{"id":16903,"date":"2021-07-05T10:58:58","date_gmt":"2021-07-05T13:58:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16903"},"modified":"2021-07-05T10:59:00","modified_gmt":"2021-07-05T13:59:00","slug":"una-generacion-que-no-llora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16903","title":{"rendered":"Una generaci\u00f3n que no llora"},"content":{"rendered":"<p>Entendemos por<em> tragedia<\/em> un suceso de consecuencias irremediables, funestas o desgraciadas que provocan gran dolor o sufrimiento. Tal es la situaci\u00f3n actual, <em>una tragedia de orden planetario<\/em> <em>con final incierto <\/em>que afecta todos los \u00f3rdenes de la vida humana.\u00a0<\/p>\n<p>Los medios informan sobre nuevos conocimientos cient\u00edficos, progresos de la medicina y aparatolog\u00eda sanitaria, pero lo importante es entender que el sistema de salud es, m\u00e1s que nada, el esfuerzo del hombre frente al peligro de ver comprometida su <em>supervivencia.<\/em> Sobre la econom\u00eda nos trasmiten datos estad\u00edsticos como si se tratara de entidades formales f\u00edsico-matem\u00e1ticas, cuando la realidad es que ese es el campo donde se juega la <em>subsistencia<\/em> de los pueblos. En s\u00edntesis: de no tener<em> defensas suficientes, el virus en poco tiempo extinguir\u00eda la vida del hombre sobre la tierra.<\/em><\/p>\n<p>Es natural esperar que una cat\u00e1strofe de tal envergadura produzca la correspondiente repercusi\u00f3n en la poblaci\u00f3n. Pero lo desconcertante e incomprensible es que la respuesta esperable no se da.<\/p>\n<p>Lo que parece predominar en el mundo de hoy es <em>el mecanismo defensivo de la negaci\u00f3n. <\/em>Es un recurso no del todo consciente de represi\u00f3n afectiva, un buscar \u201cno sentir\u201d, no darse cuenta del todo, no tomar conciencia clara y seria del peligro. Se busca anular el miedo, la ansiedad y la depresi\u00f3n con una especie de \u201canestesia emocional\u201d que provoca desconcierto o \u201cneblina mental\u201d, indiferencia, apat\u00eda y b\u00fasqueda de distracci\u00f3n en la comodidad o en la indolencia.<\/p>\n<p>A su vez, tanto autoridades como medios suministran datos con un enfoque de neutralidad afectiva, supuestamente \u201cpara no crear miedo en la poblaci\u00f3n\u201d, y se cotejan n\u00fameros entre pa\u00edses casi al modo de una competencia deportiva, o se emiten mensajes triunfalistas como si dijeran \u201cvamos primeros\u201d. El \u201caqu\u00ed el virus no va a llegar\u201d lo dice todo. \u00a1Qu\u00e9 lejos estamos, por ejemplo, de la sinceridad y valent\u00eda de aqu\u00e9l discurso de Churchill con su \u201csangre, sudor, l\u00e1grimas y esfuerzo\u201d!&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Pero las tensiones emocionales no desaparecen: permanecen latentes, aunque excluidas de la conciencia, y eventualmente hacen su aparici\u00f3n en trastornos psicosom\u00e1ticos o en irritabilidad e intolerancia a las limitaciones. Existe una coartaci\u00f3n generalizada de la afectividad y de la energ\u00eda vital y est\u00e1n suprimidas expresiones como las l\u00e1grimas y la ternura. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las l\u00e1grimas, fuentes de vida<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em>El llanto es algo exclusivo de los humanos<\/em>, como el lenguaje o la m\u00fasica. Somos la \u00fanica especie que derrama l\u00e1grimas como respuesta emocional y siguen siendo un misterio. Alguna vez nos hemos sorprendido al encontrarnos llorando ante una pel\u00edcula triste, o sin poder parar de re\u00edr.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Llorar es un mecanismo natural, innato, que no se necesita aprender, porque viene dado por la especie. Y por influencia cultural o emocional se puede bloquear, inhibir o, hasta cierto punto, anular.