{"id":16734,"date":"2021-04-15T11:55:44","date_gmt":"2021-04-15T14:55:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16734"},"modified":"2021-04-15T11:55:46","modified_gmt":"2021-04-15T14:55:46","slug":"la-amistad-social-que-nos-falta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16734","title":{"rendered":"La amistad social que nos falta"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px; text-align: left;\"><em>La Argentina, un pa\u00eds sin c\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico ni camino educativo: \u00bfc\u00f3mo recuperarlos?<\/em><\/p>\n<p>La Argentina es un pa\u00eds que ha perdido lo que yo llamar\u00eda su \u201cc\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico\u201d y, como consecuencia, tambi\u00e9n se ha quedado sin ning\u00fan camino educativo. Nuestra tarea m\u00e1s urgente no es hoy, por lo tanto, la pol\u00edtica ni la econom\u00eda, sino volver a recuperarlos. Pero, \u00bfc\u00f3mo?<br \/>\nLas im\u00e1genes del trato inhumano y violatorio de los derechos m\u00e1s elementales en Formosa y el incre\u00edble aval de esa situaci\u00f3n por parte del funcionario nacional supuestamente encargado de velar por los derechos humanos ya no nos sorprenden: tal es el grado de deterioro del c\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico de nuestra sociedad.<br \/>\nEst\u00e1 claro que este problema no es de hoy: desde el principio de nuestra historia el pa\u00eds estuvo muchas veces a punto de naufragar en el mar de la anarqu\u00eda, el abuso personalista y corrupto del poder y las formas de violencia m\u00e1s injustas hacia las personas. Pero creo que entre nuestros antepasados y nosotros exist\u00eda una diferencia no peque\u00f1a: en tanto ellos, incluso en medio del caos, reconoc\u00edan la existencia de un c\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico b\u00e1sico al cual tarde o temprano sab\u00edan que tendr\u00edan que someterse, nosotros parecemos navegar a la deriva, sin norte, br\u00fajula o c\u00f3digo alguno que pueda guiarnos para abrir un camino o al menos una brecha educativa que nos permita salir del aparentemente inacabable proceso de degradaci\u00f3n que vive nuestra sociedad.<br \/>\nEn este sentido, el gobierno actual me parece malo, mejor dicho, p\u00e9simo, porque acelera y profundiza a niveles inveros\u00edmiles nuestra ca\u00edda hacia la anomia, el vac\u00edo o la inversi\u00f3n completa de todos los valores. Lo peor es que uno siente, por momentos, que est\u00e1n haci\u00e9ndolo intencionalmente. Pero no nos enga\u00f1emos: el cinismo de las actuales autoridades es s\u00f3lo la explicitaci\u00f3n, sistematizaci\u00f3n y exhibici\u00f3n imp\u00fadica del cinismo generalizado que hace rato reina en la sociedad argentina, especialmente entre la dirigencia. Este cinismo viene teniendo su traducci\u00f3n pr\u00e1ctica en la destrucci\u00f3n deliberada y suicida de las tablas \u00e9tico-jur\u00eddicas practicadas por todos los gobiernos. El peor ejemplo es sin duda el desprecio de la vida humana \u2013avalada por las m\u00e1s perversas justificaciones ideol\u00f3gicas\u2013, ya sea en conflictos pasados pero todav\u00eda vivos como el de los setenta, en la indiferencia gubernamental y judicial hacia las vidas arrasadas por la inseguridad o en la sanci\u00f3n bajo presi\u00f3n, aprovechando el clima de desconcierto y ejercicio limitado de las libertades de la pandemia, de una ley que avala lo que nunca aprobar\u00eda un c\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico m\u00e1s o menos universal: priorizar como pol\u00edtica de salud la destrucci\u00f3n de las vidas humanas m\u00e1s fr\u00e1giles e inocentes.<br \/>\nOtro ejemplo de nuestra pasmosa desorientaci\u00f3n valorativa constituye la normalizaci\u00f3n durante d\u00e9cadas de niveles r\u00e9cord de despilfarro y corrupci\u00f3n estatal estructural, que ponen a la democracia al borde de colapsar bajo el peso del odio popular que puede llegar a estallar, si alg\u00fan d\u00eda la m\u00e1quina de imprimir dinero dejara de funcionar y exhibiera el espect\u00e1culo oprobioso de un Estado casi exclusivamente dedicado a perpetuar en sus cargos a una inmensa y cada vez m\u00e1s inoperante y enriquecida casta estatal y pol\u00edtica \u2013asociada a los empresarios y sindicalistas amigos del poder\u2013 que vive a expensas del resto del pa\u00eds productivo.