{"id":16967,"date":"2021-08-02T14:03:44","date_gmt":"2021-08-02T17:03:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16967"},"modified":"2021-08-02T14:03:46","modified_gmt":"2021-08-02T17:03:46","slug":"la-reconciliacion-pendiente-entre-la-iglesia-y-liberalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16967","title":{"rendered":"La reconciliaci\u00f3n pendiente entre la Iglesia y liberalismo"},"content":{"rendered":"<p>En su enc\u00edclica social <em>Rerum novarum<\/em> (1891), Le\u00f3n XIII conden\u00f3 al socialismo por su rechazo de la propiedad privada y su instigaci\u00f3n a la lucha de clases. Pero la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica oblig\u00f3 a introducir matices en esta posici\u00f3n. Ya en 1931, P\u00edo XII distingui\u00f3 entre un socialismo revolucionario, al que sigui\u00f3 condenando sin atenuantes, y un socialismo reformista que aceptaba participar en la vida democr\u00e1tica, aunque este \u00faltimo segu\u00eda siendo \u2013a su juicio\u2013 incompatible con la fe cristiana. Una nueva diferenciaci\u00f3n fue introducida por Juan XXIII y Pablo VI, que distinguieron entre las \u201cideolog\u00edas\u201d (visiones cerradas de la realidad) y los \u201cmovimientos hist\u00f3ricos\u201d, los cuales, si bien se inspiran en ellas, muestran mayor flexibilidad y pragmatismo por su cercan\u00eda con la complejidad de la realidad social. De este modo, si bien para un cristiano no ser\u00eda l\u00edcito adherir al marxismo como ideolog\u00eda (en el primer sentido), s\u00ed le ser\u00eda posible participar en un partido \u201csocialista\u201d en la medida en que sea compatible con su fe.<\/p>\n<p>Es sugestivo que este refinamiento progresivo en la valoraci\u00f3n del socialismo no haya tenido lugar en la misma medida con relaci\u00f3n al liberalismo, que sigui\u00f3 siendo siempre considerado un pensamiento relativamente homog\u00e9neo y susceptible de ser criticado en bloque. Se trata de una paradoja notable, si pensamos que \u2013sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial\u2013 la Iglesia ha dado grandes pasos en la aceptaci\u00f3n de la democracia republicana (liberalismo pol\u00edtico) y de la econom\u00eda de mercado (liberalismo econ\u00f3mico), sin que ello se reflejara en un juicio m\u00e1s diferenciado sobre su fundamento filos\u00f3fico. Podr\u00eda buscarse alguna explicaci\u00f3n en el campo hist\u00f3rico, interpretando este hecho como una secuela de los enfrentamientos entre la Iglesia y los Estados liberales en el siglo XIX. Tambi\u00e9n puede apuntarse a cierto sesgo de la sensibilidad cat\u00f3lica en favor de las apelaciones a la solidaridad, tan abundantes en la ret\u00f3rica socialista como ausentes en la liberal.<\/p>\n<p>Pero es cierto que entre la visi\u00f3n liberal de la sociedad y la cat\u00f3lica existe una diferencia profunda, que no es posible soslayar. Dicho de un modo muy esquem\u00e1tico, para la primera, la comunidad pol\u00edtica no tiene un fin propio, salvo en un sentido puramente <em>formal<\/em>: el de preservar la autonom\u00eda de los individuos que la componen, haciendo posible que persigan sus respectivos proyectos de vida. Al contrario, en la visi\u00f3n cat\u00f3lica, la comunidad pol\u00edtica no consiste s\u00f3lo en un conjunto de individuos ocupados en sus fines particulares, sino que constituye una unidad org\u00e1nica, cohesionada por un v\u00ednculo espiritual y dotada de un fin espec\u00edfico \u2212el bien com\u00fan\u2212, que incluye pero a la vez trasciende el bien particular de sus miembros.<\/p>\n<p>La diferencia no es tan dram\u00e1tica como parece, si evitamos caer en las caricaturas. Liberales y cat\u00f3licos coinciden en que la democracia debe fundarse en el respeto de los derechos humanos, pero los liberales insistir\u00e1n m\u00e1s en los derechos civiles y pol\u00edticos \u2212las \u201clibertades\u201d\u2212 mientras que los cat\u00f3licos har\u00e1n hincapi\u00e9 en los derechos sociales. Ambos podr\u00e1n aceptar la idea de que la democracia debe inspirarse en valores, pero los liberales se atendr\u00e1n a aquellos de car\u00e1cter formal: la libertad y la igualdad (entendida como igualdad de oportunidades, es decir, ausencia de privilegios), mientras que los cat\u00f3licos sostienen que esos valores formales se vac\u00edan de significado si no arraigan en un \u201chumus\u201d cultural, una visi\u00f3n \u00e9tica compartida por el pueblo en su conjunto.