\u00a0<\/p>\n<p>Es el modo que utilizan los beb\u00e9s para expresar que tienen hambre, fr\u00edo, miedo o dolor. Y \u00a0los adultos tambi\u00e9n lloramos, por m\u00faltiples motivos: miedo, tristeza, ira, impotencia, alegr\u00eda\u2026 \u00a0Llorar tambi\u00e9n muestra a otras personas que necesitamos ayuda o apoyo emocional del entorno.\u00a0<\/p>\n<p>El llanto constituye una reacci\u00f3n espont\u00e1nea a una emoci\u00f3n: un dolor f\u00edsico o moral, una alegr\u00eda extrema, una sorpresa\u2026 Las l\u00e1grimas contienen la llamada \u201chormona del estr\u00e9s\u201d, por lo que el llanto\u00a0 ser\u00eda una forma de liberar al cuerpo de una excesiva tensi\u00f3n y recuperar la calma. La funci\u00f3n de las l\u00e1grimas tiene que ver con expulsar sustancias nocivas de nuestro cuerpo y, en consecuencia, generar un efecto relajante o de alivio.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Cualquiera sea el caso, creemos que el llanto se explica primordialmente porque nuestra capacidad psicoafectiva para asimilar est\u00edmulos tiene sus l\u00edmites, y cuando el significado emocional de aqu\u00e9llos va m\u00e1s all\u00e1 y los rebasa, la reacci\u00f3n es el llanto como descarga.\u00a0<\/p>\n<p>\u201c<em>Las l\u00e1grimas van de la tristeza a la alegr\u00eda. Para m\u00ed, las l\u00e1grimas son ante todo un desbordamiento que manifiesta un exceso de algo. Muchas veces nos sentimos desbordados por las l\u00e1grimas. A veces nos pasa que estamos llorando cuando no queremos hacerlo. Y hay quien llora de alegr\u00eda\u201d<\/em><sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Con las l\u00e1grimas, hacemos presente nuestra peque\u00f1ez frente a la Vida (\u00e9xtasis ante la Naturaleza), o nuestra debilidad moral frente al Bien, si hemos hecho algo indebido (culpa), o nostalgias por las p\u00e9rdidas (duelo). M\u00e1s a\u00fan: con ellas se nos patentiza la experiencia de nuestra creaturidad como \u00a0dependientes absolutamente de lo Alto.<\/p>\n<p>Por otro lado, es de observar que en general tenemos poca tolerancia social al llanto de otro. No nos gusta ver sufrir a otra persona. Nos incomoda. Al identificarnos con \u00e9l, no nos resulta indiferente y a veces, felizmente, experimentamos compasi\u00f3n; pero tambi\u00e9n en ocasiones la situaci\u00f3n nos interpela y buscamos eludir el compromiso.<\/p>\n<p>Las l\u00e1grimas hablan de las emociones de las personas, sus conflictos, sus alegr\u00edas, y est\u00e1n relacionadas con nuestra existencia, nuestro pasado, nuestra manera de ser&#8230; Pero el mayor inter\u00e9s estriba en lo que ellas dicen de la persona que llora y lo que \u00e9sta escucha en sus propias l\u00e1grimas. En cada l\u00e1grima est\u00e1 condensada nuestra vida.<\/p>\n<p>\u201cUnos no consiguen exteriorizar su sufrimiento, y hay otros que sufren y lo dicen. Es m\u00e1s triste no conseguir llorar que llorar demasiado. (\u2026) Los autores de la Edad Media no se equivocaban cuando hablaban del \u00abdon\u00bb de las l\u00e1grimas. Son un regalo porque significan la presencia de alguien. Quien no llora es porque est\u00e1 verdaderamente solo. Si llora, aunque est\u00e9 solo, es que llora delante de alguien. Ese alguien puede ser Dios, puede ser tambi\u00e9n alguien en quien est\u00e1 pensando y lo hace presente en su ausencia\u2026 Cuando estamos ante una persona que sentimos confiable, podemos llorar. Las l\u00e1grimas son la se\u00f1al de una presencia, por eso son un regalo. (\u2026) Y est\u00e1n las llamadas \u201cl\u00e1grimas de conversi\u00f3n\u201d, que llegan cuando algo en nuestra vida es m\u00e1s grande que nosotros y ha sido tocada por la trascendencia. Son l\u00e1grimas de alegr\u00eda. Todo el mundo puede vivir esta experiencia cuando, por ejemplo, se encuentra ante una obra de arte que lo emociona\u201d.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Cuando se agotan las l\u00e1grimas, se termina de llorar; pero cuando no se pude llorar \u00bfc\u00f3mo se puede salir del no llorar?