de las mismas fases. Con anterioridad a la disponibilidad de cualquiera de estos productos, la Iglesia, a trav\u00e9s de las m\u00faltiples fuentes de su magisterio, ha abordado las preocupaciones morales de aquellos que ser\u00e1n vacunados y de aquellos que proporcionar\u00e1n las vacunas, incluidos los profesionales de la salud, los centros de salud y los sistemas de atenci\u00f3n m\u00e9dica.<br \/>\nSi bien hay ocasiones en las que la diseminaci\u00f3n y la explicaci\u00f3n de las ense\u00f1anzas de la Iglesia en todos sus temas no han sido siempre consistentes y claras, es muy importante que todos sepan que en el caso de las vacunas producidas en respuesta al nuevo coronavirus las principales fuentes de la ense\u00f1anza de la Iglesia sobre vacunas est\u00e1n en completa armon\u00eda. La Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe ha emitido una nota firmada por el prefecto cardenal Luis Ladaria Ferrer, aprobada por el papa Francisco el 17 diciembre del a\u00f1o pasado. Este documento se basa en las recientes ense\u00f1anzas sobre vacunas que fueron articuladas por primera vez en 2005 por la Pontificia Academia para la Vida y reiteradas por la propia Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe en su exhortaci\u00f3n <em>Dignitas Personae<\/em>, en 2008, as\u00ed como en una Declaraci\u00f3n posterior de la Pontificia Academia para la Vida en 2017. Cada uno de estos documentos referencia al que lo precedi\u00f3, reforzando as\u00ed el mismo razonamiento y an\u00e1lisis moral, lo que lo hace m\u00e1s accesible para quienes intenten asimilar la ense\u00f1anza de la Iglesia en 2021, en lo que respecta a las nuevas vacunas COVID.<br \/>\nEn los Estados Unidos, la Conferencia de obispos cat\u00f3licos emiti\u00f3 un memorando en diciembre que tambi\u00e9n se hizo eco de las fuentes utilizadas por el Vaticano. El memorando aborda la moralidad de las vacunas as\u00ed como la obligaci\u00f3n de salvar vidas y proteger y promover el bien com\u00fan. Con fecha de 20 de diciembre de 2020, los obispos resumieron as\u00ed las ense\u00f1anzas espec\u00edficas sobre las vacunas de COVID-19: \u201cNi la vacuna de Pfizer ni la de Moderna involucraron el uso de l\u00edneas celulares que se originaron en tejido fetal extra\u00eddo de beb\u00e9s abortados en ninguno nivel de su dise\u00f1o, desarrollo o producci\u00f3n. Sin embargo, no est\u00e1n completamente libres de conexi\u00f3n con el aborto, ya que tanto Pfizer como Moderna hicieron uso de una l\u00ednea celular contaminada para una de las pruebas de laboratorio de confirmaci\u00f3n de sus productos. Por tanto, existe una conexi\u00f3n pero es relativamente remota. Debido a la actual y por el momento la incontrolable naturaleza de la enfermedad, la Congregaci\u00f3n de la Doctrina a del Fe en su nota del 17 del mes pasado, establece que pueden utilizarse todas las vacunas reconocidas como cl\u00ednicamente seguras y eficaces, con conciencia cierta de que el recurso a tales vacunas no significa una cooperaci\u00f3n formal con el aborto del que se obtuvieron las c\u00e9lulas con las que las vacunas han sido producidas, m\u00e1s bien \u2013dice la Congregaci\u00f3n\u2013, recibir la vacuna es moralmente permisible porque la cooperaci\u00f3n de receptor de la vacuna es remota, y por tanto, el deber moral de evitar tal cooperaci\u00f3n material pasiva no es obligatorio porque existe un grave peligro por la pandemia de COVID-19\u201d.<br \/>\nFinalmente, en un documento escrito en colaboraci\u00f3n con la Comisi\u00f3n Vaticana de Vacunaci\u00f3n, la Academia Pontifica para la Vida contin\u00faa con el tema de la vacunaci\u00f3n obligatoria desde una perspectiva de justicia social, y aborda la necesidad y obligaci\u00f3n de garantizar el acceso y disponibilidad de la vacuna para aquellos que son a menudo olvidados o ignorados. As\u00ed como esta pandemia ha puesto de relieve las disparidades sociales de salud en nuestras propias comunidades, tambi\u00e9n lo ha hecho en todo el mundo. El Vaticano hace hincapi\u00e9 en el deber que tenemos de que los olvidados sean recordados e incluidos en el reparto de medidas preventivas como son las vacunas, as\u00ed como de los tratamientos para el COVID-19 cuando est\u00e9n disponibles.<br \/>\nEl hecho de que se pueda \u00e9ticamente hacer uso de estas vacunas no debiera dar la impresi\u00f3n de que la Iglesia es indiferente frente al crimen del aborto, que no s\u00f3lo destruye un ser humano inconsciente sino que tambi\u00e9n insensibiliza a la sociedad y causa esc\u00e1ndalo. As\u00ed, a la Iglesia le corresponde la urgente tarea de manifestar su oposici\u00f3n al uso de l\u00edneas celulares de fetos abortados en la investigaci\u00f3n m\u00e9dica y de instar a que las vacunas se produzcan de manera \u00e9tica.<br \/>\nEn 1973 se estren\u00f3 una pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n de culto protagonizada por Charlton Heston, llamada <em>Cuando el destino nos alcance.