{"id":16785,"date":"2021-05-03T15:44:39","date_gmt":"2021-05-03T18:44:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16785"},"modified":"2021-05-03T21:06:48","modified_gmt":"2021-05-04T00:06:48","slug":"la-transformacion-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16785","title":{"rendered":"La transformaci\u00f3n social"},"content":{"rendered":"<p>En la historia de las naciones hay situaciones en las que el estilo de vida no responde a las necesidades b\u00e1sicas y los sistemas y organizaciones impiden una vida realmente humana. Es el momento en que se hace imprescindible un cambio. En caso de pretender eludirlo, s\u00f3lo queda la t\u00f3xica reflexi\u00f3n de que \u201csiempre se puede estar peor\u201d.<br \/>\nPero es de tener en cuenta que el cambio social no es un proceso autom\u00e1tico ni predeterminado: debe ser dirigido, para que las personas no terminen siendo v\u00edctimas de transformaciones estructurales sociales o econ\u00f3micas no deseables. Y muestra las vicisitudes de todo proceso vital, con modificaciones de ritmo, distorsiones y estancamientos. En consecuencia: la estrategia de su abordaje debe ser planificada a partir de datos surgidos de la experiencia, en contacto con la realidad concreta, no de concepciones ideol\u00f3gicas a priori. En teor\u00eda, muchos m\u00e9todos pueden parecer igualmente eficaces y prometedores, pero ser\u00e1 la praxis la que indique el mejor camino, y eso requiere \u201coficio\u201d, que s\u00f3lo pocos tienen\u2026.<br \/>\nHay muchos \u201centusiastas del cambio\u201d, revolucionarios tard\u00edos, mentalidades exaltadas que no aseguran un cambio consistente ni dan muestra de contar con metas definidas, sino s\u00f3lo de pulsiones emocionales. Una posici\u00f3n responsable requiere saber por qu\u00e9 cambiar, hacia d\u00f3nde cambiar y c\u00f3mo cambiar, tener claro qu\u00e9 se quiere, porque el cambio resulta deseable en cuanto implique desarrollo humano y creaci\u00f3n de estructuras que promuevan la realizaci\u00f3n plena de las condiciones personales.<br \/>\nAdem\u00e1s, se debe estar en condiciones de fundamentar s\u00f3lidamente que lo que se quiere es mejor que lo presente. Esto significa que habr\u00e1 que cuidarse de la improvisaci\u00f3n y de la irresponsabilidad ingenua de creer que todo es f\u00e1cil. Los partidos se presentan a elecciones buscando el poder pero sin planes serios fruto de reflexi\u00f3n, \u201censayistas\u201d que no tienen en cuenta que con la vida de un pueblo no se juega, porque luego las cat\u00e1strofes no las pagan ellos. La idea m\u00e1gica del cambio, seg\u00fan la cual de la desintegraci\u00f3n de todo lo actual surgir\u00e1 autom\u00e1ticamente, como un Ave F\u00e9nix, algo mejor, es infantilismo revolucionario.<br \/>\nEl cambio debe ser una decisi\u00f3n compartida. Y ya que deben ser las sociedades humanas las protagonistas de su destino hist\u00f3rico, el cambio no puede ser obra de unos pocos. \u201cLo que afecta a todos, tiene que ser decidido por todos\u201d (Graci\u00e1n). Una revoluci\u00f3n que no sea la decisi\u00f3n de todo un pueblo no es aut\u00e9ntica ni posee bases que garanticen su permanencia hist\u00f3rica. Cuando se argumenta que \u201cel pueblo no est\u00e1 en condiciones de tomar conciencia de sus necesidades por s\u00ed mismo\u201d o \u201cno puede hacer valer sus derechos\u201d y se buscan mes\u00edas providenciales que \u201cdespierten a sus hermanos d\u00e9biles o dormidos\u201d, se alienta un paternalismo sobreprotector propio de cualquier monarqu\u00eda o dictadura. No siempre el poder responde a las genuinas necesidades del pueblo.<br \/>\nClaro est\u00e1 que no se nos escapa el fen\u00f3meno de la \u201cresistencia al cambio\u201d. Frente a modificaciones que producen ansiedad (p\u00e9rdidas de poder o prestigio, disminuci\u00f3n de ganancias y beneficios, inseguridad frente al futuro) existen en las personas mecanismos defensivos de intensa fuerza emocional. Hay grupos humanos dif\u00edciles de adaptarse a la modificaci\u00f3n de sus comodidades habituales; hay sectores que ven en el cambio una amenaza a sus privilegios y obviamente se resistir\u00e1n con irreductible tenacidad.<br \/>\nEn fin: el cambio debe ser fruto de una decisi\u00f3n social, planificado en sus procedimientos y esclarecido en sus objetivos.