{"id":16935,"date":"2021-07-05T12:21:06","date_gmt":"2021-07-05T15:21:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16935"},"modified":"2021-07-05T12:55:22","modified_gmt":"2021-07-05T15:55:22","slug":"a-cuarenta-anos-de-iglesia-y-comunidad-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16935","title":{"rendered":"A cuarenta a\u00f1os de \u201cIglesia y Comunidad Nacional\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Hace unos pocos d\u00edas, revisando alg\u00fan estante de mi biblioteca, encontr\u00e9 un ejemplar de \u201cIglesia y comunidad nacional\u201d, un documento de m\u00e1s de 70 p\u00e1ginas. Al observar la tapa, tom\u00e9 conciencia de la fecha de su publicaci\u00f3n: 4-9 de mayo de 1981. Es decir, cuarenta a\u00f1os atr\u00e1s. No pude vencer la curiosidad y despu\u00e9s de una primera ojeada me detuve a releerlo.<\/p>\n<p>Yo llevaba, en ese tiempo, cuatro a\u00f1os de incorporaci\u00f3n al cuerpo episcopal, pero como fue una \u00e9poca de las m\u00e1s dif\u00edciles que tuvimos que sobrellevar, los recuerdos, por gracia de Dios, permanecen vivos en m\u00ed. Debo decir que en medio de tantas sombras no s\u00f3lo en la vida del pa\u00eds, sino tambi\u00e9n dentro de la Iglesia, sombras en las que por supuesto me incluyo&nbsp; el Episcopado, tuvo tres momentos luminosos. Uno de ellos fue la declaraci\u00f3n de mayo del 1977, \u201cReflexi\u00f3n cristiana para el pueblo de la Patria\u201d, \u00fanica voz que se alz\u00f3 con fuerza frente a la violaci\u00f3n de los derechos humanos. Otro momento importante fue haber logrado la mediaci\u00f3n papal para evitar el conflicto armado con Chile y, por \u00faltimo, el documento que motiv\u00f3 estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Comienzo por el principio. \u00bfC\u00f3mo se elabor\u00f3?<\/p>\n<p>Un documento de esta magnitud no puede salir de una \u00fanica reuni\u00f3n de obispos. Si la memoria no me falla, ya en 1979 se decidi\u00f3 pedir a las Comisiones de Teolog\u00eda y Pastoral Social que prepararan un trabajo de envergadura en el que retomaran los principios de la Doctrina Social de la Iglesia aplicados al momento que viv\u00edamos. Recuerdo que quienes dirigieron la tarea fueron monse\u00f1or Justo O. Laguna&nbsp; y monse\u00f1or Estanislao Karlic, que a su vez pidieron la colaboraci\u00f3n de Carmelo Giaquinta, Lucio Gera, Gerardo Farrell, y seguramente algunos otros te\u00f3logos.<\/p>\n<p>Me voy a detener s\u00f3lo en tres aspectos que, a mi entender, todav\u00eda gozan de gran actualidad, y adem\u00e1s porque creo que fueron los que m\u00e1s discusiones suscitaron en aquellos momentos.<\/p>\n<p><strong>Nuestra historia<\/strong><\/p>\n<p>Tanto en la Comisi\u00f3n de Trabajo como entre los obispos, lo primero que se discuti\u00f3 fue si correspond\u00eda a un cuerpo episcopal presentar una interpretaci\u00f3n de la historia. Y fue un interrogante muy l\u00f3gico. \u00bfAcaso puede haber una interpretaci\u00f3n oficial de nuestra historia como pa\u00eds y del papel que le toc\u00f3 jugar a la Iglesia en la formaci\u00f3n de una Naci\u00f3n?<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas fue un desaf\u00edo importante y yo dir\u00eda que hasta audaz. Creo que quien m\u00e1s trabaj\u00f3 en este tema fue el padre Gerardo Farrell, soci\u00f3logo, y con el tiempo obispo auxiliar de Quilmes.<\/p>\n<p>No es mi prop\u00f3sito en este art\u00edculo resumir los contenidos de este documento, pero si alg\u00fan lector se toma el trabajo de releerlo, se llevar\u00e1 una verdadera sorpresa al constatar que estas p\u00e1ginas admirablemente redactadas sortearon los peligros de interpretaciones parciales en las que no era muy dif\u00edcil caer, porque no pocos obispos proven\u00edan de una \u201ctradici\u00f3n nacionalista\u201d. Creo que el apartado subtitulado \u201cEsp\u00edritu cristiano e identidad&nbsp; cultural\u201d es una peque\u00f1a obra de arte (Nros. 20-23).<\/p>\n<p><strong>La democracia<\/strong><\/p>\n<p>Recuerdo muy bien que algunos obispos pensaban que la Iglesia no pod\u00eda definirse por un \u00fanico sistema de organizaci\u00f3n de un pa\u00eds. \u00bfAcaso se pod\u00eda excluir a las monarqu\u00edas? En realidad eran planteos te\u00f3ricos, dir\u00edamos \u201clibrescos\u201d. Lo que gracias a Dios prim\u00f3 no fue el resultado de una discusi\u00f3n doctrinal sino el realismo de un aterrizaje al dif\u00edcil momento que viv\u00eda el pa\u00eds y a la verdadera necesidad de que se encauzara prontamente en un proceso democr\u00e1tico. Vale la pena decir que en 1980-81 nadie hablaba todav\u00eda de democracia y los militares hab\u00edan dicho que \u201clas urnas estaban bien guardadas\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, \u201cIglesia y Comunidad nacional\u201d fue un documento importante para el pa\u00eds pero tambi\u00e9n para la tradici\u00f3n eclesial posterior. Todos los pronunciamientos episcopales a partir de ese hito se escribieron bas\u00e1ndose en estas afirmaciones.