&nbsp; Llorar no es malo. No es un signo de debilidad o de sufrimiento que debamos esconder. Hemos de dejar un espacio y un tiempo para llorar y asumir que es algo normal que todos necesitamos, aunque no siempre sepamos explicar muy bien por qu\u00e9. Algunos prefieren llorar solos y otros, acompa\u00f1ados: hemos de respetar esas opciones.<\/p>\n<p>La enorme dimensi\u00f3n de la calamidad actual, si se toma conciencia cabal de la situaci\u00f3n, excede nuestra capacidad de asimilaci\u00f3n del sufrimiento y justifica las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p><strong>La cicatrizaci\u00f3n emocional<\/strong><\/p>\n<p>El mundo est\u00e1 de <em>duelo<\/em>. Entendemos por tal el proceso vivencial de dolor que sigue a una p\u00e9rdida de cualquier \u00edndole: una ausencia, una muerte, un abandono, una p\u00e9rdida de empleo, un quebranto econ\u00f3mico, una ruptura sentimental, una enfermedad\u2026 Es una reacci\u00f3n principalmente emocional de sufrimiento y aflicci\u00f3n cuando un <em>apego<\/em> con algo se rompe.<\/p>\n<p>Es diferente para cada persona. Y se pueden sufrir diferentes s\u00edntomas emocionales y f\u00edsicos como ansiedad,  miedo, culpa, confusi\u00f3n, negaci\u00f3n,\u00a0depresi\u00f3n<a href=\"https:\/\/www.juliapascual.com\/tratamiento-psicologico-depresion\">,<\/a> rabia, tristeza,\u00a0desborde emocional\u2026 con la consecuente p\u00e9rdida del inter\u00e9s por la realidad exterior.<\/p>\n<p>La experiencia de enfrentarse a la p\u00e9rdida es lo que llamamos <em>elaboraci\u00f3n del duelo<\/em>, que lleva a la necesidad de adaptaci\u00f3n a una nueva situaci\u00f3n, y requiere de un tiempo para su \u201ccicatrizaci\u00f3n\u201d.\u00a0<\/p>\n<p>Habitualmente el proceso avanza por etapas, desde el impacto inicial hasta la recuperaci\u00f3n total. Y se suelen se\u00f1alar varios pasos, aunque no aparezcan todos. La fase inicial es de evitaci\u00f3n y negaci\u00f3n, una reacci\u00f3n normal que surge como defensa y perdura hasta que el Yo consiga asimilar gradualmente el golpe. Se acompa\u00f1a con expresiones como: \u201cNo puede ser verdad\u201d, \u201cNo me parece cierto\u201d, \u201cNo es justo\u201d\u2026 La <strong>negaci\u00f3n<\/strong> es la primera reacci\u00f3n ante un golpe de la vida, es un paso inevitable del que finalmente hay que salir para digerir la p\u00e9rdida. Es una manera de decirle a la realidad que todav\u00eda no estamos preparados. El impacto nos \u201cdesarma\u201d y dejamos de escuchar, de entender, de pensar y a veces nos bloqueamos y no podemos sentir. Es un estado de embotamiento, estupor y desrealizaci\u00f3n.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>En la segunda etapa predomina el <strong>sentimiento de tristeza<\/strong>, que normalmente se expresa con llanto frecuente. All\u00ed se inicia el proceso de duelo, ya que no es lo mejor querer huir siempre del dolor, porque son emociones que si no se sienten, no se pueden enfrentar. Es habitual que reci\u00e9n a los dos o tres meses se tome conciencia cabal de una p\u00e9rdida. Es <em>la etapa depresiva del duelo<\/em>, con estados an\u00edmicos de agobio, indiferencia, decaimiento, desvitalizaci\u00f3n, desinter\u00e9s por el mundo y tendencia al aislamiento y a la rumia de recuerdos, mientras todas las actividades pierden significado. Es el trabajo penoso de deshacer los lazos con lo que se ha perdido y reconocer lo bueno y lo malo del pasado. Debiera ir disminuyendo con el tiempo, pero en el <em>duelo patol\u00f3gico<\/em> puede hacerse interminable; o puede repetirse en ocasiones como los aniversarios.\u00a0<\/p>\n<p>Pero hay quienes reaccionan con rabia, enojo o indiferencia rencorosa. Son estados de descontento y resentimiento por no poder evitar la p\u00e9rdida, en los cuales se buscan razones sobre las causas y la culpabilidad de lo sucedido. La rabia puede dirigirse hacia uno mismo o hacia los dem\u00e1s, transform\u00e1ndose en sentimiento de culpa o en c\u00f3lera.