{"id":16973,"date":"2021-08-04T11:17:22","date_gmt":"2021-08-04T14:17:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16973"},"modified":"2021-08-04T11:35:07","modified_gmt":"2021-08-04T14:35:07","slug":"ser-persona-es-valorar-encarnacion-de-valores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16973","title":{"rendered":"Ser persona es valorar: \u00bfEncarnaci\u00f3n de valores?"},"content":{"rendered":"<p><em>Trece a\u00f1os misionando en el Llano de La Rioja con adolescentes y j\u00f3venes y compartimos la vida con personas buenas, generosas, tiernas, dif\u00edciles y alg\u00fan violento.&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><em>En esos caser\u00edos criollos antiguos, de aridez casi desertificada, donde antes de una elecci\u00f3n colocan los postes de luz, a la siguiente elecci\u00f3n cablean el pueblo y nunca conectan ese cable con nada; entre casas de tres muros de adobe, luego de un d\u00eda agotador, sentados al sereno, entorno al fog\u00f3n, se daban las charlas. Entonces sol\u00eda preguntar a los chicos: \u00bfqui\u00e9n de Ustedes tiene un cuerpo?&nbsp;levante la mano\u2026<\/em><\/p>\n<p><em>Luego de un poco de desorientaci\u00f3n, todos levantaban la mano. Entonces les propon\u00eda con alguna picard\u00eda: Yo no tengo un cuerpo, soy mi cuerpo.<\/em><\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n puede encarnarse?<\/strong><\/p>\n<p>Amigos de Emilio Komar recopilaron en un libro la conferencia <em>Encarnaci\u00f3n de valores<\/em>, donde el fil\u00f3sofo explica que <em>el tema de los valores aparece sobre todo bajo un doble aspecto que es tambi\u00e9n una doble exigencia: los valores se viven y los valores \u201cvalen\u201d, tienen fuerza; podr\u00edamos decir: aspecto de encarnaci\u00f3n y aspecto \u201cenerg\u00e9tico\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Komar usa la expresi\u00f3n <em>encarnaci\u00f3n<\/em> propia de su tiempo cat\u00f3lico, pero nos deja el registro que le incomoda. En una nota al pie<a href=\"#_edn1\">[1]<\/a> advierte que el uso del t\u00e9rmino Encarnaci\u00f3n que est\u00e1 haciendo es inapropiado, ya que <em>se encarna lo que es de por s\u00ed ajeno a la \u201ccarne\u201d. <\/em>Precisando como indica Henri Luback, que el t\u00e9rmino encarnaci\u00f3n corresponde s\u00f3lo para la <em>Encarnaci\u00f3n de la Segunda Persona Divina<\/em> y su uso no deber\u00eda haberse extendido indiscriminadamente. <em>Lo cual, sin embargo, ocurri\u00f3. Despu\u00e9s de las obras de Gabriel Marcel, Emmanuel Mounier y otros autores, especialmente de la orientaci\u00f3n llamada \u201cexistencialismo cristiano\u201d.<\/em><\/p>\n<p>La raz\u00f3n de su nota al pie no es tan evidente en nuestro tiempo cat\u00f3lico, pero sigue siendo la misma: las personas humanas no podemos encarnarnos porque ya somos constitutivamente carne.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n idealista que se fue abriendo en distintas vertientes \u2013a partir de la Ilustraci\u00f3n emancipadora\u2013 se va quebrando por el da\u00f1o que ha producido la primac\u00eda de la racionalidad del c\u00e1lculo, pero se prolonga en espiritualidades \u201cdesencarnadas\u201d \u2013chispazos gn\u00f3sticos sobre telones orientales\u2013, en una gradiente desde la visi\u00f3n de m\u00ednima de que nuestro cuerpo es una m\u00e1s de nuestras posesiones, hasta la idealizaci\u00f3n de que nuestro verdadero ser espiritual est\u00e1 encarcelado en el cuerpo.