{"id":16958,"date":"2021-08-02T11:45:32","date_gmt":"2021-08-02T14:45:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16958"},"modified":"2021-08-02T11:45:33","modified_gmt":"2021-08-02T14:45:33","slug":"templos-ardientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16958","title":{"rendered":"Templos ardientes"},"content":{"rendered":"<p>La libertad de religi\u00f3n y de creencia se encuentra bajo una presi\u00f3n cada vez mayor en el escenario internacional. En los \u00faltimos tiempos, Chile no representa una excepci\u00f3n. Un odio irracional se ha focalizado en sus lugares de reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n. Acciones aparentemente aisladas, transcurren con sistem\u00e1tica cotidianidad. Las cifras son pavorosas por su magnitud, desde 2014 hasta la actualidad, cerca de 113 iglesias cat\u00f3licas y protestantes fueron incendiadas o vandalizadas.<\/p>\n<p>&nbsp; En el <em>Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2021<\/em> -publicado a fines de abril- por primera vez Chile aparece en la lista de pa\u00edses en los cuales las creencias religiosas se observan amenazadas. La fundaci\u00f3n pontificia internacional <em>Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, Aid to Church in Need) <\/em>edita esos estudios desde 1999. En sus conclusiones se\u00f1ala: \u201cEl per\u00edodo 2018 -2020 vio un recrudecimiento de los ataques contra las iglesias. Anteriormente se localizaban en una regi\u00f3n del pa\u00eds vinculada a la causa mapuche, pero desde octubre de 2019 la violencia y el vandalismo contra iglesias se ha extendido a otras ciudades, s\u00edntoma de intolerancia religiosa y se\u00f1al de que el estado es incapaz de protegerla. Los tribunales tampoco han defendido el derecho a la libertad religiosa a causa de una deficiente comprensi\u00f3n de este derecho fundamental. Las perspectivas para el futuro pr\u00f3ximo son negativas y motivo de preocupaci\u00f3n\u201d. Su presidente ejecutivo internacional, Thomas Heine-Geldern, meses antes hab\u00eda manifestado su apoyo \u201ca todos los cristianos de Chile, cuyos templos se han visto sistem\u00e1ticamente amenazados por grupos violentos\u201d. Una frase resum\u00eda su perplejidad: \u201cEstamos consternados que tengan que sufrir un nivel de violencia contra la Iglesia que hasta ahora solo conoc\u00edamos en otras partes del mundo\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; A la par que se difund\u00eda el <em>Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2021<\/em>, ard\u00eda durante la noche del 22 de abril la peque\u00f1a iglesia evang\u00e9lica de la localidad rural de Pailahueque, en la regi\u00f3n de la Araucan\u00eda. Una autobomba de bomberos que acud\u00eda a sofocar el siniestro fue v\u00edctima de &nbsp;una emboscada, y tres hombres de su dotaci\u00f3n fueron heridos por disparos. La escuela parroquial adyacente hab\u00eda sufrido un ataque incendiario pocos d\u00edas antes. Al amparo de la noche, las llamas tambi\u00e9n arrasaron con una segunda escuela rural. \u201c\u00bfAlguien puede pensar que quemando iglesias, escuelas, y atacando a civiles inocentes puede encontrar la soluci\u00f3n a sus problemas?\u201d, expres\u00f3 a la prensa el jefe de la polic\u00eda local con un dejo de desesperaci\u00f3n. En horas nocturnas del viernes 16 de abril, el fuego consumi\u00f3 la capilla de San Andr\u00e9s. El templo y su&nbsp; torre en aguja -construidos en madera como gran parte de las iglesias de la Araucan\u00eda- se asemejaba a una gran pira ardiente que se divisaba desde lejos. Barricadas \u00edgneas en la ruta obstaculizaron la llegada de bomberos. La humilde capilla de la di\u00f3cesis de Villarrica hab\u00eda sido levantada con los esforzados aportes de la comunidad mapuche local. A poca distancia, en un entorno rural \u2013en febrero de este a\u00f1o- un atentado incendiario redujo a cenizas a la parroquia de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Con pocas horas de diferencia las llamaradas devoraron la capilla Juan Pablo II en la localidad de Tranapeque (Regi\u00f3n de Biob\u00edo).