{"id":16689,"date":"2021-04-03T21:17:45","date_gmt":"2021-04-04T00:17:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16689"},"modified":"2021-04-03T21:17:49","modified_gmt":"2021-04-04T00:17:49","slug":"ensenanzas-de-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16689","title":{"rendered":"Ense\u00f1anzas de la pandemia"},"content":{"rendered":"<p>Cuando me desato del ombligo del presente y miro atr\u00e1s la historia me siento ahora m\u00e1s cercana a esa enorme cantidad de seres humanos que nos precedieron en la experiencia de atravesar situaciones colectivas en las que la vida cotidiana se escapa de las manos. Cientos\u2026 miles de guerras, persecuciones, pestes, hecatombes, revelan sus contornos m\u00e1s definidos y me empujan a percibir la realidad hoy desde sus huellas, las huellas del mal.<br \/>\nEl hilo de la vulnerabilidad se encuentra penosa y al parecer inevitablemente entretejido con la gran trama de la historia de la humanidad, desde el diluvio hasta nuestros d\u00edas. El \u00e1ngel de la historia, dice Walter Benjamin, mira hacia el pasado con sus alas abiertas y los ojos desencajados: \u201cQuisiera detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado. Pero una tormenta desciende del Para\u00edso y se arremolina en sus alas y es tan fuerte que el \u00e1ngel no puede plegarlas. Esta tempestad lo arrastra irresistiblemente hacia el futuro, al cual vuelve las espaldas, mientras el c\u00famulo de ruinas sube ante \u00e9l hacia el cielo\u201d. (1)<br \/>\nDe modo que, amigos contempor\u00e1neos, al parecer ahora han doblado las campanas tambi\u00e9n para nosotros y empieza a ser inevitable que esa tormenta arrastre en su remolino algunas ruinas propias. A pesar de que la globalizaci\u00f3n de la <em>peste<\/em> nos pone en sinton\u00eda con casi todos los habitantes del planeta, cada uno, sin embargo, lo vive desde su propio \u00e1mbito reducido, su casa, su situaci\u00f3n familiar, su trabajo, desde <em>su peque\u00f1o mundo de todos los d\u00edas<\/em>. Desde su \u201cyo\u201d. Y as\u00ed ha sido siempre, pues no hay otro modo.<br \/>\nA m\u00ed me ha ocurrido, entre otras cosas, recoger de la red de mi memoria vital dos ense\u00f1anzas que he aprendido de grandes hombres.<\/p>\n<p><strong>La libertad<\/strong><br \/>\nCreo que puede servirnos hoy la experiencia de Viktor, Frankl quien en una circunstancia hist\u00f3rico existencial mucho m\u00e1s terrible que la que enfrentamos nosotros, supo reconocer y retener para s\u00ed, recursos latentes en la condici\u00f3n humana.<br \/>\nCuando parece que hemos perdido todas las libertades, la realidad sin embargo nos contradice, nos arrincona un poco m\u00e1s y nos pone frente al espejo para que al menos <em>decidamos algo <\/em>fundamental: qu\u00e9 tipo de persona permitiremos que la situaci\u00f3n que atravesamos d\u00e9 a luz en nosotros. Esto implica un grado inusitado de lucidez y de energ\u00eda que se corresponde su vez con lo inusitado de la situaci\u00f3n.<br \/>\nFrankl nos relata su experiencia en los campos de concentraci\u00f3n y de exterminio. <em>Mutatis mutandi<\/em> \u2013y con un inmenso respeto\u2013 destaco de su relato una ense\u00f1anza para este momento: la realidad incontestable de la libertad: \u201cLas experiencias de la vida en un campo demuestran que el hombre tiene capacidad de decisi\u00f3n. Los ejemplos, abundantes, algunos heroicos, prueban que puede vencerse la apat\u00eda y eliminarse la irritabilidad. El hombre puede conservar un vestigio de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en las m\u00e1s terribles circunstancias de tensi\u00f3n ps\u00edquica y f\u00edsica. Los que estuvimos en campos de concentraci\u00f3n recordamos a los hombres que iban de barrac\u00f3n en barrac\u00f3n consolando a los dem\u00e1s, d\u00e1ndoles el \u00faltimo trozo de pan que les quedaba [\u2026] En un an\u00e1lisis \u00faltimo se hace patente que el tipo de persona en que se convert\u00eda un prisionero era el resultado de una decisi\u00f3n \u00edntima y no \u00fanicamente producto de la influencia del campo. Fundamentalmente, pues, cualquier hombre pod\u00eda, incluso bajo tales circunstancias, decidir lo que ser\u00eda de \u00e9l, mental y espiritualmente, pues aun en un campo de concentraci\u00f3n puede conservar su dignidad humana. Dostoievski dijo en una ocasi\u00f3n: \u2018S\u00f3lo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos\u2019. Y