\u00a0<\/p>\n<p>Es bueno saber que siempre existe bronca o rencor inconscientes. Y que la rabia puede servir, cuando estamos en un pozo depresivo, como un medio de supervivencia para tomar impulso y salir a flote. La cuesti\u00f3n es poder reconocerla y aceptarla. A veces se convierte en deseo de venganza, pero traducirla en actos concretos no ayuda a desprendernos de ella ni a poder \u201cdar vuelta la p\u00e1gina\u201d y seguir adelante. Toda la rabia que se quede dentro, que intentemos negar o esconder, acabar\u00e1 por da\u00f1arnos como un aguij\u00f3n perpetuo.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El \u00faltimo paso del proceso de resoluci\u00f3n del duelo es el de la <strong>aceptaci\u00f3n<\/strong>. Nunca es f\u00e1cil aceptar que no hay vuelta atr\u00e1s. Llegar a este punto requiere de un gran trabajo. Se trata de reconocer que las piedras que vamos encontrando en la vida tambi\u00e9n forman parte del camino. <\/p>\n<p>Con la aceptaci\u00f3n se asume que la p\u00e9rdida es inevitable e implica un cambio de visi\u00f3n de la situaci\u00f3n: aceptar no es olvidar sino reinterpretar el sentido de la p\u00e9rdida. As\u00ed, se va generando la gradual reconexi\u00f3n con la vida diaria y la estabilizaci\u00f3n de los altibajos emocionales. Se acepta compatibilizar, en los recuerdos, los sentimientos cari\u00f1osos con la tristeza, en lugar del dolor agudo y la nostalgia. Es sentirse \u201cuno como los otros\u201d, una manera de ubicar el duelo en su lugar y trabajarlo como un aspecto m\u00e1s de la vida, ya que la p\u00e9rdida forma parte de la existencia, como perdemos juventud, relaciones, lugares, seres queridos\u2026 En s\u00edntesis: Se trata de aceptar la realidad de la p\u00e9rdida, experimentar y sentir el dolor y todas las emociones apropiadas, adaptarse a un ambiente en que falta aquello que se perdi\u00f3, aprender a vivir sin lo perdido, tomar decisiones con autonom\u00eda y retirar la energ\u00eda emocional volcada en lo que ya no est\u00e1 y reinvertirla en nuevas situaciones o relaciones. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>El proceso se convierte en duelo patol\u00f3gico cuando despu\u00e9s de un tiempo la persona sigue teniendo afectada su vida diaria (personal, familiar, laboral o social) con estados de depresi\u00f3n, abulia, astenia, indiferencia. Algunos autores sintetizan los efectos como desensibilizaci\u00f3n (no sentir), despersonalizaci\u00f3n (enajenaci\u00f3n) e incapacidad de decisiones (par\u00e1lisis de la voluntad).<\/p>\n<p>En los ni\u00f1os, es una cuesti\u00f3n seria saber guiarlos para afrontar los duelos, hablarlos, no minimizarlos ni negarlos: la manera en que enfrenten sus primeros duelos les ayudar\u00e1 a crear esas capacidades futuras. Asimismo, los profesionales de la salud, soldados admirables de esta guerra contra el virus, deben afrontar a veces situaciones l\u00edmite y ser capaces de un duelo sin da\u00f1o. Las relaciones de apoyo entre profesionales de la salud son importantes para poder brindar los cuidados emocionales y f\u00edsicos que el enfermo y la familia necesitan. Y es imprescindible que reciban respaldo y contenci\u00f3n social, a la vez que se ayuden con estrategias reductoras del estr\u00e9s y con el mantenimiento de h\u00e1bitos adecuados de salud, ejercicio regular y actividades recreativas.<\/p>\n<p><strong>Nuestra situaci\u00f3n frente a la realidad<\/strong><\/p>\n<p>Debemos atrevernos a calificar el duelo real que atravesamos como tremendo, que etimol\u00f3gicamente significa \u201cdigno de suscitar temblor\u201d. Se trata de un desastre integral en el que todas las dimensiones de la vida humana se ven comprometidas. Se conmueven las bases de la organizaci\u00f3n social y nos vemos envueltos en la mayor crisis sanitaria de la historia. Y no estamos en condiciones de arriesgar un pron\u00f3stico sobre el futuro que nos espera.