&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; Millones de espectadores asistieron por televisi\u00f3n a los devastadores incendios que consumieron las iglesias patrimoniales de La Asunci\u00f3n y San Francisco de Borja en Santiago, tras una multitudinaria manifestaci\u00f3n para conmemorar el primer aniversario de la ola de protestas sociales, el 18 de octubre de 2020. A una semana del plebiscito constitucional, las impactantes im\u00e1genes dieron la vuelta al mundo. Hordas de manifestantes agred\u00edan e imped\u00edan el trabajo de los bomberos. Las estructuras de piedra y madera entraron en pronta combusti\u00f3n, los vitrales estallaban, las vigas y el mobiliario eran pasto de las llamas. Los techos cedieron con facilidad. En medio de un ag\u00f3nico estruendo, el penoso derrumbe de sus torres y agujas con crucifijos fue registrado por las c\u00e1maras. En las calles una aglomeraci\u00f3n de personas segu\u00eda absorta, como en un primitivo ritual, la creciente propagaci\u00f3n del fuego. Una inmensa mayor\u00eda de chilenos en estado de shock sigui\u00f3 desde sus hogares la barbarie televisada sin lograr impedir esos cr\u00edmenes. Ante la ausencia de intervenci\u00f3n por parte de las autoridades, enjambres de enmascarados vestidos de negro se adue\u00f1aban de la situaci\u00f3n. En el interior de los templos, presas de su paroxismo danzaban y profer\u00edan gritos alrededor de hogueras, im\u00e1genes y sagrarios destruidos. En las redes sociales se vanagloriaban de la destrucci\u00f3n del templo. Durante el inicio del incendio, seg\u00fan testimonios de vecinos, los atacantes recib\u00edan apoyo desde camionetas que les suministraban bidones y acelerantes del fuego. Otros autom\u00f3viles en las adyacencias repart\u00edan viandas y bebidas para los agresores. Algunos encapuchados dijeron recibir pagos por sus tareas de destrucci\u00f3n. D\u00edas previos a la jornada de ferocidad que arras\u00f3 con la iglesia de la Asunci\u00f3n, en sus proximidades un grupo pregonaba -en medio de c\u00e1nticos- la pr\u00f3xima destrucci\u00f3n del templo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; En diversas ciudades chilenas las tensiones, la furia y el miedo, empezaron a adue\u00f1arse de las calles. Las pac\u00edficas manifestaciones ciudadanas de amplia convocatoria, al promediar el d\u00eda finalizaban en r\u00edos de fuego que se extendieron de norte a sur. Catedrales, parroquias y capillas en Arica, Iquique, Antofagasta, Coquimbo, Valpara\u00edso, Santiago, Talca, Concepci\u00f3n, Puerto Varas, Puerto Montt, Villarrica, Ancud y Punta Arenas, ardieron o fueron saqueadas. Tras el paso de las brutales agresiones quedaba un escenario de iglesias devastadas, vac\u00edas, sin oficios de culto. En algunas iglesias las misas eran interrumpidas por la irrupci\u00f3n de bandas violentas. En sus muros, t\u00edmidos carteles indicaban la suspensi\u00f3n de oficios religiosos por temor a nuevos ataques. En el mejor de los casos, se reduc\u00edan a una celebraci\u00f3n semanal. Gran parte de los incendios de templos se originaron en agresiones nocturnas precedidas por atentados simult\u00e1neos para marear la atenci\u00f3n policial. Otros ataques se realizaron a plena luz del d\u00eda, en los que n\u00facleos de violentos se desprend\u00edan de las columnas manifestantes y con aniquiladora precisi\u00f3n iniciaban los incendios. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; Diversos informes comenzaron a abordar la situaci\u00f3n de riesgo a las libertades religiosas en Chile. En la C\u00e1mara de Diputados del Congreso Nacional, la <em>Corporaci\u00f3n Comunidad y Justicia<\/em> (organizaci\u00f3n no gubernamental) solicit\u00f3 a los parlamentarios la formaci\u00f3n de una comisi\u00f3n especial investigadora en defensa de la libertad de culto (marzo de 2020). La presentaci\u00f3n registra que desde el inicio de las protestas sociales (18 de octubre de 2019) hasta esa fecha, se produjeron m\u00faltiples ataques incendiarios o vand\u00e1licos a 51 iglesias cat\u00f3licas y 6 templos evang\u00e9licos. Ese catastro servir\u00eda de base a la investigaci\u00f3n realizada por la organizaci\u00f3n <em>Ayuda a la Iglesia Necesitada<\/em>. La <em>Conferencia Episcopal de Chile<\/em> dio a conocer que en un lapso de tan solo 41 d\u00edas se produjeron ataques a 40 templos cat\u00f3licos (11 catedrales, 17 parroquias y 12 capillas) en todo el pa\u00eds. Por su parte, la <em>Fundaci\u00f3n Advocates Chile<\/em> (agrupaci\u00f3n de abogados pertenecientes a diversas iglesias protestantes) present\u00f3 un oficio a la Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en noviembre de 2020, reclamando al estado de Chile la protecci\u00f3n de los lugares de culto.