{"id":16915,"date":"2021-07-05T11:36:48","date_gmt":"2021-07-05T14:36:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16915"},"modified":"2021-07-05T11:36:51","modified_gmt":"2021-07-05T14:36:51","slug":"sobre-cine-amistades-y-descubrimientos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16915","title":{"rendered":"Sobre cine, amistades y descubrimientos"},"content":{"rendered":"<p>Su abuelo, Gino Cervi, protagoniz\u00f3 <em>Cuatro pasos en las nubes<\/em>, <em>Ettore Fieramosca<\/em>, <em>La corona de hierro<\/em> y otros sucesos, trabaj\u00f3 mano a mano con Vittorio De Sica, Curzio Malaparte (<em>El Cristo prohibido<\/em>) y Michelangelo Antonioni, fue el comisario Maigret y tambi\u00e9n el camarada Don Peppone en las comedias del cura Don Camilo que hac\u00eda Fernandel. Su padre, Tonino Cervi, produjo <em>Bocaccio \u201870<\/em> (Fellini, De Sica, Visconti, Monicelli, los cuatro juntos), <em>La larga noche del 43<\/em>, <em>El desierto rojo<\/em> y otros t\u00edtulos fuertes, respald\u00f3 el debut de Bernardo Bertolucci, y&nbsp; dirigi\u00f3 tanto pel\u00edculas comerciales de cierto riesgo como adaptaciones de Moliere de mayor riesgo todav\u00eda. Y \u00e9l, Antonio Cervi, productor, tambi\u00e9n lleva adelante sus propios riesgos. Uno de ellos, vivir en la Argentina.<\/p>\n<p>Desde estas tierras, Cervi est\u00e1 coproduciendo interesantes trabajos, como la emotiva serie internacional <em>Camino a la escuela<\/em> (ni\u00f1os que hacen sus buenos kil\u00f3metros para llegar al aula), difundida en medio mundo, salvo precisamente ac\u00e1. En este momento prepara dos proyectos algo contrapuestos: la infancia del \u201cChe\u201d contada por Mart\u00edn Guevara, su hermano menor, y el esfuerzo de superaci\u00f3n de j\u00f3venes apoyados por la fundaci\u00f3n cat\u00f3lica Scholas Ocurrentes.\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSer\u00e1 un formato similar al de <em>Camino a la escuela<\/em>\u201d, se entusiasma, \u201cdonde queremos contar historias superadoras\u00a0de chicos de varios pa\u00edses, obligados a enfrentar miles de dificultades para un digno crecimiento. Las historias ser\u00e1n contadas por deportistas, artistas, activistas del medio ambiente, economistas, religiosos y emprendedores comprometidos con la sociedad de hoy, con el encuentro social y con la paz. Ellos ser\u00e1n la voz de los sin voz, los an\u00f3nimos que \u2018el otro\u2019 no mira y no integra. Una serie para exponer la cosmovisi\u00f3n del papa Francisco sobre educaci\u00f3n, cultura, deportes y econom\u00eda integradora, para fomentar la Cultura del Encuentro. En este \u00faltimo proyecto estamos trabajando con Marina M\u00e9ndez, emprendedora social, embajadora por la paz y amiga\u201d. Aqu\u00ed, el resumen de un di\u00e1logo, forzosamente v\u00eda email, que tuvimos d\u00edas atr\u00e1s con Antonio Cervi.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo recuerda a su abuelo?<\/strong><\/p>\n<p>Recuerdo, entre otros momentos, haber actuado como extra en una publicidad con \u00e9l, y que al final de la jornada me regal\u00f3 una bolsa llena de monedas, un tesoro para m\u00ed. La \u00faltima vez que lo vi almorzamos en el Gran Hotel Royal, de San Remo, pasamos juntos todo el d\u00eda, yo era ni\u00f1o, todav\u00eda.\u00a0Reci\u00e9n con el tiempo (quiz\u00e1 cuando en Venecia una se\u00f1ora me pidi\u00f3 un aut\u00f3grafo s\u00f3lo por ser nieto de Gino Cervi) fui comprendiendo la importancia y popularidad de mi abuelo. \u00c9l particip\u00f3 en m\u00e1s de 120 pel\u00edculas, y en las primeras series de la televisi\u00f3n italiana, y pasaba todo el a\u00f1o de gira con su esposa, Nini Gordini, porque el teatro era su pasi\u00f3n. Su padre, Antonio Cervi, hab\u00eda sido el cr\u00edtico teatral m\u00e1s importante de Italia, amigo de Gabriele D\u2019Annunzio y Pirandello. Con este \u00faltimo, nada menos, empez\u00f3 mi abuelo su carrera. A\u00f1os despu\u00e9s le dedicamos con mi padre una serie documental de cinco horas para la RAI, <em>Gino Cervi, un attore con la C maiuscula<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Y a su padre, \u00bfc\u00f3mo lo recuerda?<\/strong><\/p>\n<p>Pap\u00e1 fue uno de los grandes productores de Italia, descubri\u00f3 actores y directores que luego fueron importantes, como Bernardo Bertolucci, Ornella Muti, Bud Spencer y Dar\u00edo Argento (dos j\u00f3venes promesas que estuvieron a sus \u00f3rdenes en un western at\u00edpico, <em>Oggi a me&#8230;domani a te!