<\/p>\n<p><strong>Individuos y estructuras<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed llegamos a una cuesti\u00f3n esencial: los cambios sociales no son tales si las modificaciones de la sociedad (pol\u00edticas, econ\u00f3micas, organizativas) no poseen su contraparte en el interior de las personas y no se modifican actitudes, valores y criterios en las conductas de sus integrantes. No es posible un sistema social justo sin una mentalidad de justicia en los ciudadanos. El cambio de un sistema no internalizado en el estilo de la vida y no hecho cultura es una entidad formal o estructural sin consistencia ni garant\u00eda de perdurabilidad.<br \/>\nLos enfoques en este terreno se suelen alinear en dos posiciones.<br \/>\nUna de ellas, de matices sociologistas, enfatiza la importancia de las estructuras que rodean a las personas. El supuesto b\u00e1sico es que \u201cde nada vale modificar al individuo si no transformamos las estructuras\u201d. Y que \u201cuna buena organizaci\u00f3n social producir\u00e1 una conducta adecuada de los individuos\u201d. Seg\u00fan esto, \u201clo que hay que cambiar es el sistema\u201d.<br \/>\nLa otra posici\u00f3n es de car\u00e1cter individualista: hay que empezar por modificar a los individuos \u201cpor dentro\u201d y ser\u00e1n los hombres quienes producir\u00e1n necesariamente los cambios estructurales. \u201cDe nada vale una modificaci\u00f3n externa favorable si los integrantes del grupo social no son capaces de instrumentarla\u201d. Por eso, los que sostienen esta posici\u00f3n, frecuentemente reducen su acci\u00f3n social a s\u00f3lo una acci\u00f3n educativa. Seg\u00fan \u00e9stos, \u201clo que hay que cambiar son los hombres\u201d y todo lo dem\u00e1s \u201cvendr\u00e1 por a\u00f1adidura\u201d.<br \/>\nAmbas posiciones implican una dicotom\u00eda err\u00f3nea. En ellas, \u201cindividuo\u201d y \u201cestructura social\u201d resultan como el \u00fanico factor determinante del otro.<br \/>\nLa verdad es que ambos constituyen dos aspectos no disociables de una misma realidad, como elementos mutuamente interdependientes y en permanente interacci\u00f3n dial\u00e9ctica, jugando papeles rec\u00edprocos y complementarios, pero sin reducci\u00f3n de uno al otro. La realidad social es una configuraci\u00f3n din\u00e1mica en continua transformaci\u00f3n, donde los agentes interact\u00faan sin perder su individualidad. En un aspecto \u201cel individuo es parte de un todo que es la sociedad\u201d; necesitado de ella y sujeto a sus leyes. Pero por otro lado, cada personalidad, como un \u201cmicrocosmos\u201d, es portador y generador de esa cultura.<br \/>\nCon esto se modifica el enfoque del problema. \u00bfAcaso se pueden cambiar las mentalidades sin transformar en alg\u00fan aspecto las formas de organizaci\u00f3n social? A su vez, \u00bfse puede modificar el sistema sin afectar a los individuos? \u00bfC\u00f3mo cambiar pautas y sistemas de interacci\u00f3n social manteniendo intactas las actitudes y conductas de los integrantes? Si un cambio es aut\u00e9ntico, ha de abarcar todos los \u00e1mbitos, y por su esencia misma la modificaci\u00f3n de un aspecto propiciar\u00e1 la modificaci\u00f3n de los otros.<\/p>\n<p><strong>Puntos de partida<\/strong><\/p>\n<p>Las reflexiones precedentes desembocan en la pregunta: \u00bfpor d\u00f3nde comenzar el cambio? Es acertado usar la met\u00e1fora de concebir a la sociedad como el \u201ccuerpo social\u201d, como un organismo animado por su principio vital, la cultura, que es su elemento integrador; y en el que los individuos son como las \u201cc\u00e9lulas\u201d.<br \/>\nPero los individuos no se integran a ese todo que es la sociedad directamente sino a trav\u00e9s de n\u00facleos o conjuntos que sirven de intermediarios articulantes entre el individuo y la sociedad. A estos \u201c\u00f3rganos\u201d (organizaciones) los llamamos \u201cinstituciones\u201d.