{"id":16970,"date":"2021-08-02T14:07:32","date_gmt":"2021-08-02T17:07:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16970"},"modified":"2021-08-02T14:07:35","modified_gmt":"2021-08-02T17:07:35","slug":"que-hacer-con-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16970","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 hacer con la memoria?"},"content":{"rendered":"<p><em>Una reflexi\u00f3n sobre la memoria que necesitamos y el di\u00e1logo que nos debemos para construir la Naci\u00f3n que queremos.<\/em><\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2001, la Comisi\u00f3n Permanente del Episcopado Argentino expresaba el deseo de ser Naci\u00f3n en relaci\u00f3n con la crisis in\u00e9dita \u2013coyuntural e hist\u00f3rica\u2013 que sufr\u00eda nuestra patria y que supon\u00eda \u201cun largo proceso de deterioro en nuestra moral social, la cual es como la m\u00e9dula de la Naci\u00f3n, que hoy corre el peligro de quedar paralizada\u201d (<em>Queremos ser Naci\u00f3n<\/em>, 10 de agosto de 2001). La Asamblea Plenaria del a\u00f1o siguiente, retomaba esta idea se\u00f1alando que \u201cdebemos pasar del deseo de ser Naci\u00f3n a construir la Naci\u00f3n que queremos. Por eso es necesario buscar los medios para que todos los ciudadanos del pa\u00eds determinen por consenso qu\u00e9 Naci\u00f3n queremos ser\u201d (<em>La Naci\u00f3n que queremos<\/em>, 28 de septiembre de 2002). Y la misma Asamblea Plenaria, dos a\u00f1os despu\u00e9s ir\u00eda m\u00e1s lejos afirmando: \u201cHoy decimos a todos que no solo \u2018queremos ser Naci\u00f3n\u2019 sino que&nbsp;necesitamos ser Naci\u00f3n,<strong>&nbsp;\u2018<\/strong>cuya identidad sea la pasi\u00f3n por la verdad y el compromiso por el bien com\u00fan\u2019\u201d (<em>Necesitamos ser Naci\u00f3n<\/em>, 15 de mayo de 2004). Diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s, esa necesidad est\u00e1 m\u00e1s latente que nunca. El endiosamiento del Estado o su envilecimiento, los proyectos sectoriales que no incluyen a todos, el populismo, el cortoplacismo y la corrupci\u00f3n, la violencia verbal y f\u00edsica, la cultura del descarte \u2013por edad o condici\u00f3n social\u2013,&nbsp; la crisis econ\u00f3mica y el crecimiento de la conflictividad, junto con un amplio abanico de etc\u00e9teras, son males que parecen ser end\u00f3genos a la realidad argentina y que requieren del compromiso de todos para la b\u00fasqueda del Bien Com\u00fan, en el respeto de las instituciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Un tema que particularmente preocupa es el de la fragmentaci\u00f3n social fruto del pasado que nos provoca. En una conversaci\u00f3n radial con el periodista Ernesto Tenembaum, ante la pregunta sobre c\u00f3mo se sale del odio, el ex presidente uruguayo Jos\u00e9 \u201cPepe\u201d Mujica se\u00f1al\u00f3: \u201cHay heridas que hay que poner en la mochila y aprender a andar con ellas, y no ponerse a pasar cuentas porque viven para atr\u00e1s y la vida es hacia adelante [\u2026] Lo que importa es ma\u00f1ana, es el porvenir, lo que importa es discutir una salida, la esperanza. Lo que fue sirve para aprender, pero no sirve para cobrar, porque hay que aprender que en la vida hay cuentas que no se cobran, porque el tiempo pasa [\u2026] Porque de lo contrario estamos paralizados [\u2026] El fanatismo es una enfermedad, es pariente del amor porque el amor es ciego (\u00a1y vaya que el amor es ciego!); pero el amor es creador, al final, mientras que el fanatismo es destructor, destruye hacia fuera y destruye hacia dentro. Si nos pasamos la vida pas\u00e1ndonos cuentas no nos ocupamos de lo que vamos a hacer ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n<p>La violencia de la Argentina de los a\u00f1os \u201960 y \u201870 es una cuenta pendiente que a\u00fan nos duele. Ya desde la proscripci\u00f3n del peronismo post-revoluci\u00f3n de 1955 y el fallido intento del desarrollismo democr\u00e1tico, podemos afirmar que la estabilidad pol\u00edtica argentina de la \u00e9poca estuvo sin dudas \u201centre algodones\u201d. La ruptura de la paz social, signada por una violencia <em>in crescendo<\/em>, fue acompa\u00f1ando gobiernos de facto (Ongan\u00eda, Levingston y Lanusse) y democr\u00e1ticos (C\u00e1mpora, Per\u00f3n, Mart\u00ednez de Per\u00f3n), culminando en un espiral org\u00e1nico de violencia desde 1976, con la instauraci\u00f3n del Proceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional. Desde una mirada cuya concepci\u00f3n de lo nacional pasaba o bien por el campo social (lo popular, entendido como el \u201cperonismo\u201d), o bien por el campo cultural (los valores tradicionales, entendido como el orden \u201coccidental y cristiano\u201d), de uno u otro lado se obtuvieron posiciones irreconciliables: los otros \u2013la \u201csubversi\u00f3n comunista pro-castrista\u201d o las \u201cFFAA conservadoras del <em>status quo <\/em>capitalista\u201d\u2013&nbsp; eran los enemigos imperialistas de la aut\u00e9ntica Naci\u00f3n argentina. De este modo, la legitimidad de un gobierno y\/o la unidad de la Naci\u00f3n no deb\u00eda fundar sus bases en el ordenamiento constitucional (tal como podemos pensar ahora); muy por el contrario, la pluralidad de ideas y la libertad de los ciudadanos \u2013garantizadas por la democracia liberal\u2013 &nbsp;deb\u00edan ser desechadas porque s\u00f3lo generaban confusi\u00f3n y desviaci\u00f3n de un m\u00edtico Bien Com\u00fan nacional; un Estado fuerte y autoritario, regido por \u201cel pueblo\u201d o por las Fuerzas Armadas, &nbsp;era la \u00fanica garant\u00eda de la pretendida identidad de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sea como fuere, de un lado y de otro, por izquierda y por derecha, civiles y militares, ricos y pobres, educados e ignorantes, hubo victimarios: gente que \u2013con sus manos, su boca o su silencio\u2013 fue germen de violencia. La misma Iglesia \u2013como actor social protag\u00f3nico\u2013 estuvo, sin duda alguna, no solo en la vereda de los m\u00e1rtires: \u00bfacaso las leg\u00edtimas opciones por los m\u00e1s necesitados o por preservar aquel orden \u201coccidental y cristiano\u201d, no llev\u00f3 a algunos de sus miembros por caminos no evang\u00e9licos? Dentro de la esfera civil, tampoco todos fueron v\u00edctimas: una cosa es la pluralidad, discrepancia y batalla ideol\u00f3gica-cultural-social en el marco del respeto de las instituciones, y otra justificar que por \u201cla violencia de arriba\u201d sea l\u00edcita \u201cla violencia de abajo\u201d; una cosa es enfrentar a los elementos subversivos de la sociedad con bases legales, y otra muy distinta es desarrollar un terrorismo de Estado. Si bien las responsabilidades que le caben a cada sector y a cada protagonista \u2013tanto en la sociedad civil como en el \u00e1mbito eclesial\u2013 son absoluta y llanamente dis\u00edmiles (el terror del Proceso adopt\u00f3 formas que suponen una ruptura social y \u00e9tica sin simetr\u00eda ni comparaci\u00f3n con cualquier otra), no es este el punto de an\u00e1lisis que el presente art\u00edculo pretende poner de relieve.<\/p>\n<p>Hoy la inmensa mayor\u00eda de los connacionales es v\u00edctima. V\u00edctimas de una sociedad dividida que no puede reconciliarse con su pasado. V\u00edctimas de una violencia \u2013\u201cfelizmente\u201d, aunque no solo\u2013&nbsp; discursiva, que nos devuelve a una herida abierta que no hemos podido cicatrizar. Las disputas del pasado gozan lamentablemente de una enorme vigencia (\u201cLa ruina es la misma para vencedores y vencidos\u201d, Dem\u00f3crito). Urgen, entonces, caminos de di\u00e1logo y concordia frente a la fragmentaci\u00f3n social. &nbsp;Pero, \u00bfpor d\u00f3nde comenzar a construir un esp\u00edritu de fraternidad?