{"id":16694,"date":"2021-04-07T22:31:45","date_gmt":"2021-04-08T01:31:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16694"},"modified":"2021-04-07T22:31:46","modified_gmt":"2021-04-08T01:31:46","slug":"pastor-luscus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16694","title":{"rendered":"Pastor luscus"},"content":{"rendered":"<p>Han sido setenta y cuatro a\u00f1os de fidelidad al catolicismo, a pesar de mis claudicaciones graves, que me siembran de dudas respecto de la salvaci\u00f3n de mi alma, y a pesar de las faltas de la Iglesia visible que me sumen en un desasosiego a\u00fan peor. De las heridas infligidas a mis semejantes, algo he dicho ya y me reservo mis pedidos de un perd\u00f3n complejo, que casi seguramente no merezco sino por la intercesi\u00f3n de la misericordia m\u00e1s alta. Me guardo tales solicitudes para el contacto cara a cara con quienes mucho he ofendido. Pero del desamparo en la asistencia espiritual que esper\u00e9 de la Iglesia, dir\u00e9 algunas cosas antes de que me sorprenda la medianoche.<\/p>\n<p>Mi madre cre\u00eda en la asistencia de P\u00edo XII a los jud\u00edos perseguidos en Italia y por ello lo amaba. Me contagi\u00f3 su cari\u00f1o, por un tiempo, hasta que las pruebas hist\u00f3ricas acumuladas acerca de la defecci\u00f3n del papel que le cab\u00eda en una condena expl\u00edcita del nacionalsocialismo y del antisemitismo, me llevaron a rechazar la figura de aquel papa. La experiencia est\u00e9tica de enfrentarme con la estatua monumental de Pacelli en la iglesia de San Pedro, obra de Francesco Messina, me inocul\u00f3 sin embargo la duda acerca de la tortura moral que ha de haber sufrido el pont\u00edfice, maravillosamente representada en la inmersi\u00f3n de su mirada en la oscuridad, dentro (no m\u00e1s all\u00e1) de sus anteojos tan desmesurados que llegan a competir con la mitra. \u00bfHabrase salvado esa alma? Juan XXIII fue una contradicci\u00f3n de cosas excelentes: un remanso de bondad para la conciencia y un torbellino de las ideas renovadas, las m\u00e1s altas del cristianismo, que exploraron y descubrieron los Padres griegos y latinos. Roncalli las reformul\u00f3 al desnudarlas y mostrarnos su resplandor en lo m\u00e1s \u00edntimo de los corazones. Pablo VI me pareci\u00f3 un personaje enorme, el papa de mayor densidad intelectual en el siglo XX, una suerte de Erasmo redivivo. Y no pude sino ensalzarlo y seguir sus lecturas. El modo en que soport\u00f3 los dolores f\u00edsicos que lo aquejaron los tres \u00faltimos a\u00f1os de su pontificado acrecent\u00f3 mi admiraci\u00f3n hacia \u00e9l. Juan Pablo I pas\u00f3 como una estrella fugaz y su muerte me dej\u00f3 consternado, aunque poco puedo decir de su figura salvo asombrarme de una sencillez prometedora, a la Juan XXIII. Juan Pablo II suscit\u00f3 mis esperanzas, por lo que signific\u00f3 la elecci\u00f3n de un papa no italiano y la encarnaci\u00f3n, en su persona, de la universalidad, la catolicidad de la Iglesia. Fue \u00e9l uno de los vencedores principales del sistema comunista, cargado de cr\u00edmenes en los pliegues de su historia y anquilosado por la vacuidad de su propaganda tard\u00eda. Pero el dogmatismo de Wojtyla esteriliz\u00f3 su largo pontificado, diluy\u00f3 la herencia del Concilio Vaticano II y, en lugar de abrir puertas, dej\u00f3 para los tiempos m\u00e1s atribulados del presente la resoluci\u00f3n de los dilemas can\u00f3nicos y morales que hizo brotar la vida cotidiana moderna, forzosamente laica y atenta al progreso material de las personas. No cristianizar el control de la natalidad y abrir las puertas de par en par a la inevitabilidad del aborto legalizado fue quiz\u00e1s el peor de sus legados. Benedicto XVI re-edit\u00f3 la potencia del intelecto cristiano sobre el cual se hab\u00eda apoyado Pablo VI. La lectura de su libro Jes\u00fas de Nazaret me entusiasm\u00f3 como lo hab\u00eda hecho medio siglo antes el conocimiento de El Se\u00f1or, la obra de Romano Guardini. Su acto de renuncia me dej\u00f3 mudo de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y as\u00ed lleg\u00f3 el inesperado Papa nuestro, el pont\u00edfice argentino, Francisco I. Su sagacidad a la hora de anudar su condici\u00f3n de jesuita, inteligente, calculador, experto en la casu\u00edstica y las contradicciones del alma humana, con el evangelismo del Pobrecito de As\u00eds me pareci\u00f3 un rasgo de genio, digno de los grandes momentos en la larga historia de la Iglesia. Ni qu\u00e9 decir de la intensidad con que me conmovi\u00f3 el coraje desplegado por \u00e9l a la hora de redactar su segunda enc\u00edclica de esp\u00edritu tan franciscano, <em>Laudato s\u00ec<\/em>, sobre el mayor tema y problema de la civilizaci\u00f3n actual: la cuesti\u00f3n de las relaciones destructivas con la naturaleza que los seres humanos entablamos desde hace unos 200 a\u00f1os y que no parecemos dispuestos ni capaces de desmontar. Su