{"id":16759,"date":"2021-05-02T23:46:06","date_gmt":"2021-05-03T02:46:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16759"},"modified":"2021-05-02T23:46:25","modified_gmt":"2021-05-03T02:46:25","slug":"cercania-y-distancia-entre-iglesia-y-peronismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16759","title":{"rendered":"Cercan\u00eda y distancia entre Iglesia y peronismo"},"content":{"rendered":"<p>Una confidencia familiar solicito que me sea permitida como para entrar en tema. Mi t\u00eda Victoria fue una perseverante militante cat\u00f3lica y si mal no me informaron en alg\u00fan momento dirigi\u00f3 la revista <em>Esqui\u00fa<\/em>. T\u00eda Victoria. Cat\u00f3lica, tradicionalista y conservadora, como correspond\u00eda a su estilo y a sus pretensiones de clase. Mi abuelo Rogelio, hermano de Victoria, era profesor, votaba por los radicales o por los socialistas y estaba suscripto a los diarios <em>La Naci\u00f3n<\/em> y <em>La Vanguardia<\/em>. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que t\u00eda Victoria y el abuelo Rogelio nunca se llevaron bien y en alg\u00fan momento, seg\u00fan cuenta mam\u00e1, se suspendieron las reuniones familiares porque las discusiones eran cada vez m\u00e1s duras y alborotadas.<\/p>\n<p>Sin embargo, para sorpresa de hijos, sobrinos y nietos, en 1955 Victoria y Rogelio se reconciliaron y las diferencias pol\u00edticas fueron superadas en el altar del antiperonismo. Y entonces el marido de t\u00eda Victoria dej\u00f3 de ser \u201cel sacrist\u00e1n de Flores\u201d y el nono Rogelio, \u201cel \u00e1crata rojo de Belgrano\u201d. La t\u00eda cat\u00f3lica de misa diaria y el abuelo liberal marcharon juntos en Corpus Christi sin que al abuelo lo afligiera demasiado la consigna \u201cViva Cristo Rey\u201d y a mi t\u00eda le preocuparan las proclamas a favor de la libertad matizadas con versos sueltos de La Marsellesa, entonados por quienes en otros tiempos se hubieran cruzado de vereda para no pasar el mal momento de verlos, previo persignarse, claro est\u00e1. De m\u00e1s est\u00e1 decir que en septiembre de 1955, Rogelio y Victoria salieron juntos y jubilosos a la calle a festejar la ca\u00edda del tirano que despu\u00e9s pasar\u00eda a ser considerado \u201cel tirano pr\u00f3fugo\u201d.<\/p>\n<p>El romance entre t\u00eda Victoria y el nono Rogelio no dur\u00f3 mucho m\u00e1s que esos meses primaverales, pero lo que importa dilucidar es por qu\u00e9 motivos quienes hasta 1954 no pod\u00edan compartir una mesa familiar, de pronto recuperaron el amor filial: a partir de una inesperada coincidencia pol\u00edtica que fue breve, pero como esos romances tropicales, intensa y aleccionadora.<\/p>\n<p>Mi interrogante como nieto, en el fondo, no es muy diferente a los interrogantes que en otra escala se plantearon historiadores de las m\u00e1s diversas vertientes. Seguramente las respuestas a este conflicto entre peronismo e Iglesia Cat\u00f3lica son m\u00e1s elaboradas, pero en todos los casos el asombro ante esta suerte de astucia de la historia siempre est\u00e1 presente. Si bien hay coincidencias generales en explicar las causas que llevaron al acuerdo entre el peronismo y la Iglesia y luego a la ruidosa fractura, queda flotando en el aire el interrogante acerca de la ins\u00f3lita violencia de esa ruptura, interrogante que un historiador conocido en el mundo acad\u00e9mico no vacil\u00f3 en admitir, a contramano de cualquier pretensi\u00f3n cient\u00edfica, que la respuesta pertenece m\u00e1s a las brumas de los misterios que a cualquier calificaci\u00f3n m\u00e1s o menos racional.<\/p>\n<p>Admitamos, por lo pronto, que la relaci\u00f3n en cuesti\u00f3n fue complicada desde sus inicios por la suma enrevesada de coincidencias, diferencias y malos entendidos. Y as\u00ed como en un primer momento las coincidencias parec\u00edan imponerse, en otro momento fueron las diferencias las que ocuparon el primer plano, exasperadas por quienes se parec\u00edan demasiado o pretend\u00edan disputar los mismos espacios y parecidos honores.