{"id":16888,"date":"2021-07-05T10:04:08","date_gmt":"2021-07-05T13:04:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16888"},"modified":"2021-07-05T10:04:11","modified_gmt":"2021-07-05T13:04:11","slug":"iglesia-y-comunidad-nacional-en-pos-de-una-nueva-sintesis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16888","title":{"rendered":"\u201cIglesia y comunidad nacional\u201d: en pos de una nueva s\u00edntesis"},"content":{"rendered":"<p>Este a\u00f1o se cumple el 40\u00b0 aniversario del documento \u201cIglesia y comunidad nacional\u201d (1981) de la Conferencia Episcopal Argentina, un hito en la historia de la Iglesia de nuestro pa\u00eds, cuya trascendencia ser\u00eda dif\u00edcil de exagerar. En \u00e9l, por primera vez los obispos argentinos extienden su aprobaci\u00f3n de la democracia <em>social<\/em> a la democracia espec\u00edficamente <em>pol\u00edtica<\/em>. Se podr\u00e1 aducir que esta decisi\u00f3n llegaba con un retraso de d\u00e9cadas respecto del paso an\u00e1logo cumplido por P\u00edo XII en su radiomensaje de Navidad de 1944. Pero hay que tener en cuenta que esta opci\u00f3n por la democracia \u2013que desde entonces qued\u00f3 firmemente incorporada a la ense\u00f1anza pontificia\u2013 tampoco hab\u00eda sido recibida en los dos grandes documentos del magisterio latinoamericano, Medell\u00edn (1968) y Puebla (1979).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hay dos aspectos hist\u00f3ricos que deben ser tenidos en cuenta para calibrar los m\u00e9ritos de este documento. Uno de ellos es el clima pol\u00edtico que viv\u00eda nuestro pa\u00eds, donde las ideas democr\u00e1ticas eran minoritarias, y el gobierno militar conservaba todav\u00eda considerable poder y capacidad de presi\u00f3n sobre las autoridades eclesi\u00e1sticas. La publicaci\u00f3n de este documento rompi\u00f3 el fat\u00eddico v\u00ednculo ideol\u00f3gico con las Fuerzas Armadas, merced al cual el gobierno militar hab\u00eda arrastrado a la Iglesia casi hasta el l\u00edmite de la complicidad con sus m\u00e9todos criminales, explotando su impotencia y sus vacilaciones. Ahora, con su libertad reconquistada, la Iglesia pod\u00eda comenzar a pensar los desaf\u00edos de la transici\u00f3n hacia la democracia.<\/p>\n<p>Otro aspecto no menos notable fue la superaci\u00f3n de las divisiones internas que hab\u00edan paralizado a los obispos en los a\u00f1os precedentes. Ya al comienzo de los \u201980, los sectores m\u00e1s cercanos al gobierno perdieron su influencia decisiva, mientras que aquellos ligados a la izquierda peronista cayeron en la cuenta de las tr\u00e1gicas consecuencias de su discurso m\u00edstico-revolucionario entre muchos j\u00f3venes cat\u00f3licos altamente politizados y predispuestos a la violencia. As\u00ed qued\u00f3 despejado el camino para un amplio consenso democr\u00e1tico en el seno del episcopado, que qued\u00f3 reflejado en el documento.<\/p>\n<p>Este consenso, sin embargo, no llegaba a ocultar la profunda diferencia de visiones que enfrentaba a quienes pretend\u00edan integrar las instituciones republicanas en una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de la naci\u00f3n como unidad cultural y religiosa, y quienes lo hac\u00edan aceptando el pluralismo caracter\u00edstico de la sociedad moderna. No siendo posible en aquel momento explorar una s\u00edntesis superadora de estas posiciones contrastantes, el texto se limit\u00f3 a yuxtaponerlas, con algunos resultados desconcertantes.