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 condiciones est\u00e1 el hombre de hoy para enfrentar esa realidad? Abundan las muestras de lo endeble de su estructura psicol\u00f3gica, su intolerancia a la frustraci\u00f3n y su resistencia a la aceptaci\u00f3n de la realidad. Y ha sido sorprendido mientras descuidaba sus obligaciones adultas de orden, justicia y previsi\u00f3n, a la vez que desatend\u00eda cuidados imprescindibles hacia la salud, la educaci\u00f3n y los pobres. Justamente porque esta cultura no lo prepar\u00f3.<\/p>\n<p>Partiendo del Modernismo, ideolog\u00eda basada exclusivamente en la raz\u00f3n y la ciencia, se ha desembocado en una cultura globalizada cuya centralidad est\u00e1 ocupada por el avance cient\u00edfico, la tecnocracia y el economicismo financiero, generando una mentalidad individualista y consumista. Asistimos a una creciente deshumanizaci\u00f3n de la concepci\u00f3n del hombre y una secularizaci\u00f3n creciente de la vida social, de los criterios y las costumbres.<\/p>\n<p>\u201cEl hombre no se distingue del animal \u00fanicamente por su intelecto, sino por experiencias espec\u00edficamente humanas como la empat\u00eda, la compasi\u00f3n o la ternura\u201d<sup>3<\/sup>. Y en la esencia de su naturaleza est\u00e1 la tendencia impostergable a la trascendencia, a vivir orientado hacia \u201cm\u00e1s all\u00e1 de la supervivencia biol\u00f3gica\u201d, tendencia que est\u00e1 impl\u00edcita en el arte, la pol\u00edtica o la religi\u00f3n. Se ha visto arrojado a un \u201cvac\u00edo existencial\u201d, ya que no encuentra ni en los progresos de la ciencia, ni en el poder de los gobiernos ni en los recursos de la econom\u00eda el amparo que necesita para superar la <em>insuficiencia <\/em>de su presente y la <em>incertidumbre <\/em>de su futuro.<\/p>\n<p>La mentalidad racionalista ha pretendido entronizar un supuesto \u201cpensamiento libre de emociones\u201d como ideal de fortaleza y autodominio, pero la verdad es que \u201cla raz\u00f3n mana de la combinaci\u00f3n del pensamiento racional y el sentimiento\u2026 Si separamos las dos funciones el pensamiento se deteriora volvi\u00e9ndose una actividad intelectual esquizoide y el sentimiento se disuelve en pasiones neur\u00f3ticas. El pensamiento l\u00f3gico no es racional si es puramente l\u00f3gico y no lo gu\u00eda el inter\u00e9s por la vida\u201d.<sup>4<\/sup><sup><\/sup><\/p>\n<p>De esta forma, se fue imponiendo una aparente <em>normalidad<\/em> compartida por millones. No parece patol\u00f3gica por ser algo com\u00fan y porque se trata de una modalidad cr\u00f3nica no del todo grave cl\u00ednicamente y que no impide el funcionamiento social. Se trata de una oculta depresi\u00f3n del hombre actual que se siente solo, impotente y angustiado, aunque no lo expresa. Habitualmente acude al consumismo y a&nbsp; la \u201cindustria contra el aburrimiento\u201d (TV, cine, radio, hasta el celular) como refugio, pero que no anula la angustia y la depresi\u00f3n subyacentes.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la reacci\u00f3n generalizada frente a esta realidad? El miedo es profundo y no sin fundamento. Pero cada uno se defiende como puede o como sabe. Y existen diversas formas de enfrentarlo. Una es la desesperaci\u00f3n o el p\u00e1nico, reacciones est\u00e9riles e improductivas que no vemos generalizadas. Otra forma es el \u201cmiedo sano\u201d: tomar conciencia de la realidad, aceptarla como inevitable, reconocer que se tiene miedo y desarrollar recursos sanos y productivos como la resiliencia, la fortaleza, el equilibrio emocional o la ayuda fraterna.<\/p>\n<p><strong>Predominan las variadas formas de la negaci\u00f3n. <\/strong>Esta \u201csociedad de la felicidad\u201d no nos deja estar tristes. La pena no tiene atractivo y se considera descort\u00e9s mostrarse d\u00e9bil. Como si la tristeza fuese algo contagioso, a los afectados por <em>el virus del duelo<\/em> se los mantiene a raya y con las mejores intenciones se los inunda de mensajes: \u201ctampoco es para tanto\u201d, \u201cno es cuesti\u00f3n de exagerar ni dejarse llevar por temores sensacionalistas\u201d, y as\u00ed poco a poco se va invirtiendo una gran cantidad de energ\u00eda en negarlo.