<\/em>, con el gran Tatsuya Nakadai, luego actor preferido de Akira Kurosawa). Siempre fue muy riguroso, muy exigente, y pensaba que si yo quer\u00eda hacer cine deb\u00eda pagar un precio alto. Aprend\u00ed el oficio trabajando con \u00e9l desde abajo, como el \u00faltimo de los asistentes honorarios. Pero acompa\u00f1arlo en su trabajo tambi\u00e9n era el modo de estar cerca de \u00e9l. As\u00ed, despu\u00e9s de estudiar y vivir con mi madre en Francia, empec\u00e9 mi carrera, primero con mi padre y luego como productor independiente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo fue trabajar adem\u00e1s con tantas figuras relumbrantes? Pienso, por ejemplo, en el elenco de <em>El avaro<\/em>: Alberto Sordi, Laura Antonelli, Luc\u00eda Bos\u00e9 y su hijo Miguel, Franco Interlenghi, Christopher Lee\u2026<\/strong><\/p>\n<p>Los artistas que convocaba mi padre eran todos muy buena gente y profesionalmente comprometidos. Luc\u00eda Bos\u00e9 (que tambi\u00e9n trabaj\u00f3 con mi abuelo) y Miguel eran \u00edntimos amigos de la familia. Sordi era como mi t\u00edo, ten\u00eda con mi padre una amistad entra\u00f1able y cotidiana, juntos hab\u00edan iniciado sus carreras. \u00c9l, mi pap\u00e1, mi madre, Suzanne L\u00e9vesy, actriz, mi padrino, Mario Monicelli, Sergio Corbucci (dos grandes directores), Franco Interlenghi y Antonella Lualdi, formaban un grupo&nbsp; muy unidos por el cine, la amistad y las ganas de vivir. Eran como el equivalente del \u201crat pack\u201d de Frank Sinatra en Italia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ahora, \u00bfqu\u00e9 lo trajo a usted a la Argentina?<\/strong><\/p>\n<p>Vine en 1995 a visitar a mi hermano, que ten\u00eda un restaurante en un barrio que (dec\u00eda \u00e9l) promet\u00eda mucho, \u00a1Palermo! Antes de volver me regalan un libro sobre un extraordinario sacerdote italiano, que hizo un trabajo colosal en la provincia y adem\u00e1s cur\u00f3 a miles de personas de todo tipo de enfermedades, el padre Mario Pantaleo. Lo le\u00ed, y al llegar a Roma ya ten\u00eda decidido hacer un documental sobre \u00e9l. A la semana estaba de vuelta con una c\u00e1mara Betacam. Haciendo entrevistas conoc\u00ed a quien fue como una hija espiritual del padre Mario, y la primera asistente social de su obra en Gonz\u00e1lez Cat\u00e1n, la m\u00fasica Silvia Iriondo. Desde ese momento quedamos juntos para compartir la vida, y de esta relaci\u00f3n naci\u00f3 nuestra hija Francesca Mar\u00eda, \u00a1justo el d\u00eda de San Mario! La Argentina es un pa\u00eds maravilloso, una tierra que amo profundamente, si bien, como todo pa\u00eds, tiene sus contradicciones. Pero nunca tuve dudas, \u00a1es mi lugar en el mundo! Y el nombre de mi empresa surge a ra\u00edz de este encuentro con la vida del padre Mario: Tupasimi. Su casa llevaba este nombre, cuidadosamente elegido por Perla Garavelli, que era su mano derecha. En guaran\u00ed, Tupasimi significa \u201cMadrecita de Dios\u201d. Aqu\u00ed, si bien produzco cada tanto alguna pel\u00edcula de ficci\u00f3n, me dediqu\u00e9 con fervor a dirigir documentales: <em>Argentina, tierra de guitarras<\/em>, con Juan Fal\u00fa; <em>Las islas<\/em>, <em>D\u00eda Nacional del Gaucho<\/em>, <em>Silencio roto, 16 Nikkeis<\/em>, biograf\u00edas de Ernesto S\u00e1bato y F\u00e9lix Luna; <em>El chamam\u00e9<\/em>, con Ra\u00fal Barboza, y tambi\u00e9n contenidos relacionados con la cultura italiana, junto a la Embajada. El Embajador Giuseppe Manzo y todo su equipo est\u00e1n haciendo un gran trabajo de integraci\u00f3n y difusi\u00f3n de la cultura italiana en la Argentina. \u00daltimamente tambi\u00e9n produje <em>Il nostro Papa<\/em>, historia de la inmigraci\u00f3n de la familia Bergoglio; y <em>Fellinopolis<\/em>, con material rescatado de las filmaciones de tres pel\u00edculas de Federico Fellini, y tengo en preparaci\u00f3n aquellos dos proyectos. As\u00ed que, m\u00e1s all\u00e1 de la pandemia, \u00a1no me faltan el deseo, la necesidad y las ganas de contar historias emocionantes, universales, necesarias y enriquecedoras!<\/p>\n<p><em>Daniel Sendr\u00f3s es cronista de cine, periodista y profesor universitario<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su abuelo, Gino Cervi, protagoniz\u00f3 Cuatro pasos en las nubes, Ettore Fieramosca, La corona de hierro y otros sucesos, trabaj\u00f3 mano a mano con Vittorio&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[80,2844,32,2845],"class_list":["post-16915","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-bergoglio","tag-cervi","tag-cine","tag-pantaleo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4oP","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16915","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16915"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16915\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16917,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16915\/revisions\/16917"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}