<br \/>\n\u00c9stas son conjuntos organizados de personas (una escuela, una f\u00e1brica, un club, un hospital), con objetivos espec\u00edficos (trabajar, estudiar, jugar), en los que los seres humanos alcanzan metas determinadas gracias a su pertenencia a ellas. Estos \u201c\u00f3rganos\u201d cumplen funciones especializadas en vistas al bien del organismo y de las c\u00e9lulas del mismo. As\u00ed, \u201cPersonalidad, Grupo, Instituci\u00f3n y Sociedad\u201d se\u00f1alan, al modo de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, diferentes formas de estructuras del comportamiento humano, cada una con modalidades din\u00e1micas propias pero que tambi\u00e9n implican a las dem\u00e1s.(1)<br \/>\nEn este punto, se ha de destacar el papel significativo que juegan las instituciones en el cambio social. Ellas tienen legitimada su ubicaci\u00f3n entre los posibles \u201cpuntos de partida\u201d para promover el cambio. Con el mismo derecho con que algunos pretenden realizarlo \u201ca partir de los hombres\u201d o \u201cde las bases\u201d, en forma ascendente; y otros \u201cdesde arriba\u201d, desde el \u201cpoder\u201d en forma descendente, tambi\u00e9n es v\u00e1lido plantearse el cambio \u201ca partir de las instituciones\u201d.<br \/>\nTodo cambio social sustentable y s\u00f3lido debe incluir un cambio de las instituciones, ya que son relativamente independientes y merecen su atenci\u00f3n particular. M\u00e1s a\u00fan: parecen ser la piedra de toque del cambio social, donde \u00e9ste prueba su firmeza y su genuinidad. Ciertos intentos de cambio social, a\u00fan produciendo modificaciones estructurales del \u201csistema\u201d y contando con suficientes esfuerzos de \u201cmentalizaci\u00f3n\u201d de los individuos, no logran sin embargo una transformaci\u00f3n social perdurable por no alcanzar a producir un adecuado cambio institucional. Se dan instituciones funcionando de acuerdo a pautas tradicionales pese a estar dentro de una sociedad con una estructura global moderna y con hombres individualmente deseosos de cambio y aptos para \u00e9l, pero a los cuales la estructura institucional termina por imponerles sus modelos de conducta.<br \/>\nToda instituci\u00f3n tiende a irradiar su influencia en un doble sentido: a modificar el entorno en que se encuentra y a generar cambios en los individuos que la componen, modelando sus actitudes. Ubicadas como cu\u00f1a en mitad de la organizaci\u00f3n social, ejercen una doble presi\u00f3n: hacia arriba, tendiendo a provocar modificaciones en el sistema; y hacia abajo, influyendo en los individuos y en los peque\u00f1os grupos. As\u00ed, pueden convertirse en el elemento promotor de un cambio total y en el realimentador de un proceso de transformaci\u00f3n.<br \/>\nEl nivel institucional es la esfera donde \u201cprende\u201d y se afirma la evoluci\u00f3n social. O el foco resistencial donde se atrincheran los esquemas anacr\u00f3nicos. Es all\u00ed donde toma cuerpo un determinado estilo de vida y donde los peque\u00f1os grupos, unidades naturales de la vida humana, se desarrollan e interact\u00faan.<br \/>\nLas instituciones resultan un campo predilecto para la acci\u00f3n social en virtud de una raz\u00f3n definitoria de orden pr\u00e1ctico: la dimensi\u00f3n de cada una de ellas, infinitamente menor que la de todo el organismo social, hace de la transformaci\u00f3n de las mismas un hecho factible, de menor complejidad y con mayores posibilidades de concreci\u00f3n. El trabajo en una instituci\u00f3n permite transformar al cambio social, de un apetecible proyecto ideal, en algo tangible y real.<br \/>\nEs excepcional, por ejemplo, que un docente pueda introducir cambios en el sistema educativo a nivel nacional, pero es mucho m\u00e1s probable que, siendo un aut\u00e9ntico agente de cambio, produzca una transformaci\u00f3n en el colegio en que act\u00faa. O un empresario o un director de hospital, al mejorar substancialmente la organizaci\u00f3n respectiva y convertirla en un modelo institucional.