<\/p>\n<p>Ciertamente, la b\u00fasqueda de la unidad nacional no implica olvidar. Aun cuando quisi\u00e9ramos hacerlo \u2013por tanto dolor padecido\u2013&nbsp; tampoco podr\u00edamos, pues estamos construidos desde all\u00ed: somos nuestra memoria. De all\u00ed que la memoria es vital para entendernos en el presente y necesaria para la proyecci\u00f3n de un futuro com\u00fan. Tener la vista exclusivamente estancada en el pasado \u2013de un lado o de otro\u2013 no es memoria: es duelo no superado \u2013por culpa suya y\/o de otro\u2013 o lisa y llanamente, ideolog\u00eda. Como dec\u00eda el escritor brit\u00e1nico Lewis Carroll, \u201c\u00a1Qu\u00e9 pobre memoria aquella que solo funciona hacia atr\u00e1s!\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p>La memoria, entonces, es necesaria para la construcci\u00f3n del futuro. En primer lugar, la necesidad de la memoria subjetiva \u2013los sentimientos y las creencias personales\u2013&nbsp; en pos de la verdad: \u00bfc\u00f3mo desechar el dolor memorioso de una madre que ha perdido a su hijo? Pero en tanto fuertemente signada por la emocionalidad, tampoco puede ser criterio \u00fanico y determinante de la memoria que ilumina el presente y forja un futuro com\u00fan. Hace falta la memoria objetiva de acontecimientos, de protagonistas, de palabras, de ideas. No se trata exclusivamente de hacer memoria de lo que siento o de lo que quiero, sino de lo que fue a partir de lo que podemos. Y para ello, nada mejor que la pluralidad de voces, un concierto polif\u00f3nico de memorias. No deber\u00edamos pretender construir una Naci\u00f3n con una uniformidad de criterios y visiones sobre el pasado, como tampoco sin las diferencias objetivas del presente. \u00bfNo es el pluralismo y la diversidad una riqueza a ser reconocida? La exclusi\u00f3n del otro \u2013la \u201cgrieta\u201d\u2013 nos empeque\u00f1ece a todos \u2013ayer, hoy y siempre\u2013 pero principalmente a nosotros. La justicia, tan largamente esperada, s\u00f3lo ser\u00e1 posible a partir de la memoria com\u00fan y plural en b\u00fasqueda sincera de la verdad que nos interpela.&nbsp;<\/p>\n<p>Alguien dir\u00e1 que estamos en la \u00e9poca del subjetivismo, el relativismo y la pos verdad: la \u00e9poca de la distorsi\u00f3n deliberada de la realidad objetiva y del triunfo de lo que aparenta ser verdad; siendo as\u00ed, hacer hoy una aut\u00e9ntica memoria en conjunto resultar\u00eda imposible. Y tendr\u00e1 raz\u00f3n\u2026 Por eso, particularmente en estos tiempos, el camino para construir aquella Naci\u00f3n que queremos y necesitamos debe ser inverso al seguido tradicionalmente: desde un com\u00fan proyecto de futuro, debemos pensar el presente y rememorar \u2013s\u00f3lo cuando llegue el <em>kayr\u00f3s<\/em> (o tiempo oportuno)\u2013 las que ser\u00e1n cicatrices del pasado.<\/p>\n<p>Ser Naci\u00f3n, en la Argentina de hoy, se construye desde un proyecto de futuro, el deseo actual de seguir andando juntos y la conciencia de un pasado com\u00fan; aun cuando ese pret\u00e9rito sea interpretado, vivido y sentido de manera distinta. Como dec\u00eda Ernst Ren\u00e1n, una Naci\u00f3n se forja con \u201cuna gran solidaridad, constituida por el sentimiento de los sacrificios que se han hecho y de aquellos que todav\u00eda se est\u00e1n dispuesto a hacer. Supone un pasado; <em>sin embargo, se resume en el presente por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo claramente expresado de continuar la vida com\u00fan<\/em>\u201d (\u201c\u00bfQu\u00e9 es una Naci\u00f3n?