<\/p>\n<p>El documento abunda en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, pero a partir del \u00edtem 114 se detiene en el an\u00e1lisis de la b\u00fasqueda de un modelo democr\u00e1tico que exprese nuestra identidad. Y creo que aqu\u00ed vale la pena detenerse en algunos conceptos porque responden a una problem\u00e1tica vigente en estos momentos en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>En el N\u00ba 118 dice: \u201cTodos los ciudadanos deben sentir la responsabilidad de ser protagonistas y art\u00edfices de su propio destino como pueblo, cada uno seg\u00fan su condici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En el 119, se lee: \u201cLa mayor\u00eda tiene derecho de gobernar y de decidir el rumbo pol\u00edtico de la Naci\u00f3n, y la minor\u00eda o las minor\u00edas tienen el derecho de disentir con ese rumbo y proponer caminos alternativos\u201d.<\/p>\n<p>Y el N\u00ba 120, important\u00edsimo para el momento que vivimos los argentinos, afirma: \u201cLa separaci\u00f3n y el equilibrio de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que la Constituci\u00f3n consagra, deben tener vigencia permanente y efectiva evitando la indebida injerencia de un poder en otro y favoreciendo el juego libre y el mutuo control entre s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Todo este cap\u00edtulo, que abarca los n\u00fameros 108 al 137, es un buen resumen de lo que podr\u00edamos denominar \u201cel ideal democr\u00e1tico de un pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p><strong>La Reconciliaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Es este un concepto aut\u00e9nticamente evang\u00e9lico, que lamentablemente en nuestro pa\u00eds ha sido denostado. Tanto pol\u00edtica como medi\u00e1ticamente se lo ha identificado como una especie de ley del olvido. Gracias a Dios, en aquellos a\u00f1os, a\u00fan antes del advenimiento democr\u00e1tico, los obispos aclaramos ya en la Introducci\u00f3n y a partir del N\u00ba 119 en adelante que la reconciliaci\u00f3n era un camino necesario que no consist\u00eda en \u201cun apaciguamiento&nbsp; sentimental y emotivo de los \u00e1nimos o en un superficial y transitorio acuerdo\u201d.&nbsp; Se trataba de un arduo proceso que deb\u00eda necesariamente transitar por \u201cla verdad, toda la verdad\u201d y la justicia, porque \u201cser\u00eda una burla arrojar sobre la persistencia de la injusticia el manto de una falsa reconciliaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que el documento nos advierte que debemos evitar \u201cque otras fuerzas negativas como el rencor, el odio y la revancha\u201d tomen la delantera por sobre la justicia, \u201caunque ella sola no sea suficiente\u2026 si no se le permite al amor plasmar la vida humana en sus diversas dimensiones\u201d. Y agrega que \u201cnecesitamos alcanzar esa forma superior del amor que es el perd\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Estas consideraciones finales que est\u00e1n comprendidas entre los n\u00fameros 196 a 203 son un peque\u00f1o tratado pastoral donde se explica con mucha claridad el profundo sentido del t\u00e9rmino evang\u00e9lico \u201creconciliaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Doy gracias a Dios por haberme permitido rescatar este documento un poco perdido en mi biblioteca. Su relectura me ayud\u00f3 a hacer un buen examen de conciencia personal, dado que han pasado cuarenta a\u00f1os desde que lo firmamos los obispos de aquel tiempo. Pero tambi\u00e9n me ha hecho reflexionar sobre nuestra propia responsabilidad como ciudadanos.<\/p>\n<p>Creo sinceramente que si como argentinos hubi\u00e9ramos podido plasmar mejor estas ense\u00f1anzas, hubi\u00e9ramos podido alcanzar otros logros que hoy no parecen cercanos en nuestro horizonte.<\/p>\n<p>Me alegra firmar este art\u00edculo en este d\u00eda tan clave para los argentinos.&nbsp;<\/p>\n<p><em>Jorge Casaretto es Obispo em\u00e9rito de San Isidro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos pocos d\u00edas, revisando alg\u00fan estante de mi biblioteca, encontr\u00e9 un ejemplar de \u201cIglesia y comunidad nacional\u201d, un documento de m\u00e1s de 70 p\u00e1ginas&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[101,14,211],"class_list":["post-16935","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-dialogo","tag-iglesia","tag-politica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4p9","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16935","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16935"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16935\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16937,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16935\/revisions\/16937"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16935"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16935"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16935"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}