{"id":16832,"date":"2021-06-08T11:46:04","date_gmt":"2021-06-08T14:46:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16832"},"modified":"2021-06-08T11:58:25","modified_gmt":"2021-06-08T14:58:25","slug":"paternalismo-o-acompanamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16832","title":{"rendered":"Paternalismo o acompa\u00f1amiento"},"content":{"rendered":"<p>En este momento la pandemia nos pone de relieve que el ser humano se encuentra con frecuencia en la situaci\u00f3n de tener que reconocer el dolor como parte inevitable de la realidad del propio cuerpo, &nbsp;en la que <em>uno mismo se encuentra consigo <\/em>constantemente y a la que tiene que enfrentar y es <em>insustituible<\/em>. Mi dolor de muelas es m\u00edo, no puedo no sufrirlo y nadie lo puede sufrir por m\u00ed.<\/p>\n<p>Es cierto que muchas veces el dolor f\u00edsico y psicol\u00f3gico induce a una transformaci\u00f3n de la propia existencia y la reacci\u00f3n puede ser tanto fecunda y revitalizante como catastr\u00f3fica, de fortaleza o depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Vale la pena preguntarse c\u00f3mo quiere ser cuidada y <em>acompa\u00f1ada<\/em> la persona que vive esta situaci\u00f3n. En esencia: reflexionar sobre las consecuencias de lo que llamaremos \u201cla pr\u00e1ctica&nbsp; paternalista\u201d, la importancia del respeto a la autonom\u00eda de los enfermos y el comprender c\u00f3mo cuidar a un enfermo de manera excelente.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p><strong>La actitud paternalista<\/strong><\/p>\n<p>El paternalismo ha sido una pr\u00e1ctica habitual en la tradici\u00f3n m\u00e9dica occidental, y sus ra\u00edces tan profundas a\u00fan no dan muestras de extinci\u00f3n. El concepci\u00f3n fundamental estriba en considerar que&nbsp; los enfermos son personas que no pueden ni deben decidir sobre su propia enfermedad y con ello de hecho usurpan la verdad y la capacidad de decidir. No se tiene mala intenci\u00f3n; por el contrario, se pretende, aunque habitualmente no se consigue, hacer m\u00e1s soportable la enfermedad; pero sus efectos son definidamente contraproducentes. Lo habitual es que ya desde la primera visita el enfermo quiere saber qu\u00e9 tiene y si su estado es grave o no, pero el m\u00e9dico considera que la pregunta es inconsistente y la desestima o la esquiva con un lenguaje cient\u00edfico, complicado y confuso, y <em>va hablando para silenciar<\/em> la necesidad de verdad. El m\u00e9dico, al no responder, no se da cuenta de que genera una reacci\u00f3n primero de molestia y despu\u00e9s de ansiedad. A veces le promete que se curar\u00e1, pero el enfermo, escaso de informaci\u00f3n, llega, solo y por su cuenta, a inquietarse por su gravedad, pero dif\u00edcilmente pueda <em>compartirlo con alguien<\/em>. Esta situaci\u00f3n de<em> mentira compartida,<\/em> promovida por el m\u00e9dico y aceptada por la familia, se convierte en una verdadera tortura, porque condena al enfermo a la soledad, y \u00e9sta aumenta su dolor f\u00edsico y psicol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Con el devenir del proceso y ante el deterioro de su enfermedad, el paciente, a pesar de la argumentaci\u00f3n disuasoria del m\u00e9dico, toma conciencia y al mismo tiempo se atormenta ante la mentira que se perpet\u00faa, as\u00ed como se tranquiliza si la&nbsp; persona que lo cuida lo comprende y <em>no le miente<\/em>. La conspiraci\u00f3n de silencio a la cual est\u00e1 sometido deviene su principal tormento, pero la resistencia a un cambio de actitud por parte de m\u00e9dico y familiares es muy f\u00e9rrea, porque, aunque no tengan conciencia de esto, la complicidad est\u00e1 alimentada por la <em>ansiedad subyacente<\/em> de la que son v\u00edctimas y no encuentran otra forma m\u00e1s saludable de controlar. Y ese temor oculto termina provocando indiferencia en el m\u00e9dico y frialdad en los familiares y amigos: es el <em>congelamiento de afectos<\/em> que el miedo oculto provoca. El paternalismo es fruto de la angustia y produce angustia.