\u201d, conferencia dictada en la Sorbona, Par\u00eds, el 11 de marzo de 1882; las <em>cursivas <\/em>son nuestras). La reconciliaci\u00f3n no se impone, sino que exige la libertad de las partes; aunque anhelada hoy, s\u00f3lo nos devuelve hacia la herida del pasado y no nos permite avanzar. Mejor es trabajar en el presente por la fraternidad que nos coloca en un futuro com\u00fan. El resto \u201cvendr\u00e1 por a\u00f1adidura\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 hacer hoy, entonces, con la memoria? Preservarla, alimentarla y profundizarla, conservarla paciente y fidedignamente, hasta que llegue la hora de compartirla y debatirla con el \u00e1nimo sosegado. \u201cTodo tiene su momento oportuno y hay un tiempo para todo\u201d, dir\u00e1 el Qohelet (3,1). Habr\u00e1 pues que \u201cdesensillar hasta que aclare\u201d, porque lo que nos debemos ahora y de forma urgente es el di\u00e1logo sobre el presente, que nos permita llegar a acuerdos sobre el futuro a largo plazo. La discusi\u00f3n sobre la violencia del pasado \u2013que reparte culpas a diestra y siniestra, y que muchos pretenden poner prioritariamente sobre la mesa del di\u00e1logo\u2013, responde a visiones heridas, pero tambi\u00e9n \u2013desgraciadamente\u2013 a otras muy mezquinas para el \u00fanico beneficio de unos pocos. Quiz\u00e1s haga falta cultivar un esp\u00edritu de renunciamiento, de humildad y de magnanimidad para superar el individualismo que corroe la fraternidad nacional.<\/p>\n<p>En la misma entrevista a Mujica antes mencionada, ante la pregunta sobre su fuerza para no volver el tiempo atr\u00e1s, el ex Presidente uruguayo respondi\u00f3: \u201cEs una actitud cultural. Yo no soy creyente, pero trato de leer los libros viejos pues a veces encierran much\u00edsima sabidur\u00eda. Aquel decir b\u00edblico del hombre que puso una mejilla, es una brutal manera de desarmar al iracundo. Es una met\u00e1fora que da una imagen: si quien me agrede le pago con una agresi\u00f3n me va a contestar igual y seguimos en la misma. La manera de desarmarlo moralmente es decirle: \u2018\u00a1Venga! \u00a1Deme un abrazo!\u2019 y le doy un saludo. \u2018Vamos a empezar por tomar unos mates, aunque mas no sea\u2019. A la larga es la manera de poder construir algo [\u2026] Yo creo que se gana m\u00e1s con la palma de la mano, con una caricia, con un gesto que con una agresi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Deseamos ser Naci\u00f3n; debemos construir la Naci\u00f3n que necesitamos. En septiembre de 1970, Juan Domingo Per\u00f3n le envi\u00f3 una carta a Ricardo Balb\u00edn donde le dec\u00eda: \u201cjuntos y solidariamente unidos no habr\u00e1 fuerza pol\u00edtica en el pa\u00eds que pueda con nosotros y ya que los dem\u00e1s no parecen inclinados a dar soluciones, busqu\u00e9moslas entre nosotros\u2026, ello ser\u00eda una soluci\u00f3n para la Patria y para el Pueblo Argentino\u201d. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, al regreso del l\u00edder justicialista exiliado (1972), esa voluntad de construir la unidad nacional qued\u00f3 sellada con un abrazo. Y ante el fallecimiento de Per\u00f3n el 1 de julio de 1974, el mismo Balb\u00edn dec\u00eda: \u201cEste viejo adversario, despide a un amigo\u201d. \u00bfEstamos los argentinos tan lejos de esta actitud hist\u00f3rica para dejar atr\u00e1s las divisiones del pasado y poner nuestra mirada en el presente y el futuro?<\/p>\n<p><em>Ricardo Albelda es Licenciado en Teolog\u00eda y Director del Instituto de Cultura Universitaria (UCA)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una reflexi\u00f3n sobre la memoria que necesitamos y el di\u00e1logo que nos debemos para construir la Naci\u00f3n que queremos. 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