{"id":16708,"date":"2021-04-08T23:09:28","date_gmt":"2021-04-09T02:09:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16708"},"modified":"2021-04-08T23:10:10","modified_gmt":"2021-04-09T02:10:10","slug":"la-persona-y-la-atraccion-hacia-el-mismo-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16708","title":{"rendered":"La persona y la atracci\u00f3n hacia el mismo sexo"},"content":{"rendered":"<p><em>\u00bf\u00c9stos, no son hombres? \u00bfNo tienen almas racionales? \u00bfNo est\u00e1n obligados a amarlos como a Ustedes mismos? \u00bfEsto no lo entienden? \u00bfEsto no lo sienten? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1n dormidos en un sue\u00f1o tan profundo?<\/em><\/p>\n<p>Las palabras de fray Ant\u00f3n de Montesinos (1) resuenan entre nosotros en este tiempo de utilitarismo y soledad, particularmente respecto de la comprensi\u00f3n personal, familiar, eclesial y todav\u00eda social, de las personas que sienten habitualmente atracci\u00f3n hacia otra persona del mismo sexo.<\/p>\n<p><strong>El contexto cultural<\/strong><br \/>\nLas palabras de la comunidad dominica que ley\u00f3 Montesinos, fueron dichas en Am\u00e9rica a los albores de la Modernidad, al decir de Mario Vargas Llosa, \u201c<em>de la alta y revolucionaria cultura cl\u00e1sica y renacentista que, no lo olvidemos, la Iglesia preserv\u00f3 y difundi\u00f3 a trav\u00e9s de sus conventos, bibliotecas y seminarios, aquella cultura que impregn\u00f3 al mundo entero con ideas, formas y costumbres que acabaron con la esclavitud y, tomando distancia con Roma, hicieron posibles las nociones de igualdad, solidaridad, derechos humanos, libertad, democracia, e impulsaron decisivamente el desarrollo del pensamiento, del arte, de las letras, y contribuyeron a acabar con la barbarie e impulsar la civilizaci\u00f3n<\/em>\u201d (2).<br \/>\nSin embargo, ese maravilloso movimiento tambi\u00e9n fue humano y como todos nosotros estaba pre\u00f1ado de la precariedad, la imperfecci\u00f3n y la caducidad de todo lo humano. La admiraci\u00f3n por el conocimiento m\u00e1s detallado de la naturaleza devino en la idolatr\u00eda de la Ciencia, la exaltaci\u00f3n de la dignidad humana devino en la idolatr\u00eda de la Libertad, y lamentablemente lo valioso del movimiento termin\u00f3 embarrado en el puritanismo victoriano y en la construcci\u00f3n del monstruoso Estado nacional totalitario de la primera mitad del siglo XX (3).<br \/>\nLa Modernidad comenz\u00f3 a caer en el momento que testimonia Marx (1848), Nietzche (1883), y Freud (1888), finalizando la transici\u00f3n a una nueva era hist\u00f3rica (con la imprecisi\u00f3n que los cambios de \u00e9poca tienen) luego de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Vietnam y la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn.<br \/>\nSe inicia entonces un tiempo hist\u00f3rico renovado, donde todo es puesto nuevamente en duda: La Actualidad (4). Un tiempo nuevo, con sus valores (5) y sus idolatr\u00edas, la idolatr\u00eda de la Ciencia se ha transformado en la idolatr\u00eda de la Tecnolog\u00eda y la idolatr\u00eda de la libertad se ha transformado en la idolatr\u00eda del Dinero, siendo el consumo el acto religioso de Justificaci\u00f3n.<br \/>\nDice Amartya Sen, economista indio, premio Nobel de Econom\u00eda en 1998, que lo que nos ocurre en nuestra sociedad es que hemos cambiado. En una sociedad secularizada, como la nuestra, ya nadie piensa que la salvaci\u00f3n est\u00e1 en la otra vida, sino que la salvaci\u00f3n tiene que estar en esta vida. No hay nada m\u00e1s; todo se acaba aqu\u00ed y hay que salvarse ahora, porque si no nos salvamos ahora despu\u00e9s no hay nada. Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste la salvaci\u00f3n? Salvaci\u00f3n quiere decir \u201c\u00e9xito\u201d. Y \u00bfen qu\u00e9 se muestra el \u00e9xito? En mostrar bienes de consumo costosos. Cuando uno llega a acceder a los bienes de consumo costosos, est\u00e1 demostrando que ha tenido \u00e9xito. Para las personas que creen que la vida termina aqu\u00ed y que luego no hay nada m\u00e1s, es evidente que la salvaci\u00f3n hay que buscarla aqu\u00ed. Y salvarse aqu\u00ed quiere decir tener \u00e9xito; y tener \u00e9xito llevar y tener todas estas cosas. \u00a1Qu\u00e9 maravilla!: \u201cYo sal\u00ed del pueblo. Era el hijo de fulana y nadie me apreciaba. Ahora vuelvo con un cochazo y todo el mundo dice: \u00a1Qu\u00e9 \u00e9xito ha tenido fulano!\u201d (6)<\/p>\n<p><strong>El texto interior<\/strong><br \/>\nEn este final de la Modernidad y comienzo de la Actualidad, se desarrolla un ambiente sin contemplaci\u00f3n, sin escucha y sin di\u00e1logo. Nuestra civilizaci\u00f3n euroamericana (todav\u00eda en expansi\u00f3n) se ha convertido en una torre donde las personas sienten que no hay lugar para ellas en el mundo. Como bien lo refleja la pel\u00edcula \u00ab<em>Babel<\/em>\u00bb (7) , donde un hilo une los Estados Unidos, M\u00e9xico, Marruecos y Jap\u00f3n, se trata de una crisis de relaci\u00f3n, de afectividad y de ternura en proporciones desmedidas.<br \/>\nLa b\u00fasqueda del otro, su encuentro y su amor <em>arraigan en las inclinaciones espont\u00e1neas de la persona humana<\/em> (8). Esas inclinaciones conectan con una matriz biol\u00f3gica que se repite en el origen de todos los seres humanos y va siendo moldeada por un sin n\u00famero de factores ambientales, incluidos en ellos, desde la qu\u00edmica modificada por las emociones humanas durante la gestaci\u00f3n, el entorno de los primeros a\u00f1os de vida, las alternativas de la adolescencia, hasta las opciones asumidas de j\u00f3venes y adultos, que van desarrollando habitualidades, contando con las presiones del medio social en un sentido o en el otro, en una enumeraci\u00f3n abierta.<br \/>\nTodos los seres humanos somos naturaleza humana y cultura (hist\u00f3rica y geogr\u00e1ficamente situada), de modo que ese estado interior de identidad individual esta permeado por los arquetipos culturales, como fue el machismo, hoy en disoluci\u00f3n s\u00f3lo en el contexto cultural poscristiano (9), y como lo es el feminismo que algunos pretenden cancelar. Los arquetipos sociales interact\u00faan por imitaci\u00f3n o diferenciaci\u00f3n con lo observado en el contexto familiar de pertenencia durante toda la vida del ser humano.<br \/>\nLa adolescencia es una construcci\u00f3n propia de nuestra \u00e9poca, a la cual se la identifica como el momento del desarrollo de la identidad sexual. Sin embargo, la plasticidad de todo lo humano permite identificaciones anteriores e incluso opciones de identificaci\u00f3n muy posteriores. Eso sin dejar de ser adecuada la referencia central a la adolescencia por cuanto, en esa etapa, identificar el sexo, asumirlo o rechazarlo coincide con que se completa el desarrollo cerebral, y la base biol\u00f3gica se configura, por los factores como las experiencias, la educaci\u00f3n, la cultura y finalmente la propia decisi\u00f3n.