<\/p>\n<p><strong>El acompa\u00f1ar<\/strong><\/p>\n<p>Opuesto al paternalismo est\u00e1 el modelo del <em>arte de cuidar. <\/em>Es un modelo de humanidad y de bondad. Esbozaremos las cualidades que imaginamos de un <em>buen cuidador<\/em>, porque se trata de un <em>v\u00ednculo personal<\/em> que se define por actitudes y en la base de su concepci\u00f3n est\u00e1 atender a la <em>influencia<\/em> y significaci\u00f3n que las relaciones vinculares tienen con el estado de salud del enfermo.<em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em>El buen cuidador es una persona sencilla, serena, bondadosa, comprensiva, alegre, diestra y eficiente en su funci\u00f3n. Tan humana que considera algo natural, casi instintivo, cuidar a una persona que est\u00e1 enferma. Alguna vez hemos o\u00eddo decir a una enfermera: \u201cAhora me toca cuidarla a ella; alguien har\u00e1 lo mismo por m\u00ed cuando yo lo necesite\u201d.<\/p>\n<p>Act\u00faa con competencia; pone todas sus capacidades al servicio de la atenci\u00f3n del paciente y<em> no le escatima tiempo<\/em>, no lo cuida a toda prisa, sino que le dedica el rato que necesita el enfermo. El buen cuidador es discreto para no violentarlo en situaciones comprometidas, es servicial y atento ya sea para ayudarlo o bien para escucharlo. Es sensible en cualquier acci\u00f3n que decide llevar a cabo y lo m\u00e1s importante: es sincero, reconoce con la m\u00e1xima <em>naturalidad <\/em>que el paciente est\u00e1 enfermo y no es necesario ocultarlo. En ciertos casos tal vez sea <em>el \u00fanico que no le miente<\/em>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se hace cargo y <em>asume<\/em> la responsabilidad de llevar adelante alguna acci\u00f3n para que el enfermo est\u00e9 mejor. Tiene madura compasi\u00f3n, cuida con <em>delicadeza <\/em>y sensibilidad y esta actitud es, precisamente, lo que m\u00e1s consuela al enfermo. Por eso f\u00e1cilmente el cuidador deviene <em>la persona m\u00e1s significativa<\/em>. Muchas veces la influencia de una enfermera termina siendo m\u00e1s importante que la del m\u00e9dico. Esto pone en claro lo que significa el acompa\u00f1amiento y el cuidado. Esa compa\u00f1\u00eda hace sentir bien, hasta puede calmar y, en algunos momentos, hacer desaparecer el dolor.<\/p>\n<p>Se trata sencillamente de tener una aut\u00e9ntica compasi\u00f3n (no \u201cl\u00e1stima\u201d), cuidar en el sentido de preocuparse e interesarse por el estado del enfermo y estar atento a sus necesidades, entendiendo que\u00a0 las buenas relaciones humanas tienen fuerte repercusi\u00f3n en la salud del paciente. Consiste en\u00a0 establecer un proceso de comunicaci\u00f3n y de feedback que permita captar con claridad que el enfermo <em>se siente cuidado<\/em> de la manera correcta. De tal modo que f\u00e1cilmente \u00e9ste manifiesta su agradecimiento. El cuidador no puede curar la enfermedad del paciente pero s\u00ed humaniza a la persona, defendiendo su dignidad. El acompa\u00f1amiento es ruto de la compasi\u00f3n y produce paz.<\/p>\n<p><em>Hugo Polcan en Licenciado en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n<ol class=\"wp-block-list\" type=\"1\">\n<li>En la excelente novela <em>La muerte de Iv\u00e1n Illich<\/em>, de Tolstoi, se encontrar\u00e1 una clara ejemplificaci\u00f3n de este tema.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este momento la pandemia nos pone de relieve que el ser humano se encuentra con frecuencia en la situaci\u00f3n de tener que reconocer el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[296,2806,100,758],"class_list":["post-16832","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-adultos-mayores","tag-paternalismo","tag-psicologia","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4nu","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16832","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16832"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16832\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16834,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16832\/revisions\/16834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16832"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16832"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16832"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}