tercera enc\u00edclica, <em>Fratelli tutti<\/em>, recuper\u00f3 la otra vertiente de la pr\u00e9dica de san Francisco, la relativa al empe\u00f1o religioso y moral que Jes\u00fas nos exige frente a los dolores y la injusticia encerrados en la mera existencia de la pobreza entre nosotros, de una pobreza que se desliza hacia la miseria en nuestros tiempos, degrada sin culpa a quienes la padecen y con culpa a quienes la toleramos. La condena del capitalismo que se desprende de su texto no me suena escandalosa ni excesiva aunque, en lo personal, reconozca, de la mano de Marx y Engels autores del Manifiesto de 1848, la prometeica misi\u00f3n universal que ese sistema socio-econ\u00f3mico ha cumplido en la historia. Sobre todo, la grandeza del programa cient\u00edfico de los \u00faltimos dos siglos que nos ha llevado a la cosmolog\u00eda de Einstein-Planck-Hawking y a los triunfos de la medicina sobre enfermedades milenarias que laceraron el cuerpo y el esp\u00edritu de los seres humanos.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay una lectura de la <em>Fratelli tutti<\/em> que me ha lanzado a la tierra yerma. Hay una lectura v\u00e1lida y sorprendida de la ausencia de menciones a las clases medias, que conduce a la interpretaci\u00f3n del texto como una condena t\u00e1cita, no ya de la burgues\u00eda, t\u00e9rmino inabarcable, sino de aquellas clases respecto de las cuales sigo creyendo poseen los instrumentos o conocen los mecanismos para retomar el camino del progreso. Ellas pueden cultivar un pensamiento racional y generoso alrededor de la crisis clim\u00e1tica, redise\u00f1ar los sistemas democr\u00e1ticos de gobierno con el fin de garantizar la ampliaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda, de la prosperidad y del ejercicio reflexivo de las libertades, y establecer un sistema de gobierno entre las naciones, asentado en la prosecuci\u00f3n de la paz y el rechazo radical de las hegemon\u00edas. Entiendo que han de ser las clases medias que existen y, en muchos casos, se expanden a trav\u00e9s de todas las civilizaciones del planeta, las que mayores posibilidades tendr\u00e1n de construir la fraternidad universal de pueblos, naciones e individuos.<\/p>\n<p>\u00bfNada tendr\u00eda la cabeza de la Iglesia Cat\u00f3lica para decir a las clases medias de su grey y las ajenas, como para dejarlas totalmente fuera de las consideraciones del par\u00e1grafo 169, uno de los m\u00e1s importantes e inspirados, de la enc\u00edclica? Me temo que quienes a ellas pertenecemos, sobre todo gracias al esfuerzo de nuestros abuelos y nuestros padres, padecemos de un tipo de pobreza al que el papa deber\u00eda tal vez prestar atenci\u00f3n: la pobreza de esp\u00edritu a la que nos arroja la interpretaci\u00f3n tuerta de <em>Fratelli tutti<\/em> y de la pr\u00e1ctica constante del apostolado de Francisco I. Es verdad que las culturas de occidente, pre- y postpandemia, transidas de conflictos y atravesadas por grietas socio-econ\u00f3micas, pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas que no cesan de ahondarse, evolucionan hacia modos del saber y de la conciencia pol\u00edtica cada vez m\u00e1s tuertos (los par\u00e1grafos 72, 156 y 197 del documento pontificio constituyen sabias descripciones de tales desgarramientos en las sociedades contempor\u00e1neas). Pero, Egregio Pont\u00edfice, env\u00ede tambi\u00e9n alg\u00fan mensaje reparador a los cat\u00f3licos de las clases medias, una homil\u00eda particular, cr\u00edtica, al mismo tiempo que nos inculca la esperanza, en el sentido de que algo bueno representamos en la propia historia del cristianismo y estamos disponibles a una participaci\u00f3n entusiasta en la obra de esa cultura global del encuentro promovida en los par\u00e1grafos 216 y 217 de la <em>Fratelli tutti<\/em>. Evite ser el <em>Pastor luscus<\/em> en la lista final de los m\u00e1s altos pastores de la Iglesia.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Emilio Buruc\u00faa es ensayista e historiador del arte, doctor en Filosof\u00eda y Letras, investigador y ex profesor de USAM<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Han sido setenta y cuatro a\u00f1os de fidelidad al catolicismo, a pesar de mis claudicaciones graves, que me siembran de dudas respecto de la salvaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,1403],"tags":[19,812,538,2668,133,1061,1471],"class_list":["post-16694","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","category-testimonios","tag-benedicto-xvi","tag-burucua","tag-francisco","tag-fratelli-tutti","tag-juan-pablo-ii","tag-papado","tag-testimonios"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4lg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16694"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16696,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16694\/revisions\/16696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}