<\/p>\n<p>Estos acentos revelan una <em>tensi\u00f3n<\/em> irreductible, pero no necesariamente una <em>disyuntiva<\/em>, a menos que prevalezca el talante pol\u00e9mico sobre la reflexi\u00f3n serena. Porque la raz\u00f3n p\u00fablica, la que preside el di\u00e1logo social, requiere de ambas dimensiones: la focalizaci\u00f3n en los valores espec\u00edficamente pol\u00edticos (paz, igualdad, justicia), pero tambi\u00e9n la posibilidad de comunicarse en el nivel de las visiones comprehensivas de la realidad (sean religiosas o no), sin las cuales los conceptos pol\u00edticos permanecen \u201cformales\u201d, es decir, vac\u00edos de contenido concreto. Quien pretende, por ejemplo, defender el \u201cmatrimonio\u201d entre personas del mismo sexo alegando el derecho a la libertad de todo adulto para contraer nupcias con la pareja de su elecci\u00f3n, est\u00e1 impl\u00edcitamente adhiriendo a una visi\u00f3n sobre la naturaleza y el fin del matrimonio: la institucionalizaci\u00f3n de un v\u00ednculo rom\u00e1ntico. Y quien promueve el aborto invocando la libertad de la madre est\u00e1 presuponiendo una idea sobre el estatuto ontol\u00f3gico del embri\u00f3n (en este caso, negando su condici\u00f3n de vida humana).<\/p>\n<p>Estas y otras muchas cuestiones no pueden resolverse sin apelar a convicciones de fondo, religiosas o filos\u00f3ficas. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda que dejarlas de lado o confinarlas al \u00e1mbito privado, si de hecho son ineludibles y, m\u00e1s a\u00fan, son un aporte imprescindible para el di\u00e1logo p\u00fablico? El verdadero respeto c\u00edvico no consiste en ocultarlas o desinteresarse de ellas, sino en incorporarlas al debate cuando son relevantes. La \u201cneutralidad\u201d pol\u00edtica es un mito, generalmente utilizado para imponer subrepticiamente una ideolog\u00eda particular sustray\u00e9ndola a la posibilidad de cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Por otro lado, sin embargo, es cierto que si se pretende fundar la unidad de la sociedad en una idea \u201cintegral\u201d y homog\u00e9nea de la cultura, se corre el riesgo de imponer coactivamente al conjunto de sus miembros una determinada concepci\u00f3n, sea desde el Estado o desde alg\u00fan sector ideol\u00f3gico. En este sentido, los recelos liberales son comprensibles, pero podr\u00edan atenuarse con dos aclaraciones. En primer lugar, el v\u00ednculo espiritual al que hicimos referencia puede ser concebido de un modo no maximalista, dejando as\u00ed lugar al pluralismo caracter\u00edstico de las sociedades modernas y libres. Por otro lado, se\u00f1alar la necesidad de ese sustento cultural para la democracia no significa subordinarla al peligroso concepto del \u201cser nacional\u201d, ni asignar a la Iglesia el rol de tutora del mismo. Simplemente supone reconocer a \u00e9sta la libertad para ejercitar su misi\u00f3n de evangelizar la cultura, junto al derecho an\u00e1logo de otras religiones y grupos culturales de proponer sus propios mensajes.<\/p>\n<p>Los derechos humanos, que son el coraz\u00f3n de la \u00e9tica pol\u00edtica moderna, se fundan en un consenso m\u00ednimo de car\u00e1cter pol\u00edtico y formal. S\u00f3lo un grado suficiente de acuerdo sobre algunos valores sociales de fondo puede darles contenido y concreci\u00f3n, una cierta visi\u00f3n de la dignidad humana que evite que se conviertan en categor\u00edas vac\u00edas, ideol\u00f3gicamente manipulados o multiplicados de modo ca\u00f3tico. Un liberalismo que se encierra de modo excluyente en la afirmaci\u00f3n de las libertades individuales lleva a la confrontaci\u00f3n permanente y a la fragmentaci\u00f3n social. Un comunitarismo culturalista que viva de la nostalgia (hist\u00f3ricamente fantasiosa) del unanimismo lleva a formas expl\u00edcitas o larvadas de autoritarismo.<\/p>\n<p>En este sentido, insist\u00eda Juan Pablo II en que \u201cUna democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto\u201d. Faltar\u00eda agregar que una democracia que pretenda fundarse en el m\u00edtico \u201cser de la naci\u00f3n\u201d o del pueblo corre un peligro similar. La reconciliaci\u00f3n con el liberalismo \u2212entendida como un acercamiento apreciativo y a la vez cr\u00edtico\u2212 es una tarea que urge, para dar sentido a la evoluci\u00f3n del magisterio social a lo largo del siglo XX. Postergar este desaf\u00edo, o peor a\u00fan, desconocerlo, significar\u00eda profundizar la confusi\u00f3n y la crisis que vive hoy en el mundo la democracia republicana, el \u00fanico sistema que se ha mostrado hist\u00f3ricamente eficaz para defender la dignidad humana.<\/p>\n<p><em>Gustavo Irraz\u00e1bal es te\u00f3logo moral. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su enc\u00edclica social Rerum novarum (1891), Le\u00f3n XIII conden\u00f3 al socialismo por su rechazo de la propiedad privada y su instigaci\u00f3n a la lucha&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[315,120,370,14,2865,21,2864],"class_list":["post-16967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-catolicos","tag-democracia","tag-derechos","tag-iglesia","tag-liberales","tag-liberalismo","tag-recociliacion"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4pF","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16967"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16967\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16969,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16967\/revisions\/16969"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}