<\/p>\n<p>Un posible punto de partida cronol\u00f3gico puede ser el 4 de junio de 1943, cuando se produce el golpe de estado que habr\u00e1 de dar origen, a trav\u00e9s de un proceso social y pol\u00edtico complejo, al peronismo. Y en el camino habr\u00e1 de permitir que la Iglesia instale en cargos pol\u00edticos a relevantes intelectuales forjados en una instituci\u00f3n que a partir de la d\u00e9cada del treinta inicia un per\u00edodo de crecimiento institucional, social y cultural. Una de las manifestaciones m\u00e1s visibles ser\u00e1 el Congreso Eucar\u00edstico celebrado en la ciudad de Buenos Aires en 1934, que convoc\u00f3 a multitudes e instal\u00f3 en el espacio p\u00fablico la presencia gravitante de una Iglesia cat\u00f3lica que se distinguir\u00e1 por librar con diferentes tonos y \u00e9nfasis, incluso desde diferentes perspectivas, una lucha sin cuartel contra dos adversarios o enemigos calificados: el liberalismo y el socialismo. Esta lucha incluir\u00e1 un conjunto de reclamos, entre los que se destacan la ense\u00f1anza religiosa en las escuelas p\u00fablicas, la defensa de la familia, la oposici\u00f3n al divorcio y un mayor compromiso del Estado a favor de la Iglesia cat\u00f3lica como religi\u00f3n oficial. Asimismo, acontecimientos hist\u00f3ricos cruciales se discutir\u00e1n apasionadamente en un pa\u00eds con fuertes relaciones culturales con Europa.<\/p>\n<p>Temas como la guerra civil espa\u00f1ola y la segunda guerra mundial, ser\u00e1n algo m\u00e1s que una curiosidad period\u00edstica para constituir paradigmas acerca del orden pol\u00edtico interno deseable. Con las diferencias internas del caso, la mayor\u00eda, aunque no la totalidad, de los intelectuales org\u00e1nicos de la Iglesia, manifiestan sus simpat\u00edas por Francisco Franco en Espa\u00f1a, mientras que declarada la segunda guerra mundial apoyan el principio de neutralidad, un t\u00e9rmino que empleaban con diferentes intenciones y objetivos nacionalistas, conservadores, cat\u00f3licos integristas y simpatizantes confesos del nazifascismo.<\/p>\n<p>En estas condiciones, a nadie le deber\u00eda llamar la atenci\u00f3n las coincidencias entre los militares de la asonada del 4 de junio de 1943 y los principales dirigentes de la Iglesia. En este per\u00edodo, la ofensiva clerical-militar contra las instituciones de la Argentina liberal y laica es abierta y eficaz. Mart\u00ednez Zuvir\u00eda, Giordano Bruno Genta y Tom\u00e1s Casares son algunos de los funcionarios destacados de este tiempo.<\/p>\n<p>Las armon\u00edas no excluyen fisuras. Curiosamente, la primera disidencia entre nacionalistas cat\u00f3licos y un gobierno militar en el cual Per\u00f3n empieza a gravitar cada vez m\u00e1s, se manifiesta con motivo de la ruptura de relaciones con el Eje, declaraci\u00f3n que no fue m\u00e1s que una formalidad, en tanto que para principios de 1945 no era un secreto para nadie que los Aliados eran los ganadores de la guerra. Seguramente la densidad del debate ideol\u00f3gico debe de haber sido elevada como para que esta decisi\u00f3n genere roces y recelos, reforzados con pronunciamientos de intelectuales cat\u00f3licos de renombre como Meinvielle, Castellani y el propio Franceschi, quienes no vacilaban en calificar la conducta del r\u00e9gimen como insoportable demagogia social y escandalosa manipulaci\u00f3n de los sentimientos cristianos, faltas que estos atentos observadores pol\u00edticos no dudaban en atribuir a Per\u00f3n.<\/p>\n<p>Refriegas verbales al margen, las relaciones \u201ccarnales\u201d entre la Iglesia y el nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico, que a\u00fan no se llama peronismo, se consolidan al calor de la campa\u00f1a electoral y los comicios previstos para febrero de 1946. Per\u00f3n refuerza su identidad cat\u00f3lica con el objetivo de ganar a un aliado poderoso y al mismo tiempo tomar distancia de la imputaci\u00f3n de fascista que le hacen sus adversarios de la Uni\u00f3n Democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>El punto m\u00e1s alto de esta relaci\u00f3n se manifiesta cuando el episcopado publica una carta pastoral que, sin renunciar a un lenguaje rico en matices, sugiere que los cat\u00f3licos no deben votar f\u00f3rmulas que atenten contra algunas verdades de fe como, por ejemplo, la separaci\u00f3n de la Iglesia del Estado, el divorcio o la oposici\u00f3n a la ense\u00f1anza religiosa en las escuelas impuesta por decreto por los golpistas de 1943 y luego legitimada por ley por los ganadores de los comicios de 1946.