<\/p>\n<p>&nbsp; El Departamento de Estado entrega anualmente el <em>Informe sobre Libertad Religiosa Internacional <\/em>ante el Congreso de Estados Unidos. A mediados de mayo, Antony Blinken present\u00f3 el Informe 2020. En relaci\u00f3n a Chile, menciona que en los \u00faltimos seis a\u00f1os se desarrolla un preocupante aumento de atentados a iglesias cristianas, adem\u00e1s de amenazas a sacerdotes y pastores. El nuevo informe rese\u00f1a el incendio de templos evang\u00e9licos en la Araucan\u00eda, la quema de dos tradicionales iglesias de Santiago al conmemorarse un a\u00f1o del estallido social, y un incremento de expresiones antisemitas durante las masivas manifestaciones de protesta social. El Informe 2019 destacaba que \u201cse reportaron m\u00e1s de 60 ataques, incluidos vandalismo, saqueos e incendios, provocados en iglesias cat\u00f3licas, evang\u00e9licas y una sinagoga, asociados directamente con los disturbios sociales que ocurren en el pa\u00eds desde Octubre\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp; Las agresiones sufridas por la comunidad jud\u00eda en Chile, tambi\u00e9n son reflejadas con preocupaci\u00f3n por el Departamento de Estado. Durante 2020 la principal sinagoga de Concepci\u00f3n sufri\u00f3 un ataque de encapuchados que arrojaron bombas molotov, fue profanado el cementerio jud\u00edo de Santiago, y se percibi\u00f3 un auge de expresiones antisemitas en redes sociales. El compendio norteamericano registra con inquietud declaraciones del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue (actual candidato presidencial del Partido Comunista), el cual proclama la existencia de una \u201cconspiraci\u00f3n sionista que procura controlar los medios de prensa en Chile\u201d. A su vez, da cuenta que en manifestaciones contrarias a la reforma de la constituci\u00f3n chilena, algunos participantes portaban s\u00edmbolos nazis. Se cita a Marcelo Isaacson, director ejecutivo de la <em>Comunidad Jud\u00eda de Chile<\/em>, el cual manifest\u00f3 preocupado: \u201c\u00bfAlemania 1930? No, Chile 2020, el odio gana las calles de Santiago\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp; Quiz\u00e1 ser\u00eda un error subordinar la quema de iglesias a un contexto pol\u00edtico de agitada efervescencia social y banalizar esos acontecimientos. Algunos analistas estiman que los incendios de iglesias forman parte de \u201cuna nueva normalidad\u201d, tendiente a deslegitimizar el poder pol\u00edtico de las instituciones. Ante la quema de iglesias, las dos \u00faltimas gestiones presidenciales de Bachelet y Pi\u00f1era reaccionaron con p\u00fablicas manifestaciones de condena, mientras en los hechos la capacidad de acci\u00f3n gubernamental se presentaba limitada para impedir su repetici\u00f3n. En los partidos pol\u00edticos democr\u00e1ticos, prevaleci\u00f3 en general el silencio ante una realidad inc\u00f3moda, y solo se levantaron pocas y t\u00edmidas expresiones. En amplios sectores de la sociedad chilena existe una actitud de triste resignaci\u00f3n, a la par que los templos ardientes adquieren estatura como postales de una lastimosa normalizaci\u00f3n de la violencia.