<\/p>\n<p>Estas ideas subyacentes, de nuestro cuerpo objeto \u2013no podemos ser desencarnados ni desalmados\u2013 dificultan el acceso a la realidad que comprobamos cada despertar: somos <em>un amasijo hecho de cuerdas y tendones<\/em> (<em>La Masa<\/em>, Silvio Rodr\u00edguez) y somos m\u00e1s que cuerdas y tendones. En nuestra acci\u00f3n es muy dif\u00edcil distinguir lo corporal de lo emocional y de lo espiritual; lo individual de lo social<a href=\"#_edn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Si no es encarnar \u00bf<em>solo se trata de vivir <\/em>valores?<\/strong><\/p>\n<p>El t\u00e9cnico de f\u00fatbol nos cuenta que<em> los muchachos est\u00e1n muy motivados para el partido<\/em> y lo observable es c\u00f3mo se mueve el equipo en la cancha, c\u00f3mo buscan la pelota, la precisi\u00f3n en los pases, sus intentos de llegar al arco y mover el marcador.<\/p>\n<p>Vemos un conjunto de acciones humanas que coordinan las personas fuente de esas acciones \u2013con su totalidad \u201ca cuestas\u201d o \u201cen el tanque\u201d \u2013 para conseguir unos objetivos que a todos interesan, aunque ese inter\u00e9s pueda deberse a motivos \u2013de satisfacci\u00f3n de necesidades de naturaleza muy diferentes\u2013.<\/p>\n<p>Observamos que en el partido todos los jugadores, o muchos de ellos, ponen la misma <em>garra<\/em> y sabemos por ello que est\u00e1n muy motivados. El motivo de esa motivaci\u00f3n est\u00e1 all\u00ed, pero al ser interior, es \u2013en principio\u2013 opaco a nuestra observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, en el tiempo, podemos llegar a intuir c\u00f3mo muchos juegan por <em>la prima<\/em> durante el campeonato y por <em>la camiseta<\/em> durante el mundial. Esa puede ser una de las razones por la que los mundiales tienen siempre m\u00e1s p\u00fablico que los campeonatos. No es s\u00f3lo el <em>inter\u00e9s nacional<\/em> sino la calidad, <em>la deportividad<\/em> del juego, <em>el coraz\u00f3n que se ha puesto \u2013cuerpo y sangre\u2013<\/em> lo que atrae.&nbsp;<\/p>\n<p>La <strong>motivaci\u00f3n<\/strong> del equipo de f\u00fatbol en la cancha tiene <strong>motivos<\/strong> (la intencionalidad) que son la fuente energ\u00e9tica de la motivaci\u00f3n de cada uno. Tanto el jugador en la cancha como el expectador en la tribuna abstraen del motivo el <strong>valor<\/strong> que da energ\u00eda a esa acci\u00f3n. Pero el valor abstra\u00eddo ya est\u00e1 en su singularidad en la acci\u00f3n intencional, antes de cualquier juicio o apreciaci\u00f3n posterior.<\/p>\n<p><strong>Percibir que no se vive lo valorado<\/strong><\/p>\n<p>Cuando lo que mueve a las personas es lo que hacen (lo que hacen es su fin final), y no es que lo hacen por otros fines, ajenos a su acci\u00f3n, eso se nota, y en el partido de f\u00fatbol la diversi\u00f3n es grande.<\/p>\n<p>Por esa actualidad del fin, los valores se perciben\/aprecian con mayor facilidad donde no hay rutina, lo que no quiere decir que en las rutinas no se pueda percibir\/apreciar valores (pero eso es un tema que nos distraer\u00eda ahora).<\/p>\n<p>En la acci\u00f3n se ha roto la indiferencia de una voluntad \u2013que no se mueve a s\u00ed misma, en s\u00ed misma, sino que es movida por su objeto\u2013 pero el motivo, su sentido subjetivo, puede permanecer todav\u00eda opaco. Sin embargo, m\u00e1s a la corta que a la larga, aunque no conozcamos el motivo real, intuimos que el motivo tras la motivaci\u00f3n no es lo que se quiere hacer parecer. No vive lo que dice vivir.