<\/p>\n<p>Importa advertir que la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica se esmerar\u00e1 en cultivar un estilo moderado, tomando distancia discreta de los sectores m\u00e1s integristas; discreci\u00f3n y mesura que tambi\u00e9n mantendr\u00e1n cuando a\u00f1os m\u00e1s tarde estalle el conflicto. El dato merece mencionarse por varias razones, por ejemplo, que la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica siempre se esforzar\u00e1 en ejercer la moderaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El romance entre el peronismo e Iglesia se mantuvo con leves oscilaciones hasta fines de la d\u00e9cada del \u201840. Para esta fecha empiezan a observarse en Per\u00f3n, Evita y en las principales organizaciones del peronismo diferencias leves que luego se ir\u00e1n profundizando en una Argentina donde la polarizaci\u00f3n peronismo-antiperonismo es cada vez m\u00e1s fuerte, y de la que la Iglesia no podr\u00e1 mantenerse al margen.<\/p>\n<p>Afianzado en el poder, Per\u00f3n empieza a tomar distancia de la Iglesia. Esta distancia se expresa en peque\u00f1os gestos, nada grave por el momento, pero visto en perspectiva, los s\u00edntomas adquieren una identidad inequ\u00edvoca. A las relaciones \u201cescabrosas\u201d con las iglesias evang\u00e9licas y en particular con los calificados de \u201cespiritistas\u201d, se suman sugestivos desplantes protocolares y sutiles referencias a la \u201ciglesia de los ricos\u201d.<\/p>\n<p>Las tensiones se manifiestan con m\u00e1s intensidad en el campo social y, en particular, en los \u00e1mbitos educativos. Es verdad que para la Iglesia Cat\u00f3lica, Evita nunca fue una mujer confiable. Su condici\u00f3n de \u201cbastarda\u201d, de \u201cactriz\u201d y amante del coronel no se ajustaba a la imagen que los severos sacerdotes de aquellos a\u00f1os asignaban a una mujer y en particular a una primera dama. No obstante, las diferencias se simulaban de un lado y del otro hasta el momento en que dejaron de ser te\u00f3ricas y se manifestaron en t\u00e9rminos pr\u00e1cticos; es decir, hasta que se puso en juego el poder. Es que Evita, desde la Fundaci\u00f3n, le disputa espacios sociales, adem\u00e1s de reducir el protagonismo de instituciones con las que los cat\u00f3licos estaban muy comprometidos. A ello se suma la sospecha de que la educaci\u00f3n religiosa en las escuelas, m\u00e1s que testimoniar las verdades del Evangelio, transmite idolatr\u00eda a la pareja gobernante.<\/p>\n<p>El conflicto real es que el peronismo discute en t\u00e9rminos de poder qui\u00e9n es el verdadero representante de Jes\u00fas en el mundo y en particular en la Argentina. El cristianismo de los pobres, expresado por Per\u00f3n y Evita, contra el cristianismo de los oligarcas, expresado por una Iglesia instalada supuestamente a espaldas del dolor de los pobres. Puede que esta contradicci\u00f3n est\u00e9 suavizada en ciertos momentos por los principales dirigentes de un lado y del otro, pero en sus l\u00edneas generales ella es la que estar\u00e1 presente, porque la propia dial\u00e9ctica del proceso social traducir\u00e1 esta contradicci\u00f3n en t\u00e9rminos de peronismo-antiperonismo y la batalla de los cat\u00f3licos en defensa de las verdades de su iglesia se transformar\u00e1 en la batalla de los antiperonistas de signo liberal en la batalla en defensa de la libertad: libertad religiosa para algunos, libertad pol\u00edtica para todos.<\/p>\n<p>Y volvemos al interrogante inicial: \u00bfC\u00f3mo fue posible que una relaci\u00f3n que se inici\u00f3 con los mejores auspicios concluya en t\u00e9rminos tan belicosos? Lo notable es que cualquiera de las diferencias puntuales, desde la creaci\u00f3n de la Uni\u00f3n de Estudiantes Secundarios (UES), los halagos oficiales a la Escuela Cient\u00edfica Basilio, la creaci\u00f3n de la Democracia Cristiana, la designaci\u00f3n de Evita como jefa espiritual de la naci\u00f3n, explican la dureza de los enfrentamientos. Incluso, cuesta entender que una fuerza inspirada en la doctrina social de la Iglesia y dirigida por un l\u00edder