<br \/>\nLa justicia social, por ejemplo, deja de ser un puro slogan de propaganda pol\u00edtica o una vaga aspiraci\u00f3n s\u00f3lo cuando las relaciones entre cada empresario y sus obreros son justas en cada empresa. Nos parece definidamente clarificador el caso siguiente: \u201cEn el momento en que los accionistas de Rigolleau resuelven cerrar la carpinter\u00eda, que hac\u00eda pallets y cajones para botellas y encarec\u00eda los costos: era m\u00e1s barato comprarles a proveedores externos, Shaw no esquiv\u00f3 la decisi\u00f3n, pero le encontr\u00f3 una vuelta: arregl\u00f3 con los empleados el despido, pero les dio un pr\u00e9stamo para que armaran una cooperativa y los ayud\u00f3 a comprar un terreno frente a la f\u00e1brica. Ser\u00edan ellos, mediante un contrato de exclusividad, los que vender\u00edan cajones y pallets a Rigolleau a precios de mercado. La idea fue un \u00e9xito: la planta baj\u00f3 los costos y los obreros, ya propietarios, mejoraron sus ingresos\u201d. (2) Aqu\u00ed se pone en evidencia cu\u00e1ntos problemas se pueden resolver dentro de una Empresa.<br \/>\nLa gravitaci\u00f3n inapreciable de las instituciones se muestra en que los hombres son en buena parte lo que las instituciones a las que pertenecen. Si los hombres no hacen que las instituciones sean lo que ellos quieren, las instituciones har\u00e1n que ellos sigan viviendo como no quieren. O los ideales se traducen en concretos sistemas de vida o los hombres terminan viviendo sin ideales. Y \u00bfqu\u00e9 son las instituciones sino la corporeizaci\u00f3n m\u00e1s o menos lograda de los ideales de los hombres? Siento que yo vivo en una democracia si mi escuela, mi empresa, los servicios p\u00fablicos que recibo, funcionan democr\u00e1ticamente; si eso no es as\u00ed, esa democracia es una abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Protagonismo personal y cambio genuino<\/strong><\/p>\n<p>El \u201ccambio social\u201d, en su sentido gen\u00e9rico, resulta un concepto vac\u00edo para los integrantes de una poblaci\u00f3n que no ha terminado de resolver su identidad o el problema de decidir qu\u00e9 modelo elige como \u201cproyecto nacional\u201d. Para la mayor\u00eda, esto resulta una empresa que la desborda y cada uno siente que su participaci\u00f3n y sus posibilidades personales no cuentan. Todo se convierte entonces en algo decidido por poderes que est\u00e1n por encima de las fuerzas del individuo. El esfuerzo personal se concibe como improductivo y carente de sentido. Y cada uno, ya que no puede \u201cinfluir en el todo\u201d, opta resignadamente por \u201cno hacer nada\u201d.<br \/>\nEl enfoque institucional viene a iluminar el panorama desde una perspectiva que transforma la imagen de la situaci\u00f3n. El individuo puede \u201cser alguien\u201d y \u201chacer algo\u201d. Puede trascender sin alienarse, compartir sin despersonalizarse, dar y recibir, realizando cada uno su proyecto en el proyecto de todos. Y esto entra\u00f1a un mensaje esperanzador: \u201cun pa\u00eds mejor es posible y no est\u00e1 tan lejos\u201d.<br \/>\nTodo esto hace al funcionamiento de la democracia. Aspiramos a tener buenos gobiernos y un sistema democr\u00e1tico sano; si contamos con instituciones sanas, este hecho asegurar\u00e1 la honestidad de la acci\u00f3n gubernamental y de la actividad pol\u00edtica, a la vez que le har\u00e1 muy dif\u00edcil a \u00e9stos, a causa de la transparencia del control al que estar\u00e1n sujetos, tomar el camino de la corrupci\u00f3n. Y si las instituciones no son sanas, todo el esfuerzo que un buen gobierno pueda hacer para un funcionamiento social justo, f\u00e1cilmente se ver\u00e1 neutralizado.<\/p>\n<p><em>NOTAS:<\/em><br \/>\n<em>1. H. Polcan: Psicolog\u00eda de las organizaciones, libro digital, Edic. Univ. Tecnol\u00f3gica Nacional EduTec, N 2017.<\/em><br \/>\n<em>2. Ver: M\u00f3nica Aranda Baulero, La empresa, comunidad de vida y relaciones humanas: el ejemplar caso de Enrique Shaw, Barcelona, 2012, Edit. Erasmus.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la historia de las naciones hay situaciones en las que el estilo de vida no responde a las necesidades b\u00e1sicas y los sistemas y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[2794,100,758],"class_list":["post-16785","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-individuo","tag-psicologia","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4mJ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16785","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16785"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16785\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16787,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16785\/revisions\/16787"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}