<\/p>\n<p>Lo mismo en un partido de f\u00fatbol, que en el juego de pap\u00e1, la clase del maestro, el trabajo o la celebraci\u00f3n lit\u00fargica. Los partidos, las familias, las escuelas, los trabajos y las iglesias, desabridos (sin sabor), rutinarios, aburridos, adolecen de energ\u00eda porque el objetivo de lo que se hace no est\u00e1 en lo que se hace, sino en otro lugar. Sin cuerpo y sangre (con energ\u00eda prestada), no hay sabor.<\/p>\n<p>Afirma Santo Tom\u00e1s de Aquino que las creaturas, en cuanto de ellas depende, no apartan de Dios, sino que <em>llevan a \u00c9l<\/em>. Pero lo que aparta de Dios sucede <em>por culpa de aquellos que se sirven de ellas ins\u00edpidamente<\/em>. Las cosas son buenas y llevan a \u00c9l. Lo que aparta de Dios, por el contrario, es <em>no saborear <\/em>las cosas, vivir <em>ins\u00edpidamente<\/em>. Es la idea que Emilio Komar expresa como <em>el poder ateizante de la inspidez<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Apreciar que se vive lo valorado<\/strong><\/p>\n<p>En la segunda d\u00e9cada del siglo XX, una joven fil\u00f3sofa jud\u00eda del c\u00edrculo de la fenomenolog\u00eda de Edmund Husserl, activista por el voto femenino y la paz en Europa, visit\u00f3 la catedral de Frankfurt en el momento en que una mujer, de paso del mercado entr\u00f3 para rezar un instante, y sigui\u00f3 su camino. Para ella result\u00f3 sorprendente: <em>En las sinagogas y templos que yo conoc\u00eda, \u00edbamos all\u00ed para la celebraci\u00f3n de un oficio. Aqu\u00ed, en medio de los asuntos diarios, alguien entr\u00f3 en una iglesia como para un intercambio confidencial. Esto no lo podr\u00e9 olvidar jam\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p>El <strong>valor<\/strong> que percibi\u00f3 en la mujer del mercado, el <strong>motivo<\/strong> que le comparti\u00f3 una amiga al enviudar y el contacto con la <strong>motivaci\u00f3n<\/strong> de Teresa de Jes\u00fas, en la lectura de su vida, la decidieron a Edith Stein \u2013la primera mujer en obtener un doctorado en filosof\u00eda en Alemania\u2013, a pedir el bautismo cristiano, en la confesi\u00f3n cat\u00f3lica. Al tiempo decide entrar de religiosa contemplativa y posteriormente debe ser trasladada a un monasterio de Holanda para protegerla de los nazis.<\/p>\n<p>Luego de la invasi\u00f3n a Holanda, los obispos holandeses condenaron el antisemitismo y se opusieron a la deportaci\u00f3n de jud\u00edos mediante una carta pastoral le\u00edda el d\u00eda 26 de julio de 1942. El 30 de julio se libr\u00f3 una orden para arrestar a todos los jud\u00edos de religi\u00f3n cat\u00f3lica. Edith Stein y su hermana fueron arrestadas el 2 de agosto de 1942 y llevadas con otros religiosos y religiosas cat\u00f3licos a un campo de concentraci\u00f3n en Holanda, donde una testigo registr\u00f3 en su diario la presencia de una monja carmelita con una estrella amarilla \u2013Edith siempre fue fiel a su identidad jud\u00eda y registr\u00f3 su entrada como tal a Holanda\u2013 y de un grupo de varones y mujeres religiosos que se reun\u00edan para rezar. Muri\u00f3 en la c\u00e1mara de gas de Auschwitz, en Polonia, el 9 de agosto de 1942; llevaba el n\u00famero 44074.