<br \/>\nEl ser humano es un ser pl\u00e1stico y de esta plasticidad tambi\u00e9n participa el impulso sexual. \u00c9ste no est\u00e1 ligado en forma r\u00edgida y necesaria a una determinada modalidad de satisfacci\u00f3n y puede ser orientado en su desarrollo, siendo todas sus manifestaciones verdaderamente humanas, porque no hay nada en el hombre (var\u00f3n o mujer) que pueda escapar a la definici\u00f3n de lo humano.<br \/>\nLo que un hombre (mujer o var\u00f3n) elige nos gustar\u00e1 m\u00e1s o menos, estaremos de acuerdo o en desacuerdo, le har\u00e1 mejor o peor, pero como describe V\u00edctor Frankl en situaciones extremas: todo lo que hace el hombre es humano. La precisi\u00f3n del objeto del deseo de un individuo de la misma especie, se desarrolla en un proceso cultural interno al habitar humano que identificamos como familia.<br \/>\nEl impulso sexual originariamente muy pl\u00e1stico, se va haciendo en el tiempo cada vez m\u00e1s espec\u00edfico, m\u00e1s delimitado, hasta llegar a identificar como objeto de deseo no simplemente a un individuo de la especie humana, sino a determinado var\u00f3n o mujer en concreto. La relaci\u00f3n entre la capacidad de determinaci\u00f3n precisa y madurez humana es tal que identificamos el \u201cdonjuanismo\u201d (nomadismo) como un signo de inmadurez, e incluso, cuando \u00e9ste se da en un ambiente laboral, como una debilidad (cuando no una falta) inaceptable por un gran n\u00famero de normativas internas (y cada vez m\u00e1s por las leyes de los Estados).<\/p>\n<p><strong>La experiencia homosexuada<\/strong><br \/>\nAl igual que la experiencia multiclasista (para usar un t\u00e9rmino imperfecto, pero r\u00e1pidamente representativo), la experiencia de la ni\u00f1ez y de la vejez, la experiencia heterosexuada y homosexuada hace a la plenitud de las relaciones y a la perfecci\u00f3n de la capacidad humana de desarrollo de las mismas.<br \/>\nLa experiencia homosexuada corresponde a la necesidad de estar con compa\u00f1eros del mismo sexo, y no por ello se identifica con la orientaci\u00f3n homosexual, seg\u00fan la cual la persona buscar\u00eda erotizar una relaci\u00f3n con otra persona del mismo sexo.<br \/>\nLa experiencia de encuentros sociales, c\u00edrculos de amigas, o pe\u00f1as de amigos, es una experiencia homosexuada; por lo que vale la pena preguntarnos, si tras el juicio negativo de la relaci\u00f3n homosexual en la Modernidad tard\u00eda, est\u00e1 la homosexualidad en s\u00ed, o est\u00e1 la perspectiva puritano victoriana de la sexualidad.<br \/>\nLuego de siete siglos de admiraci\u00f3n de la raz\u00f3n y la pasi\u00f3n cient\u00edfica hasta la negaci\u00f3n de la pasi\u00f3n er\u00f3tica, la moral victoriana \u2013que se termin\u00f3 por convertir en una especie de sentido moral com\u00fan a los sectores dirigentes de gran parte del planeta\u2013, condenaba y reprim\u00eda la sexualidad, muy particularmente de la mujer, pero no s\u00f3lo de la mujer.<br \/>\nEntonces se entendi\u00f3 la dimensi\u00f3n er\u00f3tica del amor como un mal permitido o como un peso a tolerar por el bien de la familia, la continuidad de la especie, y no como don de Dios que embellece el encuentro. Una pasi\u00f3n que se ordena por un amor que admira la dignidad del otro, llegando a ser una plena y limp\u00edsima afirmaci\u00f3n amorosa del otro, que nos dice es maravilloso que seas.