que, m\u00e1s all\u00e1 de una controvertida excomuni\u00f3n, nunca renunci\u00f3 a su condici\u00f3n de cat\u00f3lico, aliente desde el poder un conjunto de decisiones que los agn\u00f3sticos y ateos m\u00e1s beligerantes no s\u00e9 si se hubieran animado a realizar con tanta sa\u00f1a. Por lo menos en la Argentina este \u201cfuror\u201d anticlerical no hab\u00eda sucedido antes ni sucedi\u00f3 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Algunas hip\u00f3tesis para explicar esta crisis que, insisto, m\u00e1s de un historiador se resign\u00f3 a admitir que no era posible explicar en t\u00e9rminos racionales, giran alrededor de la atm\u00f3sfera de beligerancia pol\u00edtica y social existente a fines de 1954. \u00bfQui\u00e9nes fueron los responsables de este desenlace que orill\u00f3 con la tragedia? La respuesta acerca de las responsabilidades compartidas no termina de satisfacer, en tanto en toda relaci\u00f3n pol\u00edtica, o de poder, las responsabilidades nunca son id\u00e9nticas o lineales. En este punto, es pertinente pensar m\u00e1s all\u00e1 del corte de clase entre una posible Iglesia representativa de las clases medias y altas y un peronismo identificado con el mundo del trabajo. Y m\u00e1s all\u00e1 de los rasgos tradicionalistas, conservadores e incluso liberales de algunos l\u00edderes religiosos en contrapunto con los reflejos anticlericales de dirigentes peronistas de origen de izquierda, siempre hay una cuota de responsabilidad mayor por parte de quien dispone de m\u00e1s cuotas de poder, por lo que en este caso la responsabilidad le corresponde al r\u00e9gimen peronista y su l\u00edder m\u00e1ximo. Y al respecto comparto la hip\u00f3tesis de aquellos historiadores que plantean que la l\u00f3gica interna del peronismo era incompatible con la coexistencia de espacios de poder religiosos, econ\u00f3micos o pol\u00edticos m\u00e1s o menos aut\u00f3nomos, una experiencia no muy diferente a la que vivi\u00f3 P\u00edo XI en Italia en los tiempos de Mussolini, aunque en este caso las concesiones de la Iglesia Cat\u00f3lica fueron m\u00e1s generosas, concesiones que la mayor\u00eda de los obispos argentinos hubieran estado dispuestos a realizar, pero fueron desbordados por un acelerado proceso de radicalizaci\u00f3n hasta el desenlace conocido. Despu\u00e9s de todo, la hip\u00f3tesis de Tulio Halper\u00edn Donghi de calificar al peronismo como el fascismo posible en la Argentina merece examinarse con m\u00e1s detenimiento, en particular a la hora de entender la naturaleza de esta crisis.<\/p>\n<p>\u00bfY la relaci\u00f3n de la Iglesia con el peronismo despu\u00e9s de 1955 hasta la actualidad? He aqu\u00ed una pregunta que amerita reflexiones que exceden por lejos los limites de esta nota, aunque a modo de presentaci\u00f3n podr\u00eda insistirse en que sigue siendo compleja, en tanto persisten afinidades visibles en la actualidad respecto del mundo de la pobreza y en el marco hist\u00f3rico in\u00e9dito de un Papa argentino a quien m\u00e1s de un cat\u00f3lico convencido no ha vacilado en calificar, por motivaciones opuestas, de \u201cperonista\u201d, lo cual no deja de ser en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos una iron\u00eda, una paradoja y tal vez una advertencia.<\/p>\n<p><em>Rogelio Alaniz es abogado y periodista<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una confidencia familiar solicito que me sea permitida como para entrar en tema. Mi t\u00eda Victoria fue una perseverante militante cat\u00f3lica y si mal no&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[986,5],"tags":[120,218],"class_list":["post-16759","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","category-sociedad","tag-democracia","tag-historia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4mj","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16759"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16759\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16761,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16759\/revisions\/16761"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16759"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16759"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}