<\/p>\n<p>&nbsp; Los ataques a iglesias se remontan a la Regi\u00f3n de Araucan\u00eda en 2014, vinculados a los sectores m\u00e1s radicalizados al interior del movimiento mapuche, la <em>Coordinadora Arauco Malleco (CAM)<\/em> y <em>Weickan Auka Mapu (Territorio Rebelde en Lucha)<\/em>. Sus dirigentes consideran que la Iglesia es parte del estado chileno. Anuncian erradicar la presencia estatal y la influencia de la fe cristiana entre los mapuches. Durante 2016 fueron quemadas 16 iglesias cat\u00f3licas y evang\u00e9licas en la misma zona. Al a\u00f1o siguiente, quedaron destruidas por el fuego 8 iglesias. A la bandera de las reivindicaciones mapuches por tierras y demandas por conflictos no resueltos, se han ido sumando agrupaciones anarquistas, protagonistas de la guerrilla setentista, bandas narcotraficantes y delincuentes zonales. La pr\u00e9dica permeable alcanzada por p\u00e1rrocos y pastores en el fr\u00e1gil entramado social de la Araucan\u00eda, es mirada con desconfianza por todos esos n\u00facleos. El amedrentamiento gana espacio en esas comunidades, en las que la inmensa mayor\u00eda de los mapuches rechaza los atentados incendiarios. La conflictividad en el sur chileno prosigue en una escalada sin fin, en un territorio de altos niveles de pobreza, donde las iglesias quemadas s\u00f3lo representan una parte de ese rompecabezas. Desde hace a\u00f1os el fuego devora con avidez propiedades rurales, emprendimientos forestales y energ\u00e9ticos, flotas de camiones y veh\u00edculos policiales. Cada vez son m\u00e1s frecuentes las encerronas con armas largas a patrullas de seguridad y periodistas en la llamada \u201czona roja\u201d (Araucan\u00eda, Biob\u00edo, Los Lagos y Los R\u00edos). La r\u00e1pida depreciaci\u00f3n en el valor de las tierras arrasadas abre espacio a especulaciones inmobiliarias, corruptelas locales y al crimen organizado. El largo brazo de esa violencia se expande de a poco hacia el lado argentino.<\/p>\n<p>&nbsp; La visita papal de Francisco a Chile transcurri\u00f3 en un contexto de 13 atentados incendiarios a iglesias de las regiones de Araucan\u00eda y Santiago, entre enero y octubre de 2018. Los ataques iban acompa\u00f1ados de grafitis y panfletos en contra de la presencia del pont\u00edfice. La presidenta Michelle Bachelet manifest\u00f3 extra\u00f1eza por los ataques. La polic\u00eda atribuy\u00f3 su autor\u00eda a grupos anarquistas. Las misas p\u00fablicas del papa distaron de ser masivas, como en otros lugares. Chile atraviesa un acelerado proceso de secularizaci\u00f3n desde que explotaran sonados casos de abusos sexuales en la iglesia local. Las denuncias en contra del sacerdote Fernando Karadima y su encubrimiento por la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, destaparon un infierno. Desde entonces, la iglesia chilena arrastra un pronunciado decaimiento en su valoraci\u00f3n social. La <em>Encuesta Bicentenario de la Universidad Cat\u00f3lica<\/em>, consigna una ca\u00edda del 70% al 45% en la poblaci\u00f3n que dice ser cat\u00f3lica, entre 2006 y 2020. La percepci\u00f3n de confianza en la iglesia registra el declive m\u00e1s pronunciado en Am\u00e9rica Latina, descendiendo de 77% en 1996 a 31% en 2020, seg\u00fan el <em>Informe Chile 2020 de Latinobar\u00f3metro<\/em>. El desplome de las religiones alcanza a las iglesias evang\u00e9licas, las que entre 2010 y 2020 experimentan una ca\u00edda de 18% a un 8% entre sus feligreses. En el pasado queda una iglesia que abog\u00f3 por los derechos humanos durante el r\u00e9gimen de Pinochet.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;En un escenario impregnado de intensas exteriorizaciones de enojo social, las m\u00faltiples oleadas de fuego sufridas por los templos en 2019 y 2020 significaron el peor ataque que sufriera la iglesia chilena. Anarquistas insurreccionales, organizados en c\u00e9lulas, condujeron la \u201cprimera l\u00ednea\u201d en los incendios de templos. Un conglomerado de diversas procedencias se incorpor\u00f3 a sus acciones, agrupaciones estudiantiles radicalizadas, anticlericales, feministas, barrabravas, marginales y narcotraficantes. El fen\u00f3meno <em>narco<\/em> incrementa su influencia en varias regiones, ante la presencia de un estado debilitado, aportando recursos log\u00edsticos y dinero. Desde el gobierno se responsabiliza a \u201cminor\u00edas violentas\u201d, si bien las investigaciones oficiales arrojan escasos resultados. Las agresiones pueden interpretarse dentro de una respuesta al poder que representa la Iglesia, confundiendo el mensaje evang\u00e9lico con la Iglesia como instituci\u00f3n. Los masivos ataques concentrados en lugares de culto, comercio minorista, supermercados, farmacias, bancos y edificios p\u00fablicos, crearon un clima tendiente a erosionar y destruir alternativas democr\u00e1ticas. En ese contexto enrarecido, algunas quemas de templos son atribuidas a sectores de ambos extremos, con miras a azuzar una intervenci\u00f3n militar o quiebre institucional.