<br \/>\nEs posible que la propia visi\u00f3n negativa de la relaci\u00f3n sexual heterosexual haya te\u00f1ido de un modo muy significativo la visi\u00f3n de la homosexualidad, juzg\u00e1ndola principalmente porque es sexualidad.<\/p>\n<p><strong>La ternura de la amistad<\/strong><br \/>\nLa tradici\u00f3n cat\u00f3lica da un particular valor al matrimonio religioso, que se distingue de la uni\u00f3n civil, aunque se la llame matrimonio civil.<br \/>\nEl matrimonio cat\u00f3lico se realiza en \u201c<em>uno con una para toda la vida<\/em>\u201d (como la vieja expresi\u00f3n can\u00f3nica), pero s\u00f3lo existe si mana de una profunda fuente de ternura de la amistad. Siempre es y seguir\u00e1 siendo un <em>Yo Tu<\/em> y nunca se fundir\u00e1 en la confusa expresi\u00f3n de una <em>persona matrimonial<\/em>.<br \/>\nNo sabemos de cuantas e ilimitadas formas Dios dispensa su Gracia a los hombres, pero la tradici\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica nos dice que el matrimonio es un sacramento \u201c<em>signo sensible y eficaz de la Gracia de Dios<\/em>\u201d, que penetra una realidad humana a la cual auxilia, para que los amantes perseveren y progresen.<br \/>\nPara que haya matrimonio cat\u00f3lico hay una profunda fuente de ternura previa. Una realidad humana mucho m\u00e1s general del hombre.<br \/>\nTom\u00e1s de Aquino refiere que el amor conyugal, entre el var\u00f3n y la mujer, es primero amor de amistad, la \u201c<em>m\u00e1xima amistad<\/em>\u201d (10) . Como experiencia humana, una buena amistad tiene como caracter\u00edsticas la b\u00fasqueda del bien del otro, la reciprocidad, la intimidad, la ternura, la estabilidad, y una semejanza entre los amigos que se va construyendo con la vida compartida.<br \/>\nEn este tiempo de soledades, de individualismo exagerado que hace dif\u00edcil la entrega a otra persona de manera generosa. La mayor parte de la poblaci\u00f3n del mundo vive en Ciudades y, desde hace d\u00e9cadas en la Ciudades m\u00e1s representativas, las que adelantan las tendencias, las viviendas unipersonales se encaminan a superar a aquellas en las que vive m\u00e1s de un solo individuo (11). Todo amor humano, es decir amor de amistad, es una buena noticia.<br \/>\nEn nuestras ciudades, meros lugar de paso a otro lugar donde se espera una vida que se hace esquiva, en que las personas se usan y <em>los v\u00ednculos quedan abandonados a la precariedad voluble de los deseos y las circunstancias<\/em>. Se vende compa\u00f1\u00eda, protecci\u00f3n y apariencia de seguridad, se escapa de relaciones estables temiendo quedar atrapados por una relaci\u00f3n que pueda postergar la postal de un lugar paradis\u00edaco en que se ha convertido el logro de las aspiraciones personales (12).<br \/>\nEs muy curioso como los escritores y cineastas, que han entrevisto el riesgo del Estado totalitario entre el fin de la Modernidad y los comienzos de la Actualidad, nos han dejado una visi\u00f3n de que su base es la soledad del individualismo y la insurrecci\u00f3n comienza por un amor humano (13) .<br \/>\n<strong>La alegr\u00eda del amor<\/strong><br \/>\nLuego de d\u00e9cadas de degradaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de la mujer en particular y de la sexualidad en general, con su venta de una b\u00fasqueda obsesiva del placer, \u201c<em>nos encierra a la alegr\u00eda que ampl\u00eda la capacidad de gozar y nos permite encontrar gusto en realidades variadas, aun en las etapas de la vida donde el placer se apaga. Por eso dec\u00eda santo Tom\u00e1s que se usa la palabra \u2018alegr\u00eda\u2019 para referirse a la dilataci\u00f3n de la amplitud del coraz\u00f3n<\/em>\u201d (14).