<br \/>\nEn este contexto, el ciudadano com\u00fan se siente inerme. Si es joven \u2013y especialmente si es pobre (aunque al chico rico o de clase media le sucede tambi\u00e9n algo parecido)\u2013 no s\u00f3lo se siente inerme sino tambi\u00e9n vac\u00edo de todo contenido valorativo atractivo, de todo c\u00f3digo de conducta, de todo ideal, de toda orientaci\u00f3n importante para la vida: algo que nunca ha recibido de aquellos que tendr\u00edan que hab\u00e9rselo transmitido en sus casas o en su paso por el cada vez m\u00e1s pobre \u2013en conocimientos, experiencias y referentes cre\u00edbles\u2013 sistema educativo.<br \/>\nDesgraciadamente a una multitud enorme de chicos y j\u00f3venes argentinos les cabe para su destino la imagen tragic\u00f3mica del \u201ctaxi libre\u201d (que tomo prestada del pensador franc\u00e9s R\u00e9mi Brague): un taxi que est\u00e1 vac\u00edo, que no sabe ad\u00f3nde va, y que puede ser tomado por asalto por cualquiera que pueda pagarlo. Sus pasiones, el dinero, un plan social, una ideolog\u00eda, la droga o la publicidad: cualquier influencia exterior puede tomar hoy al abordaje a nuestros chicos carentes de educaci\u00f3n, como se toma al abordaje una nave, llev\u00e1ndolos a cualquier lugar menos a donde realmente tendr\u00edan el potencial y verdaderamente querr\u00edan ir.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo enfrentar esta situaci\u00f3n sin caer a su vez en el cinismo del que se siente derrotado y quiz\u00e1s piensa, en silencio, para sus adentros: \u201cYa todo da igual, me hundo entonces yo tambi\u00e9n en la desesperanza y el ego\u00edsmo\u201d?<br \/>\nUna salida es, en mi opini\u00f3n, la que probaron muchas sociedades a lo largo de la historia en medio de la debacle de sus pa\u00edses o civilizaciones: desarrollar y cultivar, cada uno a su alrededor, con las personas m\u00e1s aptas y mejor dispuestas, \u201camistades\u201d o \u201cfraternidades\u201d. Las pongo entre comillas porque no se trata de las amistades puramente afectivas o espont\u00e1neas \u2013las \u201cbarras de amigos\u201d \u2013 que tanto cultivamos en nuestro pa\u00eds. La amistad en su sentido m\u00e1s elevado moral y social es un v\u00ednculo que no se basa s\u00f3lo en la afinidad de dos o m\u00e1s que quieren estar juntos por una simple empat\u00eda o por tener algunos gustos comunes (como el f\u00fatbol o salir a bailar), sino que es la amistad entre quienes tienen en com\u00fan, adem\u00e1s de esas cosas o junto a ellas, otras \u201ccosas divinas\u201d. En esa clase de amistades, existe un ideal alto (el saber, el arte, la justicia social, la fe religiosa o el patriotismo) que los atrae a todos y a cada uno y es, ante todo, ESO lo que los lleva a estar juntos de modo desinteresado. En las amistades a las que me refiero no priman los intereses, ni juega rol alguno la atracci\u00f3n sexual, ni el dinero y ni siquiera el gusto de estar juntos resulta lo m\u00e1s importante: sino el ideal, valor o verdad que los amigos tienen en com\u00fan. Sobre su base nace, finalmente, un \u201cc\u00f3digo de vida\u201d, un \u201cm\u00e9todo para vivir\u201d, unas \u201creglas sagradas\u201d a las que los amigos se someten a gusto y que termina siendo para ellos y, a trav\u00e9s de ellos, para toda la sociedad, un aut\u00e9ntico camino educativo.<br \/>\nTal como el reci\u00e9n mencionado R\u00e9mi Brague, Arist\u00f3teles subraya que en una sociedad bien organizada, los hombres libres est\u00e1n atados por reglas sobre lo que se debe hacer y lo que no. Pero estas reglas o c\u00f3digos crecen dentro de una amistad: si se es ciudadano ateniense, su c\u00f3digo ser\u00e1n las leyes de la polis que reflejan las del cosmos y que comparte en la amistad c\u00edvica con sus conciudadanos; si se es caballero de una orden medieval, ser\u00e1 el c\u00f3digo de honor de su orden de caballer\u00eda; si se es monje, ser\u00e1 la regla monacal (reflejo de la ley divina); si se es japon\u00e9s, ser\u00e1 el bushido, el c\u00f3digo de los samur\u00e1is; si se es chino, ser\u00e1 el tao; si se es jud\u00edo, ser\u00e1 la Torah cultivada en la amistad de la sinagoga (asamblea); si se es cristiano, ser\u00e1 el n\u00facleo evang\u00e9lico y paulino de los diez mandamientos extra\u00eddos como un destilado sint\u00e9tico de la Torah en los que la amistad con Cristo y con los otros creyentes de la comunidad constituye el centro de la fuerza y capacidad de expansi\u00f3n extraordinaria que tuvo durante siglos ese c\u00f3digo moral. \u00a1Y nosotros queremos sobrevivir y prosperar como sociedad sin ning\u00fan c\u00f3digo y sin cultivar ninguna amistad en donde este c\u00f3digo se vuelva fuerte y real! Eso no ocurri\u00f3 nunca, en ninguna sociedad, porque es imposible. \u00bfC\u00f3mo pretendemos lograrlo?