estas palabras retornaban una y otra vez a mi mente cuando conoc\u00ed a aquellos m\u00e1rtires cuya conducta en el campo, cuyo sufrimiento y muerte, testimoniaban el hecho de que la libertad \u00edntima nunca se pierde. [\u2026] <em>Es esta libertad espiritual, que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y prop\u00f3sito<\/em>\u201d. (2)<br \/>\nSalvando la enorme diferencia con la tremenda situaci\u00f3n que enfrent\u00f3 Viktor Frankl y en su momento, Dostoievski, lo que nos est\u00e1 se\u00f1alando, y creo que este es uno de los tesoros de su legado espiritual, es que, aun cuando no est\u00e9n en nuestras manos las reglas del juego en las que nos vemos empujados a vivir, lo que s\u00ed sigue estando en nuestro poder es la decisi\u00f3n acerca de la actitud con la enfrentaremos las alternativas que nos presenta la vida cotidiana. Cada uno puede, efectivamente, sumar o restar en la batalla de todos los d\u00edas por la Vida en sus m\u00faltiples e infinitos matices que, de ning\u00fan modo, creo, se limitan al objetivo de la supervivencia. Sumas y restas que suelen expandirse como ondas conc\u00e9ntricas desde nuestro peque\u00f1o entorno al infinito. Despu\u00e9s de todo, la onda expansiva del mensaje de Viktor Frankl ha llegado hasta nosotros y la imagen de esos h\u00e9roes que iban de barrac\u00f3n en barrac\u00f3n nos interpela a\u00fan hoy. \u00bfCu\u00e1l es mi papel en esta historia?<\/p>\n<p><strong>La fortaleza<\/strong><\/p>\n<p>Una segunda ense\u00f1anza me llega de Josef Pieper. La ocasi\u00f3n de su reflexi\u00f3n fue tambi\u00e9n la segunda guerra mundial y el tema la virtud de la fortaleza el que luego dar\u00eda origen a su monumental obra sobre <em>Las virtudes fundamentales<\/em>. \u00bfQu\u00e9 significa ser fuerte? \u201cLa fortaleza supone vulnerabilidad [\u2026] Si el hombre puede ser fuerte, es porque es esencialmente vulnerable. Por herida se entiende aqu\u00ed toda agresi\u00f3n, contraria a la voluntad, que pueda sufrir la integridad natural, toda lesi\u00f3n del ser que descansa en s\u00ed mismo, todo aquello que aconteciendo en y con nosotros, sucede en contra de nuestra voluntad. En suma: todo cuanto es de alguna manera negativo, cuanto acarrea da\u00f1o y dolor, cuanto inquieta y oprime\u201d. (3)<br \/>\nLa fortaleza nos dispone a soportar la adversidad <em>sin sucumbir<\/em>, sin abandonarnos, sin dejar de atender lo que consideramos importante, aquello que amamos y da sentido a nuestra vida. Esta virtud, dice Pieper tiene dos movimientos b\u00e1sicos en su lucha contra las dificultades: atacar y resistir. Sin embargo, \u201cel acto m\u00e1s propio de la fortaleza, su <em>actus principalior<\/em>, no es el atacar, sino el resistir. [\u2026] la resistencia implica una en\u00e9rgica actividad del alma, un <em>fortissime inhaerere bono<\/em> o valeros\u00edsimo acto de perseverancia en la adhesi\u00f3n al bien\u201d. La paciencia es algo radicalmente diverso de la irreflexiva aceptaci\u00f3n de toda suerte de mal: \u2018Paciente no es el que no huye del mal, sino el que no se deja arrastrar por su presencia a un desordenado estado de tristeza\u2019. Ser paciente significa no dejarse arrebatar la serenidad ni la clarividencia del alma por las heridas que se reciben [\u2026]. La virtud de la paciencia no es incompatible con una actividad que en forma en\u00e9rgica se mantiene adherida al bien, sino justa, expresa y \u00fanicamente con la tristeza y el desorden del coraz\u00f3n. [\u2026] Tom\u00e1s, bas\u00e1ndose en la Sagrada Escritura (Lc 21,19), resume lo esencial con la infalibilidad de su extraordinaria punter\u00eda: \u2018por la paciencia se mantiene el hombre en posesi\u00f3n de su alma\u2019\u201d. (4)<br \/>\nAlgo decisivo para Pieper es entender tambi\u00e9n que \u201cla fortaleza no debe fiar de s\u00ed misma.\u201d &gt;(5) Porque la energ\u00eda que mantiene entera y vigorosa a la persona no surge aut\u00f3nomamente de s\u00ed misma sino de la conciencia de la importancia de aquello por lo que vive.<br \/>\nLa persona es capaz de ser fuerte porque experimenta el valor de aquello que la ata la vida, por lo cual se empe\u00f1a en concentrar sus energ\u00edas y en dar batalla, atacando o resistiendo lo que amenaza da\u00f1arlo.