<br \/>\nTodo amor de amistad se llama \u201ccaridad\u201d cuando se capta y aprecia el \u201calto valor\u201d que tiene el otro. (15) \u201c<em>En la sociedad de consumo el sentido est\u00e9tico se empobrece, y as\u00ed se apaga la alegr\u00eda. Todo est\u00e1 para ser comprado, pose\u00eddo o consumido; tambi\u00e9n las personas. La ternura, en cambio, es una manifestaci\u00f3n de este amor que se libera del deseo de la posesi\u00f3n ego\u00edsta. Nos lleva a vibrar ante una persona con un inmenso respeto y con un cierto temor de hacerle da\u00f1o o de quitarle su libertad. El amor al otro implica ese gusto de contemplar y valorar lo bello y sagrado de su ser personal, que existe m\u00e1s all\u00e1 de mis necesidades<\/em>\u201d (16) .<br \/>\nLa alegr\u00eda de ese amor contemplativo tiene que ser cultivada. Puesto que estamos hechos para amar, sabemos que no hay mayor alegr\u00eda que un bien compartido: \u201c<em>Da y recibe, disfruta de ello<\/em>\u201d (Sir\u00e1cides 14,16). Tambi\u00e9n en Amoris Laetitia, se lee: \u201c<em>Las alegr\u00edas m\u00e1s intensas de la vida brotan cuando se puede provocar la felicidad de los dem\u00e1s, en un anticipo del cielo. Cabe recordar la feliz escena del film<\/em> La fiesta de Babette (17) , <em>donde la generosa cocinera recibe un abrazo agradecido y un elogio: \u2018\u00a1C\u00f3mo deleitar\u00e1s a los \u00e1ngeles!\u2019. Es dulce y reconfortante la alegr\u00eda de provocar deleite en los dem\u00e1s, de verlos disfrutar. Ese gozo, efecto del amor fraterno, no es el de la vanidad de quien se mira a s\u00ed mismo, sino el del amante que se complace en el bien del ser amado<\/em>\u201d (18).<br \/>\nLa alegr\u00eda del amor proviene de m\u00faltiples fuentes antropol\u00f3gicas, as\u00ed el amor que es una \u00fanica realidad \u2013con diversas dimensiones\u2013 (19), se puede expresar en m\u00faltiples existencias. La emoci\u00f3n suscitada por otro ser humano como persona no tiende de por s\u00ed \u00fanicamente al acto sexual (20). En el amor er\u00f3tico la apariencia f\u00edsica atrae, y la experiencia dice que esa apariencia cambia, pero no se debilita. <em>Alguien se enamora de una persona entera con una identidad propia, no s\u00f3lo de un cuerpo, aunque ese cuerpo, m\u00e1s all\u00e1 del desgaste del tiempo, nunca deje de expresar de alg\u00fan modo esa identidad personal que ha cautivado el coraz\u00f3n<\/em>.<br \/>\nLa profundidad de la ternura de la amistad sigue all\u00ed cuando los dem\u00e1s ya no puedan reconocer la belleza de esa identidad, el <em>enamorado sigue siendo capaz de percibirla con el instinto del amor, y el cari\u00f1o no desaparece. Reafirma su decisi\u00f3n de pertenecerle, la vuelve a elegir, y expresa esa elecci\u00f3n en una cercan\u00eda fiel y cargada de ternura<\/em> (21).<\/p>\n<p><strong>La ideolog\u00eda del g\u00e9nero<\/strong><br \/>\nLuego de los setenta se produjo en la mayor parte del Mundo el <em>crep\u00fasculo<\/em>, la <em>ca\u00edda<\/em>, el <em>fin<\/em> (seg\u00fan la expresi\u00f3n de diversos autores) de las ideolog\u00edas de la Modernidad. Aunque perviven ocultas bajo el muro ca\u00eddo en Berl\u00edn, la forma de hacer pol\u00edtica de la Modernidad, a trav\u00e9s de la ideolog\u00eda, el mito y la utop\u00eda, se prologa en la Actualidad, mediante el desarrollo y el uso de minor\u00edas para la acci\u00f3n pol\u00edtica.