<\/p>\n<p>Para Edith Stein, <em>cada sentido comprendido exige una actitud correspondiente y tiene a su vez la fuerza que mueve a actuar en conformidad. Nosotros llamamos motivaci\u00f3n a ese ponerse en movimiento el alma, en el que algo colmado de sentido y fuerza nos lleva a una conducta a su vez llena de sentido y fuerza. De esta manera se hace de nuevo patente hasta qu\u00e9 punto en la vida espiritual est\u00e1n unidos el sentido y el vigor<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Abstraer lo que se percibe\/aprecia<\/strong><\/p>\n<p>Abraham Maslow propuso en 1943 su <em>Teor\u00eda de la motivaci\u00f3n humana<\/em>, a trav\u00e9s de la imagen de una pir\u00e1mide, en cuya base amplia se encuentran las necesidades b\u00e1sicas o fisiol\u00f3gicas (referentes a la supervivencia), angostando en el nivel de necesidades de seguridad (se refieren a sentirse seguro y protegido y surgen cuando las necesidades fisiol\u00f3gicas est\u00e1n satisfechas), afiliaci\u00f3n (relacionadas con nuestra naturaleza social), reconocimiento, hasta llegar a su v\u00e9rtice con las necesidades de autorrealizaci\u00f3n (reconocimiento).<\/p>\n<p>Maslow plante\u00f3 dos tipos de necesidades del quinto nivel: la estima alta consistente en el respeto a uno mismo (confianza, competencia, maestr\u00eda, libertad e independencia), y la estima baja consistente en el respeto de las dem\u00e1s personas (aprecio, estatus, fama, y dominio).<\/p>\n<p>En 1970, Juan Antonio P\u00e9rez L\u00f3pez obtuvo su doctorado en negocios en la Universidad de Harvard con una tesis titulada <em>Organizational theory: A cybernetical approach<\/em> a partir del concepto de aprendizaje, considerado tal el cambio <em>que ocurren en el interior de los agentes como consecuencia de la propia interacci\u00f3n, siempre que esos cambios influyan en c\u00f3mo ser\u00e1 la siguiente interacci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Comparar a ambos autores respecto de sus teor\u00edas de la motivaci\u00f3n es para una tesis doctoral y no para un art\u00edculo, pero s\u00ed podemos observar que en P\u00e9rez L\u00f3pez la teor\u00eda de la acci\u00f3n no es aislada, o de un \u00fanico sujeto, sino una teor\u00eda de la acci\u00f3n rec\u00edproca, es decir, que las acciones no s\u00f3lo modifican el medio, sino que, modifiquen o no el medio, producen repercusiones en s\u00ed y en las acciones de otro sujeto.<\/p>\n<p>Siendo los resultados interiores a la acci\u00f3n (que llamar\u00e1 el <strong>aprendizaje motivacional<\/strong>) m\u00e1s significativos que sus consecuencias externas, puesto que modifican las capacidades de los sujetos en orden a la realizaci\u00f3n de acciones ulteriores \u2013an\u00e1lisis del feedback ausente en las descripciones anteriores\u2013.<\/p>\n<p>Clasifica tambi\u00e9n los motivos de la acci\u00f3n, pero de un modo m\u00e1s simple, no seg\u00fan la acci\u00f3n sino el motivo real de la acci\u00f3n realizada: extr\u00ednseco (el motivo, lo verdaderamente querido, no es el objetivo de la acci\u00f3n, sino el premio a obtener o castigo a evitar), interno intr\u00ednseco (el motivo, lo verdaderamente querido no es el objetivo de la acci\u00f3n, sino el aprendizaje que obtendr\u00e1 el sujeto agente), interno trascendente (lo verdaderamente querido es la acci\u00f3n que se realiza, el motivo es lo que se hace porque se ha hecho propio de la acci\u00f3n el bien de un sujeto que la trasciende). Es trascendente porque el otro rompe la burbuja (monada) de mi auto condescendencia, me incomoda, perturba y me saca del en-si-mismamiento al <em>ser-para-el-otro<\/em>.