{"id":16989,"date":"2021-08-06T09:00:53","date_gmt":"2021-08-06T12:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16989"},"modified":"2021-08-06T09:00:55","modified_gmt":"2021-08-06T12:00:55","slug":"inspiraciones-polemicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16989","title":{"rendered":"Inspiraciones pol\u00e9micas"},"content":{"rendered":"<p>En mayo \u00faltimo, a prop\u00f3sito del bicentenario de Napole\u00f3n Bonaparte, recordamos aqu\u00ed unas cuantas pel\u00edculas inspiradas en su persona y su \u00e9poca. No vamos ahora, como dec\u00eda el gaucho Fierro, \u201ca mostrarles que a mi historia le faltaba lo mejor\u201d, porque no es lo mejor, pero es lo bastante curioso como para sumarle otras p\u00e1ginas al tema. Ocurre que, tambi\u00e9n a prop\u00f3sito del bicentenario, la Cineteca de Bologna restaur\u00f3 y puso en su plataforma \u201cIl Cinema Ritrovato\u201d, el cine reencontrado, una pel\u00edcula de 1935 espec\u00edficamente dedicada a los famosos cien d\u00edas en que Napole\u00f3n escap\u00f3 de la isla de Elba, sum\u00f3 guerreros a su paso, los perdi\u00f3 en Waterloo, y perdi\u00f3 en los mentideros pol\u00edticos el apoyo que necesitaba para una nueva tentativa. As\u00ed es como termin\u00f3 en manos del enemigo. La pel\u00edcula, versi\u00f3n cinematogr\u00e1fica de una obra teatral, se llama <em>Campo di maggio<\/em>, y ac\u00e1 est\u00e1 lo singular: el colibretista de ambas obras fue el dictador Benito Mussolini.<\/p>\n<p>Los t\u00edtulos iniciales del film dicen \u201cispirato da un\u2019idea di Benito Mussolini\u201d, pero se quedan cortos. El hombre tuvo la idea, busc\u00f3 a quien quer\u00eda como director, vigil\u00f3 de cerca la escritura del libreto teatral y del gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico, impuso pautas y sugerencias, y respald\u00f3 los gastos de rodaje. Todo empez\u00f3, seg\u00fan dicen, cuando en 1930 el Duce, ya en el poder, ley\u00f3 una biograf\u00eda de Napole\u00f3n escrita por (valga la paradoja) un escritor jud\u00edo, Emil Ludwig. Entusiasmado, busc\u00f3 entonces a un dramaturgo simpatizante del fascismo, Giovacchino Forzano, reconocido autor de varias obras teatrales y cinematogr\u00e1ficas de tema hist\u00f3rico y operas breves de Giacomo Puccini (\u201cSuor Angelica\u201d, \u201cGianni Schicchi\u201d), Pietro Mascagni (\u201cIl piccolo Marat\u201d) y otros compositores de peso. Forzano era adem\u00e1s un hombre &nbsp;&nbsp;prestigioso, hab\u00eda sido durante diez a\u00f1os director de escena de la Scala de Milan, y hab\u00eda creado los \u201ccarri di Tespi\u201d, teatros ambulantes que giraban por los pueblos de Italia, tal como el grupo La Barraca, de Garc\u00eda Lorca y sus amigos, recorr\u00eda el interior de Espa\u00f1a en un camioncito prestado por el Departamento de Instrucci\u00f3n P\u00fablica.<\/p>\n<p>Juntos, dictador y dramaturgo hicieron la pieza teatral <em>Campo di maggio<\/em>, firmada s\u00f3lo por Forzano, estrenada en diciembre de 1930 en el Teatro Argentina, de Roma, llevada luego a Mil\u00e1n y a Par\u00eds, donde se estren\u00f3 como <em>Les cent jours<\/em>, con tal \u00e9xito en todas partes que en 1931 reincidieron con <em>Villafranca<\/em>, elogio del conde de Cavour, impulsor de la unidad italiana con mano f\u00e9rrea, y en 1939 con <em>Giulio C\u00e9sare<\/em>, apolog\u00eda del conductor romano en paralelo poco disimulado con el Duce. Acerca de todo esto Emanuela Scarpellini, del Departamento de Estudios Hist\u00f3ricos de la Universidad de Mil\u00e1n, encuentra un interesante parang\u00f3n entre los personajes protag\u00f3nicos de esas obras y el propio Duce: \u201cEs posible que Mussolini mirase a estas figuras como modelos de referencia. Se observa, sin embargo, c\u00f3mo sus trabajos representan a estos h\u00e9roes en el momento dram\u00e1tico del final, y no en la fase de sus brillantes ascensos pol\u00edticos o en el \u00e1pice de la gloria. Napole\u00f3n es visto despu\u00e9s de Waterloo, cuando todos lo abandonan, C\u00e9sar sucumbe por la traici\u00f3n de Bruto. Quiz\u00e1, m\u00e1s que presagiar su funesto destino, Mussolini pensaba ponerse simb\u00f3licamente al lado de los grandes h\u00e9roes del pasado. Y como ellos, se sent\u00eda predestinado a las altas empresas, pese a la impericia y la doble moral de amigos y colaboradores. En todo caso, la voluntad del campe\u00f3n habr\u00eda frustrado el destino adverso, eligiendo el camino de un final tr\u00e1gico pero glorioso. Al menos en el teatro\u201d. En 1945, ya sabemos, el final del Duce fue tr\u00e1gico, pero nada glorioso.