<\/em> Curiosamente la pel\u00edcula pretende describir el mundo en el a\u00f1o 2022, y sufre los efectos acumulativos de la sobrepoblaci\u00f3n, la contaminaci\u00f3n y una aparente cat\u00e1strofe clim\u00e1tica que ha causado una grave escasez mundial de alimentos, agua y vivienda. En la trama de la pel\u00edcula, las industrias Soylent Green suministran alimentos a la mitad de la poblaci\u00f3n (el nombre deriva de soja y lentejas) y dicen que se produce a partir del plancton oce\u00e1nico. Paralelamente, la sociedad futurista promueve la eutanasia y el suicidio asistido m\u00e9dicamente, que se lleva a cabo en un entorno de m\u00fasica suave y en escenarios visuales de bosques, animales salvajes, r\u00edos y vida marina ya desaparecidos. El h\u00e9roe, un detective de la polic\u00eda de Nueva York, Robert Thorn, hace le terrible descubrimiento de que Soylent Green se produce a partir de los cuerpos de miles de personas sacrificadas en las cl\u00ednicas gubernamentales. La pel\u00edcula termina con la dram\u00e1tica escena en que la polic\u00eda se lleva a Thorn detenido, mientras \u00e9l grita a la multitud que lo rodea: \u201cSoylent Green es gente\u201d. En 2021, a un a\u00f1o del escenario de la pel\u00edcula, tenemos que preguntarnos si a la gente le importa que el Soylent Green sea gente, que los bebes abortados sean personas. El movimiento Pro Vida tiene mucho que ver con promover cambios en la gestaci\u00f3n, pero a\u00fan m\u00e1s con cambiar los corazones de la gente.<br \/>\nLa ley es importante porque educa a las personas sobre los valores y la moral. Frecuentemente se piensa que si es legal, est\u00e1 bien. Por ejemplo, creo que s\u00f3lo estamos comenzando a ver el da\u00f1o ocasionado por la legalizaci\u00f3n de una droga de iniciaci\u00f3n como es la marihuana. La legalizaci\u00f3n a menudo se traduce en una invitaci\u00f3n a aceptar comportamientos peligrosos y deshumanizantes. El mensaje de la Iglesia sobre el car\u00e1cter cerrado de la vida y nuestra obligaci\u00f3n de protegerla debe ser la pieza central de nuestro Evangelio de la vida. Nuestro compromiso con los ni\u00f1os en el \u00fatero debe manifestarse en nuestro compromiso de ayudar a las mujeres en embarazos dif\u00edciles. S\u00f3lo salvaremos a los ni\u00f1os si salvamos a las madres.<br \/>\nEl papa Francisco nos ha dado <em>Fratelli Tutti<\/em>, una poderosa enc\u00edclica en la que nos desaf\u00eda a trabajar por un mundo post pand\u00e9mico donde las personas realmente se cuiden unas a otras. La epidemia del coronavirus ha desenmascarado grandes injusticias sociales y desigualdad tanto en los pa\u00edses ricos como en los que est\u00e1n en v\u00edas de desarrollo. Conforme nos apresuramos a satisfacer las necesidades de las personas en los Estados Unidos y en Europa, no debemos olvidar que existe una hipoteca social sobre la riqueza, y tenemos la obligaci\u00f3n de compartirla con el resto del mundo. La dif\u00edcil situaci\u00f3n de los refugiados, el abandono de los ancianos, la escasez de alimentos y de suministros m\u00e9dicos exigen que dejemos de lado la globalizaci\u00f3n de la indiferencia y construyamos un nuevo orden mundial basado en la solidaridad y la fraternidad.<br \/>\nMuchos de los aqu\u00ed presentes aspiran a ser l\u00edderes y servidores p\u00fablicos en los pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica. Deben ser constructores de una sociedad m\u00e1s justa basada en la defensa inquebrantable de la vida humana cuando es m\u00e1s vulnerable. Es un compromiso de trabajar para el bien com\u00fan, defendiendo aquellos valores que nos ayudar\u00e1n a ser verdaderamente humanos, a imagen y semejanza de Dios. Hacer esto requiere gran coraje, el apoyo de personas con ideas afines, que comparten los ideales del Evangelio y est\u00e1n comprometidos a trabajar para superar la pobreza, la injusticia, el racismo y la violencia, y a rechazar la corrupci\u00f3n, la codicia y las soluciones f\u00e1ciles a los problemas sociales mundiales. La mejor preparaci\u00f3n que existe para cumplir su misi\u00f3n ser\u00e1 nutrir su vida espiritual a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y los sacramentos, y aprender m\u00e1s sobre la fe cat\u00f3lica y nuestra rica doctrina social.<br \/>\nComo ha dicho el papa Francisco, el camino hacia la santidad pasa por la oraci\u00f3n y la comunidad. M\u00e1s que maestros, el mundo necesita testigos. Debemos esforzarnos para llevar una vida coherente que haga que nuestro testimonio sea cre\u00edble.<br \/>\nEn <em>Evangelii Gaudium<\/em>, el papa Francisco nos dice que el mundo necesita el testimonio de hombres y mujeres que vivan con alegr\u00eda las desafiantes demandas del Evangelio. Que el Se\u00f1or los bendiga a todos. Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Compartimos la opini\u00f3n del cardenal S\u00e9an O\u2019Malley sobre las implicancias morales de la vacuna del COVID-19 desde la perspectiva de la Doctrina Social de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2599,14],"class_list":["post-16683","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-covid","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4l5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16683"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16683\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16685,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16683\/revisions\/16685"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}