<br \/>\nUna injusticia que quitaba a personas, atra\u00eddas por otra persona del mismo sexo, su condici\u00f3n de tales, clamaba al cielo, y dio lugar a diversas formas de una ideolog\u00eda, gen\u00e9ricamente llamada <em>gender<\/em> (22). \u00c9sta es canceladora, intolerante radical, de la consideraci\u00f3n del dato de la diversidad biol\u00f3gica y la reciprocidad de var\u00f3n y de mujer.<br \/>\nExpresiones tales como \u201cpersona gestante\u201d se dirigen expl\u00edcitamente a la cancelaci\u00f3n de la mujer, obligando a la sociedad a cancelar ese dato en la educaci\u00f3n, en el imaginario y hasta en el lenguaje.<br \/>\nSin embargo, la consideraci\u00f3n del car\u00e1cter performativo del g\u00e9nero que hacen, conecta con el dato humano de las habitualidades, y de la autodeterminaci\u00f3n, por cuanto cuando elijo, siempre me elijo, buscando entre las acciones aquellas que mejor se me corresponden.<br \/>\nSiempre nuestra identidad personal ha sido una elecci\u00f3n, de la cual se siguen las expresiones de ternura, la amistad y la intimidad afectiva, sin que necesariamente impliquen nomadismo sexual. <em>Una opci\u00f3n individualista, que tambi\u00e9n cambia con el tiempo<\/em>, consistente con la idea Moderna de la emancipaci\u00f3n absoluta, de la soledad y ausencia de v\u00ednculos, como supuesto de la libertad. Ese pensamiento no considera ni educa para la ternura del amor de amistad, sino para la soledad del individualismo en medio de la masa, en la que nada es gratuito.<br \/>\nLa cultura de la \u00faltima etapa de la Modernidad se molde\u00f3 en la matriz puritano victoriana, por lo que la atracci\u00f3n por una persona del mismo sexo s\u00f3lo se vio desde los ojos de la relaci\u00f3n genital, reduciendo en este y otros aspectos la riqueza de la humanidad y produciendo una olla represiva que, luego de explotar en la llamada Revoluci\u00f3n Sexual de los sesenta, convive sorprendentemente con el dualismo gn\u00f3stico de nuestra cultura actual.<br \/>\nUn postulado central de la gnosis es justamente la independencia de mi yo, de mi cuerpo tal como aparece en el texto de <em>Eugnosto el Beato<\/em> (siglo I aC) transcripto como dialogo en <em>La Sofia de Jesucristo<\/em> (Nag Hammadi III, 4,90-119, siglo I dC) donde Jesucristo es una persona sin naturaleza humana.<br \/>\nLa ideolog\u00eda del g\u00e9nero usa el car\u00e1cter performativo (habitualidad evidente) de todo lo humano, para convencernos de que podemos cancelar la evidencia de la realidad biol\u00f3gica, pero se lleva puesta la necesidad de los v\u00ednculos de ternura del hombre, y su opci\u00f3n hist\u00f3rico cultural por el sedentarismo en las relaciones.<br \/>\nPor su parte, ante esta ideolog\u00eda, las comunidades cristianas deben acoger a la persona concreta, desde la verdad teol\u00f3gica de que todos somos creaturas, que el amor de Dios creando cada persona singular nos precede y que cada persona debe ser recibido como don, a ser aceptado y respetado como ha sido creada (23), descubriendo y sirvi\u00e9ndole para descubrir su don en la comunidad.