<\/p>\n<p>Ahora volvamos a los tempranos a\u00f1os \u201930. Por entonces, adem\u00e1s de hacer teatro, Forzano tambi\u00e9n film\u00f3 <em>Camicia nera<\/em>, cl\u00e1sico del cine de propaganda pol\u00edtica; <em>La canzone del sole<\/em>, comedia rom\u00e1ntica con el joven gal\u00e1n Vittorio De Sica, el drama de traiciones <em>13 hombres y un ca\u00f1\u00f3n<\/em> y la versi\u00f3n f\u00edlmica de <em>Villafranca<\/em>. Se impon\u00eda hacer la versi\u00f3n f\u00edlmica de <em>Campo di maggio<\/em>, y se hizo, d\u00e1ndole m\u00e1s ritmo a los di\u00e1logos y agregando unas buenas escenas de acci\u00f3n con la fuga de la isla de Elba y la batalla de Waterloo. Fuerte, la escena en que el derrocado emperador se despide de su madre en el castillo de Malmaison, para nunca m\u00e1s verse (ella, que lo hab\u00eda acompa\u00f1ado en la isla de Elba, y hab\u00eda sido feliz en esa isla, creyendo ya superadas las desmedidas ambiciones del hijo).<\/p>\n<p>El programa de la Cineteca de Bologna dice, en buena s\u00edntesis: \u201cLa asociaci\u00f3n de Napole\u00f3n con Mussolini es, naturalmente, la raz\u00f3n misma del film. Visto con los ojos de hoy, resulta curioso, sobre todo, el retrato de un Napole\u00f3n-Mussolini, interpretado por Corrado Racca como \u2018condotiero\u2019, amado sin vacilaciones por el pueblo, adversario de los potentados corruptos, con el objetivo de unificar Europa mirando hacia un horizonte de paz\u201d. Condotiero (en italiano, con doble t), valga la explicaci\u00f3n, era en la Edad Media el caudillo de soldados irregulares, soldados de fortuna, un hombre de armas poco respetuoso de las leyes, solicitado por ciudades y reinos para su eficaz protecci\u00f3n, y luego romantizado a trav\u00e9s del tiempo y las novelas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La pel\u00edcula tuvo buen \u00e9xito en Italia, y tambi\u00e9n en Francia, con el t\u00edtulo <em>Les cent jours<\/em>, el mismo de la adaptaci\u00f3n teatral parisina; en Portugal, como <em>Cem d\u00edas<\/em>, y hasta en India y Norteam\u00e9rica, donde se aclaraba <em>100 days of Napoleon<\/em>. Para Alemania se hizo una versi\u00f3n paralela, <em>Hundert Tage<\/em>, cien d\u00edas, dirigida por Franz Wenzler, con Werner Krauss, sobre libreto de Forzano y Mussolini adaptado por Wenzler y Karl Vollmoeller, que ven\u00eda de participar en la adaptaci\u00f3n de <em>El \u00e1ngel azul<\/em>, de von Sternberg, con Emil Jannings y Marlene Dietrich. Nada hac\u00eda suponer entonces el destino que tendr\u00edan algunas de estas personas.<\/p>\n<p>Por ejemplo, Vollmoeller y Dietrich emigraron a los Estados Unidos antes de la guerra, Jannings, identificado con el nazismo, vio todas las puertas cerradas despu\u00e9s del conflicto, vino fugazmente a la Argentina (Ruth Mar\u00eda, su hija, estaba casada con un testaferro de Per\u00f3n) y se retir\u00f3 a morir en Austria. Mussolini fue destituido y arrestado en 1943, rescatado, y por un breve tiempo ilusionado con un regreso triunfal que no se dio, tal como Napole\u00f3n, pero el trato que le dieron a \u00e9ste sus enemigos, y sus \u00faltimos d\u00edas, en nada se parecen al maltrato y la muerte bochornosa que le infringieron los partisanos. Giovacchino Forzano tuvo m\u00e1s suerte. Sigui\u00f3 trabajando, incluso contribuy\u00f3 al prestigio inicial de la RAI dirigiendo puestas de teatro y opera en televisi\u00f3n, y en 1957 public\u00f3 su libro de memorias, <em>Come li ho conosciuti<\/em>, exclusivamente centrado en los compositores que hab\u00eda conocido, y con los que hab\u00eda trabajado en sus tiempos de ilusi\u00f3n. De su famoso, fatuo y desgraciado coguionista, parece que no escribi\u00f3 nada. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En mayo \u00faltimo, a prop\u00f3sito del bicentenario de Napole\u00f3n Bonaparte, recordamos aqu\u00ed unas cuantas pel\u00edculas inspiradas en su persona y su \u00e9poca. 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