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se define la naci\u00f3n como una comunidad cultural basada en la identidad de valores (n.77), y pocos n\u00fameros m\u00e1s tarde se la redefine como una construcci\u00f3n pol\u00edtica que engloba un pluralismo cultural e ideol\u00f3gico (n.82). Con referencia a la Constituci\u00f3n, se critican las \u201cf\u00f3rmulas importadas\u201d (en alusi\u00f3n clara al texto de 1853) y se se\u00f1ala la necesidad de darse un \u201cmodelo adaptado\u201d al \u201cgenio\u201d del pueblo (n.114); pero a continuaci\u00f3n se recorta fuertemente este \u201cimpulso creativo\u201d al advertir que el mismo debe mantenerse \u201cen ciertos cauces, fuera de los cuales perecer\u00eda la misma democracia\u201d (n.115). Por su parte, la insistencia en la \u201cinspiraci\u00f3n cristiana de la cultura nacional\u201d (n. 20-21) no se armoniza bien con la afirmaci\u00f3n de que la Iglesia \u201cno debe proyectar sobre la comunidad plural de la Naci\u00f3n la misma exigencia de unidad creyente y cat\u00f3lica que reclama de sus propios miembros\u201d (n.84).<\/p>\n<p>Las consecuencias de estas ambig\u00fcedades no fueron solamente doctrinales. Ellas influyeron en la actitud pendular que caracteriz\u00f3 la relaci\u00f3n de la Iglesia con la comunidad pol\u00edtica desde el retorno de la democracia. Hay una primera etapa en que se afianza la opci\u00f3n democr\u00e1tica. En 1984, por ejemplo, la actuaci\u00f3n Fray Mamerto Esqui\u00fa fue reconsiderada: de ser simplemente excusado en \u201cIglesia y comunidad nacional\u201d (n.25) por haber promovido la aceptaci\u00f3n de la Constituci\u00f3n de 1853 pas\u00f3 a ser exaltado como \u201cel orador de la Constituci\u00f3n\u201d. Y sobre todo, con motivo de la reforma de nuestra carta magna en 1994, el aporte del episcopado revaloriz\u00f3 la Constituci\u00f3n: si pocos a\u00f1os antes la hab\u00eda descalificado como un texto \u201cimportado\u201d y extra\u00f1o al \u201cgenio del pueblo\u201d, ahora se le reconoce (en un giro radical) su \u201cinnegable carnadura hist\u00f3rica\u201d, y se la califica como \u201cexpresi\u00f3n cultural genuina de una obra colectiva elaborada a trav\u00e9s de la historia\u201d, representando \u201cun conjunto de valores, creencias, ideas y rasgos comunes capaces de identificarnos como naci\u00f3n\u201d. Todav\u00eda podr\u00e1n encontrarse ecos de esta visi\u00f3n en las propuestas pol\u00edticas del Di\u00e1logo Argentino (con la activa participaci\u00f3n de la Iglesia junto al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD), y en el documento preparatorio del Bicentenario (2008), que exhorta a \u201cfortalecer las instituciones republicanas\u201d, llegando a afirmar que \u201cla calidad institucional es el camino m\u00e1s seguro para lograr la inclusi\u00f3n social\u201d (n.35).<\/p>\n<p>Lamentablemente, con la crisis del 2001 comienza a desplazarse el p\u00e9ndulo en la direcci\u00f3n opuesta. Nuevamente se insiste en la \u201cvoluntad de ser naci\u00f3n\u201d sin referencia a las instituciones existentes, como si esa voluntad retornara al estado de \u201cpoder constituyente\u201d para perseguir, una vez m\u00e1s, la utop\u00eda de un \u201cnuevo\u201d orden social. Reaparecen las alusiones despectivas a la democracia pol\u00edtica como mera democracia \u201cformal\u201d. La referencia a la unidad cultural vuelve a ocupar un lugar central, esta vez identificada no con la cultura \u201cnacional\u201d sino con la cultura \u201cpopular\u201d, entendida como la cultura de los pobres, cada vez m\u00e1s caracterizados por su condici\u00f3n social que por su fe. Estos \u00faltimos, finalmente, se suponen representados por los movimientos sociales, la nueva encarnaci\u00f3n del \u201cPueblo\u201d, investidos con la misi\u00f3n de regenerar todo el cuerpo social. No puede sorprendernos que la Iglesia de los \u00faltimos