<strong> <\/strong>Pero tambi\u00e9n hay quienes aceptando demasiado r\u00e1pido la crudeza de la realidad, no sienten y no se conmueven: \u201cse hacen los fuertes\u201d, aunque lo cierto es que tratan de negar el dolor. Ser\u00eda saludable que se cumpliera para ellos aquella promesa: \u201cLes quitar\u00e9 el coraz\u00f3n de piedra que ahora tienen y les dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne\u201d (Ezequiel 36-26). <\/p>\n<p>Adem\u00e1s, es muy frecuente acudir a \u201clas pastillas\u201d. Pero medicar a priori un proceso que como tal debe de doler es un error. La sobremedicaci\u00f3n implica bloquear el proceso. Intentar anestesiar el dolor emocional de ese modo puede llegar a convertirse en una adicci\u00f3n y acarrear mil problemas.<\/p>\n<p>Por otro lado, \u00bfde d\u00f3nde sacar resiliencia en una cultura del confort? \u00bfC\u00f3mo aprender fraternidad si \u00a0una cosmovisi\u00f3n individualista se ha hecho natural y normal? En lugar de una esperable solidaridad ente las naciones nos encontramos con una puja de intereses y con un ego\u00edsmo trasnacional, que ha hecho de las vacunas una mercanc\u00eda. <\/p>\n<p>La sociedad no est\u00e1 en condiciones de realizar una elaboraci\u00f3n del duelo normal y es previsible un aluvi\u00f3n de patolog\u00edas psicol\u00f3gicas, que podr\u00edan desbordar las estructuras sanitarias de salud mental.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Los peores enemigos son la Negaci\u00f3n, que es el mecanismo m\u00e1s primitivo del psiquismo humano; la \u00a0Represi\u00f3n de los afectos y la Ausencia de una visi\u00f3n cultural que se\u00f1ale un rumbo a la existencia. Es de recordar que \u201cel hombre no s\u00f3lo tiene mente y una necesidad de un marco de orientaci\u00f3n que le permita darle alg\u00fan sentido y estructura al mundo que lo rodea, tiene tambi\u00e9n un coraz\u00f3n y un cuerpo que necesitan estar entrelazados emocionalmente al mundo (al hombre y a la naturaleza)\u2026 Ser\u00eda una desvalida part\u00edcula de polvo empujada por los vientos si no hallara lazos humanos que satisficieran su necesidad de relacionarse y unirse con el mundo trascendiendo su propia persona. La soluci\u00f3n de la fraternidad no es una preferencia subjetiva, sino la \u00fanica que satisface las dos necesidades del hombre: estar estrechamente relacionado y al mismo tiempo ser libre, formar parte del todo y ser independiente.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>El panorama que ofrece el mundo da pie para cantidad de reflexiones profundas para el momento actual y para despu\u00e9s de la pandemia, que tarde o temprano llegar\u00e1. Recientemente hemos o\u00edmos a un te\u00f3logo decir: \u201cLo expresa bien el vers\u00edculo b\u00edblico: Tienen ojos y no ven (Salmo 135.16) \u00bfNo es suficiente la realidad actual para atender a \u2018los signos de los tiempos\u2019? \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s dolor se necesita para la reflexi\u00f3n? El vi\u00f1ador poda la vid para que d\u00e9 m\u00e1s fruto\u201d.<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien claro que la cultura globalizada no nos asegura un buen futuro.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1. Anne L\u00e9cu, m\u00e9dica de una c\u00e1rcel, autora del ensayo <em>Des larmes<\/em> (Las l\u00e1grimas), editorial Cerf.&nbsp;<\/p>\n<p>2. Ib\u00eddem &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;3. E. Fromm, <em>La revoluci\u00f3n de la esperanza<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, p\u00e1g. 81.<\/p>\n<p>4. Ib\u00eddem, p\u00e1g. 49-50\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a05. Ib\u00eddem, p\u00e1g. 72-74<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entendemos por tragedia un suceso de consecuencias irremediables, funestas o desgraciadas que provocan gran dolor o sufrimiento. 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