<br \/>\nEl fuerte realiza un movimiento centr\u00edfugo. Es fuerte porque sabe abrir el juego a algo diferente del <em>s\u00ed mismo<\/em> pero que es lo que brinda al s\u00ed mismo su identidad y su peso. Asoma la mirada fuera del caparaz\u00f3n que le instan a construir sus miedos. La tristeza avanza cuando somos incapaces de desviar la mirada de nuestro propio reflejo. Josef Pieper nos anima a superar esa \u201cincapacidad para \u2018abandonarse\u2019 que ni por un solo instante cesa de ser el centro de su propia mirada; en suma: esa especie de amor a la propia vida que cabalmente conduce a la p\u00e9rdida de ella [\u2026]: \u2018El riesgo a que se expone el yo es tanto m\u00e1s grave cuanto mayor la solicitud con que se busca su protecci\u00f3n\u2019\u201d. (6)<br \/>\n\u2026<\/p>\n<p>En cierto modo Viktor Frankl y Josef Pieper se hallan en sinton\u00eda. Frankl nos llama a estar atentos, a impedir que la situaci\u00f3n nos empuje a abandonar nuestra libertad interior, nos recuerda que podemos tomar nuestras propias decisiones, seguir siendo <em>sujetos<\/em>; Pieper por su parte nos llama a cuestionarnos acerca de aquello que le da sentido a nuestra vida, sobre cu\u00e1les son las realidades que queremos conservar, proteger, cu\u00e1les son las batallas que deseamos presentar y por qu\u00e9, y c\u00f3mo.<br \/>\nAmbos pensadores por experiencia personal reclaman claridad para el ser humano. Claridad para la libertad y claridad para la entrega del propio tiempo y energ\u00eda vital, sobre qu\u00e9 es lo que hay que salvar en medio de la tormenta.<br \/>\n\u2026<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, entonces, la pandemia nos anima a una especie de<em> ascesis personal<\/em> imprevista, a una poda de intereses, expectativas, a la administraci\u00f3n de tiempo y recursos en funci\u00f3n de intenciones claras.<br \/>\n\u00a1Justamente a nosotros! educados en un mundo que parec\u00eda sumergirse cada vez m\u00e1s en una situaci\u00f3n de dispersi\u00f3n, de desdibujamiento de las coordenadas y postergaci\u00f3n de las definiciones personales, acostumbrados a la liquidez, el exceso y la evanescencia.<br \/>\nHoy me son cada vez m\u00e1s familiares las viejas cuestiones de la filosof\u00eda.<br \/>\nMiro el paisaje del pasado cercano y luego lo que ocurre ahora y resuenan una y otra vez las preguntas en primera persona del singular y del plural, individual y colectivamente.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9nes somos? \u00bfQu\u00e9 hacemos ac\u00e1? \u00bfQu\u00e9 queremos? \u00bfEn qu\u00e9 realidades deseamos comprometer nuestra libertad? \u00bfCu\u00e1les son las batallas que estamos dispuestos a librar? \u00bfPara qu\u00e9?<\/p>\n<p><em>Marisa Mosto es Doctora en Filosof\u00eda<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1. Walter Benjamin, \u201cTesis de filosof\u00eda de la historia\u201d en <em>Para una cr\u00edtica de la violencia<\/em>, M\u00e9jico: La nave de los locos, Premi\u00e0, 1982, p. 113-114<br \/>\n2. Viktor Frankl, <em>El hombre en busca de sentido<\/em>, Barcelona: Herder, 1987, pp. 68-70. Las bastardillas son de Frankl<br \/>\n3. Josef Pieper, <em>Las virtudes fundamentales<\/em>, Madrid, Rialp, 1976, p. 184<br \/>\n4. Josef Pieper, <em>Las virtudes fundamentales<\/em>, p. 197-202<br \/>\n5. Ibidem, p. 190<br \/>\n6. Fritz K\u00fcnkel, <em>Neurasthenie und Hysterie; Handbuch der Individualpsychologie<\/em> (ed. E. Wexberg; Mubich, 1926), 500, Cfr. Pieper, <em>Las virtudes fundamentales<\/em>, p. 208<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando me desato del ombligo del presente y miro atr\u00e1s la historia me siento ahora m\u00e1s cercana a esa enorme cantidad de seres humanos que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[2743,355,1884,2540,2745],"class_list":["post-16689","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-ensenanzas","tag-filosofia","tag-fortaleza","tag-pandemia","tag-permosa"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4lb","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16689","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16689"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16689\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16690,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16689\/revisions\/16690"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16689"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16689"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16689"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}