a\u00f1os, reca\u00edda en la utop\u00eda pol\u00edtico-religiosa, se haya tornado tan vulnerable a los vaivenes de la pol\u00edtica partidaria, y haya experimentado tanta dificultad para testimoniar de modo cre\u00edble una instancia \u00e9tica trascendente capaz de superar divisiones, inspirar el debate p\u00fablico y promover la cooperaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>\u201cIglesia y comunidad nacional\u201d ha sido el documento pol\u00edtico m\u00e1s importante de la Iglesia argentina tanto por la amplitud de miras como por la profundidad y riqueza de su contenido, pero no alcanz\u00f3 una s\u00edntesis coherente capaz de responder a los cuestionamientos cada vez m\u00e1s radicalizados que se fueron sucediendo en el decurso de nuestra historia pol\u00edtica reciente. Por esta raz\u00f3n, se vuelve imperioso reelaborar este documento para completar el proceso que el mismo puso en marcha, tal como fue propuesto ya en 2005 desde las p\u00e1ginas de Criterio al aproximarse el 25\u00b0 aniversario de su publicaci\u00f3n. La historia posterior no ha hecho sino reforzar las razones aducidas en aquel momento.<\/p>\n<p>Una gu\u00eda importante para esta tarea podemos encontrarla en la \u00faltima enc\u00edclica de Francisco, <em>Fratelli tutti<\/em>. En este documento \u2013madurando una idea que hab\u00eda esbozado con anterioridad en varias oportunidades\u2013 el Papa ense\u00f1a que el Pueblo es, a la vez, una categor\u00eda \u201cl\u00f3gica\u201d (institucional) y \u201cm\u00edtica\u201d (n.163), y que la caridad social re\u00fane ambas dimensiones (n.164). Podemos interpretarlo como una manera de sintetizar dos aspectos esenciales de la democracia: el de las instituciones republicanas que defienden la libertad, y la existencia de una idea compartida del bien com\u00fan, \u201cm\u00edtica\u201d en cuanto encarnada en un preciso concreto hist\u00f3rico y cultural. Este an\u00e1lisis constituye un reconocimiento de que no existe una contradicci\u00f3n insanable entre la tradici\u00f3n del liberalismo pol\u00edtico y la visi\u00f3n cat\u00f3lica tradicional que postula la necesidad de un fin social compartido, el cual hoy expresamos en t\u00e9rminos de valores vinculados a la dignidad de la persona humana. Esta ense\u00f1anza confirma y completa la de Juan Pablo II, cuando afirmaba que la \u201caut\u00e9ntica democracia\u201d debe estar fundada en valores, ya que \u201cuna democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto\u201d (<em>Centesimus annus<\/em>, n.46). La Iglesia tiene una responsabilidad especial en la evangelizaci\u00f3n de la cultura para que estos valores, en la coyuntura actual, orienten la tarea de la construcci\u00f3n de nuestra comunidad nacional, fortaleciendo el respeto por las instituciones e inspirando las l\u00edneas b\u00e1sicas de una visi\u00f3n com\u00fan acerca de nuestro futuro<em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este a\u00f1o se cumple el 40\u00b0 aniversario del documento \u201cIglesia y comunidad nacional\u201d (1981) de la Conferencia Episcopal Argentina, un hito en la historia de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[120,964,14,187],"class_list":["post-16888","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-democracia","tag-editoriales","tag-iglesia","tag-libertad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4oo","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16888"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16888\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16890,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16888\/revisions\/16890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}