<br \/>\nAquel s\u00e1bado perdido en el Art Institute Chicago, luego de una semana de trabajo duro, observaba la cantidad de personas solas recorriendo la muestra, las pocas parejas heterosexuales y homosexuales, y las nulas familias, y pens\u00e9 en el don de amistad, la <em>b\u00fasqueda del bien del otro, la reciprocidad, la intimidad, la ternura, la estabilidad, y una semejanza entre los amigos que se va construyendo con la vida compartida de los unos y los otros<\/em>.<\/p>\n<p><em>Roberto M. Est\u00e9vez es Profesor titular ordinario de Filosof\u00eda pol\u00edtica FCS\u2013UCA<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n1. Estas palabras provocaran al poco tiempo la conversi\u00f3n del Encomendero Bartolom\u00e9 de Las Casas, quien las recordaba y reprodujo luego de su conversi\u00f3n y la liberaci\u00f3n de los naturales de Am\u00e9rica que ten\u00eda en Encomienda. Crf. fray Bartolom\u00e9 de las Casas Historia de las Indias Libro III, selecci\u00f3n Caps. 3-5. Y fueran seg\u00fan el padre Gustavo Guti\u00e9rrez el inicio de su reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, conocida como teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<br \/>\n2. Mario Vargas Llosa, \u201cLa renuncia de Benedicto XVI: El hombre que estorbaba\u201d, <em>La Naci\u00f3n<\/em>, 25 de febrero de 2013.<br \/>\n3. \u00abNadie hay tan osado que lo despierte&#8230; De su grandeza tienen temor los fuertes&#8230; No hay sobre la Tierra quien se le parezca, animal hecho exento de temor. Menosprecia toda cosa alta; es rey sobre todos los soberbios\u00bb Thomas Hobbes, Leviat\u00e1n, o La materia, forma y poder de una rep\u00fablica eclesi\u00e1stica y civil, 1651.<br \/>\n4. Nos hemos referido a este tema en \u201cNotas sobre la Cosmovisi\u00f3n actual\u201d, Editorial UNSTA, 2da, San Miguel de Tucum\u00e1n, 2009.<br \/>\n5. Pasi\u00f3n por la personalidad\/subjetividad, Necesidad de ser parte: Est\u00e9tica\/Moda\/Participaci\u00f3n, Cuidado f\u00edsico\/salud, Calidad de vida\/Armon\u00eda, Sensibilidad ecol\u00f3gica y Rehabilitaci\u00f3n de lo pr\u00f3ximo\/local, Inserci\u00f3n global.<br \/>\n6. La referencia pertenece a \u201cConsumo luego existo\u201d, intervenci\u00f3n transcrita de Adela Cortina, Catedr\u00e1tica de la Universidad de Valencia, en una mesa redonda sobre el consumo organizada por Cristianisme i Justicia en 2003.<br \/>\n7. La pel\u00edcula de 2006 que completa la <em>Trilog\u00eda de la muerte<\/em> de Alejandro Gonz\u00e1lez I\u00f1\u00e1rritu, iniciada con <em>Amores perros<\/em> y continuada con <em>21 gramos<\/em>. El final de la pel\u00edcula es a la vez revelador y desgarrador: un padre del mundo de las finanzas abraza a su hija desnuda en un balc\u00f3n, en tanto la c\u00e1mara se aleja y los muestra en su soledad en la inmensidad de un Tokio con sus luces encendidas.<br \/>\n8. A partir de aqu\u00ed todas las citas en it\u00e1lica pertenecen a <em>Amoris Laetitia<\/em>, Exhortaci\u00f3n del Papa Francisco referida al amor en la familia, 2016.<br \/>\n9. Ver la dial\u00e9ctica entre el personaje de \u201cEl macho\u201d en Mi villano favorito 2 y Homero Simpson, entre lo que fue un paradigma masculino y lo que hoy es el paradigma masculino\/paterno en muchas series de dibujos animados. Tambi\u00e9n se puede ver la problem\u00e1tica, de la falta de un paradigma masculino luego del feminismo en <em>Soumission<\/em>, una novela de ficci\u00f3n pol\u00edtica francesa escrita por Michel Houellebecq (2015, editorial Flammarion): Francia termina girando a una identidad isl\u00e1mica blanda, encaminada al Mediterr\u00e1neo como unidad pol\u00edtica isl\u00e1mica. Fran\u00e7ois, profesor de la universidad de la Sorbona, especialista en el escritor decadente Joris Karl Huysmans, soltero, alcoh\u00f3lico y nost\u00e1lgico de las mujeres sumisas, renuncia a la propuesta que le hace Myriam, una antigua pareja -jud\u00eda- que le sugiere que, como ella, se vaya a Israel. Pero se convierte al Islam, lo que entre otras cosas le permite -aparte de solucionar su futuro econ\u00f3mico- disponer de la sumisi\u00f3n de varias mujeres.