<\/p>\n<p>&nbsp; Chile se destaca en la regi\u00f3n por contar con un sistema democr\u00e1tico y un estado con instituciones arraigadas. En los \u00faltimos 30 a\u00f1os alcanz\u00f3 significativos niveles de crecimiento y progreso, expandiendo su econom\u00eda y reduciendo la pobreza. Sin embargo hoy atraviesa su crisis social y pol\u00edtica de mayor gravedad desde el retorno de la democracia. Una compleja combinaci\u00f3n de expectativas sociales en ascenso y frustraciones, ocasionaron protestas en demanda de reformas y el reemplazo de la constituci\u00f3n heredada de la dictadura militar. El estallido pondr\u00eda en relieve los desequilibrios y tiranteces del sistema. A pesar de las voces agoreras, las instituciones democr\u00e1ticas se mantuvieron en pie. En los pr\u00f3ximos meses, sumergidos en un sistema en revisi\u00f3n, una alica\u00edda clase dirigente recibir\u00e1 la incorporaci\u00f3n de emergentes liderazgos. Juntos tendr\u00e1n que asegurar la gobernanza, cicatrizar heridas sociales, y acordar una nueva constituci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; Hace pocas semanas la fundaci\u00f3n <em>Ayuda a la Iglesia Necesitada<\/em> de Espa\u00f1a otorg\u00f3 el <em>Premio Libertad Religiosa 2021 <\/em>al sacerdote chileno Pedro Narbona, p\u00e1rroco de dos iglesias incendiadas en Santiago, en m\u00e9rito a su ejemplo inspirador ante la hostilidad y su firme defensa en la reconstrucci\u00f3n espiritual de sus comunidades. Al recibir la distinci\u00f3n, dijo: \u201cPodr\u00e1n quemar el templo, pero lo importante es la fe que est\u00e1 en nuestro coraz\u00f3n. La parroquia de la Asunci\u00f3n somos cada uno de los feligreses, m\u00e1s all\u00e1 de la estructura material\u201d. Narbona opina que \u201cestos atentados se producen porque como sociedad no hemos sido capaces de crecer en la cultura del di\u00e1logo. No se puede comenzar a construir un pa\u00eds destruy\u00e9ndolo\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0 El impacto psicol\u00f3gico de los templos flam\u00edgeros es tremendo para los creyentes en cualquier lugar del mundo. Un acoso constante se desarrolla en Chile desde hace siete a\u00f1os a la libertad de cultos. \u00bfPor qu\u00e9 los centros de culto se encuentran en la mira de sectores violentos? Arrastrados por una degradaci\u00f3n de la democracia, las religiones parecieran ser percibidas como enemigos establecidos en el entorno. En el interior de sus paredes, los templos albergan s\u00edmbolos con los que una comunidad se siente identificada, destruirlos supone un golpe bajo contra su idiosincrasia. El vandalismo de turbas incendiarias no es democracia, escrib\u00eda Jos\u00e9 Ortega y Gasset desde su columna en <em>El Sol<\/em>, en la convulsionada Espa\u00f1a de 1931: \u201cQuemar, pues, conventos e iglesias, no demuestra ni verdadero celo republicano ni esp\u00edritu de avanzada, sino m\u00e1s bien un fetichismo primitivo o criminal que lleva lo mismo a adorar las cosas materiales que a destruirlas\u201d. La esperanza es que la nueva era constitucional chilena logre satisfacer las demandas en pos de mejores equilibrios sociales, en un \u00e1mbito democr\u00e1tico de respeto y protecci\u00f3n a la independencia de las instituciones y las libertades fundamentales. Cualquiera de las principales religiones posee un componente esencial en la consolidaci\u00f3n de los valores de una sociedad y en la capacidad de generar instancias de di\u00e1logo y acuerdos.<\/p>\n<p><em>Hern\u00e1n Santiv\u00e1\u00f1ez Vieyra fue C\u00f3nsul General de la Argentina en Chile<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La libertad de religi\u00f3n y de creencia se encuentra bajo una presi\u00f3n cada vez mayor en el escenario internacional. 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