<br \/>\nEn cierto modo, los hombres libres, los verdaderamente libres, son, parad\u00f3jicamente, los que est\u00e1n atados: 1) a un valor, a una verdad, a la que se someten voluntariamente; 2) a un c\u00f3digo de conducta m\u00e1s o menos concreto que surge de ella; y 3) a la fidelidad hacia los dem\u00e1s miembros de esa amistad (que no es la lealtad en sentido mafioso, que es la caricatura de la aut\u00e9ntica amistad, porque s\u00f3lo reconoce el c\u00f3digo interno de supervivencia del grupo y no los valores universales de los grandes c\u00f3digos culturales que mencionamos).<br \/>\nComo dice Lucas, el chispeante chico de color en la serie Stranger Things: \u201cEntre amigos no se permite la mentira\u201d. Dif\u00edcilmente encontremos en cualquiera de esos c\u00f3digos milenarios mencionados, nacidos y cultivados en sus or\u00edgenes por peque\u00f1as amistades (el n\u00facleo de los primeros compa\u00f1eros de Buda, los disc\u00edpulos de S\u00f3crates, los de Jes\u00fas) la autorizaci\u00f3n para mentir, robar, matar, ser corrupto o traicionar. Pero fue sobre todo el testimonio vital de esas amistades el que otorg\u00f3 fuerza y capacidad de expansi\u00f3n a esos c\u00f3digos y permiti\u00f3 la profunda renovaci\u00f3n \u00e9tico-jur\u00eddica de muchas sociedades que reemplazaron gradualmente los elementos m\u00e1s brutales del Derecho por otros m\u00e1s elevados y humanos, dando lugar a la mejora social de la Ley, que se expresa, por ejemplo, en los modernos c\u00f3digos jur\u00eddicos constitucionales y en nociones como los derechos humanos de los que todav\u00eda seguimos viviendo, a pesar de todo.<br \/>\nEn tanto nuestra idea de libertad actual (en nuestro pa\u00eds y tambi\u00e9n en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados del mundo, que sufren tambi\u00e9n por esto gran decadencia) es la de \u201chacer lo que se quiere, cuando se quiere, con quien se quiere, como se quiere\u201d, la libertad que puede ayudarnos a salir de esta ruina social es s\u00f3lo la que logremos hacer surgir. \u00bfC\u00f3mo? Someti\u00e9ndonos a algunos de los grandes c\u00f3digos \u00e9tico-jur\u00eddicos de las grandes culturas y cultivando, al mismo tiempo, las amistades concretas que los vuelven vivos. No se trata de un recuerdo nost\u00e1lgico de otros tiempos ni una fantas\u00eda rom\u00e1ntica; muchos hoy lo est\u00e1n haciendo y son los que est\u00e1n sosteniendo de modo invisible nuestra sociedad: un profesor comprometido con un grupo de alumnos (conozco amistades educativas que duran toda la vida), un m\u00e9dico experimentado con otros m\u00e9dicos j\u00f3venes, un juez que cultiva una amistad formativa con los funcionarios y empleados de su juzgado y, por qu\u00e9 no, un pol\u00edtico honesto que busca educar a nuevos pol\u00edticos en c\u00edrculos de amistad. No hay otro camino, en mi opini\u00f3n, para hacer regir los grandes c\u00f3digos \u00e9tico-jur\u00eddicos milenarios sobre los que se basa cualquier sociedad \u2013en la nuestra siempre fue el dec\u00e1logo \u00e9tico judeo-cristiano y el c\u00f3digo jur\u00eddico laico del derecho natural, los derechos y la Constituci\u00f3n\u2013 que volver a cultivar estas peque\u00f1as-grandes amistades.<br \/>\nAunque en la historia argentina tuvimos \u2013y a\u00fan tenemos\u2013 muchos malos ejemplos de \u201camistades\u201d que \u2013al decir de Plat\u00f3n\u2013 son en realidad \u201cbandas de ladrones\u201d, nuestra sociedad tuvo tambi\u00e9n grandes amistades sociales. C\u00f3mo no recordar aquellas generaciones del siglo XIX que, a pesar de sus conflictos y diferencias, fueron educadas en los c\u00edrculos de amistad que se tej\u00edan entre el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Iglesia de San Ignacio y el Convento de San Francisco, basadas todav\u00eda en el gran c\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico contenido en la Biblia y en la Constituci\u00f3n argentina. Me parece que es urgente que nosotros, siguiendo su ejemplo, y desde el peque\u00f1o-gran entorno de cada uno, cultivemos amistades de las cuales puedan nacer nuevos argentinos que vuelvan a hacer grande \u2013o por lo menos digno\u2013 a nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p><em>Carlos Hoevel es Doctor en Filosof\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Argentina, un pa\u00eds sin c\u00f3digo \u00e9tico-jur\u00eddico ni camino educativo: \u00bfc\u00f3mo recuperarlos? 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