<\/p>\n<p>De ordinario, los tres tipos de motivos est\u00e1n presentes y se combinan en distintas proporciones en dos sujetos que realizan la misma acci\u00f3n con la misma fuerza motivacional: si fuera a operarme, es razonable pensar que el cirujano quiere ganar su honorario, tambi\u00e9n es posible pensar que quiera mejorar su destreza t\u00e9cnica, pero desear\u00eda que tambi\u00e9n quiera curarme.<\/p>\n<p>No hay tampoco una secuencia obligada de satisfacci\u00f3n de las necesidades. No necesariamente ascendemos en las motivaciones por la satisfacci\u00f3n de las necesidades en uno u otro nivel, e incluso \u2013como sabemos quienes hemos participado de equipos que salvaron instituciones en las recurrentes crisis argentinas\u2013 muchas veces las personas resignan sus necesidades b\u00e1sicas para hacer propias las necesidades de <em>un otro<\/em>, que no aparece en la pir\u00e1mide antes esbozada. Fue el caso de una automotriz que luego de aprobar una reducci\u00f3n de plantilla del 10% recibi\u00f3 la contrapropuesta obrera de reducir los salarios en un 10%.<\/p>\n<p><strong>El problema del feedback<\/strong><\/p>\n<p>La acci\u00f3n siempre depende de una intencionalidad que permanece hasta en nuestros sue\u00f1os y pesadillas, motivos en los que descubrimos nuestras valoraciones aun cuando dormimos.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n aislada apenas nos modifica, pero a medida que la reiteramos nos va haciendo quienes somos y por lo tanto m\u00e1s proclives a tocar bien el viol\u00edn \u2013con lo que la gente dir\u00e1 que somos unos m\u00fasicos virtuosos\u2013, o a saltear las inhibiciones de una conducta destructiva, de modo que ya no seremos quien bebi\u00f3 de m\u00e1s, sino un bebedor, aunque seamos violinistas.<\/p>\n<p>De ese modo, al elegir un motivo u otro, fuente de motivaci\u00f3n para una conducta u otra, nos hemos elegido a nosotros mismos, quien en verdad queremos ser. Como propone Jorge Drexler: <em>Cada uno da lo que recibe \/ Y luego recibe lo que da \/ Nada es m\u00e1s simple \/&nbsp;No hay otra norma \/ Nada se pierde \/ Todo se transforma.<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> Orden y misterio, p. 158, n. 31. El segundo al referir: Lo que hoy se llama \u201cencarnaci\u00f3n\u201d, los escol\u00e1sticos lo han estudiado en el cap\u00edtulo de los h\u00e1bitos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> Ver <em>De colectivos y peatones: la naturaleza de la luz,<\/em> en la revista Criterio, en su n\u00famero 2467, marzo de 2020, Buenos Aires, pp. 8 a 11.<\/p>\n<p><em>Roberto Est\u00e9vez es Profesor titular ordinario de Filosof\u00eda pol\u00edtica FCS de la UCA. Presidente de la Asociaci\u00f3n Civil Santo Domingo de Guzm\u00e1n, Tandil<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trece a\u00f1os misionando en el Llano de La Rioja con adolescentes y j\u00f3venes y compartimos la vida con personas buenas, generosas, tiernas, dif\u00edciles y alg\u00fan&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[1690,355,2866,2792,170],"class_list":["post-16973","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-aprendizaje","tag-filosofia","tag-motivaciones","tag-valorar","tag-valores"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4pL","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16973"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16973\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16975,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16973\/revisions\/16975"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}