<br \/>\n10. Tom\u00e1s de Aquino, <em>Summa contra Gentiles<\/em>, III, 123; cf. Arist\u00f3teles, \u00c9tica a Nic\u00f3maco, 8, 12 (ed. Bywater, Oxford 1984), 174.<br \/>\n11. Los hogares unipersonales en CABA comprend\u00edan el 30,3% del total de hogares en 2010. En Estados Unidos, en ciudades como Atlanta, Denver, Seattle, San Francisco o Mine\u00e1polis, el 40% de las casas s\u00f3lo tienen un residente. En China, la India y Brasil los hogares unipersonales crecen a la par que sus econom\u00edas. En pa\u00edses como Alemania, Francia, Reino Unido o Jap\u00f3n, en torno al 40% de las viviendas est\u00e1n ocupadas por una sola persona, cifra que se eleva hasta el 50% en ciudades como Par\u00eds, y al 60% en Estocolmo (Eric Klinenberg, Going Solo: The Extraordinary Rise and Surprising Appeal of Living Alone, 2012).<br \/>\n12. Cf. Francisco, <em>Amoris Laetitia<\/em>, nro. 34.<br \/>\n13. Ver desde <em>Un mundo Feliz<\/em> (1932) y <em>1984<\/em> (1949) hasta <em>La Isla<\/em> (2005), donde curiosamente el objetivo es ser sorteado a un mundo ideal, una isla que no existe, sino que es s\u00f3lo una postal.<br \/>\n14. Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. <em>Gaudium et Spes<\/em>, sobre la Iglesia en el mundo actual, 48.<br \/>\n15. Cf. Summa Theologiae I-II, q. 26, a. 3.<br \/>\n16. Cf. Summa Theologiae I-II, q. 110, a. 1. En <em>Amoris Laetitia<\/em>, n 127.<br \/>\n17. Una de las caracter\u00edsticas centrales de la pel\u00edcula, evocada por Francisco en Amoris Laetitia, es el contraste entre la vida de muy buenas personas puritanas y una cocinera cat\u00f3lica, sobre la que nada se sabe.<br \/>\n18. Francisco, <em>Amoris Laetitia<\/em>, nro. 129<br \/>\n19. Cf. Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 8: AAS 98 (2006), 224.<br \/>\n20. Cf. Juan Pablo II, Catequesis (31 octubre 1984), 6. <em>L\u2019Osservatore Romano<\/em>, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola, 4 de noviembre de 1984, p. 3.<br \/>\n21. Francisco, <em>Amoris Laetitia<\/em>, nro. 164.<br \/>\n22. Francisco, <em>Amoris Laetitia<\/em>, nro. 56<br \/>\n23. Cf. Francisco, <em>Amoris Laetitia<\/em>, nro. 56<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bf\u00c9stos, no son hombres? \u00bfNo tienen almas racionales? \u00bfNo est\u00e1n obligados a amarlos como a Ustedes mismos? \u00bfEsto no lo entienden? \u00bfEsto no lo sienten?&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[2763,1514,2760,2761,355,2759,2762],"class_list":["post-16708","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-amistad","tag-amor","tag-atraccion","tag-deseo","tag-filosofia","tag-impulso-sexual","tag-ternura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4lu","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16708"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16709,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16708\/revisions\/16709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}